La Luz.

 

 

"Quien mira hacia afuera duerme y quien mira hacia adentro, despierta" Carl Gustav Jung.

 

No hay oscuridad que la Luz no pueda iluminar. No hay ignorancia que la Luz de la Presencia no pueda esclarecer.

 

Cuando ya no exiges cambios ni para el mundo ni para ti mismo, cuando no suplicas, ni meditas, ni rezas, ni para ti, ni para nadie; cuando ya no quieres nada, ni para ti, ni para nadie, cuando ya no buscas nada mejor que lo que ya se nos regala instante a instante, ni esperas nada de nada, ni para un día de mañana que nadie sabe si llegará, entonces la Luz te llega sin haberla suplicado, sin intereses y sin intenciones de clase alguna, porque todo ES debido a esa gran Luz.

 

Una vez te das cuenta que siempre estás en el camino correcto, porque siempre es ahora, no para alcanzar éxitos, triunfos, posesiones, fama o logros personales, ni para salvar vidas ni mundos, sino para gozar de su maravilla, de su poesía, de su belleza y de su inmensa sabiduría, te das cuenta que dentro del espacio vasto del Ser, siempre flota una pequeñísima partícula de luz, en la que hay la inmensidad del Universo. De la totalidad del Universo, cada uno es el principio vital, la fuente de todas las cosas. Darse cuenta de ello, es el comienzo de la sabiduría y de la liberación de la mente, de la libertad, porque uno ya no debe comprender ni el por qué ni el para qué está vivo, ya Eres la Luz que irradias instante a instante, simplemente te das cuenta que sueñas un sueño que la mente limitada y hermética llama mundo, dado que lo que llamamos mundo sólo es un concepto que no puede definir ni explicar el vasto espacio del Ser. Cuando lo ves, dejas de ir contra corriente, dejas de luchar contra ti mismo, dejas de buscar salidas y dejas de buscar soluciones a todos los problemas que ha podido crear la mente que ha personalizado los sucesos, para ser mejor a lo que ya Eres. El problema más grande no es el sueño, es que la mente limitada y hermética quiere reinar para no ver la otra cara del mismo sueño, sólo la Luz de la Presencia del auténtico Yo Soy, puede verlo todo tal como Es.

 

Una vez comprendes que TODO ES como Es, porque sólo hay Vida sucediendo o aconteciendo para nadie, instante a instante, sin sentido, sin propósito, sin meta y sin destino alguno, porque no lo necesita, ves todas las experiencias personales como un sueño sin sentido y sin propósito. Entonces, emerge la Luz que ilumina toda oscuridad, emerge el auténtico conocedor ellas, el Yo Soy, que es de lo único que podemos estar seguros, dado que es la única constante e inteligencia que hay, que está más allá del tiempo, del espacio limitado y del mundo ilusorio, está siempre Presente, constantemente presente.

 

Mientras uno tenga muy arraigada, en su mente, la idea preconcebida de ser alguien que sus teorías son importantes para salvar y ayudar, o que su diminuto punto de vista dual es imprescindible para auxiliar a ese tal mundo que es creación de la mente, o que cree que los demás le necesitan para vivir, la libertad, no es para él, porque no estamos vivos para sufrir ni hacer sufrir con esta creencia absurda de parecer ser dos, o de sentirnos importantes, propietarios y necesarios, estamos vivos para despertar de la hipnosis a la que nos tiene sometidos la mente, para gozar de nuestra eternidad, en la que ya estamos todos asentados.  

 

La Vida es un ver, es sensibilidad, es cosa de Ser, de fluir y de intuir, pero la simple idea de crear un mundo mejor para uno mismo o para los demás, la simple creencia de ser el creador de los hechos, sólo para auto adjudicarse los méritos de todo o para usos personales, ya es una esclavitud, ya es un daño irreparable para una humanidad, porque cada uno es la fuente de todas las cosas. Simplemente necesitamos ver ambas caras del mismo sueño en el fuero interno, para darnos cuenta de que, simplemente, somos los testigos y los observadores de los sucesos, no los creadores ni los propietarios de nada ni de nadie.

 

Suceda lo que suceda en el sueño, la Luz de la Presencia del auténtico Yo Soy,  lo ve y lo ilumina todo.  

 

La Luz de la verdad inalcanzable no puede ser explicada, definida, ni poseída ni enseñada, y cuando dejas de buscarla por todas partes, cuando dejas de suplicarla, cuando ya no quieres poseerla, ni para ti ni para el mundo que ha creado la mente, viene al encuentro, entonces se revela a sí misma sin haberla reclamado, porque más allá del sueño, Eres la Luz.

 

¡¡Gracias a todo y a todos!!