La revelación original. Primera parte.

 

La Vida es una maravilla divina que no tiene principio ni tiene fin. Lo que vemos y vivimos en el exterior, simplemente es un fascinante movimiento continuo y constante de Luz y Amor, es la libertad brillante y absoluta de la Vida eterna, sucediendo magistralmente, sin más. Todo en la manifestación es la danza de la Nada, que muy inteligentemente nos lleva a redescubrir lo que no somos para fundirnos con lo que sí somos.  Vivir es un dar y un recibir vida liberada, más allá del intelecto ilusorio, por supuesto, es un compartir espontaneo, ordinario y natural, nada más.

 

Sólo leerá este mensaje hasta el final aquel que Sí quiere recuperar la visión en la Unidad, los que no, seguirán apoyando el drama sin fin, fascinados con el espectáculo, pero ciegos y sordos ante la evidencia del milagro sin fin. Este mensaje es de la Vida que yo soy y se dirige a la misma vida que tu eres, no hay separación entre tu y yo, la separación tan solo es aparente en la Unidad.

 

Te voy hablar de la más básica de las revelaciones, por decirlo de alguna manera, es la más fundamental y original que se nos regala a todos, que sólo se puede comprender desde la resonancia, si vas más allá del intelecto e incluso más allá de estas palabras que son de nadie. Tal vez veas que tienes dentro de ti el tesoro más brillante del mundo que, si no le cedes el poder a nadie, puede que la Vida lúcida que tú eres te revele con todo el amor, lo que todo ser humano anda buscando.

 

Seas religioso, o no, hayas necesitado las religiones organizadas o su sucedáneo el New Age, para que te organicen o te desorganicen la consciencia, o no, seas ateo, o no, practicante, o no, lo cierto es que hay en el inconsciente colectivo de la humanidad un sinfín de tradiciones religiosas organizadas, que de alguna manera a todos nos señalan alguna cosa de nuestros instintos más básicos y personales. Sea rechazo, aversión o sea adoración lo que cada ser humano sienta por las tradiciones, cada uno de nosotros está atravesando su propia oscuridad hasta dar con la Luz original, y se hace, para bien o para mal, con la propia experiencia de vida, con las propias tradiciones heredadas de generación en generación, pero mientras el ser humano siga fascinado con el espectáculo exterior, también para bien o para mal, ya sea para celebrar santorales, fiestas consumistas de navidad, puramente por compromiso o por devoción, sea para sentir las pascuas en privacidad o para hacer un circo con cohetes y borracheras espectaculares, sin poner orden y claridad en el interior, no se puede entender lucidamente el porque de ese fascinante espectáculo inteligente, aparentemente necio, ya que parece más un circo consumista, mucho más que Vida alegre y liberada, expandiéndose puramente por diversión, para poder gozar íntimamente del paraíso que se nos regala a todos.  

 

El mundo exterior es un espectáculo muy brillante, eso sí, pero vacío, necio, violento, explotador, absurdo y aburrido, lo mires por donde lo mires, sobre todo si lo miras desde el intelecto inconsciente, no liberado por completo, ya que la mente ilusoria siempre está a años luz de donde nos sucede la luz original. A quien le dé pavor llegar a la raíz del Ser, no puede descubrir que ahí, en ese lugar sin lugar de cada intimidad, se halla la luz original, y sin ella es difícil ver y entender lucidamente que en toda la información que nos ofrece la Vida para atravesar la propia manifestación, no hay error ni omisión con nada ni con nadie. La Unidad no se equivoca nunca, sabe perfectamente el para qué y el para quien de todas las cosas o todas las formas de Vida que hay en la existencia, sabe perfectamente lo que a cada uno le sucede dentro y fuera de la Consciencia, cada día y a cada instante además. Con lo cual, en las tradiciones organizadas, le gusten o no al aparente experimentador, buscador o lector, las haya leído o no, practicado, o no, podemos ver que hay algo más allá de ellas, y más allá de la palabra heredada, porque las propias palabras e imágenes ya ocultan la revelación de la verdad inalcanzable. Toda la información que haya entrado en la consciencia personal, lo que se hereda del Inconsciente colectivo de la humanidad, debe ser vista por la Luz original del Ser siempre presente, por supuesto muchísimo más allá de los representantes, autodenominados santos, inteligentes, sabios, gurús o iluminados a los cuales les hemos adjudicado un poder que no tienen, deben ser vistas íntimamente, porque solo así podemos comprender a la Unidad y como la revelación de  la verdad inalcanzable, todavía hoy, se mantiene oculta dentro de esas enseñanzas duales que no se han sabido reinterpretar. Nadie debe devenir religioso, ni practicante esclavo de sí mismo, ni fervoroso de un dios riguroso organizado e inventado para tener sometidas a las gentes, y menos si no le sucede a uno por el impulso de amor a la Vida. No debes rezar ni pagar fortunas para que la revelación de la verdad inalcanzable viviente YA en ti y en cada ser humano, te suceda sin más. Precisamente, cuando uno deja de buscar en el exterior o deja de implorarle a la Vida que UNO YA ES, que se le aleje del mal o de la propia oscuridad, la Vida lúcida, simplemente LoQueES, si se lo permites, va poniendo orden y claridad dentro de ese templo sagrado íntimo y personal, al que la inmensa mayoría de gentes tanto pavor le tiene, porque ni se ha dado cuenta de que el gran tesoro que tanto se anhela recuperar está justo ahí, en el epicentro del Ser, que al no verlo con total lucidez, la ignorancia al poder, lo pisotea una y otra vez. Ahí, en ese lugar intransferible, una vez liberado del ruido de la mente, las revelaciones se van sucediendo por si solas, sin que debas preguntar a nada ni a nadie, todo se va revelando con tanta facilidad que, por decirlo de alguna manera, ya puedes prescindir de todos los libros de enseñanzas duales y de toda práctica absurda para ser distinto a cómo te ha creado la Vida, porque al permitirlo  te vas fundiendo con lo infinito, con la fuente de todas las cosas. Sólo cuando a la Vida lúcida que tu eres, más allá de la mente, la dejas fluir libremente, voluntariamente y consciente-mente, sin miedos absurdos al miedo, la ves florecer lucidamente en todas las cosas de la manifestación, en todas las formas de vida que hay, entonces puedes entender a la Unidad.

 

Así que tengo la libertad absoluta de la Vida lúcida que se vive a través de mí, para hablarte del metafórico paraíso terrenal de Adán y Eva, como también de la metafórica enseñanza dual que le habla al ser humano del pecado original, puesto que si de desvela su significado públicamente, aunque tengas que contrastar la hipótesis con la propia experiencia íntima, para redescubrirlo de manera intransferible, sabrás que lo que hay en el ambiente colectivo de la humanidad, desde hace siglos, no es por error, simplemente todo y todos es energía que nos sirve para el despertar de la Consciencia. Aquí mismo, ahora mismo, podrías llegar a ver con lucidez aquello que más le priva al hombre, poder gozar felizmente del paraíso eterno que se nos regala a todos, a todos sin excepción. Simplemente y mirando de cerca la metáfora de Adán y Eva del paraíso terrenal, sin que tengas que analizar nada, puedes llegar a comprender con total lucidez, más allá del intelecto dual no liberado, la información que esa metáfora aporta a la especie humana,  al hombre que desde hace siglos busca en el exterior lo que ya está en él. La vida es cosa de lucidez y observación, no de intelecto y posesión.

 

La metáfora sólo es una metáfora, eso que le quede muy claro al que mantenga la imaginación al poder, puesto que cualquier ser imaginativo dual puede incluso presuponer que Adán y Eva son sus amigos o enemigos, como si hubiese intimado o comido con ellos en vivo y en directo. Así que únicamente es simbólico, nada más. Para comprender a la Unidad uno debe admitir primero que le cedió todo el poder a la mente ignorante, inmadura, imaginativa y posesiva, a la mente ciega ante la Vida, para hacerle imaginar al hombre, muy inteligente-mente, que todo está separado entre sí, o que todo sucede fuera de la Consciencia de Unidad.  

 

Mira, los personajes de Adán y Eva que ya eran adultos cuando aparecieron en la manifestación de la aparente metáfora, simplemente simbolizan las energías originales y primigenias del hombre, de todo ser humano adulto que ya se le regala el disfrute del paraíso terrenal. La energía masculina y la energía femenina lo tiene cada ser de la creación, pero solo al ser humano se le regala la chispa divina para hacerse consciente a través de ambas polaridades de la propia manifestación, de la totalidad del Ser en la Unidad. Sea lo que sea que aparezca o se manifiesta en la creación, debemos mantener disponibles ambas polaridades lúcidas y maduras para que la Vida lúcida fluya, una que llamamos buena y otra que llamamos mala, o lo que es lo mismo, la polaridad negativa-femenina y la polaridad positiva-masculina. Si no asumimos consciente-mente y voluntariamente ambas polaridades que nos suceden en la consciencia, por igual, íntimamente y sin ayudas de nadie, no podemos dar con la Luz original del árhol de la Vida, con la visión, puesto que la mente posesiva que divide el paraíso en dos, es la que impide que podamos disfrutar de los dones. Es así como desde hace siglos el ser humano está desterrado del paraíso eterno, condenado a trabajar duro o a rezar, por eso se busca a sí mismo porque cree ser media naranja, se siente separado de la fuente, ya que inconscientemente se dejó tentar por el instinto de propiedad y sigue sin asumir una de las dos polaridades. Es así como se camina ciego y cojo desterrado del paraíso terrenal, sin poder gozar de todos los dones que nos regala la madre naturaleza o la fuente de todas las cosas, de la cual fluye el amor incondicional e infinito del Ser.

 

Para poder gozar del paraíso eterno, hay una Ley Universal inherente a todo y a todos, la Ley de los opuestos, que tal como se nos indica en la metáfora, la energía femenina (corazón-sentimiento) de todo ser humano adulto pero inconsciente, no debe dejarse tentar a su libre albedrío para después tentar a la energía masculina (razón-intelecto). La Unidad no nos prohíbe nada, puesto que todo en el paraíso eterno es para uso de todos, pero uno debe llegar a comprender lúcidamente que todo es de nadie. La Unidad simplemente prohíbe al ser humano inconsciente e inmaduro que no se adjudique el mérito de nada, ni que se quiera poseer con un inmaduro instinto de propiedad los frutos de la Vida. En la metáfora simplemente se le informa de que no se usen las energías femeninas inmaduras para tentar al intelecto inmaduro con tal de convertirse en una herramienta caótica, con el infantil instinto posesivo o de propiedad. Desde hace siglos la mente-corazón del hombre inmaduro quiere poseer los frutos del árbol de la Vida, sin el don más hermoso que llavamos dentro, la visión, -hijos, historias, recuerdos, informaciones y cosas, muy elementales, pero públicas- ya que todo es de nadie y para nadie, aunque parezcan personales, no lo son, todo y todos es Vida siendo Vida. Jamás hemos sido personas como ese tal mundo necio que se nos mete en la Consciencia nos ha hecho creer y muy inocentemente, por amor a la Vida, nos lo creímos. En todo está operando la Ley de los opuestos en el árbol de la Vida del bien y del mal, para que todo en la Unidad se mantenga en perfecto orden. La fruta prohibida es una manzana, un alimento o una información muy básica, muy elemental, no es nada complicado lo que se nos prohíbe cuando hay inmadurez o instinto de posesión, no es un alimento raro, ni una cosa extraña, ni una información o cosa que la tengas que ir a buscar en el extranjero, en un monasterio o en algún lugar, ni en los libros porque no está fuera de ti, no es un fruto que no esté ya en ti, ni que se tenga que estudiar, analizar, divinizar o santificar, ya está en la raíz del Ser, lo tomaste como tuyo en la niñez, pero si no lo adulteras más, si no violas la Ley de los opuestos, si únicamente observas la propia experiencia consciente-mente y con madurez, si permites que la Vida se viva a través dd ti, y te vas reconociendo a través de Ella,  para asumir la manifestación en la totalidad del Ser, tal como Es, puedes hacerte consciente de lo que no eres y de lo que significa la fruta prohibida del árbol de la Vida del bien y del mal que nos sucede en la Consciencia. Solo asumiéndose uno mismo consciente-mente y profundamente, sin ayuda externa, puede recuperar el fruto prohibido, ¡la visión! para comprender lúcidamente que todo lo que nos ofrece y nos regala la madre naturaleza no es para quién, sino para qué. Ya lo tenemos todo delante de las narices. La manzana del árbol de la Vida, es simbólica, simboliza el mejor de los dones de todos los frutos del árbol de la Vida, el don de ver y comprender espontáneamente la Vida tal como es. El hombre con sus energías femenina-masculina separadas entre ellas e inmaduras, no debería negociar inconscientemente con la existencia para poseer nada, y menos para mantener el inmaduro e infantil sentimiento de posesión, propiedad o separación.

 

Lo tenemos todo y todos al alcance de la mano, pero no podemos disponer del mejor de los frutos de la Vida a nuestro antojo sólo con el inmaduro libre albedrío que cree tener el ser humano. Una cosa es ser y la otra poseer.  Si las energías femeninas (lo que llamamos Corazón) se dejan tentar por el instinto inconsciente heredado, a su vez tientan a las energías masculinas del intelecto, para salir corriendo fuera de uno mismo en busca de más cosas, más y más informaciones, siempre más y más cosas sólo para usos personales, con tal de negociar con la Vida y adjudicarse el mérito cuando las cosas salen bien, y sin asumir las que aparentemente salen mal, sin aceptarse profundamente tal como nos ha creado la vida, es engullir todo tipo de información prohibida que se convierte en basura necia y caótica para lo que llamamos cuerpo-mente-corazón. Todo lo que se adquiere y se posee sin madurez y sin consciencia lúcida, nos separa de la Unidad, de la Luz original. Aunque se intente poseer, poseer, poseer o retener santidad, cultura y bondad, violamos la Ley de los apuestos, es así como perdemos la inocencia y la auténtica libertad, es lo que más nos separa del Ser puro e inocente que nos ama a más no poder. Lo que más esclaviza al hombre para poder gozar del paraíso eterno, es tentar a la mente inmadura para que se mantenga con la imaginación al poder. La mente, desde hace siglos, quiere poseer lo que ya se nos regala, lo que ya somos, lo que ya tenemos delante de las narices, quiere poseer el pobre concepto amor heredado, al que tanto psicoanaliza la especie humana cuando las cosas no son de su agrado. La Vida no es cosa de rezos y súplicas para fines personales, ni de análisis para seguir con lo ilusorio al poder, ni es cosa de confesiones, comprensiones duales o psicoanalisis intelectuales para usos personales, más bien es cosa de visión lúcida e intuición, para ver y comprender espontáneamente y con total lucidez que todo es impersonal y atemporal, todo es una maravilla en la Presencia del Ser.

 

 Una manzana dorada en los simbolismos para poder ir más allá del intelecto posesivo e inmaduro, simboliza: eterna juventud o inocencia, inmortalidad, renacimiento, conocimiento, amor o sabiduría, y es precisamente lo que somos más allá de la mente ignorante. O sea, ese tipo de información tan básica y tan brillante que buscamos en el exterior, ya la tenemos dentro, por eso se le prohíbe al hombre inmaduro aunque sea adulto, que haga uso de ella, aunque se autodenomine inteligente, santo o iluminado, que deje de imitar para ser distinto y para no ver lo que ya está en él, porque no lo encontrará en el exterior, solo nos lo puede ofrecer la Unidad en la intimidad, cuando nos rendimos a la verticalidad de la Vida, a lo que ES, para que ambas polaridades sean vistas y permitidas por igual, se hagan maduras por igual, para que puedan unirse en matrimonio o se fundan en UNA sola. Ningún ser humano adulto inmaduro que, de manera consciente o inconsciente, haya violado la Ley de los opuestos poseyendo información y los frutos del árbol de la Vida del bien y del mal, solo para usos personales, cualquiera que haya engullido el fruto prohibido de la Vida  (todo tipo de información, libros, personajes o cosas, adulteradas por la dualidad humana sin trascender en el sí mismo) y voluntariamente no se haya liberado de lo ilusoro y del infantil sentimiento de posesión, no está capacitado para ayudar a recuperar el paraíso eterno o el milagro sin fin en la Unidad a nadie, puesto que seguirá arrastrado con el instinto de serpiente, sufriendo y apoyando el drama sin fin, a menos que suplique la segunda oportunidad o haya tenido un corazón noble y la Unidad se apiade de él, porque la Unidad solo se compadece de los corazones nobles que lo han dado y lo han intentado todo por amor a la Vida.

 

La metáfora sólo indica. Toda imagen y toda palabra es indicadora, no es lo que ES, pero si se sigue permitiendo que las energías femeninas inmaduras e inconscientes del ser humano adulto, tienten al intelecto inmaduro para hacerle sentir dueño y señor de la Vida, con pobres palabras imitadas y heredadas de generación en generación, haciendo uso de las hipótesis de la Unidad para hacer una creencia personal, no se puede ver que la vida es algo totalmente impersonal. Haciendo uso del copiar y pegar para mantener la falsa imagen que uno tiene sí mismo, para aparentar o para controlar al Ser, se está violando y se está haciendo uso de lo prohibido, se está usando una información teórica de la ignorancia colectiva sólo para logros posesivos y personales, y es así como uno se convierte en su propio enemigo y esclavo. Al vivir atado al drama sin fin, para sentirse propietario de una vida, el personaje vivirá arrastrado, con instintos rastreros metidos en el cuerpo, como los de una serpiente, sin ver nada de nada de esta vasta inmensidad que cada uno ya ES. ¿De qué le sirve al hombre poseer y eretener, aunque sea poseer bondad o santidad, si poseyendo ya pierde la totalidad del Ser? Aunque poseas todo el oro del mundo y todo el conocimiento intelectual, no podrás pagar ni comprender lucidamente el tesoro más brillante de todos, el que más anhelas recuperar, porque poseyendo se pierde todo, lo más maravilloso que hay. Si yo me adjudicara el mérito de estas palabras, sería esclava de ellas, jamás he sido dueña y señora de los dones o de los frutos del árbol eterno de la Vida.

 

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