Lo inexistente.

 

Hay dos maneras de vivir, con ignorancia o con lucidez.

 

La mente ignorante que es un conjunto de teorías, informaciones populares e imitaciones que se heredan de padres, maestros, ídolos, o se imitan de compañeros y amigos, no puede ver, admitir ni concebir que es ignorante, porque crea, inventa y reinventa la idea de ser alguien muy importante, es la forma de no pasar de lo inexistente, de lo que aparentemente fue y de lo que aparentemente será, y al habernos tomado por la mente que ignora al Ser,  hay que suplicarle una segunda oportunidad. La ignorancia sabe perfectamente que si un día es vista su total y absoluta ignorancia se le acaba el reinado de crear e inventar el drama eterno de la humanidad, y lo que no quiere la mente ignorante es rendirse ni desaparecer, tiene suficiente astucia como para hacerte creer que lo inexistente es real.

 

La ignorancia es una especie de chiste mundial, es la mente humana disfrazada de inteligente, buena, mala, iluminada o especial, inventando y creando así un mundo a su manera. La mente humana que ignora y reta la vasta inmensidad del Ser no puede ni acercarse a la verdad inalcanzable, crea un mundo único, un diminuto punto de vista dual, y cada mente humana es un mundo distinto ¿Cuál es el bueno, el mejor, el iluminado o el especial? Ninguno, ninguno, ninguno lo es, simplemente se necesita ese tal mundo, que es la propia ignorancia, para recuperar la lucidez, para el despertar de la Consciencia, de manera única, íntima e intransferible, pero ni esto puede hacer la ignorancia que cree ser alguien o que inventa la idea de tener libre albedrío o libre elección, al contrario, cuanto más cree saber la mente ignorante, más ignorancia hay acumulada en la psique o en la memoria, más se vive con lo ilusorio o con lo inexistente metido en la cabeza.

 

Cuando hay ignorancia creamos la idea de no saber de donde provienen los malos tratos, la violencia, el resentimiento, las guerras de poder, la depresión, la ira o el enfurecimiento que emerge a la luz, sólo provienen de dicha ignorancia, porque cuando la mente deviene lúcida te das cuenta que ni siquiera somos la existencia o la experiencia por la cual nos tomamos. Somos inocentes en la Presencia del Ser, somos puro amor. ¿Dónde podemos hallar todos los pasos supuestamente andados hasta ahora mismo? No existen, ¿Y los pasos que supuestamente vayamos a andar? Tampoco existen. Estamos siendo vividos ¡siempre! en lo desconocido e inocente del Ser, en lo que ya ES, no en lo que fue o en lo que supuestamente será, estamos siempre presentes cruzando la propia manifestación.  Ni el mundo de la propia creación existe. ¿Dónde está ese tal mundo que mi mente imagina, crea o ve allá afuera? No existe, es inexistente, parece ser muy real, pero sólo es un sueño hipnótico que necesito para el despertar de la Consciencia.

 

Si observo el Sol, la Luna, las montañas, los pájaros, los ríos, los árboles, todo lo que se mueve y cambia divinamente bien cuando observo la madre naturaleza, veo y comprendo perfectamente que todo está siendo vivido a la perfección, tal como lo veo, no tal como lo imagina, lo reinterpreta o la traduce mi mente, veo y comprendo que todo ES tal como ES, es la propia manifestación moviéndose y cambiando dentro de esa Presencia que yo Soy. No soy yo como Presencia que aparezco en el mundo, es el aparente mundo lo que aparece y desaparece en Eso que Yo Soy.  

 

La ignorancia confundió esa sensación de Yo Soy Presencia, de Yo Soy, por yo soy algo muy bueno o muy malo que puede mover, gobernar, cambiar o mejorar lo inexistente, lo que no es, todo lo que fue o todo lo que supuestamente será, porque no ve que la Vida es atemporal e impersonal, se vive a sí misma en el siempre y eterno instante presente.

 

Vivir es lo más simple y sencillo que hay, pero la mente ignorante no se lo cree, por eso inventa un problema tras otro, una idea y creencia falsa tras otra, inventa o crea ídolos, dioses y reza, hace lo que haga falta con tal de retar y negar lo que ya ES.

 

Todo lo inexistente es una hipnosis, una hipocresía, una mentira, porque todo lo que se mueve y cambia es de la naturaleza de un sueño, excepto la Presencia que es la única constante que hay, excepto la auténtica naturaleza del amor. Podríamos decir que todo es un asunto de amor con la Existencia.

 

Yo Soy, al igual que tu Eres, al igual que él Es, Presencia Constante que consiente que la propia manifestación o la propia película sea exactamente tal como ES. Cada uno, consciente o inconsciente de ello, tiene aceptada la propia experiencia o película, hasta el más mínimo detalle, sin el más mínimo error. Cada uno crea o inventa una película de amor a su manera para acabar viendo, o no, que todo y todos le están apoyando para ver que lo único que hay, desde siempre y para siempre, es Presencia Constante, la Luz siempre presente de la verdad inalcanzable, que ama e ilumina la propia manifestación.

 

Lo inexistente es todo mi relato, lo que mi mente cree ser. El personaje soñado por la mente por el cual me tomé, no existe. Lo que en verdad yo soy no es un sueño ni un personaje, no lo hallaré en un más allá, ni rezando o meditando, ni inventado dioses o santos, porque yo soy Presencia, yo soy ESO que ya ES, esa Nada de la cual emerge el Amor que ama todas las cosas y todas las formas de vida que hay.

 

Cuando ya no hay más preguntas que hacer, cuando las respuestas ya emergen del Silencio innato y resuenan en el corazón, entonces no debes imitar a nadie, porque ves y comprendes que todo ese sinsentido de la Vida inteligente que cada uno y cada cosa Es, es para vivir, para Ser, sin esfuerzo, sin control, sin lucha o sudor. En la Presencia no hay nada que uno deba comprender, la Vida se vive a sí misma, se revela a sí misma, se experimenta a sí misma, y simplemente se acepta o se rechaza la propia llamada del corazón para asumir la totalidad, porque cuando la mente se ha liberado de estupideces, sabes que vivir el es lo más simple y natural que hay, si se vive desde la Presencia, con la visión natural para ver las cosas tal como son. Cuando la Consciencia ve con lucidez que todo es la misma Vida, te das cuenta que a lo que en verdad somos, no le sucede nunca nada, los sucesos le suceden a nadie, a la mente ignorante que ha creado una imagen falsa de sí misma.

 

Si hay exceso de recuerdos hay sufrimientos, si hay exceso de expectativas hay ansiedades, si hay exceso de control, hay miedo a perder, hay violencia, porque hay instinto de posesión, hay ignorancia recalcitrante queriendo gobernar lo infinito que es de nadie; en cambio si uno se deja vivir por la Vida inteligente, si uno no se aleja de su paso a paso, de su día a día, de su momento a momento, si uno hace caso a la llamada de su corazón y se acepta tal como ES, hay paz, porque la Vida que se vive a sí misma, nos susurra ¡siempre! en el corazón, que es donde nos sucede el milagro de la Luz. En la Presencia, todo fluye con placidez y simplicidad.

 

Lo más inteligente que se puede hacer cuando se ve con lucidez, es recordar: -no soy nada, no sé nada de nada de lo desconocido, todo ha sido mi sueño, un auto recordatorio que me ha servido para despertar de la hipnosis, que sólo se comparte por amor a la Vida, de corazón a corazón, porque el intelecto siempre lo rechazará, siempre lo negará, y siempre lo ignorará. Hay que ir más allá del intelecto y permitir que la Vida inteligente nos susurre en el corazón, porque ya somos todo lo que buscamos. 

 

¡¡Gracias!!