La revelación original. Segunda parte.

 

Cuando la liberación de la mente inmadura o posesiva se ha consumado, únicamente hay SER, ¡¡una maravilla!!! Las energías mente-corazón se han fundido en una, así es como la herramienta se coloca en su lugar y es útil para lo práctico del Ser. Despertar es madurar para vivir sin pizca de miedos, porque desde siempre y para siempre únicamente hay Vida siendo Vida, no hay nadie que disponga de una vida en propiedad.  Precisamente, los artículos posesivos, mío, tuyo, suyo, nuestro, vuestro, todo lo que indica propiedad, rechazo, control, tiempo, distancia y separación…. es lo que más le aleja al hombre del paraíso terrenal, lo que más le confunde y le divide. Poseyendo y reteniendo el instinto de propiedad, más lejos se está de la Presencia del Ser.

 

La Vida no es para sufrir ni hacer sufrir inútilmente al personal, con tal de poseer y retener el inmaduro sentimiento de propiedad al poder y en el cuerpo, no es para manipular o controlar, tampoco es para seguir con las apariencias engañosas al poder, o con la pereza que se siente a perder todo lo conocido del ilusorio yo. La Vida es una aventura fascinante en lo desconocido,  nadie sabe lo que va a suceder, es para VIVIR, no para acumular, tener, tener y retener, ya que todo es un regalo divino en la Presencia del Ser.

 

Todo el mundo ha comido la misma fruta prohibida del mismo árbol de la Vida que separa el bien del mal, pero el golpe de genialidad de la Unidad, es que cada uno ve el mundo a su manera, por eso la invitación ¡siempre! es íntima e intransferible, nadie puede hacer por ti lo que debes acabar haciendo tu. Yo no puedo asumir tu invitación porque no veo ni siento el mundo como tu,  ni tu debes asumir la mía, ni la de nadie. Ese tal mundo que llama karma, camino o calvario a la propia gilipollez, jamás podrá conducirte a la sabiduría infinita de la Vida ni al milagro sin fin, jamás te llevará a la verticalidad de lo que YA ES, solo la Vida lúcida, eterna y viviente YA en ti, puede hacerte el inmenso favor, no hay nadie más en todo el mundo con poderes especiales para que pueda devolverte la visión y tus dones innatos. Nadie está capacitado como cree estar para ayudarte a ser lo que ya eres, tampoco yo como persona puedo ayudarte, porque cuando el despertar de la Consciencia se ha consumado, te das cuenta que no le ha sucedido a nadie, solo hay Vida, no hay nadie dentro de un cuerpo que tenga una vida, eso es lo que te ha hecho creer la mente inmadura, pero solo es un relato en la cabeza.. Nadie te puede ayudar a ser TU, pero mucho menos aquellos que se mantengan con la dualidad humana y el instinto de posesión al poder, sin liberarse del ilusorio yo.  La Unidad ya Eres tu mismo. Si ayudamos a personas a ser personas, jamás veremos que ya somos la Vida.

 

El pecado original, simplemente es perder la inocencia, cederle todo el Amor puro del Ser, toda la inocencia de la Vida a dos cuerpos que se hacen llamar papá y mamá, y más tarde a todo el personal, porque jamás hemos sido cuerpos, somos la Vida que utiliza el cuerpo para hacerse consciente a través de él. Todo el Poder Superior que es la fuente de todas las cosas, lo que YA ERES más allá del cuerpo-mente-corazón, por amor a la Vida, lo cediste inconsciente-mente a un mundo necio, dual, ciego y perverso que se nos mete en la Consciencia. Es así, así ha sido y así será la eterna rueda del maravilloso drama de la humanidad.

 

Cuanto más inteligente, santo, iluminado o sabio crea ser el hombre, más lejos está de la sabiduría infinita, del amor puro y de la luz radiante del Ser, que no hemos dejado de ser. Precisamente, la última comprensión para la liberación del ilusorio yo, o para la realización de auténtico Yo, es comprender que no hay nada que uno deba comprender. Todo ya Es. Debes recordar que la especie humana es la única especie de toda la creación que olvidó que únicamente hay una única inteligencia, una única y vasta Vida, de la que debería hacerse consciente de Ella a través de todo y de todos. No hay múltiples vidas en propiedad o múltiples inteligencias. Lo intelectual para lo personal tan solo es un juego inteligente de la impersonalidad de la  Vida. Nadie podría sentir, ver, escuchar ni pensar sin la Vida, y nadie podría hacerse consciente de nada. Sin consciencia presente o sin madurez solo hay inconsciencia, con lo cual la Ley de los opuestos es perfecta para reestablecer el orden. Cuando la mente humana piensa, todo ya está realizado y pensado con muchísima anterioridad. Jamás podremos alcanzar ni poseer la velocidad de la Luz.

 

Cuando te sientas preparado, ríndete al Ser siempre presente y permite que la vida lúcida te libere de lo ilusorio, de toda la información adulterada que las energías femeninas reprimidas del ser humano adulto pero inmaduro, machista, mentiroso, dividido y castrado, le ha ofrecido a cualquier mente inocente y pura al poco de nacer, solo para incitarle a caminar ciego y sordo ante la Vida, con el instinto más inútil y rastrero de todos, el de posesión, el que más incita a la separación, división y propiedad, el que tanto somete al hombre a la esclavitud, puesto que es lo más arrastrado que hay de todos los instintos básicos del hombre, poseer, poseer, poseer y poseer, sin agradecer nada además. 

 

Precisamente el paraíso eterno es lo que somos. Jamás hemos sido media naranja ni el relato en la cabeza que nos hace imaginar estar divididos en dos, somos la Vida.  La manifestación se nos regala para que podamos reconocernos a través de ese juego tan inteligente de Luz y Amor, para redescubrir que jamás hemos sido personas, somos ESO que todo lo ve tal como es y tal como no es, somos ESE al que todo le sucede, hasta permitir, o no, que ambas energías se fundan en una sola, porque simplemente somos LUZ y AMOR en la Presencia del Ser, ESO que permite que la existencia sea tal como ES.

 

La separación tan solo es aparente, lo que es arriba es abajo, lo que es abajo es arriba, lo que está afuera está adentro, no hay un tu separado de un yo,  y el concepto mundo tan solo es un concepto que intenta definir una inmensidad, pero el mismo concepto ya te separa de lo aparentemente exterior, que no es más que la propia manifestación revelándose en la intimidad. Si cedes el poder o tu luz original al aparente mundo necio, ciego y sordo ante la Vida, no puedes llegar a la raíz del Ser, y así no puedes reconocer el auténtico árbol de la Vida ni los frutos o dones que se te regala, ya que todo está sucediendo magistralmente a través de ti. Eres la Unidad.

 

Lo que todo ser humano debería entender, en edad adulta, es que siempre nos estamos relacionando con nosotros mismos, puesto que todo, todo y todos es un auto-recordatorio. Pasado y futuro, todo lo que fue y lo que será, lo que sea que denota tiempo e instinto de propiedad, es nuestra horizontalidad, es de la naturaleza de un sueño, un sueño de amor para que la Consciencia pueda despertar a través de él. La Vida es nuestra verticalidad, siempre está presente, siempre es lo que Es, por eso la Unidad juega inteligente-mente con las palabras y las imágenes, nos impulsa a todos a buscar en el exterior hasta mirar en la intimidad, hasta que nos rendimos al Ser para implorarle una segunda oportunidad, y que nos suceda la visión, entonces uno puede ver y comprender espontáneamente, más allá de las palabras, ya que las palabras y los pensamientos no tienen poder alguno, si uno no se lo da. Precisamente las palabras y las imágenes es lo más abstracto de la vida, lo que más oculta la Luz de la verdad viviente e inalcanzable. La palabra puede ser destructiva o constructiva, por eso la Ley de los opuestos debe mantenerse vigente. Si yo quisiera solo el bien, sin ver que el mal ya está operando en otra parte de la misma Consciencia de Unidad, o al revés, me mantendría en el drama eterno, sin que las energías pudiesen mantenerse ordenadas y en equilibrio. De hecho, el mal nunca podrá vencer al bien, porque el bien Es lo que ya ES, y el mal es lo que no es, todo lo ilusorio, es la imaginación al poder. Lo menos importante son los años que va a durar el cuerpo, lo más sabio y natural es vivir sin siglos y siglos de gilipolleces metidas en el cuerpo. Porque solo se está vivo de verdad cuando la mente se ha liberado por completo del posesivo e inmaduro sentimiento de propiedad, ya que todo relato personal es el causante del eterno drama de la humanidad.

 

Es tan evidente que el milagro sin fin está siempre ahì, siempre ahí, a la vista de todos. Aporta más Luz radiante y más Amor Incondicional en el mundo en el que vivimos todos, un solo instante de Presencia, mucho más que siglos y siglos de dualidad y de gilipollez al poder. Por eso todo ser humano que no le haya sucedido el despertar de la consciencia, tiene miedo a perder lo que ha poseído y tiene pavor a morir, porque no se ha dado cuenta que la mente inmadura lo ha poseído, ha vivido esclavo de sí mismo, del inútil instinto de posesión, se le ha dado todo el poder al relato personal, sin ver que era su sueño de amor para el despertar de la consciencia. Lo único que desaparece cuando muere un cuerpo es el instinto de posesión del ilusorio yo, el relato en la cabeza,  se apagan las luces, las sombras, los personajes y los escenarios de la película llamada "el mundo y yo", ha concluido el sueño hipnótico. Lo que en verdad somos, jamás, ¡jamás! morirá, porque es Eso de nosotros que no viene ni va, siempre está ahí, siempre presente, jamás ha nacido ni desaparecerá. Esa Nada, es lo que en verdad somos, lo que no se ha movido de la Presencia del Ser, y, no debe pasar por ningún tipo de purificación para ganarse el paraíso cuando muera la herramienta corporal, puesto que ya somos el paraíso eterno en la Presencia. El infierno es creer que lo ilusorio existe, es el instinto más inmaduro del ser humano, el de posesión para mantenerse con la imaginación y la manipulación al poder. Por eso cada muerte es una celebración para la Vida, se apagan las luces del drama de la eterna ignorancia y se enciende la Luz de la eterna verdad.

 

Al dejarme envolver por esa Nada, por el Silencio eterno y sabio inherente a todo y a todos, he visto lúcidamente que no hay ni bien ni mal, siempre Es lo que ES. Ni de los pensamientos soy propietaria. Al haberme distanciado de la mente, ya no debo identificarme con ellos, porque aunque aparezcan ya no les regalo el poder, son de nadie, no me pertenecen ni me han pertenecido jamás. La Unidad me ha liberado del peor enemigo llamado yo misma. Simplemente observo los pensamientos o los sentimientos cuando aparecen, pero ya no los retengo ni los poseo. Vivo en LoQueES, y la misma Luz de la Presencia fulmina todo lo ilusoro que se desvanece en la Nada. No debe cambiar nada de nada del mundo exterior de las formas, precisamente, todo debe ser tal como Es, porque todo y todos YA ES la Unidad, todas las formas de vida, todo lo conocido y todo lo desconocido es la Unidad, todo es la misma Energía con diferentes luces, formas y espectáculos, que se expande sin límites, ya se mueve  espontáneamente y magistralmente en la Presencia del Ser, completamente impersonal, natural y liberada. Todo emerge de la Nada y todo regresa a Ella. Lo que sea que suceda, puede danzar y bailar dentro de esa Nada, ya no hay un algo o un alguien que lo posea o se lo impida, y al no impedir ni poseer,  puedo fundirme con lo que Es, con la maravilla eterna de la Vida en la Presencia del Ser. Y, una de las cosas que se ve y se sabe en la Presencia, es que no existe el más allá, siempre estamos en casa, en el el epicentro de la Vida, en el eterno instante presente, presenciando la propia manifestación.

 

El paraíso está siempre ahí, siempre ahí, jamás allá, allí o en un más allá. Todos y siempre, estamos siendo vividos por la Vida, ya estamos asentados o caminando en el milagro sin fin, simplemente se ve y se sabe, o no se ve y se ignora. El organismo corporal solo es la herramienta que utilizamos, no hay nadie dentro de él; si no te identificas con los pensamientos que le suceden al cuerpo, si no posees el cuerpo con el inmaduro instinto de propiedad, te darás cuenta que en el cuerpo no hay nadie, jamás ha sido nuestro verdadero hogar, nuestro hogar es lo que somos ¡siempre! en la Presencia de Ser, desde la cual únicamente florece el Amor Incondicional. Todo lo que se mueve y cambia, no es la existencia, simplemente son formas de vida que vienen y van en la Existencia, que no la mueve ni el concepto Dios. Solo hay esa Nada inteligente que nos envuelve, nos mueve, nos abraza y nos impulsa a todos a la vez, pero no se puede alcanzar, ni se puede enseñar o retener, tampoco se puede definir, explicar o expresar, ningún concepto, imagen, palabra o personaje nos puede acercar a lo que en verdad ya somos.

 

Deseo de todo corazón que estas simples palabras que son de nadie y se dirigen a nadie, te sirvan para ver algo de tu totalidad, ya que el fascinante espectáculo exterior nos sucede como revelación en el interior, en realidad, no hay separación. Cada uno es el Uno, una vasta inmensidad.

 

Tal vez, estas palabras, si estás lejos de la visión, le pueden parecer un puñetazo a tu mente posesiva, pero más vale un puñetazo con consciencia, un puñetazo bien dado, con la luz y el amor Incondicional del Ser siempre presente, porque es lo único que fulmina el inconsciente colectivo que heredaste y te tomaste como tuyo, por amor a la Vida. La Luz siempre presente acaba con siglos y siglos de gilipollez al poder, con lo ilusorio que pretende adueñarse del auténtico YO. Más vale un puñetazo así, que vivir crucificado e inconsciente de ti mismo durante toda la existencia, esclavo de un puñado de pensamientos puñeteros, miedosos, auto-destructivos y guerreros que aunque se hereden de generación en generación y sean de nadie o no le pertenezcan a nadie, te sirvan para acabar viendo que todo se nos regala para el despertar de la consciencia, puesto que el único propósito que tiene la Vida es que puedas vivi en plenitus y sin miefos en  la Presencia del Ser. 

 

Yo soy, al igual que tu Eres, únicamente lo que ya Es, no puedo ser antes ni puedo ser después del eterno instante presente, así que el relato personal es inexistente. Mi sueño de amor personal en el tiempo no existe, tan solo me ha servido para el despertar de la Consciencia. Soy la Vida, únicamente yo soy el Yo Soy, que en todo momento ya es consciente de sí mismo. No soy, ni he sido, ni seré una persona. La simple creencia de ser una persona, algo o alguien que puede poseer o controlar a esta vasta inmensidad, ya es lo que más le aleja a uno de la Presencia del Ser.

 

Eso tan fascinante, tan fácil y natural, tan vital inteligente y ordinario pero a la vez tan extraordinario,  simplemente se ve o no se ve. 

 

Vivir es lo más fácil del mundo cuando ha desaparecido el nefasto sentimiento de posesión del ilusorio yo. Puedo gozar de la manifestación porque ya nada me pertenece, sin embargo lo tengo todo, se me regala a cada instante un tesoro que jamás creí tener en mí, ya simplemente permito que la existencia felizmente liberada, sea tal como Es.

 

Cuando lo ves con total lucidez, no puedes hacer otra cosa que reírte de ti. Tal vez  por compasión se comparte este mensaje, así es como sucede, pero ya sabes que no hay nada que hacer. No podemos cambuar ni un solo punto ni una sola coma. cada uno ya es el UNO buscándose a sí mismo, que aceptará o rechazará la propia invitación para el despertar,  no hay más. Unos apoyan el drama sin fin para que otros puedan abrir los ojos y puedan permitir el despertar y puedan vivir en el milagro sin fin, pero en realidad no es una cosa de unos o de otros, no existen los personajes o los aparentes demás, siempre y únicamente hay Unidad, vida siendo vida. Cada uno ya está siendo vivido por la Vida.

 

Tienes una joya eterna dentro de ti. 

 

Borra estas palabras, para que no las posea el intelecto dividido o ciego y las pisotee, puesto que no puede ver otra cosa que no sea la falsa imagen que ha creado de sí, (el instinto rastrero del falso yo que inetenta adueñarse del drama eterno que se hereda del inconscientemente colectivo de la humanidad). Solo son palabras sin poder alguno, sin sentido y sin compromiso alguno, únicamente emergen de la Nada como un entretenimiento más, pero son de nadie y para nadie, y quédate con la resonancia que hay por debajo de ellas, con lo que le habla al corazón puro del Ser, al auténtico Yo, porque tu verdadero Ser, jamás, ¡jamás! ha sido un pecador o un irresponsable. Lo que pretende precisamente la Vida que tu eres, ESA NADA, es hacerte el inmenso favor de devolverte el don más maravilloso de todos los dones del árbol de la Vida, ¡la visión! porque és lo único que te permite recuperar todos los dones innatos. Te mereces gozar del milagro sin fin, o de la existencia plácidamente feliz y liberada.

 

Con todo el amor, más allá de las palabras.

 

¡¡Gracias!!!