Lo mejor de lo mejor

 

 

El mejor día: Hoy.

 

El mejor momento: Ahora.

 

El mejor instante ¡este!

 

El mejor reloj: Que todas las horas marquen: Aquí Ahora.

 

Lo mejor del mundo de la imagen: ¡esto! si lo ves tal como ES, sin tener que imaginar nada.

 

El mejor libro: ninguno.

El mejor amigo: uno mismo.

 

El mejor maestro: Uno mismo cuando va al reencuentro del Ser.

 

La mejor sabiduría: Saber que uno no sabe nada de nada de lo desconocido del Ser. Solo la ignorancia cree saber o cree ser inteligente.

 

El mejor regalo: La decepción. Decepcionarse de uno mismo y del mundo de la imagen. Ahí, se está a un solo paso para recuperar lo que más se anhela recuperar.

 

El mejor maestro espiritual: Uno mismo si asume la naturaleza de lo que ES, si ve la Vida con la visión natural de ver de las cosas. Sola la naturaleza de LoQueES puede liberarnos de la ilusión.

 

La mejor religión: religarse con el Ser ¡siempre presente!, sin ayudas externas.

 

El mejor político: La Vida, la simple naturaleza de LoQueES, porque es lo que me ha hecho comprender la Ley de los opuestos. Aquello que no quiero ver para mi, la Vida me lo presenta mil veces, hasta que lo acepte, porque es aquello que más me somete. Si lo permito, dejo de someterme a las políticas de la imagen que ha creado la mente y todo se me presenta con facilidad.

 

El mejor sitio para perderse hasta reencontrarse de nuevo: La naturaleza.

 

El mejor Arte: Ser.

 

Lo mejor para perder el miedo a perder y el miedo a morir: Saber que la muerte es una ilusión, siempre estamos viviendo en la eternidad, (en el siempre hoy, en el siempre ahora y aquí) y saber que uno no pierde nada porque nada le pertenece. ¿Cómo puede morir la Presencia del Ser, si jamás ha nacido? No somos el vehículo inteligente llamado cuerpo, solo lo precisamos para escuchar las señales que nos mandamos desde la Presencia, todo es para el despertar de la Consciencia, y cuando la consciencia ha despertado ya es tenerlo todo.

 

Lo mejor para la paz del mundo: Dejarlo en paz, dejar todo y todos en manos de la Vida inteligente y lúcida, porque no hay nadie que esté capacitado como cree estar para darle directrices o lecciones de vida a la Vida.

 

La mejor manera de entender el mundo: ¿Qué mundo? ¿Dónde está el mundo? ¿Será el mundo de la propia creación? ¿No será que debo entender lo que significa el mundo y yo? ¿No será que debo comprender el mundo que ha creado mi mente, si quiero la paz del mundo?   El concepto Mundo no pude definir el mundo real, no puede explicar la maravilla eterna de LoQueES, un concepto, una palabra o una imagen no pueden explicar ni definir la inmensidad. No soy yo como Presencia que aparezco, es el mundo que aparece y desaparece en mi.

 

La mejor manera para despertar del sueño hipnótico: Mirarlo todo como si fuera de la naturaleza de un sueño, porque todo viene y todo desaparece en el vasto Océano del Ser, excepto  la Presencia que permanece.

 

Lo mejor para dejar de sufrir: ¿Quién sufre ahora aquí? ¿Quién hay aquí mismo, sufriendo? ¿Acaso hay un personaje, un algo o un alguien aquí sufriendo? ¿O sólo hay Vida sucediendo así, tal como la ves, para nadie. Yo no soy una identidad personal, no soy una creación de mi mente, Yo soy el Yo Soy, la Presencia del Ser que permite que ¡esto! sea tal como Es, tal como lo ves.

 

Lo mejor para tolerar el dolor: Saber que al igual que el placer, del mismo modo que aparece, tarde o temprano desaparecerá, siempre hay alguna solución, y si no la hay no hay que sufrir, ni anticiparse o demorarse al Ser, el dolor puede ser, puede moverse dentro del vasto océano de mi Ser, sin tener que sufrir y sin tener que hacer sufrir a los seres queridos.

 

El mejor padre: La Vida, el Ser, la verdad inalcanzable.  Ningún padre terrenal posee la verdad, sólo cuenta mentiras que después el hijo debe imaginar. 

 

La mejor madre: La madre naturaleza. Ninguna madre con instinto de posesión de hijos o de cosas, puede ofrecer tanto amor incondicional como el que nos ofrece la Vida. Somos hijos o creaciones de la Vida, no de cuerpos.

 

El mejor médico: Uno mismo. Permitir que la Consciencia se libere a sí misma de todas las etiquetas de enfermedades auto-impuestas.

 

La mejor oración: Vida. hazme nada hasta que pueda fundirme en ti, hasta que pueda ser lo que yo soy. (Saber que cuando uno reza se está rezando a sí mismo para retar y negar al Ser UNO, es el inicio de la sabiduría), porque el Ser UNO lo consiente todo, todo, todo, su amor es inconmensurable para con todas sus criaturas.

 

La mejor comprensión: Comprender que no hay nada que uno deba comprender para la realización del Yo Soy. Todo ya Es como debe Ser.

 

El mejor Dios: ninguno de los que ha inventado la humanidad, ninguno a los que  rezan las  religiones organizadas del mundo de la imagen para retarle o negarle. Dios, EsoQueES, la Presencia, la Vida, llámalo como quieras, el de todo y el de todos, se halla siempre en el epicentro de cada cosa, de cada situación, de cada ser, de cada corazón. Es la verdad inalcanzable, es todo lo conocido y es todo lo desconocido, es lo que cada uno ya ES.

 

Lo mejor de lo mejor: Ser, Ser uno mismo, Ser el Yo Soy, le guste a quien le guste, le disguste a quien le disguste. Nuestra función es Ser, no tener y retener cosas, ni poseer poderes falsos, poseer y poseer relaciones o compromisos sociales para usos o beneficios personales, para negociar con la Existencia, para guerras de poder o por el que dirán. Si se viese que lo mejor de lo mejor siempre está ahí, el mundo aparente en el que aparentemente convivimos todos, sería  una balsa de aceite. 

 

El mejor conocimiento: Conocerse uno mismo a través del Silencio innato, inherente a todo y a todos, porque estar informados solo con lo que me han dicho, he estudiado, he imitado o he copiado del mercado popular para mantener el intelecto lleno de imaginaciones, metáforas o mentiras, no es conocimiento. El conocimiento sucede cuando la vida se revela a sí misma en el fuero interno, cuando se la permite ser tal como ES, que es cuando se asume la propia experiencia personal, íntima e intransferible, cuando se asumen las propias miserias humanas, para permitir que todo sea tal como debe ser. No hay error en nada. Hay perfección.

 

Lo mejor para los demás: No ver separación.  ¿Dónde están los demás? ¿Dónde aparecen y desaparecen, si no es en mi? No querer nada ni nadie distinto a como la Vida lo ha creado, permitir que todo y todos sean tal como son, porque en realidad los demás son olas que aparecen y desaparecen en la Conciencia para ayudarla de despertar. Nadie es culpable de su sueño de amor. Ni nadie debe asumir la mochila de nadie. Cada ser humano es una expresión única, divina e irrepetible de lo infinito del Ser, tal como ES. Cada uno es el ser Uno..

 

Lo mejor para la liberación de la propia oscuridad: Rendirse. Pedirle ayuda al Ser ¡siempre presente! suplicarle la segunda oportunidad, el derecho de nacimiento para vivir  plácidamente feliz como viven los demás seres de la naturaleza, ver la vida con la visión de EsoQueES, para ver las cosas tal como son, que no tienen nada que ver a como uno las imagina.

 

El mejor camino, la mejor meta, el mejor destino, el mejor paraíso, la mejor felicidad sin causa: La Presencia. Siempre SER uno mismo, siempre ser la Vida que uno ES. Así se vive en la Presencia del Ser, sin prisas pero sin pausa, saboreando  la aventura con la maravilla eterna de lo que ES.

 

El mejor matrimonio del mundo:  Permitir que la polaridad femenina y la polaridad masculina, razón-corazón, que a todos nos suceden en la Consciencia, se unan en matrimonio para fundirse en una sola luz, solo así podemos ser íntegros y originales. Asumiendo la totalidad del ser en la Unidad hasta llegar a la raíz, es cuando puedes descubrir los auténticos tesoros y los placeres de la Vida.

 

Lo mejor de nuestra gramática: Perder los artículos posesivos, mío, suyo, tuyo, nuestro, vuestro, todo lo que se escribe para mantener el sentimiento de separación, de propiedad, o de desigualdad para marcar diferencias, odios y poder. Nadie es propiedad de nadie, ni nadie debería convertirse en esclavo de nadie, ni de sí mismo, para regalarle todo el poder a la mente posesiva, dramática e imaginativa. Todo es la Unidad. La Vida se vive a sí misma, se experimenta a sí misma, y desde siempre y para siempre es de nadie y se vive para nadie. 

 

El mejor milagro: No tener que pedir ningún milagro, ya estamos todos asentados en el milagro sin fin. 

 

Lo más extraordinario y lo más mágico: Lo más simple, la simplicidad de la Vida, la simple manera de ser, la maravilla eterna de lo que Es, ahí es donde se puede dar gracias por todo y por tanto.