La gracia está en el ver, no en el verbo.

 

Lo más saludable e inteligente de todo, en esta Vida, es poder reírse de uno mismo.

 

¿Permites al Ser que se deleite o se divierta unos segundos? ¿quieres ver lo más gracioso de ti?  ¿Sí? … pues sonríe cuando lo veas. Es lo más sano y lo más saludable que vas a hacer. Vale más un instante de presencia, que siglos y siglos de información y de caos.

 

Mira detrás de ti, solo mira, nada más, no precisas ni los conceptos, date la vuelta y mira nada más, verás lo que hay detrás.

 

Mira delante de ti, mira nada más. Verás lo que hay delante de ti.

 

Mira tu lado izquierdo y después tu lado derecho, o al revés, solo mira y verás lo que está a tu lado.

 

Inclina la cabeza y mira al suelo, después sube la cabeza y mira arriba, solo mira y verás lo que está arriba y lo que está abajo.

 

Ahora mira tu mente, simplemente mírala tal como te habla, sólo mírala nada más, verás lo que te está contando.

 

¿Dónde has estado tú durante esta pequeña observación? ¿Te has movido de la Presencia del Ser? ¿quién ese Ese que lo ve todo? ¿qué es Eso de ti que puede ver y comprender espontáneamente todo lo que ve?  

 

¿Durante cuánto tiempo te has estado buscando? ¿No ves que LoQueES, es lo que más anhelas, y ya está ahí, ya eres tú?

 

Puedes decir: -si bueno, pero ¿cómo trato el sufrimiento que veo cuando me proyecto en él? No es cuestión de tratarlo ni es cuestión de verlo anticipadamente cuando no hay nadie sufriendo. Cuando llegues a ver y a aceptar profundamente que el yo por el cual te has tomado es ilusorio, eso ya elimina el instinto de posesión y de propiedad, lo que más hace sufrir al ser humano. Así pues, ahora mismo, si quieres, ¿dime dónde está el sufrimiento? ¿quién sufre ahora? ¿ves sufrimiento aquí mismo? ¿Dónde está tu sufrimiento o el sufrimiento de alguien? Tu mente puede decirte: sí, hay sufrimiento aquí, pero si insiste en ver sufrimiento aquí mismo… simplemente mírala, obsérvala, se delata a si misma, puesto que no puede llevarte donde ella imagina que hay algo o alguien sufriendo. Puede haber una insinuación de sufrimiento en el trasfondo, listo para saltar, a punto de intentar poseerte o apoderarse de estas palabras que son de nadie, pero eso sería una memoria que alimenta la idea de que un futuro existe y es amenazante. ¿Pero, dónde estás cuando lo ves todo desde la Presencia?  ¿Ves una memoria aquí mismo, ves un pasado o ves un futuro que te esté esperando allá afuera? ¿Tienes la sensación de que algo o alguien está aquí constantemente observándote?  ¿qué es Eso que observa? ¿Dónde estás tú justamente ahora? ¿Estás aquí, verdad? No estás allá, más allá, no eres tu mente si puedes verla, ni tus emociones si las ves moverse, no eres las palabras que estás leyendo, ni eres  los sentimientos que vienen y van, no eres lo que pueda estar relatando tu mente.   ¿puedes ver que ERES ESE al que le sucede, y el que todo lo ve?   No eres lo que sucede, eres Ese al que le sucede para verlo tal como ES. ¿quién podría ver por ti todo todo lo que le sucede a ese organismo corporal? Nadie. ¿verdad que lo ves? Solo olvidaste tu auténtica naturaleza original, porque como todo el mundo, por amor a la Vida, como seres humanos, confundiste esta sensación tan maravillosa, vital e inmensa que sentimos en el cuerpo, la de Ser Vida, únicamente Vida, se confundió por -yo soy una persona que puede mover la Vida a mi antojo. 

 

Cuando encuentras la visión de EsoQueES, estás cerca del auténtico Yo, que es conocedor de lo que ve suceder. Puedes ver tanto lo que es, como todo lo que no es, siempre que te mantengas en la Presencia del Ser. A partir de ahí, puedes comprender con total lucidez que todo aparece desde Esa Nada inteligente, maravillosa, clara y vacía, y todo regresa a Ella. En este preciso momento, por más que la mente insistiese en crear o inventar sufrimiento, mundo y tiempo, no hay nadie sufriendo, no hay tiempo ni mundo aparente ahora, solo podría aparecer una sensación, pero esa sensación puede desaparecer en una fracción de segundo, puede tardar más o menos, pero no puede separarte de la Presencia del Ser. Cuando desaparezca la sensación que sea, puede ocupar otra en su lugar, cualquier otra sensación, pero son sensaciones que son de nadie, no son de nuestra propiedad. Si no las posees, al permitir que todo sea tal como ES ahora mismo, si te mantienes en la visión o en la Presencia del Ser, sólo puedes sentir una suerte de paz o de calma.

 

Si hay la sensación de que hay algo o alguien sufriendo allá afuera o dentro de ti, si aparece la emoción, la que sea que la mente posesiva quiera poseer o personalizar, si te mantienes en la Presencia del Ser, viendo lo que Es, sin más, sin juzgarlo, ¿no hay nadie que lo posea, verdad? Cuando comiences a admitir la posibilidad de que nuestra auténtica naturaleza original emerja realmente, puedes llegar a ver y a comprender lo que no somos, puesto que lo que en verdad somos es totalmente constante, tranquilo, sereno y calmado.  

 

Simplemente, aquí mismo, en ese lugar sin lugar en el que ya estás, no hay sufrimiento, no hay agendas o móviles para el trabajo cotidiano, ni para los compromisos sociales, no hay personajes malos ni hay personajes buenos, ni tampoco hay recuerdos pasados ni expectativas futuras. Ahora no hay ninguna parte a la que ir, ni nada que pueda hacerse mejor. Lo que ES, ya ES, puedes descansar en Ello, tantas veces como te sea posible. Cuando permites la Presencia, no solo sales de un modelo de sufrimiento inútil que nos posee para competir los unos con los otros, para retar a esa Nada,  sino que puedes liberarte de la propia cárcel, de un yo ilusorio que permanece ausente intentando poseer lo que nadie puede, porque la Vida, desde siempre y para siempre es de nadie y se vive para nadie.

 

Cuando sales de la propia perspectiva personal o de la propia cárcel, y ves que hay otra posibilidad de vivir, entonces emerge un alivio, porque ya no debes esforzarte por nada ni por nadie, simplemente todo va sucediendo sin lucha, sin esfuerzo y sin control, a la perfección. No hay nada que hacer, excepto ser tomadas todas las olas que vienen y van en el Océano de la Vida, en lo que Eres. Cada uno es el Uno, cada uno es el Océano que permite que todas las olas sean o se muevan como lo hacen.

 

Cada uno ya es la Unidad, y ya tiene su propia invitación íntima e intransferible para verlo, que la rechaza o la acepta, tu no tienes que aceptar la de nadie,  pero si uno se aferra a la existencia aparente de lo que no es, toda su vida, no puede ver que todo ha estado condicionado para sobrevivir o para continuar con la línea imaginaria del tiempo aparente, con la línea horizontal que va del aparente pasado al aparente futuro, en la que nadie quiere morir, porque todo el mundo cree o imagina que puede hacer funcionar lo ilusorio, lo que llaman "mi vida". Este es el gran juego inteligente. ¿Quién puede mover esa Nada? ¿Puedes cambiar ¡esto! que ya está realizado? ¿Puedes mejorar o empeorar tus pensamientos? ¿Puedes hacer que lo que ya esté sucediendo, no suceda?  Lo que llamamos “mi vida” sólo es la historia o el relato de un personaje soñado, es el yo ilusorio por el cual nos tomamos, que en realidad no existe.  ¿Dónde ves la historia personal de la persona por la cual te has tomado, ahora mismo? Ese es el juego inteligente que hace reír. Puedes reírte de ti mismo, si lo ves. La creencia de que eres una persona que vive separada de ¡este instante eterno! que tienes que negociar con la Existencia que ya Es, es lo que más miedo da o más pavor le produce al ego. ¿Cómo puedes sentirte amenazado por la muerte, si únicamente hay Existencia, Vida, si siempre y únicamente hay lo que ya Es? Existencia es Existencia ¿Dónde ves el tiempo, los recuerdos, la memoria, las expectativas, los anhelos y los personajes ahora mismo, aquí mismo? No existen. Todo es aparente, excepto Esa Nada, esa Presencia Constante que no has dejado de ser. Todo lo que vemos a través de la identidad ilusoria que crea la mente, es un juego inteligente para despertar a través de él, es la expresión de lo infinito del Ser, experimentándose a sí mismo en la limitación del tiempo. El tiempo es nuestra oscuridad, la Luz siempre radiante está ahí, siempre presente. Somos Luz cruzando la propia oscuridad. O hay ignorancia o hay lucidez.

 

Puedes intentarlo todo, puedes esforzarte para ser mejor, para ser más bueno, para ser más especial, para ser más inteligente, para ser más justo, pero no sirve de nada, únicamente para frustrarte, para oscurecerse más la mente, más y más, porque nadie ha tenido, ni tiene, ni tendrá elección, libertad o voluntad real, como cree tener, nadie tiene soluciones mágicas a los problemas como cree tener,  porque aquí, sí, aquí, siempre aquí mismo, no hay nadie, únicamente hay un personaje soñado con una película muy importante que responderá o reaccionará a cualquier circunstancia, pero siempre en la manera que elija el auténtico conocedor o autor, siempre hay el auténtico Yo. La Consciencia es el autor, y ESO es lo que cada uno ES. Simplemente hay energía brillante que se manifiesta sin ningún interés personal, en ninguno de los conceptos verbales que la mente precisa para separar o dividir entre buenos y malos lo que ES, porque la mente intenta poseer lo que nadie puede,  ni ha podido, ni podrá. La Vida es absolutamente y saludablemente impersonal, silenciosa pero no muda, todo es comprensible por resonancia, si vamos más allá del ego posesivo, porque todo es sin sentido y sin propósito, puesto que muy inteligentemente está jugando al juego de la separación y de la división, al juego de la rueda eterna de la creación y de la destrucción, para que dicha Consciencia pueda despertar. La Conciencia es la que elige tener la experiencia y las formas variables, sin ninguna otra razón que el hecho de tenerlas. Por eso, nadie puede hacer nada para mejorar o empeorar tan maravilloso caos, y la única manera que tenemos para liberarnos del sufrimiento inútil, es la rendición, admitir no saber nada, aceptar lo que ya ES.  Nada va a ninguna parte, porque el tiempo no existe. Es una ilusión. El Paraíso es ESO, es esa Nada, es Eso de nosotros que ya está realizado, más allá del tiempo y la forma. Lo más saludable es descansar en ello, permitir que todo sea como ES, dado que es la mejor aportación para el mundo en el que vivimos todos.

 

Simplemente descansa en no tener la respuesta correcta a todo, comprendiendo que nadie sabe nada de lo que sucederá, ni nadie puede poseer ni retener lo que ya ha sucedido. Querer saber las respuestas es una manera de controlar a esa NADA, a esa divina Eseidad, que lo único que pretende es devolvernos la visión, la inocencia perdida del Ser, la forma más natural de ver las cosas tal como son, la forma más sencilla de vivir. Pero recuerda que aquí solo hay información, conceptos, palabras, imágenes. Y la información no es conocimiento. Aquí solo hay el verbo que es de nadie y se dirige a nadie, debes encontrar esa claridad, esa visión del Ser en lo que ES, porque EsoQueEs, es lo único que puede liberarte para siempre.  Nadie puede enseñarte a vivir, tu ya eres la Unidad.

 

Sonríe si lo ves, porque es una gran, gran broma cósmica, nadie se ha movido de la Presencia del Ser, ni nadie irá más lejos ni más cerca de esa maravillosa eternidad. No pretendas comprender estas palabras desde el intelecto, ni pretendas retenerlas o poseer lo que es de nadie, simplemente emergen de la Nada, de Eso que no se puede enseñar ni comprender intelectualmente o socialmente.  La revelación para la realización del Yo, sea como sea, ¡siempre! es íntima e intransferible.