La simplicidad.

 

En tanto en cuanto uno cree que aquí hay un individuo responsable que hace mover la Vida, o mientras en la mente esté presente la idea preconcebida de que es necesario llevar a cabo algún tipo de práctica, algún tipo de sacrificio, alguna disciplina, un trabajo duro, un rezo o una meditación para encontrar la maravilla eterna o la simplicidad de la Vida, o mientras exista la creencia absurda de que hay un determinado modo de vivir, estará presente el ilusorio yo que refuerza la idea aburrida de ser alguien que debe ejercer una búsqueda interminable, porque cree que vivir debe hacerse con esfuerzo, lucha, sacrificio, miedo y sudor. Mientras haya la mente que imagine que los sucesos deben ser distintos a como ya son, hay ilusión, no lo que ES.  Pero, cuando uno ve con total claridad que no somos los sucesos, que cada uno ya es divino y adecuado tal como ES en la Unidad, ¿qué buscar más divino, más realizado y más perfecto que el instante presente, que lo que ya ES? ¿qué es lo que uno debe buscar más adecuado que lo que ya sucede a la perfección, en el siempre aquí, en el siempre ahora, más grande que la Vida que ya sucede sin esfuerzo y sin sudor? 

 

Durante mucho tiempo trabajé duro porque llevé a cabo una búsqueda intensa, con esfuerzo, sacrificio, lucha, tesón y sudor, todo era para llenar el vacío que sentí al no saber  realizar el Yo. Todos mis esfuerzos eran inútiles, porque seguía sin conseguir el resultado. Cuanto más buscaba, cuanto más llenaba mi mente, cuanto más luchaba o me esforzaba con ser, más me alejaba de la fuente, de la auténtica naturaleza del YO. Finalmente, después de haberlo dejado todo, después de permitir que la Vida tomara el control de mi mente, sólo con la maravilla eterna de lo que ES, he llegado a un estado de plenitud y reposo, a un estado de profunda paz, simplemente he retomado mi modo de ser natural, muy simple y ordinario. Seguramente le pueda parecer infantil a aquellos que siguen buscando fuera del sí mismo cosas muy extraordinarias en el tiempo, lo sé, pero es que la vida, la de todos,  es sin tiempo y no se vive para agradar a nadie, ni se vive para lo que puedan pensar de mí, simplemente he regresado a la inocencia perdida, a la fuente, donde he retomado el auténtico sentido de maravillarme con la Vida, sin la pretensión de ser una persona, algo o alguien que debe luchar o  trabajar duro, que deba personalizar los sucesos que son de nadie, ya vivo sin esa sensación de ser alguien que vive separada de la fuente o del auténtico Yo.  ¡Es en lo más simple, desconocido, ordinario y natural que encontré la extraordinaria belleza de la Vida. ¡Todo es un regalo en la Presencia! 

 

Si existe en ti, la predisposición abierta para escuchar la simplicidad de este mensaje, será oído, resonará en tu interior, si no, no te preocupes, seguirás buscando fuera de ti, tal vez, para escuchar otras luces que tu mente esté buscando. Hay muchos libros en el mundo, diría demasiados libros, que uno puede llevarse a su casa para leer las palabras, para contemplar las imágenes, para intentar comprender intelectualmente a través de todos esos aparentes maestros e ídolos que aparecen y desaparecen en ti, es perfectamente lícito y adecuado que así sea la propia manifestación, porque en todos los libros, siempre hay cierto aroma de la verdad inalcanzable, en todo y en todos hay algo de la Unidad, hay el aroma de la verdad inalcanzable que todo ser humano anda buscando. Pero lo verdaderamente apasionante y maravilloso, es abrirse en canal a la quietud, es tomar la Vida con la desnudez del Ser, es abrirse a la intimidad total para descubrirse uno mismo en lo desconocido, a través de todas las inclemencias que supone retomar la inocencia, puesto que es lo más sabio, es lo que más nos acerca a la sabiduría innata del no saber, a la inteligencia máxima.  Eso es lo más fascinante y maravilloso que hay, dado que todo y todos es exactamente lo mismo que uno mismo, porque todo ya ES en el mismo instante, simple, normal y corriente. Todo lo que uno ve, se debe a esa luz tan inmensa que habita en el interior, en la raíz del Ser, que no tiene nada de extraordinaria, pero a su vez es lo más grande que hay, porque es a través de Ella cuando uno descubre lo que no es, así es como puede fundirse con lo que ES, con su auténtica naturaleza original.

 

Este mensaje es lo más simple del mundo mundial, yo diría que lo conoce todo el mundo, al menos todo el mundo lo sabe en la profundidad de su corazón, todo el mundo busca algo más porque siempre se intuye que hay algo más grande y más maravilloso que lo que nos contamos los unos a los otros, mucho más inteligente que lo que nos tomamos como cierto en lo personal.

 

He dado lo que yo llamaba “mi vida” para que todo aquel que esté buscando la simplicidad de la Vida, la forma más natural de vivir y de ver las cosas tal como son, la forma más hermosa y más bella de recuperar la inocencia perdida y el paraíso eterno, lo que tanto se anhela recuperar, me he dado entera para que ESO pudiese verlo con total claridad cualquiera, porque no hay exclusividad, no hay ni que hacer esfuerzos,  y porque no existe nada ni nadie en el mundo que esté capacitado como cree estar para regalarte el tesoro escondido que se mantiene intacto en tu corazón, esperando ser descubierto por ti mismo. Nada ni nadie puede hacer por ti, lo que debes acabar haciendo tú mismo.

 

El reencuentro con tu verdadero Ser, únicamente, puede suceder de manera íntima e intransferible, con lo cual este escrito sólo puede ser comprendido por resonancia, siempre más allá de la mente que te divide o te separa, porque lo que ves ¡ahora mismo! es el Ser UNO manifestándose así, invitándote a ver que el “yo o el tu”  la apariencia que puedas tener de mí o de ti, no existen. Aquí no hay ningún tú personal, separado de ningún yo personal, simplemente, ¡ahora mismo! hay un organismo corporal. Este cuerpo que está aquí mismo, que está viendo suceder lo que sucede, es único e irrepetible en el mundo, no hay otro igual, es la herramienta perfecta y adecuada de tu auténtico YO, que no es de mi propiedad, ni es de tu propiedad. Así que todo lo que se manifiesta ¡ahora mismo! únicamente es para que el auténtico YO que se vive felizmente a través de ti, pueda hacerte el inmenso favor de ver la Vida tal como ES, tal como la ves, que puedas conocerla a través del organismo corporal que está leyendo ¡esto! sin esfuerzo, porque ¡esto! es la propia invitación, es una apariencia más, como otra cualquiera, es una apariencia de ese tal mundo apareciendo así, ante ti, sin que tengas que tomarlo como tuyo, sin que tengas que poseer lo que ves, sin que tengas que entender intelectualmente lo que ves, porque no es algo personal,  toda la manifestación es solamente la invitación perfecta y adecuada para que, a través de todo y todas las apariencias que le suceden al cuerpo, uno descubra que la Vida no es una cosa personal ni es cosa de buenos o malos, porque no somos los sucesos. Todo es para que cada uno vea, más allá de la mente ilusoria, que sólo hay el UNO. Podemos ver la Existencia ¡siempre! tal como ES, no tal como la imagina la mente, (igual como podemos verla en la naturaleza cuando nos proyectamos sin conceptos para personalizarla) no hay separación con nada ni con nadie.

 

¿Cómo es posible que ambos seamos la misma Luz, la misma Vida, la misma Inteligencia o Consciencia, y, sin embargo, todos los fenómenos o todas las manifestaciones las veamos diferentes o como experiencias personales únicas y totalmente distintas?  Simplemente es debido a la inmensa diversidad de luces, formas, palabras, imágenes y colores que aparecen y desaparecen en la Consciencia que es de nadie. Porque todo emerge de la misma fuente, de la Unidad. La Unidad, muy inteligente-mente crea la aparente separación entre un tu y un yo, juega con las palabras y las imágenes, todo se mueve en el mundo con la Ley de los opuestos, ya que para cruzar el aparente tiempo que no existe, debemos superar la ilusión, dado que la consciencia debería despertar para recuperar la felicidad sin causa. La Unidad siempre mantiene un orden y un equilibro perfecto y adecuado en el mundo conceptual, en el mundo de las imágenes. Pero todo y todos, en realidad, es un golpe de genialidad de la Unidad, que cuando lo has visto con total claridad te das cuenta que es la gran, gran broma cósmica, de proporciones exageradas, eso sí, dado que es imposible  comprender intelectualmente  en lo personal, lo que es impersonal, lo que concierne únicamente a la Unidad. Cada uno de los seres humanos, ve las cosas a su manera, de un modo totalmente diferente, con lo cual su mente cree ser el centro del Universo. Esa es la auténtica riqueza y también es el chiste, porque a cada organismo corporal le sucede como una especie de película en la cabeza, que nos hace suponer y pensar que hay un personaje metido dentro del cuerpo, o nos hace suponer que la película que habla de lo que ya sucedió y de lo que está por suceder, es real, nos hace imaginar que los demás existen separados de la misma fuente, o que somos más o que somos menos que cualquier cosa, o que somos más o menos inteligentes, pero en realidad no lo somos, no hay nadie que sea más o que sea menos, no hay nada que sea más importante que cualquier otra cosa para la Unidad, no hay nadie que sea mejor o que sea peor. Simplemente, todo y todos, es la misma invitación para todos ¡siempre presente! que  unos la tomarán para regresar a la fuente y otros la rechazarán para apoyar el drama, porque prefieren regalarle el poder a la mente ilusoria. La invitación personal la tenemos todos, ya se nos regala a todos por igual, en el mismo instante además. Todos  la tenemos presente y todos tenemos las mismas oportunidades  de poder  regresar a la fuente, ya que cada uno es el UNO, viviendo y viendo su propia película de diferente color, totalmente distinta, viéndola de diferente manera. Todos parecemos diferentes, pero, en realidad, todo y todos es la Unidad. Lo único que hay es la fuente de todas las cosas manifestándose en el siempre aquí, en el siempre ahora, en el siempre instante presente. Únicamente hay la Nada manifestándose como todo.

 

El descanso que uno siente, cuando se ve todo con total claridad, es que únicamente hay vida inteligente siendo vida, entonces uno ya se deja vivir, ya se deja sorprender, ya se deja llevar y ya se deja ser. No tenemos elección, no  hay nada que hacer a ningún nivel. Cada uno es el Uno buscándose a sí mismo, cada uno está siendo vivido por la misma inteligencia, llámala la Vida o llámala la Unidad, Cada uno tiene la propia invitación íntima y personal, ¡siempre presente! para ver y comprender que todo, hasta el más mínimo detalle, es un auto recordatorio para regresar a la fuente, porque todo es la propia invitación que se aceptará o se rechazará. Y aunque parezca muy desconcertante todo este misterio tan inteligente, solo lo es al principio, porque ya cuando lo ves con total claridad, cuando ya lo vives con total normalidad, uno se relaja profundamente, porque ya nada va a ninguna parte. Estamos siendo soñados o siendo vividos siempre por la misma inteligencia. La simplicidad, la paz y la felicidad sin causa, te acompañan siempre como una sombra, vayas a donde vayas, suceda lo que suceda, porque ya se ha visto que no hay nunca nadie, ya se ha visto ese maravilloso misterio de la Existencia, ya se ha conocido el juego inteligente de Luz y Amor al que jugamos todos.  Jamás nos hemos movido de la Presencia del Ser, ni el concepto mundo existe, siempre estamos en la verticalidad de la Vida, siempre es ahora, siempre es hoy,  todo sucede a la perfección en el instante presente, con lo cual el viaje en lo horizontal del aparente tiempo, todo lo que fue y todo lo que será, simplemente es un sueño de amor, es la propia película para despertar hasta regresar a la fuente, a la Presencia, donde la vida fluye realizada, liberada y con total normalidad.

 

Jamás vamos a ninguna parte ni a ningún cielo, jamás ha existido la historia interminable en el tiempo que nos relatamos, únicamente es una ilusión de la mente. Y,aunque nadie pueda alcanzar jamás su auténtica naturaleza original, ni la pueda enseñar o aprender, ni la pueda retener o poseer, simplemente uno ya sabe, ya comprende y ya conoce que YA ESTÁ AHÍ, que ya está siendo vivido a la perfección, sencillamente se funde con lo que ES, que es cuando se permite descansar en los brazos de su eterno y amado Ser.

 

No hay más. Esa es la simplicidad de tan divino misterio de la Vida, sucediendo a la perfección. Para poder recuperar la inocencia perdida, para poder regresar voluntariamente a la Presencia del SER que es donde ya estamos siendo vividos, y es donde se realiza el auténtico YO, uno simplemente debe consentir consciente-mente que la existencia sea tal como es, únicamente es una cuestión de auténtica humildad, porque cada uno ya ve que todo sucede a la perfección en la Presencia,  ya consiente que la existencia sea tal como es, ya sólo puede dejarse vivir, sin interrumpir los sentidos. Únicamente, sabiendo y reconociendo no saber nada de nada de esta vasta inmensidad del Yo, ya se está en la sabiduría y  libertad absoluta del Ser, puesto que ya ES, ya Es, ya ES. Con este reconocimiento profundo y sincero está la auténtica salvación y la auténtica libertad.

 

Desde ahí, desde ese lugar sin tiempo y sin lugar, ya puedes reírte y cortar todas las cabezas de los dioses inventados que  la humanidad sigue inventando para vivir retando a Esa Nada, sean los dioses que sean los que hayan aparecido en la propia manifestación, porqué ya has recuperado la visión del auténtico Dios. La Presencia del Ser ya es EsoQueES, ya somos lo infinito e innombrable,  ya somos ESO que no tiene nombre, que la humanidad sigue buscando en un más allá. El más allá es encontrar la simplicidad, es ir más allá de la mente ilusoria que divide y separa, y ahora mismo lo puedes hacer, porque el auténtico Yo o el auténtico paraíso,  siempre, siempre, siempre está ahí, siempre es la Presencia, siempre está delante de las narices. ESO siempre está presente, siempre está ahí, es lo que no hemos dejado de Ser. Nadie puede atrapar la verdad inalcanzable, ni podrá enseñarla o retenerla nunca, porque YA ES, YA ES, YA ES, ya somos la verdad inalcanzable.

 

La simplicidad, es ver y comprender más allá del intelecto que personaliza la Existencia, dado que ya eres divino así, ya eres perfecto y adecuado así, ya eres lo impersonal de la Vida, tal como eres ahora mismo, ya estás siendo vivido a la perfección en todo momento por la Unidad, no debes buscar nada más hermoso, ni debes buscar nada fuera de ti, puesto que tú ya eres, yo ya soy, él ya es, todo ya ES, la expresión de lo infinito.

 

La simplicidad, ver la Vida tal como ES, es lo que nos conduce al auténtico conocimiento y al paraíso eterno del auténtico YO, nos conduce a comprender que no hay nada que uno deba comprender, porque no debe cambiar nada de nada, en absoluto, precisamente, en el no cambio, en la aceptación profunda de la propia manifestación, está la visión de EsoQueES, está el don más grande y más hermoso al que podemos aspirar como seres humanos, ese es el don que se nos regala a todos por igual, cuando perdemos la sensación de ser personas que pueden mover la vasta Existencia. El don de ver, comprender y conocer la Vida tal como ES, es recuperar el TODO, lo más divino e infinito, porque todo está más allá de la mente ilusoria.

 

El peor mal de la humanidad, el peor de todos, es heredar y tomar como cierta la creencia absurda y cómica de ser personas que pueden mover la vasta inmensidad de la Unidad, es vivir apoyando el drama eterno, es adorar al ego ilusorio sin hacer nada al respecto para salir de lo popular, sin hacer nada para conocer y descubrir en la intimidad lo desconocido y maravilloso de nuestro auténtico Ser. Cuando esa creencia de ser algo o alguien que puede mover a la Unidad, desaparece por completo, lo que queda es Vida inteligente siendo Vida, SER, simplemente Ser. ¡una joya, una deliciosa maravilla!