Leyes Universales.

 

Desde el más diminuto e insignificante detalle mundano, hasta el máximo macro cosmos, en todo, ¡en todo! está operando la Ley Natural, Universal e Inteligente de los opuestos. Todo emerge de la Nada, de la cual fluye el Amor Universal e Incondicional.

 

Hay una única constante invariable que no tiene principio ni tiene fin, que muy magistralmente mueve toda apariencia o manifestación de Vida, ya sea en el mundo, cosmos o Universo.

 

Existen unas leyes universales, conocidas como leyes espirituales o como leyes naturales que son principios fundamentales para toda la manifestación, toda forma de vida que hay, pensamiento, emoción, sentimiento, sea lo que sea que nos suceda, son medios básicos por los cuales nuestro mundo y el cosmos entero aparentemente continúa existiendo y expandiéndose.

 

Tal vez, al leer estas palabras por primera vez, estés escuchando en tu interior hablar de las leyes universales. La idea o creencia de que se basan en teoría o especulación ya es ignorancia. Por el hecho de que no las puedas ver ni comprender intelectualmente, no significa que no existan. Incluso la Ciencia ha podido comprobar que las leyes universales son existenciales y reales, siempre operan más allá de lo personal e intelectual.  Hay ya una gran parte de seres humanos en el mundo, gracias a dios, cada vez más, que están tomando consciencia a través de las leyes universales; sin embargo, sigue siendo la gran mayoría que cree que la vida simplemente sucede por qué sí, imaginan que sucede por casualidad, para sufrir y hacer sufrir, creen que se puede hacer con Ella lo que les de la gana con el aparente e infantil libre albedrío que imaginan tener, pero no siempre lo popular es correcto, desgraciadamente todo ese maravilloso caos que nos sucede en la consciencia suele ser auto-engaño y un auto-recordatorio, inteligente eso sí, porque es para poder despertar de él. Todo relato personal es un juego magistral de amor, un sueño hipnótico al que nos tiene sometidos la mente humana. Hay que estar abiertos a la posibilidad de redescubrir la inexistencia del tiempo para deshacernos del fastidioso e inmaduro sentimiento de propiedad o del falso yo, puesto que en el fondo, como Vida que somos, ya sabemos que lo que más nos somete es la falsa libertad y el afán de posesión, ya que únicamente hay Ser, unidad.

 

La unidad solo se puede manifestar por lo dual. Para recuperar la luz o naturaleza original debemos aceptar, ver y amar ambas polaridades que nos suceden en la consciencia. Tanto las energías positivas como las energías negativas, son sagradas por igual, pero hasta que no se fundan en Una sola, aceptando voluntariamente, consciente-mente, íntimamente y sin ayudas externas de nadie la propia invitación para que así sea, no podemos re-descubrir lo que en verdad somos y para qué nos sirven esas Leyes naturales en la unidad, pero la UNIDAD EN SÍ, y la idea de unidad, ya son dos. Cada uno ya es el UNO.

 

Cuanto más forzamos estas leyes universales más se nos manifiesta en contra la Vida que ya nos sucede plácidamente.

 

Estas leyes son totalmente impersonales, y algunos sabios ya apuntaron hacia ellas.

 

·      Lo dijo Einstein: Dos cosas son infinitas, la ignorancia humana y el Universo, y de lo segundo no puedo afirmarlo.

 

·         Lo dijo Jesús: Encuentra la verdad inexpresable porque únicamente la verdad, lo que ES, te hará libre para siempre.

 

·         Lo dijo Buda Aquellos que no han trabajado hacia la verdad, han perdido el propósito de vivir. Cuando te das cuenta de lo perfecto que es todo, inclinarás la cabeza hacia atrás y reirás al cielo.

 

La Ley de los opuestos. La Ley de la atracción. Ley de causa efecto.  La Ley de la igualdad.... todas se suman a  La Ley del Amor Incondicional o de la abundancia infinita del único Ser.

 

La ley de los opuestos en la Unidad, es la Ley natural o divina que establece un orden, un equilibrio y una armonía perfecta en el mundo, en el Universo o en el cosmos, es la que rige todos los principios y todas las leyes, hasta llegar al Amor absoluto y puro del Ser, permanentemente presente.

 

Las energías iguales se atraen y las opuestas se repelan, pero todas es el UNO. El pensamiento es la forma energética más potente que se conoce hasta hoy, cada pensamiento viaja tan o más rápido que la velocidad de la luz, es energía creadora y destructiva que aparece de la nada y desaparece sin que podamos impedirlo o elegirlo. Y aunque cada pensamiento tenga una frecuencia vibratoria que a nosotros nos dé la sensación de elección, voluntad o libertad, ningún pensamiento nos pertenece ni es de nuestra propiedad. Con un pensamiento ya colocamos el organismo corporal al servicio de la Unidad, así, aparentemente, todos los pensamientos están creando nuestra aparente historia en el tiempo, pero solo en lo horizontal, en el sueño hipnótico, redescubren lo conocido y apuntan hacia lo desconocido puesto que hablan de lo que fue o de lo que supuestamente será; en lo vertical, en lo atemporal, invisible e impersonal, en lo que ya ES, estamos constantemente presentes, somos la fuente creadora de todas las cosas, de todas las formas de vida que hay.

 

Todo es una manifestación de la Luz original del Ser, pero incluso una linterna necesita ambas polaridades para poder iluminar la oscuridad, (la ignorancia). Hasta donde yo sé, la especie humana es la única especie que asumiendo íntimamente y con Consciencia su divina dualidad puede hacerse consciente de que todo es amor incondicional del Ser, ya que únicamente estamos atravesando con luz original la propia oscuridad. 

 

Más o menos la Ley de los opuestos nos sucede así.

 

En toda manifestación del bien está operando la manifestación del mal, y al revés. 

 

Todo aquello que yo no quiero que suceda en el mundo aparente, está sucediendo ya, únicamente para que la consciencia pueda reconocerse a través de todo y de todos, y pueda aceptar la totalidad del Ser en la Unidad.

 

Mientras haya una parte de mi que rechace la existencia tal como ES y la separe de la Unidad, hay otra parte de mí, totalmente invisible y consciente de sí misma, que la está creando y recreando.

 

Si yo juzgo y prejuzgo lo que veo, así mismo seré juzgado.

 

Si yo crítico sin más, así mismo seré criticado.

 

Si yo necesito palmaditas en la espalda, es porque estoy ofreciendo y recibiendo puñaladas.

 

Si yo necesito durante toda la existencia del organismo corporal, políticas y religiones organizadas para que me representen o me organicen el interior, estoy evitando  RE-ligarme íntimamente y sin ayudas externas de nadie con el Ser puro e inocente, así estoy evitando evidenciar que precisamente es la propia política interior y las religiones interiores lo que más me esclaviza y lo que más me separa de la verdad inexpresable.

 

Si yo creo ofrecer verdad personal para moverme solo por intereses personales, recibiré mentira impersonal, y si ofrezco mentira personal recibiré verdad impersonal, pero no hay una cosa llamada verdad y otra cosa llamada mentira en lo impersonal, hay siempre lo que ES, la eterna verdad inexpresable e inalcanzable. La Unidad juega con las palabras hasta que la veamos más allá de ellas. Siempre nos estamos relacionando con nosotros mismos.

 

 Si yo ayudo, apoyo o sirvo a los demás para que puedan vivir mejor, es porque hay una parte de mi que necesita servicios, apoyos y ayudas, algo o alguien que cree e imagina que la Vida no sabe vivir, alguien que cree que la Vida debe portarse o manifestarse mejor, y si no consigo reconocerlo a través de todos, me pasaré la existencia ayudando y sirviendo a personas, sin ver que el más necesitado de ayudas, servicios y apoyos, soy yo mismo al creer que soy algo o alguien, una persona que puede mover y dirigir a lo infinito. La impersonalidad que yo soy hará cualquier cosa para que en lo personal lo pueda reconocer.

 

Si no me amo tal como soy, tal como me ha creado la Vida, necesito una multitud de personajes que no se amen, hasta que pueda reconocer a través de todos y de todo el amor incondicional del Ser en la Unidad.

 

Si yo rechazo  el odio que veo, la violencia, los asesinos, los ladrones o todo lo que llamamos perverso y maldad que la Vida nos presenta, estoy haciendo exactamente lo mismo en mi interior, estoy castrando el flujo de la ley natural o universal, para no reconocer mi parte de ceguera en la totalidad del Ser. Yo proyecto mi luz en todo y todos. El Odio atrae el odio, la ira atrae la Ira, la más profunda enfermedad atrae enfermedad, la ignorancia atrae ignorancia, y cualquier pensamiento atrae el igual o el opuesto. Sólo puedo reconocer lo que señalo porque yo soy en lo impersonal el creador de todo: el señalador y el señalado,  el observador y el observado, el experimentador, la experiencia y la inexperiencia en el tiempo, me proyecto en todo lo que señalo. Pero yo no soy lo que señalo o sucede en la manifestación, ni tampoco soy la experiencia, el experimentador o el buscador, yo soy Ese a quien todo le sucede espontáneamente. Ese que todo lo ve, el que todo lo intuye, el que todo lo percibe tal como ES.

 

Si yo solo veo ignorancia allá, allí, incluso aquí, pero separada de mi, y nunca la veo en mi intimidad, no puedo relacionarme con la sabiduría innata y eterna de la vida. Cada cosa y cada ser es lo mismo que yo soy, la misma Luz y el mismo Amor. Allá donde yo pongo la atención, allá estoy proyectando la luz.

 

SI yo creo ser media naranja, siempre buscaré medias naranjas para que me complementen, jamás podré atraer la naranja entera que está ya en mí, buscaré otras supuestas medias verdades o mentiras hasta que reconozca mi totalidad en la Unidad, hasta que se fundan ambas energías en la consciencia. Cada uno ya es el Uno, jamás hemos sido medias naranjas como creemos ser.

 

Si yo creo ser algo o alguien importante, siempre atraeré personajes que crean ser algo o alguien importante, o si creo ser el centro del mundo siempre atraeré otros egos como yo, hasta que pueda ver con lucidez que la Vida es de nadie para nadie, puesto que no es cosa de importancias, ni de buenos o malos, ni del pobre concepto mundo.

 

Si yo quiero mostrar solo la parte que mi mente llama buena, para disimular la parte que mi mente llama mala, todo aquello que yo no quiera ver ni reconocer de mi totalidad en la Unidad, lo veré a lo grande en la manifestación exterior que llamaré maldad, hasta que pueda aceptarme plenamente e íntimamente tal como soy en la unidad. O al revés.

 

Si yo no veo que el peor enemigo y el peor mal del hombre se llama "yo mismo", inconscientemente inventaré y me recrearé en un sin fin de maldad y de aparentes enemigos hasta que pueda ver y comprender, con total lucidez,  la totalidad del Ser en la Unidad.

 

Si yo sigo fascinada sólo con el espectáculo exterior sin ver nunca la relación que mantengo con el espectáculo interior, seguiré sin ver la perfecta Ley de los opuestos, y así no puedo ver que el mundo es un espectáculo fascinante, brillante y vacío, puesto que el mundo ES pero no es. Un concepto no puede definir la totalidad del Ser.

 

Si yo rezo para que se me aleje del mal, estoy retando y pisoteando la Ley Universal, estoy implorando algo que no es posible, porque al no ver que no hay ni bien ni mal en la inocencia pura del Ser, me estoy recreando en el mal, puesto que todo es lo que ya ES en lo infinito, me convierto en un inmoral que apoya el drama sin fin, y cuanto más rece e implore para que se me aleje del mal,  más lo veré, lo inventaré o lo recrearé por doquier en la Consciencia de Unidad que yo soy. No hay separación entre el mundo exterior y el mundo interior, la separación tan solo es aparente, todo es la Consciencia de Unidad.

 

Si yo me sintiese maestra de vida, sólo atraería alumnos de vida, para que los mismos alumnos en los cuales proyecto la Luz, me evidenciasen que la auténtica maestría es de la Vida, o al revés. La Vida no es cosa de maestros o alumnos, es cosa de alta intuición y lucidez.

 

Si yo llamo hijo o papá a lo mismo que yo soy, necesitaré al padre de la verdad eterna que me haga ver y reconocer que nadie es hijo de un papá o de una mamá, ni nadie es mamá o papá de la Vida. Un organismo corporal  solo es una herramienta divina, pero no lo que somos.. Lo que en verdad yo soy es indefinible, no es un nombre, un concepto o una etiqueta. Los conceptos y las palabras solo se precisan para comunicarnos en el mundo conceptual de la imagen, para lo intelectual, pero no soy el intelecto ni la imagen falsa que el ego contruyó de sí, soy la Vida.

 

Si yo quiero confesionarios y psicólogos para permanecer con la dualidad sin trascender, la mente seguirá reinando en el trono de la más profunda ignorancia, y así no haré otra cosa que cederle el poder a quienes jamás lo han tenido ni jamás lo tendrán. Lo único que tiene poder es la Vida.

 

Si yo canto mantras o medito para seguir apoyando el drama eterno y caótico de la separación y todo lo que no es, que no es otra cosa que no asumir consciente-mente la propia dualidad o el propio drama interior íntimamente en la Unidad, en otra parte del aparente mundo cantarán heavy, metal o rock o se emborracharán bailando para reestablecer el orden en la Consciencia. Hay que saber que nadie, nadie, ha podido ni podrá salvar el aparente mundo exterior en el que aparentemente vivimos todos, ni el mundo interior de nadie; no hay separación con nada y con nadie. Todo es aparente excepto lo que ES. Del único mundo que uno debe salvarse es del propio mundo interior que se heredó, que muy inocentemente tomamos por amor y nos creímos, lo que se ha creado en la Consciencia personal, hasta poder recuperar lo impersonal en la Unidad.

 

Todo aquello que yo esté haciendo para una finalidad concreta, sólo para satisfacer intereses o logros personales, aunque sea para ayudar a los demás o al mundo aparente, es para no ver mi ceguera ante la Vida, y así seguir sin asumir mi totalidad en la unidad. Es así como en otra parte del aparente mundo se estará haciendo exactamente lo mismo o justo lo contrario.

 

La Unidad jamás, jamás, jamás se equivoca ni incurre en error. Al poco de nacer el organismo corporal  la Consciencia se oscurece, se divide en dos, se separa y se deleita buscándose a través de todo, así es como el ego crea el sentimiento de posesión o propiedad, se buscará a través de todo y de todos, simplemente para que la Consciencia pueda hacerse consciente a través de todo y de todos de que únicamente hay Unidad, SER, Luz y Amor impersonal y atemporal. Todo está equilibrado y en perfecto orden, ¡siempre! gracias a la Ley natural y divina de la dualidad en la Unidad. Cada uno es la Nada, lo infinito,  desconocido y espontáneo, y el Todo, todas las formas de vida que hay, lo conocido, heredado, idealizado, caducado o preestablecido. De la Nada emerge toda manifestación, pero todo regresa a Ella, espontáneamente.

 

Si yo no reconozco mi más profunda ceguera e ignorancia ante la Vida, debo moverme en el mundo ignorante, en el mundo de los ciegos y muertos vivientes, mundo perverso que se nos mete en la cabeza para liberarnos de él, hasta que pueda redescubrir, o no, mi inmortalidad e impersonalidad, puesto que jamás he sido el cuerpo ni la imagen falsa que el ego construye de sí, soy la Consciencia Presente, consciente de sí misma, la Luz original que puede liberarse de lo ilusorio y del nefasto sentimiento de poder y posesión, sin ayudas externas de nadie.

 

Toda Ley Universal y Natural es frescura y funciona sin esfuerzo, con un ritmo extraordinario, de manera continua, ordinaria y constante, espontáneamente, con lo cual, nadie ha podido, puede o podrá impedir nada de nada a ningún nivel, siempre ha sido así y así será. El perdón ya es inherente a todos desde el primer instante, porque no hay elección a ningún nivel. La iluminación es toda la experiencia.

 

Si yo no espero nada de la Vida, lo encuentro todo, porque cada instante consciente de sí, contiene el Todo y la Nada, Luz y Amor.

 

Por más afirmaciones, por más meditaciones o súplicas, por más libros de enseñanzas  duales que lea, por más viajes que haga por el mundo sólo para conseguir información o para perseguir logros personales, si en mi impersonalidad está escrita otra cosa, no lo alcanzaré. Simplemente debo comprender que no hay nada que uno debe comprender o afirmar para conseguir lo que en el fondo más se anhela recuperar, porque la Unidad hará cualquier cosa sólo para que regresemos al hogar, a la Presencia del Ser;  nos está gritando más fuerte que cualquier otra cosa del mundo: estoy ahí, siempre ahí, siempre en el epicentro de cualquier situación, ser, gesto, cosa o manifestación, jamás allá, allí ni aquí o en el más allá, no está en un lugar concreto en el tiempo. Las palabras jamás conseguiran definirme, sólo sirven de indicadores, porque todas ellas apuntan hacia aquello que ES. En ese lugar sin lugar, silencioso, infinitamente alegre, inocente, puro y sin forma, lejos de todo bien y de todo mal, me hallarás.

 

No es ni necesario comprender o ver lo que no se puede ver o comprender, simplemente saber que todo en el Universo y en el mundo aparente ya funciona perfectamente bien, a cada segundo, a cada instante, sin que nada ni nadie pueda impedir, cambiar, empeorar o mejorar tan maravillosa obra de arte. Cuando la Consciencia lo redescubre, simplemente es un dejarse vivir, es un dejarse sorprender, ya que siempre es lo que  ES,  energía que nos conduce a la abundancia absoluta, al auténtico Amor del Ser. Todo es la danza de la Nada.

 

Lo que ES, es la única energía vital, vertical y Presente, la más brillante de todas, la que fulmina todo lo que no es en lo horizontal, acaba con toda historia personal en el tiempo ilusorio, inexistente o ausente. LoQueEs, si lo permitimos, nos libera de todo relato ilusorio e innecesario, con lo que nos impide vivir una existencia liberada, plena y plácidamente feliz. Cuando la liberación del falso yo se ha consumado, la mente se ha colocado en su lugar, al servicio del Ser.

 

Los milagros no vienen de un futuro ni sucedieron en un pasado, ya que todo, todo, todo en la Presencia, en lo vertical, ya es un milagro. Estamos siempre asentados en él. La Unidad no nos ha soñado con error, sólo es el falso yo,  por el cual nos tomamos, el que ve pecados, fallos y errores. Todo es perfección cuando solo hay Ser.

 

No es lo que yo quiera obtener de la Vida, es lo que la Vida quiera obtener a través de mi. Lo mejor de lo mejor siempre está presente, y lo que más nos ayuda a recuperar la Presencia del Ser, nuestra luz original, cuando no vemos con lucidez, es decirle a esa única Eseidad: que sea siempre tu voluntad, no la mía, hazme nada, porque el organismo corporal o el ilusorio yo, por el cual nos tomamos, solo es la herramienta que utilizamos para cruzar la propia oscuridad, cruz, ceguera o ignorancia, hasta llegar al Ser, al auténtico Yo Soy.

 

Cuando se aceptan y se perciben esas leyes naturales, lo único que se se puede hacer por amor y con total gratitud, es compartir ese conocimiento que es inherente a todos y a todo, porque sólo la comprensión lúcida es compasión, siempre emerge de la sensibilidad y del amor puro del Ser, de la Nada, y aunque solo sirva de indicación, verlo más allá de las palabras, es lo que más puede acercarnos a lo que realmente todo ser humano más anhela recuperar: la visión, el más maravilloso de los dones, puesto que el don de ver y comprender espontáneamente, es a lo máximo que podemos aspirar como seres humanos, para recuperar la Presencia del Ser.

 

En realidad, toda esa gran broma cósmica de proporciones exageradas que mantiene la unidad gracias a las leyes universales, a la Ley de los opuestos a la que todo ser humano está sometido, es para dejar de buscar fuera de uno mismo, es para dejar de imitar o copiar de un circo necio, e incluso dejar de ayudar el aparente mundo, porque la mejor contribución para las demás o para el mundo aparente ya es dejarlo todo en manos de esa Eseidad, en manos de la inteligencia o poder que lo creó,  e intimar consciente-mente con el Ser, hasta comprender lúcidamente a la Vida tal como Es, porque no hay que buscarle ningún sentido o propósito, ni más evoluciones culturales, tradicionales o familiares, no lo necesita, jamás persigue logros personales ni se dirige a ninguna parte, ¡siempre está presente! liberada, plenamente evolucionada, realizada y feliz; y el único propósito o sentido que tiene la Vida es: VIVIR sin miedos. Jamás hemos sido personas como creímos ser, en todo momento estamos siendo vividos por la Vida que ya es consciente de sí misma. Si ayudamos a personas a ser personas nos estamos convirtiendo en esclavos del falso yo y del aparente mundo, y estamos apoyando para que el drama se mantenga. Voluntariamente, uno debería perderse hasta volver a encontrarse, porque para recuperar la felicidad sin causa o la alegría infinita del Ser, uno debe perder absolutamente el nefasto e inmaduro sentimiento de propiedad o de posesión, siempre ha sido así. Si no utilizamos los pensamientos para fines prácticos en la Unidad, nos dejamos poseer por el ego inmaduro y así nos convertimos en esclavos de nosotros mismos. Dejarse vivir, dejarse sorprender por la Nada, permitir que la Vida fluya a través de la herramienta corporal y pueda expresarse con lucidez o con total facilidad para la Unidad, cuando sucede, no es ser esclavo del ego, ser esclavo del ego es trabajar duro, luchar, rezar, esforzarse, copiar, imitar, competir solo para satisfacer logros personales. La Vida es sin esfuerzo, lucha, control o sudor, sin súplicas o rezos, porque desde siempre y para siempre la Vida es nadie y para nadie. 

 

Si verdaderamente se anhela recuperar todos los dones innatos, debemos perder o liberarnos de la falsa imagen que la mente ha creado se sí misma, con la ayuda de la Vida siempre presente, con lo que ES, sólo así podemos realmente contribuir en el mundo, porque la mejor contribución de todas, es la lucidez, ya que el Ser puro y amoroso, el de todos, no quiere hacer daño ni a la más diminuta criatura de su creación, es puro amor.

 

A menos que la Vida se compadezca de los corazones nobles y tome el control de la mente, jamás un ser humano que vive en lo dual, dividido o separado, puede sentirse liberado para siempre, si no se rinde al Ser, ni tampoco puede realmente ayudar a nadie a recuperarlo todo, porque con la simple idea de ser algo o alguien, ya hay división, rechazo y separación. Con el sentimiento de propiedad, poder o posesión, no se puede disfrutar de este paraíso eterno que se nos regala a todos sin excepción. Somos la Vida, puro Ser, no personajes con un relato de ficción. Simplemente y únicamente yo soy el Yo Soy, Nada y todo.

 

Si yo me adjudicase el mérito de estas palabras que son de nadie y se dirigen a nadie, ya no habría Ser.

 

¡¡Gracias!!!