Lo opuesto no es tu condena.

 

Dentro de esta inmensa sala de espejos, a la que llamamos mundo, que nos hace vibrar a todos, porque nos hace ver y conocer, unos verán la misma cosa de una manera, y otros la verán totalmente opuesta, pero todo y todos es la misma inteligencia, la misma Luz de la Vida, jugando muy talentosamente al espejismo, con las palabras y con las imágenes que son de nadie. 

 

Lo opuesto no es tu castigo, ni tu enemigo, ni tu sentencia, es la puerta que te conduce a la liberadora paz del Ser.

 

Tu angustia, tu dolencia, tu pena o tu tristeza son partes íntimas de ti que no son opuestas a tu placer, a tu dicha o a tu alegría, te sirven para abrir la puerta que te conduce a la plenitud, a la paz y a la auténtica libertad, de como si tu decidieras.

 

Si eres sensible tanto al dolor, como al placer, cada vez que el dolor, la tristeza, la angustia o la desdicha aparecen, te hacen humilde y flexible ante la Vida, únicamente brotan en tu Ser para recordarte la delicada fragilidad y vulnerabilidad humana, la preciosa sensibilidad que hay detrás de todas las cosas, para ver lo grandioso que es tu secreto, tu incomprensible e inexplicable corazón que acoge todas las cosas, instante a instante.

 

Cuando andas con las sandalias del no saber por la Vida, que es cuando redescubres que no sabes nada de nada de la vasta inmensidad del Ser, es cuando se abre la puerta de ESO que VE, que permite verte y reconocerte a ti mismo como Presencia, te ves reflejado en todas partes, entonces todo tu Ser queda impregnado por una fuerza Universal, por una sabiduría silenciosamente amorosa, totalmente indescriptible.

 

Mi traumático despertar, cuando sucedió, para mí, fue como un golpe de mala suerte, me acercó a las ansias de morir y de desaparecer, no quería que todo aquello que me estaba sucediendo, sucediese, creía firmemente que todo lo que me estaba ocurriendo era mi condena, un castigo o una sentencia, en mi ignorancia no podía ver con total claridad que el ego quería gobernar ese fluir constante de la Vida, tenía muy arraigada la creencia de ser alguien, de ser un personaje con libre elección para cambiar, creía firmemente que tenía libre albedrío para mover la vasta inmensidad del Ser. Más tarde, a través de la aceptación profunda, cuando acepté la invitación íntima e intransferible para asumir ambas caras del mismo sueño personal, me di cuenta que no logras nada queriendo individualizar la existencia que es de nadie, al contrario. La Vida que es inherente a todo y a todos, desde siempre y para siempre, es impersonal y atemporal, y por nada en el mundo debe forzarse, controlarse o forcejearla, tiene su curso, su ritmo, su movimiento constante, es un fluir inteligente con un vaivén de formas que, simplemente, quieren bailar en el Ser.

 

Toda la limitación y la esclavitud personal del tiempo, sirve para el despertar de la Consciencia, para Re-Conocerse uno mismo como Presencia Consciente ilimitada, atemporal y liberadora, es ESO que VE y permite que el pequeño yo, la persona por la cual nos tomamos, totalmente vulnerable y sensible a las inclemencias del no saber, pueda bailar su baile dentro de esa amorosa danza de la Nada que nos ama y nos acoge a todos, para ser reales, simplemente para Ser auténticos, sintiéndote libre, estés donde estés, porque Existencia significa Existencia, Ser significa Ser. Vivir significa vivir. 

 

Cuando ya has aceptado la propia invitación personal, sólo puedes compartir una luz, un conocimiento que es inherente a todos, que le habla al corazón puro e inocente de tu Ser, sabiendo que ya no debes, ni puedes, aceptar la invitación de nadie, sería una irreverencia absoluta hacerlo, y más después de haberlo visto.

 

Todo lo opuesto no es nuestra condena, te abre la puerta donde se mantiene oculto tan reservado secreto, el tesoro de la Luz que todos guardamos cautelosamente bien guardado en el corazón. Es un relajarse, es un descansar para permitir que la Vida fluya, que vaya iluminando la mente, porque todas las respuestas las tenemos dentro de las mismas preguntas, y ¡todas! llegan a su debido tiempo, de manera íntima y clara, sin ser buscadas. 

 

La Ley Universal de los opuestos sirve para mantener un orden en el mundo y en todas partes, pero también le sirve a la condición humana para ver con claridad los misterios de la Luz, para verse y reconocerse UNO mismo como Presencia, para Re-conocerse a través de todo y de todos. No somos los sucesos, ni los pensamientos, somo Ese al que todo le sucede para verse y reconocerse, porque todos y todo resuena en el Ser. Cada uno es la Vida buscándose a sí misma, a través de todo.

 

La CONFIANZA absoluta con la luz de la Presencia de la Vida, con la verticalidad de la Unidad, aun cuando no sabes ni como confiar, te hace ver que siempre estamos en el camino correcto, porque nadie va a poder anticiparse ni demorarse nunca a LoQueEs, ni va a poder mover o gobernar tan divino milagro de la Luz. Lo único que se puede hacer es aceptar o rechazar la propia invitación personal, única e intransferible, de manera íntima y plena, porque la Vida nos dice a todos, ¡a todos! -Vuelve a tu verdadero hogar. -Regresa a la Luz acogedora, íntima, ilimitada, atemporal y liberadora de la Presencia. Precisamente, es a través de lo opuesto, de lo que no nos gusta ver, reconocer y sentir, que la Vida nos grita más fuerte que cualquier otra cosa en el mundo: Estoy Aquí. Descansa en Eso que VE y déjate vivir, déjalo todo y todos en mis manos, Yo te devolveré lo que por derecho de nacimiento te pertenece.

 

Sólo hay dos maneras de vivir: apoyando el drama eterno de la separación, o favoreciendo el milagro sin fin de la luz,  de la Presencia de nuestro verdadero Ser, en el que ya estamos todos asentados.

 

¡¡Gracias a todo y a todos!!