La Vida es expansión total y absoluta. La muerte es contracción total, división, exclusión, control y rechazo.

 

Empezamos a morir el mismo día que empezamos a contraernos para sufrir inútilmente con tal de poder sentirnos propietarios de una Vida. El odio y el rechazo es muerte. Enamorarse de la Vida, es AMOR eterno, es el amor de todos los amores.

 

Nada ni nadie puede impedir nuestra muerte en tanto que no volvemos a recuperar la expansión de la Vida eterna. Aunque muera un cuerpo nuestra naturaleza original jamás morirá.

 

Toda la diversidad, absolutamente todo lo conocido y todo lo desconocido se basa en la unidad absoluta, en la existencia única e infinita de ESO que ES ya en nosotros.  No hay tú, no hay yo, hay ESO que ES.

 

Individuo significa estar separado de toda la diversidad, estar cortado y dividido por la imaginación, por un sueño hipnótico que nos hace suponer que hay separación. Podríamos decir que una persona es una entidad separada sin relación alguna con la Unidad, simplemente se relaciona consigo misma o con otros relatos personales que llama: experiencias de los demás. Si eres uno con los demás, te fundes con los demás, entonces vives como hay que vivir, expandido, siendo lo que uno ya Es.

 

Mientras en ti persista la imagen que tienes de ti mismo, sin ver al despertado que hay en ti, vivirás en un mundo conceptual, necio y dual que sólo vive para el comercio de imágenes y palabras, y eso ya te impide tener y mantener relaciones reales con todo lo demás. Es pues importante comprender más allá de las palabras y de las imágenes, no intelectualmente, sino tu vida cotidiana será cómo la construyas tu mismo basándote en el relato para esas imágenes y palabras, sea la imagen que tienes de ti, sea la del vecino, sea de la pareja, del perro o del gato. Si en ti sólo hay imágenes, conceptos y palabras, esas imágenes, conceptos y palabras van construyendo un ilusorio yo que cree que debe luchar solo, pues el relato personal crea imágenes de separación entre un tú y un yo, te crees separado del que realmente observa todo lo que sucede en la manifestación, así se construye un espacio que es fuente de todo caos, de toda violencia, de todo odio y conflicto.  Nuestra contribución para el progreso del hombre en el mundo debe consistir en poner orden en la propia intimidad, en el propio hogar o mundo interior. La Vida no es cosa de restar, ni de dividir, separar, excluir o rechazar, sino que es cuestión de sumar, unificar y aceptar. La verdad inalcanzable es la suma de todos y cada uno de nuestros puntos de vista, para simplemente darse cuenta  que sólo hay el punto de vista Universal de la Unidad. No es cuestión de ser tolerantes o condescendientes con todo el mundo, simplemente es cuestión de aceptar lo que ES ya en mí, la propia manifestación, porque incluye la totalidad.

 

Cada uno es el UNO, pero para verlo hay que aceptar la Ley Universal que impulsa y mueve nuestra especie humana. Esa Ley es la no violencia los unos con los otros, el respeto, el desapego a las cosas, la libertad absoluta del Ser siempre presente sin rechazo, la no existencia de maestros y alumnos, malos o buenos, mejores y peores. Ya no vivimos como chimpancés sin ley y sin orden en la selva, ya hemos visto que todo está organizado para poder ir sin pañales por el mundo. El hombre brutal o criminal que todavía juega a matar animales, a maltratar a seres inocentes, a controlarlos, impedirlos o manipularlos a más no poder, es igual de brutal y criminal consigo mismo que con sus parejas, con sus hijos, con sus adeptos o con sus semejantes, ese hombre no ha despertado para nada en absoluto, todavía está en la selva comportándose igual de salvaje como los monos o animales primitivos, peor, puesto que no conoce otra ley que no sea la fuerza bruta, la imposición o la fuerza física, para nada conoce la Ley Universal que nos mueve a todos a la vez, más allá de un pobre relato.  

 

La dignidad humana exige atendernos y asumirnos bajo una Ley Superior, de lo contrario el caos cada vez será más caótico si se apoya el drama sin fin de la separación, la exclusión y el rechazo. El hombre que se comporte como un chimpancé o un borrego, y ya le está bien, no merece la pena gastar tiempo con él, sigue sin querer asumirse en la Unidad, simplemente agradécele que nos ayude a despertar. El hombre que no quiere asumirse en su totalidad puede que termine como un auténtico robot de la cibernética, porque hoy en día, que aparentemente se ha pasado de lo salvaje a lo civilizado, del mono al hombre, con Internet para el mundo de la imagen, se está buscando en otra selva todavía más salvaje. El necio de hoy en día que engulle todo tipo de información, palabras e imágenes, sin filtro, sin orden y sin ley, copiando e imitando, tragando a más no poder, busca para tener más buena imagen, pero sólo lo hace para obtener logros personales, copiando palabras e imágenes de quien sea a más no poder, así está contribuyendo con el más brutal y criminal de todos los caos o dramas de la humanidad, el más grave que haya existido hasta hoy, imitar a más no poder, sin pasar del boca en boca, tragando toda tipo de porquería que me han dicho y yo muy inocentemente me he creído, simplemente para hacer un circo con tal de triunfar con la imagen necia que se tiene de uno mismo en el mundo, con tal de ser otro, con tal de ser algo o alguien importante, pero siempre distinto a como nos ha creado la Vida. El mundo aparente es un mundo necio que llama cordura a la imitación, a la separación, a la imgen de uno mismo, al sufrimiento, al odio y al drama, y llama locura a ser originales, al amor, a asumirse en la unidad, a la aventura del vivir sin nada y a la felicidad. El mundo necio prefiere perpetuar la más profunda ceguera y enfermedad, antes que despertar y vivir liberado de siglos y siglos de sufrimiento inútil sin trascender.

 

¿Dónde está la dignidad humana de hoy en día? ¿En los hospitales, en el boca en boca, en el copiar e imitar, en internet, en los confesionarios, en los telediarios, en las novelas, en las guerras, en los teléfonos móviles, yendo en busca de psicólogos o de soluciones mágicas?   Si tu no crees en ti mismo a más no poder, nadie creerá en ti, y aunque te hagan suponer que si porque te harán la pelota a más no poder, o te aplaudirán para que seas un adepto de tu propia imagen, un imitador más de algún autodenominado maestro, ídolo o amigo, con tal de seguir en el mundo dual que hace un teatro para no asumirse, no verás el milagro sucediendo a través de ti. A lo mejor ese tal mundo que tu imaginas allá afuera te empujará para que seas un ídolo, el más popular o santo del mundo mundial, con tal de que se pueda copiar de ti,  el más preferido para los adeptos o el más popular para los seguidores, incluso ese mundo ilusorio te empujará para que seas el mejor influencer ciego del mundo, para ayudar a ciegos casi de nacimiento a mantenerse más ciegos que tu, y llegará un día que sin saber por qué y para quien, sentirás un vacío y un miedo enorme en el cuerpo, que si no te rindes te impedirá acudir a tu auténtica naturaleza original. TU falta de dignidad humana, tu falta de valentía para ser íntegro, ese impedir que ambas polaridades se fundan en matrimonio en el sí mismo sin ayudas externas de nadie, para poder recuperar la visión del auténtico Ser, te llevarán al mismo matadero de muertos vivientes, el mismo de siempre, el que no hace otra cosa que suponer que la Vida es injusta, cuando jamás lo ha sido.

 

El hombre es cobarde incluso con su miedo, prefiere tener miedos absurdos metidos en el cuerpo, prefiere enfermar y morir si hace falta con todos sus miedos metidos en el cuerpo que le impiden ser y expandirse, antes que admitir y reconocer la propia ceguera e ignorancia que los ha creado. Le da pavor tener que admitir: no sé nada de nada de la Vida.

 

Sólo se nos da una segunda oportunidad, ¡de oro además! si reconocemos lo que realmente todo el mundo debería reconocer, la propia ignorancia, porque aunque te parezca estar psicológicamente  integrado en la sociedad, sea la que sea tu sociedad, no podrás liberarte de la propia ceguera o violencia ya sea interior o exterior, si rechazas la propia invitación constantemente presente. Si pasas de asumirte en la Unidad  para no tener que pasar por lo que uno debe pasar si quiere sentirse liberado, feliz y ligero de equipaje para siempre, te sentirás esclavo de ti mismo y creerás que la culpa la tiene el mundo o la Vida. Sin el proceso del vaciado o reseteado interior, o sin querer trascender la mente ilusoria, dual e hipnótica, con la ayuda del Ser único siempre presente, simplemente con la maravilla eterna de lo que ES, no podrás deshacerte del propio caos, ni será posible en ti  la nueva manera de vivir, a menos que la Vida se apiade de ti y tome el control de la mente.

 

Los seres humanos se comportan como muertos vivientes hasta que no suplican su segunda oportunidad, puesto que, si le concedes al mundo exterior un poder que jamás ha tenido ni tendrá, no podrás ver que el tiempo no existe y que todo inmaduro y necio relato personal sobre el bien y el mal simplemente es un sueño, sólo nos sirve para despertar de él y recuperar la visión de la Vida eterna. En la Presencia del Ser no hay soñador, buscador, sufridor o experimentador, hay la maravilla eterna de lo que ES.

 

En la ignorancia creo ser algo o alguien metido en el cuerpo.

En la comprensión veo que no soy nadie, jamás he sido un yo viviendo una vida en propiedad separado de un tu o del mundo.

En el amor incondicional he visto que soy todas las cosas.

En la Presencia del Ser, fluyo, me expando, simplemente Yo Soy.   

 

A los cobardes se les ve a todos y a los valientes también, porque todo es el único y auténtico Yo Soy. Hay que quedarse sin nada para poder recuperarlo todo.

 

A nuestra auténtica naturaleza original, jamás le sucede nada, nada de nada en absoluto, siempre está presente, jamás ha venido y jamás se irá.  Vale la pena deshacerse del iluso yo que no hace otra cosa que sufrir y hacer sufrir inútilmente por un sueño de amor de un relato de miedo metido en el cuerpo. Merece la pena el simple esfuerzo o la simple aventura del vivir sin nada y con valentía para verlo, porque todo es un regalo hermoso en la Presencia del Ser. Para esa única Eseidad, ningún relato es más o es menos, ni es mejor o es peor, simplemente es un relato cualquiera, un simple y teatral relato que no tiene importancia alguna, porque no tiene luz propia, sólo nos sirve para despertar de él.

 

¡Gracias!!