La Vida es un milagro eterno.

 

Cuando aparecemos dentro de la rueda eterna de la Existencia, como seres humanos, tenemos profundamente aceptada la propia película personal, que se irá desarrollando día a día, según se haya escrito el Guion para la realización del Yo Soy. Es como si al poco de nacer el organismo corporal, la Consciencia lo tome sin saber que todo está escrito, por eso se oscurece la mente al no ver que nada ni nadie está separado de la fuente de todas las cosas, con lo cual la consciencia se buscará a sí misma, ignorando en todo momento que no podemos cambiar nada de nada a ningún nivel, ni un solo punto ni una sola coma, porque nada ni nadie puede ser distinto a cómo ES. Cada cosa, cada ser, es una expresión única e irrepetible de lo infinito, y todo y todos es la propia manifestación para que la Consciencia pueda despertar a través de la propia experiencia personal, íntima e intransferible.

 

Cada uno es LUZ, Presencia Consciente de sí misma, y precisa el organismo corporal (cuerpo-mente-corazón) para cruzar la propia oscuridad, la propia película personal. A través del cuerpo, y en el fuero interno, si escuchamos y observamos las señales que nos mandamos, podemos llegar a comprender que no hay error, hay perfección.  

 

Nadie debería cargar a sus espaldas la experiencia de otro ser humano, y menos si no sucede felizmente, ni tampoco debería atreverse a darle lecciones de vida, porque eso va generando exceso de responsabilidad, y es lo que hace que el cuerpo se vaya debilitando sin saber porque,  así se va perdiendo la lucidez, la capacidad de que la Consciencia pueda ver con claridad que el ser humano no ha nacido ni para sufrir ni para ser infeliz.  

 

La felicidad sin causa que todo humano busca fuera de sí, no la encontrará fuera nunca, a menos que le suceda como un rayo la liberación, porque la felicidad sin causa, es lo que somos, lo que somos en el Ser, no lo que imaginamos ser.

 

Necesitamos toda la experiencia de vida, la propia película personal, porque sólo es a través de ella, a través de lo que imaginamos, creemos, soñamos o idealizamos, que la Consciencia puede despertar, para evidenciar que nuestra única función es ser, no tener, poseer o retener.

 

Si yo no quiero ser lo que ahora mismo yo soy, (aunque vea en mi las más absolutas miserias humanas, el desastre de persona con la que me convertí, al darle el poder a la mente ilusoria que ha creado una identidad falsa e imaginativa, por la cual me tomé) genero un conflicto interno entre  mi mente y mi corazón, y, precisamente ambas polaridades tanto la negativa como la positiva, deben unirse en matrimonio para que uno pueda fundirse con el Ser con tal de ser íntegro y original, con tal de vivir con luz propia, sin miedo a SER, sin miedo a perder y sin miedo a morir.

 

El corazón está permanentemente conectado al Ser, permanece en el milagro eterno de la Vida, con lo cual tiene razones de sobras para impulsarnos a ser como ya somos, la que no lo ve, ni lo entiende ni puede entenderlo es la mente intelectual por la que nos tomamos, porque es imaginativa y soñadora, siempre se debate entre lo que fue y lo que será, con lo cual no lo entenderá jamás si no se rinde al Ser.

 

Estamos siendo vividos a la perfección, sin el libre albedrío que imagina tener la mente, la libertad absoluta es del Yo Soy, con lo cual todos estamos asentados en la gracia permanente, en el milagro sin fin, cruzando la propia oscuridad que ha creado la mente, con el corazón puro e inocente del Ser.

 

 

No es el mundo ni los demás que deben cambiar para que yo pueda ser feliz, es justo lo contrario, precisamente al dejar el mundo en el que aparentemente convivimos todos, tal como está, en paz, puedo darme cuenta del mundo y yo que ha creado mi mente, el que más le impide a uno ser feliz.  El milagro eterno sucede en la Presencia, es lo que soy ahora mismo, no lo que fui que ya no existe, ni lo que seré, porque eso no lo sabe nadie. Siempre estamos siendo vividos en lo desconocido del Ser.

 

La Vida es ordinaria, salvaje, caótica y a veces nos puede parecer catastrófica, pero en su imperfección, se halla la perfección. Jamás comete error. Es una única inteligencia que juega muy inteligente-mente al juego de la separación, y nada ni nadie la va a cambiar, mejorar o empeorar. 

 

Sólo la visión de lo que ES, si es que sucede, puede hacerle el inmenso favor de liberarle a uno de la esclavitud humana, sin que haya garantía de nada, por supuesto, porque más allá del personaje por el cual nos tomamos, que sólo es creación de la mente, somos la Vida, una amorosa, silenciosa y extraordinaria LUZ en la eternidad.

 

¡¡Gracias!!