La última comprensión.

 

Para llegar a la última comprensión, la de saber que no hay nada que  uno deba comprender para la realización del Yo Soy, porque todo ya Es como ya ES, como debe ser, primero uno debe admitir y asumir en el fuero interno la propia ignorancia o ceguera humana, hasta ver que nadie sabe nada de la Existencia, porque vivir solo informados para mantenerse en el mercado popular del pecado original, la pena, el drama, el victimismo, el pobre de mí, el sufrir y hacer sufrir a los seres queridos, es vivir sin conocimiento, es vivir solo informados parasitando la consciencia.

 

La Consciencia la tenemos para despertarla, no para adormecerla o calmarla. Si solo vivimos calmados o adormecidos por lo que me han dicho, he copiado, he estudiado, me he informado y yo muy inocentemente me creí, creeré que soy una víctima del mundo de la imagen, de la familia, del trabajo, de la política, de la religión, o de lo que sea, cuando en realidad el peor enemigo del hombre siempre se ha llamado “yo mismo”, y  siempre se llamará “yo mismo” si le damos todo el poder a la mente inconsciente que nos aleja de la realidad, de lo que Es, de la simple Existencia, que es vivir con la inocencia pura del Ser, con la sabiduría innata del no saber que se mantiene permanentemente conectada a la Presencia.

 

Nadie es culpable de su sueño de amor, de su drama personal o de su parte de inconciencia humana que se hereda de generación en generación, pero nadie puede hacer por nadie lo que debe acabar haciendo uno mismo, si quiere recuperar el don innato, el derecho de nacimiento de ver y comprender la Vida tal como ES, que no tiene nada que ver a como la mente inconsciente lo reinterpreta, lo idealiza, lo sueña o lo imagina todo.

 

Me pasé la mayor parte de la Existencia analizando, reinterpretando sueños, buscando recetas mágicas, maestros espirituales, terapeutas y sucedáneos, cavilando entre lo que está bien y lo que está mal, sin querer ver la evidencia ante los ojos, sin querer ver la inocencia pura y el candor del ser, sin acudir al Silencio sabio e innato que me ha hecho el inmenso favor de esclarecer el misterio de la Existencia.

 

Lo único que debe despertar es la Consciencia, porque en el Ser, con la visión de lo que ES, te das cuenta que cada ser humano es Presencia que, de manera consciente o inconsciente, permite que la Existencia sea tal como ES. Dentro de un cuerpo jamás ha habido un algo o un alguien, solo hay Vida aconteciendo, vida sucediendo para nadie. Todas las sensaciones que le suceden al cuerpo, en forma de pensamientos, imágenes, recuerdos o expectativas, es como si sucediera una película que parece ser muy real, pero es lo inexistente, es lo que no es, que únicamente nos sirve para el despertar de la Conciencia.

 

Nadie es culpable de su sueño de amor, pero nadie debería aceptar la invitación de nadie, primero porque es personal e intransferible y segundo porque es una irreverencia total y absoluta hacia Ser. Darle lecciones de Vida a la Vida hace que uno pierda de vista para que estamos vivos, y no estamos vivos precisamente para sufrir y hacer sufrir. Cada uno puede santificar su experiencia como mejor le convenga, tal como se lo presente la Vida, pero estamos vivos para recuperar el paraíso, la Presencia del Ser, donde lo único que hay es Vida inteligente siendo Vida, nada por lo que sufrir, nada por lo que amargarse la Existencia.

 

El concepto mundo, solo es un concepto, el concepto muerte es otro de los conceptos que más confunde atemoriza a la mente inconsciente, porque sabe que debe rendirse ante el Ser. En la Presencia del Ser, cuando muere un cuerpo, ves que no puede haber muerto nadie, porque un nombre y unos apellidos, un relato en la cabeza del bien y del mal, una película personal o una historia personal, solo es un sueño, un sueño de amor para que la consciencia pueda despertar, no es lo que somos. Somos la Vida siempre presente que jamás ha nacido y jamás morirá, la Nada, puro silencio sabio e inteligente, el cual resuena en el corazón, del cual emergen todos los sucesos y las cosas que son de nadie, puro amor incondicional, tal como ES, tal como se ve, tal como se vive y se experimenta.

 

La última comprensión es comprender que no hay nadie, sólo hay Vida. Como personajes, somos un sueño de amor de la Vida, un sueño que parece real, pero que es inexistente, no existe el tiempo por más que la mente quiera hacer que el pasado vuela o que el futuro exista antes de que lo que Es suceda, el tiempo no existe, lo inventa y lo reinventa la mente, siempre es ahora.

 

Dentro de la rueda eterna de la Existencia, pasado, presente y futuro solo es un sueño hipnótico, porque lo único que hay es Presencia, Consciencia despierta y consciente de sí misma, lo que en verdad somos más allá de la mente y del pobre corazón humano.

 

 

El auténtico amor es comprensión, sin comprensión no hay amor, hay más de lo mismo, un drama eterno que no tiene fin, ayudar a personajes inexistentes para que sigan alimentando lo inexistente en la cabeza. En el milagro sin fin estamos siempre asentados, vivimos en la gracia permanente del Ser, no nos sucede nunca nada porque siempre estamos siendo vividos en el siempre hoy, en el siempre ahora, en el siempre aquí. Siempre somos lo que ya ES, no podemos ser antes ni podemos ser después. Sólo sufre la mente por la cual nos tomamos, la mente que ha creado una identidad propia y recalcitrante, no puede sufrir el Ser de Luz impersonal, atemporal y neutral que en verdad somos. Todo ES más allá de la mente inconsciente por las cual nos tomamos. Cada ser humano ya es una expresión única e irrepetible de lo infinito del Ser, tal como ES, siempre. Simplemente se ve o no se ve.

 

La propia película personal, llamada el mundo y yo, el mundo de la propia creación, sólo la precisamos para el despertar de la Consciencia, nada más, porque es gracias a todo y a todos que uno puede reconocerse para asumir su totalidad, es viendo y asumiendo la propia mochila o irrealidad humana que uno puede amar su propia realidad. Yo no tengo que asumir la mochila de nadie, porque por más que quisiera, cuando se ha visto, no puedes hacer tuya la historia íntima, sagrada y personal de nadie, sería una irreverencia total y absoluta hacia el Ser, porque lo único que pretende el Ser es devolvernos la inocencia perdida y la pureza de corazón, y eso solo se puede hacer de manera íntima y personal, cuando uno sabe y comprende con claridad que no hay nada que uno deba comprender, porque la mente ni es nadie ni sabe nada de la vasta inmensidad del Ser.

 

La Vida no tiene ningún sentido ni ningún propósito, el único sentido es VIVIR. El único propósito es perder todos los miedos que la mente inconsciente ha creado, siempre con la ayuda de lo que ES, con la ayuda del Ser, porque al habernos identificado con la mente inconsciente, debemos pedir la segunda oportunidad al Ser, si queremos la liberación de la mente para recuperar lo que por derecho de nacimiento nos pertenece, la Presencia, la visión de LoQueES, que es el don de ver y comprender las cosas tal como son.

 

¡¡Gracias!!