La Vida: Nada y todo.

 

Cuando el despertar comienza a emerger en la Consciencia, pueden suceder preguntas tan simples como estas. ¿Soy muy raro? ¿Tengo muchos límites que no me permiten vivir, ni me permiten amar con total libertad? Son preguntas que suele formular el ego ilusorio al no ver al auténtico Yo Soy, puesto que tu ya ERES en todo momento tal como quieres SER. Cuando el despertar se ha consumado, ya todas esas preguntas desaparecen, simplemente todo es una maravilla que no se puede definir. En la Presencia es donde encontramos el auténtico Amor.

 

Desde aquí te haría la siguiente pregunta: ¿Qué libertad prefieres? ¿la del ego ilusorio, creador de todos los conflictos y de todos problemas de la humanidad, o la del Ser siempre presente que pone fin a todos los problemas habidos y por haber? En  realidad, nunca has dejado de hacer lo que has querido, y muy en el fondo ya lo sabes. ¿Cómo puede convencerte el ego ilusorio, si crea los problemas de separación y después se va en busca de ayudas externas?  Estas preguntas tan inocentes ya no tienen cabida en el reino de la Luz eterna, en la casa del auténtico Yo Soy. ¿Sabes por qué? Porque aquí mismo, siempre ahora mismo, pueden suceder las cosas que sean, puedes darle la bienvenida a todo, puesto que suceda lo que suceda, sea lo que sea, no pueden alejarte de este instante tan vital, tan lleno de vida, tan saludable y tan divino. Cuando el despertar sucede se van apagando todas las luces de la más profunda ceguera e ignorancia, y se enciende la Luz de la eterna verdad inalcanzable.  No hay nada que te pueda impedir SER este instante lleno de Vida, tan lleno de Luz, de Amor y color. Si recoges todos los conceptos del relato que el ego retiene como suyo y los hechas a la basura o a la papelera de reciclage, ¿qué queda? Nada y Todo. ¿Ves lo que más nos impide SER lo que ya ES? Las palabras o los conceptos aprendidos es lo más abstracto de la vida, es lo que más nos impide esa dulce libertad de Ser tal como somos ahora mismo. Lo que sea, tal como ES, es el auténtico Yo SOY, el auténtico Amor, totalmente impersonal e indefinible. LoQueES, no es ni bueno ni malo, simplemente es lo que ES. Darte cuenta de esta simpleza ya es ver el milagro constante, ya es la revelación. Transcribirlo o intentar transmitirlo es un entretenimiento para la mente, simplemente es una transcripción. Las palabras, por más lúcidas que nos parezcan, únicamente son palabras que no pueden acercarnos ni separarnos de la Vida, de LoQueES.  

 

Ninguna persona, tampoco yo como persona, puede acercarte al auténtico Yo Soy, ni tú mismo como persona puedes, simplemente cuando ESO que somos que lo ve todo, se descubre a sí mismo, puedes adentrarte en el milagro eterno, de manera íntima, exclusiva y serena. La Vida es una intimidad total, exclusiva y muy económica, puesto que incluso puedes economizar en palabras aprendidas, copiadas e imitadas que el ego ha necesitado para moverse en el mundo necio de la charlatanería, o del boca en boca. Esta revelación tan simple y tan directa no afecta a ningún bolsillo, ni ahoga a nadie con charlatanería aprendida de lo que me han dicho o yo he imitado y he copiado de ese tal mundo dual y ciego que olvida a cada momento lo que la Vida ES.

 

La inmensa mayoría de personas deben soportar un ruido caótico en la cabeza, un caos insoportable, porque al haberse identificado totalmente con el ego ilusorio que no hace otra cosa que crear los problemas al personalizarlo todo, pierden la sensibilidad. Al imaginar que como Vida estamos en el cuerpo, creen que son los únicos responsables o los culpables de todo suceso que aparece y desaparece en el cuerpo o de la historia que nos sirve para trascenderla, se creen el centro del Universo, imaginan que su vida es la más importante del mundo mundial, con lo cual cuando las cosas suceden a favor del ego ilusorio se sienten importantes, en cambio no se dan cuenta que inconscientemente van en busca de imágenes, palabras, libros, enseñanzas duales, y no hacen otra cosa que imitar, copiar o inventar ídolos,  necesitan ayudas externas todos los días para alimentar la falsa imagen que han inventado al olvidar lo que realmente somos. Al no reconocer la impersonalidad del auténtico Yo Soy, creemos ser un diminuto, efímero e ilusorio yo, que cree ser el más importante del mundo. Hasta que este diminuto yo que aparenta ser muy grande y valeroso, sin reconocer que está lleno de miedos, complejos, límites, pavores, resentimientos, odios o cobardías, no es visto tal como se comporta, saldrá con respuestas tales como -pobre de mí, ¿ves lo que me han hecho?  ¿qué me va a suceder mañana? ¿voy a perder esto o aquello? ¿voy a morir? ¿voy a enfermar? etc. etc, o estará encantado en ofrecerte chismes y cotilleo,  para que no sea vista su ilusión. Creemos que ese ilusorio yo por el cual nos tomamos puede ayudarnos a vivir felices, sin embargo, jamás lo ha hecho.  Ese pequeño yo con su creencia estúpida sobre el bien y el mal, con la idea de que hay algo o alguien en el cuerpo, es lo que más nos aleja del auténtico YO SOY y de la felicidad sin causa.

 

Cuando encuentras al verdadero YO, ya no vale la pena preguntas inútiles de si ESO que somos se encamina a alguna parte, o si lo que sucede tiene algo que ver con lo que ya sucedió o con lo que esté por suceder, porque simplemente se ha perdido el sentimiento de propiedad, el sentimiento de vivir una experiencia en el tiempo que no existe. Simple, llanamente y ordinariamente, siempre hay LoQueEs. Solamente lo que ES, Nada y Todo. Ahora hay ¡esto!, pero esta tarde cuando suceda la que suceda, sólo será un suceso más, ni malo ni bueno, simplemente todo es LoQueES, sin ser propiedad de nadie, sin ser responsabilidad de nadie. Nunca ha habido un antes y tampoco hay un después en la Presencia, pero el ilusorio yo jamás lo admitirá hasta que se rinda. Siempre hay Vida. Nada y Todo.  Todo es nuevo y reluciente en la Presencia del Ser.

 

Si ¡esto! ya es ESO que ES. ¿Qué está haciendo todo ilusorio buscador buscando milagros, buscando siempre algo mejor y más divino que el milagro sin fin de la Vida? Ya son ganas de quedarse perpetuando el caos sin fin, ya son ganas de sufrir y de hacer sufrir inútilmente. Si uno continúa haciéndole caso al diminuto yo, al peor enemigo de todos, el drama continúa. La auténtica libertad de la Vida es del auténtico YO SOY. Jamás el personaje por el cual nos tomamos ha tenido libertad alguna, porque no existe lo que se cuenta, sólo es un relato, es un cúmulo de conceptos aprendidos sobre el bien y el mal que va formando un ego ilusorio, porque siempre se mueve entre ayeres y mañanas, completamente alejado de la Presencia del SER.

 

Somos la Vida, Nada y Todo, ¡jamás! hemos sido personas. Y eso tan y tan simple, tan obvio y tan natural, como la Existencia misma del auténtico YO, se ve o no se ve, se acepta o se rechaza la propia invitación para regresar a la Presencia del Ser. Si se acepta, todas las probabilidades son las de dejar de sufrir, porque nos adentramos en el milagro sin fin. Si se rechaza la propia invitación es lícito también, simplemente se está apoyando a la permanencia del caos o del drama sin fin, de una humanidad que olvidó que sólo hay una única existencia. La UNIDAD ya se auto equilibra. No hay más. ¿Quieres ser persona? Allá tú con el sufrimiento inútil, no te dignifica más ni te hace más santo, simplemente admite que prefieres sufrir y hacer sufrir, es lícito, muy lícito, porque parece que santifiques la experiencia de un experimentador que no existe, parece ser lo más fácil porque se necesita menos valor y menos revolución, pero debes saber que es lo más difícil porque tendrás que meditar, rezar o suplicar como todo el mundo hace para acabar con el drama, el de seguir sin liberarse de la propia ceguera e ignorancia, el de seguir complaciendo y ayudando a un mundo necio e ilusorio de personas ilusorias, con sueños o aparentes experiencias que jamás han sido ni serán. ¿Quieres ser la Vida, lo que ya ES? Pues bienvenido a casa, porque jamás has dejado de ser Eso que ES , ya sabes que tarde o temprano, en ese lugar sin lugar, el de todos y de nadie, únicamente es casa del auténtico Yo Soy, porque sólo la Vida está permanentemente ahí. Cuando te sientas preparado para aceptar la propia invitación, déjalo todo en manos del auténtico Ser, porque es cuando uno deja de sufrir inútilmente para siempre, eso sí debes permitir que el auténtico Yo Soy se deshaga del ilusorio yo, porque ni eso puede hacer la persona por la cual nos tomamos. Simplemente debes deshacerte de la mayoría de conceptos, enseñanzas, metáforas e historias inútiles, debes liberarte de un relato que es completamente inútil y quedarte práticamente con nada, por supuesto si quieres vivir la existencia plena y feliz. Todo relato nos sirve únicamente para despertar de él.  Simplemente déjate envolver por esa Nada que lo abraza todo, que lo acoge todo y deja que te sorprenda gratamente cada día de hoy, con todas las facilidades que ya se te regala.

 

La revelación siempre es íntima e intransferible, totalmente gratis. Lo que todo buscador busca está delante de la nariz y no se puede enseñar, retener, ayudar o transferir. Todo YA ES. Todo, todo, todo es la Unidad,  cada instante, cada escena, cada palabra, cada cosa, cada gesto, cada encuentro, sea lo que sea es un auto recordatorio, la propia invitación para ver y descubrir que ya estamos en casa.  La felicidad sin causa, lo que más anhelamos recuperar jamás ha estado separada del auténtico YO. Así es, así ha sido y así será.     

 

¡Gracias!!