La otra posibilidad.

 

Si no huyo de lo que ES, de lo más simple de la Presencia del Ser, descubro la otra posibilidad.

 

Impresiona ver como de la sensación de seriedad, tristeza, aburrimiento o de inmovilismo, el Ser puede conmover al corazón para desenmascarar a la mente que lo ve todo al revés, distinto a como Es.  

 

Dejarse ser, dejarse llevar, dejarse vivir, conlleva el riesgo de dejar de imaginar.

 

Sólo turba y asusta la mente. La inocencia y grandeza del Ser, tal vez quita el habla, pero no enmudece al corazón.

 

   Es inquietante vivir en lo desconocido del Ser, en el siempre aquí, sin saber lo que sucederá, pero es que nadie lo sabe. AQUÍ y AHORA es lo mejor de lo mejor.

 

Sólo tiembla de miedo la persona por la cual nos tomamos, la identidad o imagen falsa que ha creado la mente de sí, pero lo que en verdad somos, ni tiembla, ni teme, ni hace morir.

 

 

Si no asumo lo que siento, tal como lo siento, corto en dos la otra posibilidad.

 

Es justa la Vida, jamás ha sido injusta con sus criaturas, siempre es un Sí rotundo a lo que ES. Incluso un NO dado con seguridad, es un Sí rotundo, es lo que ES.

 

Me asiste la Vida, me ampara el Amor, me acompaña el Ser, ¿Qué más puedo pedir? Siempre vivo en la eternidad, amada y amparada en lo desconocido del Ser.

 

En la Presencia lo tengo todo, no hay nada que yo pueda o deba hacer para cambiar esa maravillosa danza de la Nada.

 

 No debe cambiar nada, ni quitarse o agregar nada. Todo es lo que ES, simple-mente es un dejarse ser, un dejarse vivir, hasta ver con claridad la otra de la Unidad. 

 

El drama eterno es no ver la otra posibilidad. Ya estamos siendo vividos a la perfección, ¡en el siempre AQUÍ!  Todos podemos llegar a ver el Arte de la Vida,  la perfección en todo, incluso en la imperfección, todos vivimos por AMOR a la Vida, asentados en el milagro sin fin.