La Danza de la Nada.

 

¿Qué es la Nada? La misma palabra lo dice, ¡Nada! pero de Ella emerge todo. Es la fuente de todas las cosas, de toda esa inmensidad que llamamos la creación. Yo soy la fuente de todo eso que emerge de esa Nada en la Consciencia, para después regresar a Ella.  Pero ¡esto! tal como ES, es de nadie y para nadie, es una invitación perfecta para el lector que esté buscando recuperar su auténtica naturaleza original. No intentes atrapar a esa Nada desde el intelecto que personaliza la existencia, porque ningún intelecto personal está capacitado para comprender lo que no se puede comprender ni definir intelectualmente. La comprensión lúcida emerge de la Nada y siempre va más allá de cualquier comprensión personal; pero incluso esas palabras que emergen de la Nada, no alcanzan definir ni expresar lo que esa Nada Es. Simplemente decir que de Ella emerge la maravilla eterna de lo que ES, nada que ver con lo que imaginamos ser o con lo que no es. 

 

Sólo existe la Nada, de la cual emerge todo y todo regresa a Ella. Descúbrela sin conceptos y palabras y ella misma se revelará. Toda manifestación, sea la que sea, es amor incondicional del único Ser que nos empuja a todos y a todo a ir hacia adelante, en el mismo viaje sin retorno. La Vida es una danza constante y continuada de luces, formas, sonidos y colores, todo se mueve sin espacio y sin tiempo, puesto que todo emerge de la Nada y regresa a Ella, siempre se manifiesta en el eterno instante presente. Ser o no ser, no tiene ninguna connotación especial o relevancia para esa Nada, puesto que todo YA ES la misma Energía inteligente que nos está empujando a ir hacia adelante. La aventura del vivir es una rueda eterna que gira sin retorno, para el despertar de la Consciencia. La Nada jamás ha estado separada de nada ni de nadie; la separación tan solo es aparente, simplemente se manifiesta tal como la vemos ¡siempre! en el instante presente, siempre en el instante presente, sin ser propiedad de nada ni de nadie, jamás se detuvo en el pasado y jamás se detendrá en un futuro, siempre está presente. La Vida comtempla y abraza lo que ya está sucediendo, jamás puede contemplar y abrazar lo que ya sucedió o sucederá.

 

No tenemos ninguna elección a ningún nivel. Toda nuestra experiencia o toda historia personal es un juego inteligente y magistral de Luz y Amor. Todo está en marcha sin que podamos detener tan extraordinaria inteligencia. Toda la manifestación está conducida por esta vasta y divina Eseidad, pero nada y nadie se dirige a ninguna parte. Como consciencia Presente que somos jamás nos estamos moviendo del instante presente y jamás nos estamos dirigiendo a otra dimensión ni a ninguna parte, puesto que desde siempre y para siempre únicamente existe eternidad, el eterno e inmutable silencio, la eterna Nada desde la cual aparecen y desaparecen todas las formas de Vida que hay.

 

Hay un equilibrio constante y un orden imponente y formidable en todo el Universo; de la misma forma existe el mismo equilibrio en nuestro organismo corporal, pero nuestra mente es incapaz de comprender que así sea, porque deduce e imagina que es la hacedora de tan formidable milagro de la Existencia.  Todos nuestros esfuerzos para comprender a esa Nada quedan neutralizados por la Ley de los opuestos. Es maravilloso que así sea, puesto que todo aquello que aparentemente redescubrimos y construimos, queda oculto y se destruye para volverse a construir y a redescubrir en la rueda eterna de la Vida. Es la Consciencia expandiéndose y experimentándose a sí misma, deleitándose con la aparente experiencia de un viaje en el tiempo. Así es la danza de la Nada. Creemos que somos los hacedores de tan maravilloso milagro porque imaginamos ser algo o alguien que dirige o gobierna el organismo corporal, es así porque nuestro intelecto tomó como suyo la creencia de un sí mismo que vive separado de la fuente, pero jamás ha habido algo o alguien que esté dirigiendo a la Nada. El cuerpo humano emerge de esa Nada como cualquier otra forma de vida que hay que completa la Existencia, como toda forma que es fruto del amor incondicional, simplemente, simplemente la consciencia lo tomó al poco de nacer para deleitarse con el juego divino al que jugamos todos, el de imaginar que estamos viviendo una experiencia muy importante en el tiempo, creyendo que vivimos separados entre sí, e imaginando que estamos divididos porque ese es el juego  inteligente al que jugamos todos los seres humanos para hacernos conscientes de la Unidad, a través de la chispa divina que no hemos dejado de tener, ya que somos la única especie de toda la creación que puede hacerse consciente de Esa Eseidad. Seamos o no seamos conscientes de la Ley de los opuestos, seamos o no conscientes de la inexistencia del tiempo, seamos o no seamos conscientes de que nada ni nadie se dirige a ninguna parte, seamos o no seamos conscientes de que únicamente hay Vida siendo Vida, haya o no sentimiento se posesión, de propiedad o separación, todo es correcto, divino y apropiado tal como ES, jamás ha habido error ni jamás lo habrá. No podemos cambiar ni un solo ápice de toda la experiencia. 

 

Cuando este misterio que queda oculto en cada uno de nosotros por la mente dividida, es redescubierto por la Consciencia, todo ya se comprende lucidamente más allá del intelecto que personaliza la Existencia, ya se sabe que sólo hay Vida siendo Vida; entonces. simplemente uno se relaja y desaparece el sentimiento de propiedad, de culpa y de irresponsabilidad, ya sencillamente se permite que la Existencia sea tal como ES. Cuando se ha recuperado la visión, es totalmente absurdo intentar controlar, dirigir, ayudar o gobernar a esta vasta Inteligencia que nos conduce a todos a la perfección. El cuerpo se relaja, la mente se va rindiendo, porque sencillamente es cuestión de dejarse vivir;  sea lo que sea que suceda es lo que debe suceder, no le sucede a nadie, simplemente uno se ha fundido con la Vida y ya se permite que la Consciencia Presente se deleite con la propia manifestación, se consiente que se exprese y se muestre como más le convenga, siempre para nadie. Ya no hay nada por lo que uno deba temer o sufrir.  Únicamente teme o sufre la mente que personaliza la existencia, no nuestra auténtica naturaleza original que no se ha movido del instante presente.

 

El equilibrio perfecto de todo ser humano sucede cuando la mente se pone al servicio de la Vida, que es cuando la energía del corazón se une en matrimonio con la energía de la razón, puesto que no podemos dar con la luz original del Ser siempre Presente o del auténtico YO, mientras haya disputas o luchas entre ambas energías que nos sucedan en la Consciencia. Tanto la energía negativa como la energía positiva que nos suceden en la Consciencia, son esenciales para dar con esa única Luz o inteligencia que se nos regala gratuitamente a todos, a todos, sin excepción. Pensar, sentir y hacer a la vez, sin control.

 

Nadie debería ayudarnos a vivir, ya que nadie está capacitado como cree estarlo. Ya somos una maravillosa Luz que no se puede ayudar, definir, controlar o enseñar. Simplemente se puede experimentar íntimamente, prescindiendo de todo conocimiento personal heredado o imitado del exterior. La Vida o el milagro eterno trascurre en todas partes, pero se revela dentro, en la intimidad, sin prisas, sin pausa, sin miedos y prácticamente sin misterios. Cuando dejé de alucinar con las gilipolleces que me contaba a mi misma, cuando dejé de soñar con el ideal de vida mejor o con lo que la mente aprendió y muy inocentemente se creyó, cuando dejé toda enseñanza dual que quiere separar el bien del mal, es cuando dejé todas mis esperanzas atrás y me quedé expuesta a las inclemencias totales de la Vida, simplemente con la sabiduría innata del no saber y, entonces, como por arte de magia, la Vida o esa Nada me rescató, me acogió como una madre amorosa acoge a un bebé, ya nunca más me puedo sentir sola ni abandonada, desde entonces vivo con el abrazo eterno del Amor absoluto e Incondicional del Ser puro e inocente, el de todos, el Ser o Yo Absoluto que está siempre presente.

 

¡¡¡Gracias Vida!!!