La aventura del vivir, para recuperar el paraíso eterno.

 

No dirán: “mirad, aquí está” ni “allí está”, porque el reino de Dios está dentro de vosotros.

 

De cierto os digo que el que no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él.

 

"Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada; es mi Padre quien me glorifica, de quien vosotros decís: "Él es nuestro Dios" 

-Jesús-

 

 

Todo se halla en la propia intimidad. 

 

Estas tres frases de la parábola de Jesús, que la Unidad mantiene vigentes, lo dicen prácticamente todo. A pesar de los aparentes siglos de oscurantismo del ego humano, a pesar de la ilusión del tiempo, de la ilusión del mal y de la ilusión de ser una persona que puede retar a Dios, a pesar de los relatos que las personas necesitan para retar al Ser UNO, si no vas más allá de las palabras y de los conceptos pupilares, no podrás comprender nada con claridad. No ha pasado ni un solo instante en la rueda eterna de la Existencia en la que aparecemos todos. El tiempo tan solo es una bendita ilusión, ¡este preciso instante! ya está realizad, está sucediendo y, contiene en él, presente, pasado y futuro, por eso esas palabras de la metáfora de Jesús, simplemente son palabras que emergen de la Nada, conceptos apareciendo ante ti, que si vas más allá de las imágenes y de las palabras populares que tu mente necesita para personalizar la existencia, puede que recojas su significado real desde el corazón puro de tu verdadero Ser, es así como podrás ver y conocer a Dios, porque sólo se puede conocer más allá del concepto y por resonancia. Sólo EoQueES ya en ti, puede hacerte el inmenso favor de que puedas ver, comprender y conocer la realidad del concepto Dios y del concepto “reino de los cielos”.

 

Nada y nadie está allí, allá, acá, aquí o en un más allá. Todo es aparente, simplemente todo emerge de la Nada y todo regresa a Ella, porque todo aparece y después desaparece dentro de ese lugar sin lugar, que cada uno ES, si el instinto de posesión y sin el sentimiento de propiedad. Estos conceptos, los que sean que utilices para crear distancia, lugares o espacios, simplemente los precisa el ego ilusorio que le encanta creer que el sueño de la división y de la separación es real, porque está fascinado personalizando la existencia, presidiendo el trono de la ignorancia, así es como deduce que la distancia, las fronteras, el tiempo, la división y la separación existen. El ego ilusorio crea la idea de que los lugares están separados entre sí o que los conceptos ya definen la realidad, imagina que los personajes son reales, porque cree que las políticas, las tradiciones populares o las religiones organizadas, son más importantes que EsoQueES, con lo cual no puede ver ni comprender que los conceptos populares es lo que más delimitan al hombre, porque lo delimitan todo, ya sea creando banderas, dioses, tradiciones, razas, culturas, castas, territorios, buenos y malos, comarcas, países, lugares, infiernos y cielos, etc. Cualquier personaje imagina que el espacio, la separación, los personajes de la propia película, los lugares y la historia en el tiempo o los territorios marcados en un mapa, están separados entre sí.   Todo aparece y desaparece dentro de la Consciencia que ahora mismo está leyendo ¡esto! No hay separación entre lo que lees, con lo que ves, con lo que deduces y con lo que sientes. No hay un yo aquí separado de un tu allí, no existe un tal dios que esté esperando en un más allá, no existe un cielo o una meta a la que debamos llegar, porque nada nos está esperando en ningún lugar. Todo, absolutamente todo YA es tal como lo ves a cada instante. ¡Esto! ya contiene el Todo y la Nada, ¡Esto! no es propiedad de nadie. ¡Esto! sucede sin más, ¡Esto! no es lo que Eres, es lo que aparece y desaparece a través de ti, ¡Esto! simplemente se ve o no se ve tal como se manifiesta.  

 

Con lo cual, no puedes encontrar a Dios con un concepto, con una imagen, ni en un lugar concreto o en un más allá, debes prescindir del concepto, de la imagen falsa que tu mente haya creado de Él.  Lo que la humanidad busca como Dios, no es un concepto, no es un ideal, no es un sueño, ni tampoco es una creencia o una imagen, es la única inteligencia que hay, y siempre está sucediendo a la perfección, pero no es algo personal, palpable o tangible, no es alguien o algo que crea distancias y separaciones dentro del tiempo que no existe, tampoco es una cosa de lugar, no es un adjetivo posesivo, nadie puede verlo por imágenes en un espacio concreto, porque no es cosa de lugares, familias, tradiciones o amistados, ni de cielos o infiernos, no es cosa de bondades, santidades o espiritualidades. El concepto Dios, o el concepto que sea que intente definir lo indefinible, sólo es un concepto que no puede nombrar lo innombrable del auténtico Yo Soy, ningún concepto podrá definir nunca lo que todo ser humano más anhela recuperar, porque no se puede aprender, comprender, enseñar, ni conocer intelectualmente para usarlo como algo personal. Lo que todos buscamos simplemente es la Presencia, lo infinito de nuestro verdadero Ser, es esa quietud que resuena maravillosamente en el corazón, es esa Nada inteligente, desde la cual todo se mueve con un ritmo de extraordinaria belleza, es simplemente es EsoQueEs.

 

LoQueES no se puede verbalizar, ni retener, ni poseer, ni enseñar, ni aprender, ya está en el epicentro de cada corazón humano, de cada situación, de cada suceso o de cada dolor, éxito o fracaso, precisamente lo hallamos cuando dejamos de buscarlo, cuando nos decepcionamos de todos los conceptos y de todas las imágenes que tenemos de ÉL, cuando dudamos de todo y de todos, incluso de uno mismo, porque lo infinito, lo indescriptible del YO, es lo que ya somos más allá del falso personaje que la mente ha creado de sí, es Eso de nosotros inocente y puro que YA ES, sin los pobres conceptos, sin nuestras películas personales, sin nuestras creencias, ideologías e imágenes. Aunque esa Nada lo consienta todo, siempre ES tal como ES, no tal como nos debatimos, siempre fluye espontáneamente sin el relato que necesitamos para personalizar la existencia que es de nadie, porque todo es impersonal, neutral y atemporal. Somos en nuestra verticalidad, somos lo que ya Es.

 

Si simplemente observas la Existencia, tal como ES, tal como la ves manifestarse en la naturaleza, sin conceptos e imágenes, sin banderas, tradiciones, culturas o razas, sin el concepto del bien y del mal, sin agendas, sin calendarios, sin redes sociales, sin el concepto pecado o error, te darás cuenta de la perfección de la vida, del ritmo extraordinario de esa danza constante de la Nada, verás que la separación no existe, ni el lugar, ni la dirección, ni "mi vida separada de tu vida" ni el fantasma de las fronteras o las banderas, ni las religiones u hospitales. Todo es una maravilla, tal como lo ves. Eso es el reino de los cielos, el paraíso eterno, porque los cielos es esa danza inteligente, espontánea, ordinaria y natural de pensamientos, sensaciones y sentimientos que son de nadie,  danzando todo a la perfección dentro de la Consciencia de Unidad, y el Reino es haberse liberado de la creencia absurda de ser algo o alguien que vive limitado por la ilusión de creerse alguien que puede mover esta danza inteligente, o que puede controlar el aparente tiempo que no existe.

 

La mente que ignora al SER, está tan acostumbrada a conceptualizarlo todo, que incluso a los fenómenos atmosféricos le pone nombre,  con lo cual una mente que ignora al Ser, que ignora lo que ES, no puede, ni ha podido, ni podrá llevarte al reino de los Cielos, porque el reino de los Cielos no es otra cosa que la libertad, haber recuperado la visión de nuestra eternidad,  dado que la Consciencia siempre presente es lo que en verdad ya somos, Eso es el Yo infinito, Vida siendo Vida, sin los conceptos y las imágenes, sin el pobre relato personal. El paraíso eterno es lo que buscamos todos porque es nuestra auténtica naturaleza original, es lo que en verdad somos,  sin el debate del bien o del mal que precisa la mente inmadura para cruzar el aparente tiempo, para vivir sin la falsa imagen que la mente ha creado de sí.  Para recuperar  la visión de EsoQueES, que es nuestro derecho de nacimiento, uno debe volverse como un niño, debe recuperar su más pura inocencia, reconociendo profundamente no saber nada de nada de lo infinito de nuestro amado y verdadero SER, simplemente admitiendo lo que ES, sin adjudicarse ningún mérito personal en lo que ya nos sucede, porque si uno se glorifica a sí mismo, si uno imagina que en lo personal es un genio, es muy inteligente, es un iluminado, muy bueno o muy malo, ya se está años luz de la Luz, ya se vive alejado de la fuente, de lo infinito de nuestro amado Ser. No hay múltiples vidas, ni múltiples inteligencias separadas entre ellas, sólo hay Vida inteligente siendo Vida. No hay nadie que tenga,  viva, retenga o posea una vida en propiedad.

 

El paraíso eterno está en el interior, es la Consciencia Presente, sin las imágenes, las creencias y los ideales, porque todo ya ES sin edades, sin agendas, sin calendarios, sin trabajo duro, sin esfuerzo, sin territorios, sin banderas, sin adverbios de lugar, sin artículos que determinan posesión o propiedad, simplemente todo ya ES a la perfección, sin necesidad de cambiar nada de la Existencia para usos o beneficios personales. Vivir no es para comercializar con la Existencia sólo para mantener la falsa imagen, ni es para ser mejor a través del concepto Dios que la humanidad ha inventado para retar o irreverenciar al Ser puro e Inocente que nos ama y nos abraza a todos por igual, porque el concepto, cualquier concepto que no emerja del Silencio innato, para lo único que nos sirve es para crear distancia, ofuscación y separación con lo que ya ES, para negar, ignorar e irreverenciar lo innombrable de nuestro amado Ser.

 

La propia película personal, o sea lo que parece ser muy real en la mente, no es más que la deducción que hacemos de ese fascinante espectáculo exterior que llamamos el mundo, con tal de vivir hipnotizados sin ver el propio sueño de amor. Esa película ya es divina, única, perfecta y adecuada tal como ES, cuando uno se abre a verla, aceptarla y conocerla en profundidad, desde el inicio hasta el final, porque sólo permitiendo la manifestación de la propia película en la intimidad, en el fuero interno, tantas veces como debemos verla a través de los aparentes recuerdos o aparentes personajes,  la mente ignorante se va liberando hasta llegar a la raíz del Ser, a ese lugar puro, inocente y hermoso en el que se halla el paraíso eterno, lo que en verdad somos más allá de la propia película, sin los conceptos y las imágenes que solo sirven para entretener la mente. La propia película personal es la propia invitación, lo que nadie más puede ver, sentir y conocer en la intimidad, con total claridad. Ahí está el golpe de genialidad de la Unidad, de eso que llamamos Dios, porque ¡todo! está ya realizado cuando lo vemos, todo ya ES más allá del tiempo y de la imagen falsa que creamos de Él. Toda la manifestación es para ver con absoluta claridad que todo es Dios, todo es para el despertar de la Consciencia, para saber vivir sin sufrir en la Unidad, sin división, sin separación y sin personalizar o poseer nada.  Lo infinito de nuestro amado Ser, es totalmente innombrable, totalmente inmediato, totalmente natural, ordinario e indefinible, totalmente atemporal, totalmente impersonal y totalmente incondicional. ¡YA ES!

 

Jamás nadie incurrirá en error, jamás nadie incurrirá en una sola equivocación, y el mero hecho de verlo y reconocerlo todo tal como ES en el fuero interno, el mero hecho de conocer que sólo hay UNIDAD, Vida inteligente siendo Vida, el mero hecho de verlo todo voluntariamente, buceando en el interior, sin ayudas externas, ya podemos ver  lo que no somos, y sin miedos nos acercamos a EsoQueES, Eso ya nos conduce a lo que todo ser humano más anhela recuperar, la visión, el paraíso eterno, la paz mundial y el gozo de vivir.

 

El concepto mundo no puede definir nuestra inmensidad.

 

¡¡Gracias!!!