La última comprensión.

 

El fascinante y genial Arte de la Vida, cuanto más lo buscamos, más lo perdemos.

Cuando se descubre la perfección de la Vida,  lo perfecto y maravilloso que es todo, ya no hay nada que preguntar. Toda pregunta tiene su respuesta inmediata cuando hay lucidez.

 

Todas las obras de arte que ha creado la mente humana, incluso las mejores piezas, las obras únicas que vemos en los muesos, las que tanto admiramos e idolatramos como personas, no tienen ni el más mínimo valor, comparado con el arte magistral de la Vida que nos sucede a todos a la perfección.

 

Todo este aparente entretenimiento para la mente personal que puedes observar aquí, es un auto recordatorio para la realización del Yo, para comprender que no hay nada que uno deba comprender, dado que todo ya ES. De modo que, si puedes ver que no hay una inteligencia separada de nada ni de nadie, sepas comprender por resonancia, más allá de la mente, que la aventura del Vivir es lo más fácil de mundo mundial. Desde siempre y para siempre hay Vida siendo Vida, llamémosla mega inteligente, magistral o sabia, puesto que no tiene nada que ver a como la intelectualizamos cuando la personalizamos.  

Eternamente hay, ha habido y habrá vida divirtiéndose o jugando con las palabras y las imágenes, porque de forma natural, ordinaria y sencilla, simplemente con lo que ES, sin tener que pasar por la aburrida y absurda noche oscura del alma,  la consciencia del ser humano pueda despertar.

 

Cuando la consciencia ha despertado ya no hay nada por lo que temer, nada por lo que luchar, nada por lo que sufrir, nada por lo que rezar, nada por lo que morir. La Vida ni nace ni muere, ni debe labrarse ningún camino para alcanzar un destino o una meta, puesto que desde siempre y para siempre está presente, desde siempre y para siempre está ahí, en el epicentro de cada suceso, de cada situación, de cada escena o de cada acto, sucediendo a la perfección, siempre, siempre está ahí, jamás se ausenta ni jamás la podemos encontrar en otra dirección que no sea ¡en el siempre ahora!, no podemos hallarla en otro lugar o en un más allá. Cuando se está preparado para dejar las literaturas, los lenguajes, las filosofías, los periodismos, las poéticas o melodramáticas historias del bien y del mal, todas las metafóricas bibliografías procedentes de mentes que suelen dividir la vida en dos, para dramatizar la existencia, se está a un paso de comprender tan fascinante espectáculo natural de luz, sonido y color, que a todos nos sucede en la Consciencia para sostenernos dentro del gran escenario de la Vida, dentro de la rueda eterna de la Existencia que ya contiene pasado, presente y futuro. Todas nuestras inspiraciones, todas nuestras críticas o censuras, todos nuestros análisis y debates, todos nuestros reproches, comentarios, calificaciones, predicaciones y predicciones, todos nuestros aparentes descubrimientos y todos nuestros aparentes cargos, escritos, estudios o publicaciones, no son más que metafóricas ilusiones,  ideas preconcebidas para no salir del gran sueño hipnótico dramático, totalmente aparente, pero absolutamente inteligente, genial y descomunal. El sueño de amor que vivimos todos nos hace creer que somos imprescindibles para salvar ese tal mundo de la imagen que a todos se nos mete en la cabeza, que no es otra cosa que el mundo de la propia creación. El mundo tan solo es un concepto que intenta definir una vasta inmensidad, una Eseidad que nadie puede mover, cambiar, mejorar, empeorar, enseñar o comprender, puesto que somos una Existencia que, en algún momento, por las circunstancias que fuesen, olvidamos que únicamente hay Existencia. La Vida es de nadie y se vive para nadie, jamás ha habido algo o alguien, únicamente hay Vida. La creencia inmadura de ser algo o alguien que puede mover la vasta intensidad de nuestro verdadero e inmutable Ser, es lo que más nos aleja de la última comprensión para la realización del Yo.

 

No hay nadie que tenga una vida o viva una vida en propiedad, somos la Vida. No hay múltiples vidas o múltiples inteligencias, sólo hay Vida inteligente siendo vida, ya estamos siendo vividos por la Vida a cada instante y a la perfección. Eso tan, tan y tan simple, tan ordinario y natural, simplemente se ve o no se ve.  ¡¡¡Todo ya ES!!!

 

Todo relato personal que nos sucede en la cabeza, todo debate, toda interpretación de la aparente historia, simplemente forma parte del magistral arte o del inteligente juego de Luz y Amor al que jugamos todos para que la consciencia pueda despertar, puesto que nadie es, ha sido, ni será la persona o el falso yo por el cual nos tomamos que solo es creación de la mente ciega que personaliza la impersonalidad de la Vida, de la mente que nos separa y nos divide. No hay un tu separado de un yo. Jamás ha habido "mi vida" separada de "tu vida".

 

Cuando dejamos de amontonar ideas y creencias sobre el bien y el mal, vemos que el mal no existe, simplemente lo crea la mente para que la consciencia se oscurezca, dado que la mente es la creadora de todos los males de la humanidad,  sabe perfectamente que tiene ¡siempre! fecha de caducidad. Todo relato personal queda enterrado en el cementerio. De dónde venimos y a donde vamos es lo infinito, es el Silencio inmutable que llamamos la Nada, que no es otra cosa que el paraíso eterno. EsoQueES, lo que la humanidad llama Dios,  es lo que en verdad somos, siempre estamos en casa, más allá de la mente que preconcibe o crea una vida de cuentos para mantener una falsa idea de propiedad.

 

Siempre estamos en la verticalidad de la Vida interceptando la horizontalidad del aparente viaje en el tiempo que no existe, siempre estamos en el siempre aquí, en el siempre ahora, en el siempre hoy, siempre estamos siendo vividos desde el eterno e inmutable instante presente, siempre estamos contemplando la propia manifestación y siempre permitimos, seamos o no conscientes de ello, que la Existencia sea tal como ES. Diga lo que diga la mente personal, su debate es ilusorio. Vivamos inconscientes o no, en el fondo de nuestros corazones, todos sabemos que la Vida está escrita, pensada, dirigida, liberada y realizada a cada instante presente, muchísimo antes de que la mente personal pueda pensar. Cuando la mente ocupa su lugar y deja de ser caótica o deja de recrearse en el sueño hipnótico de la imagen, de un aparente viaje en el tiempo, únicamente hay Presencia, PARAÍSO ETERNO.

 

Este es el maravilloso misterio y la genialidad del Arte de la Vida. Somos el paraíso eterno, pero al no verlo nuestra mente que nos divide y nos separa, lo convierte todo en un proceso hermético para que todo se viva como un drama. Simplemente hay que ir más allá de la mente ciega que ignora al Ser, para comprender al auténtico YO. La comprensión únicamente puede ser  por resonancia, de manera íntima e intransferible. Cuando vemos lo que no somos, entonces encontramos la visión de EsoQueES para fundirnos con la Vida,  que no tiene nada que ver a como uno la haya imaginado. ¡Solo hay la grandeza eterna y absoluta de EsoQueEs!  Presencia absoluta.  ¡¡Una maravilla!!

 

Si tienes la inmensa fortuna de perder el miedo a la Vida para recuperar la visión de EsoQueES, sólo podrás mirar al cielo y reírte de ti, por tan maravilloso, fascinante e inteligente misterio, por todo el arte de la Vida, sucediendo a la perfección a través de ti.

 

De hecho, quien mira y vive hacia afuera, quien cree que podrá mover, mejorar o cambiar el escenario y los actores de tan fascinante espectáculo exterior de  luz y amor, que parece ser muy real, pero que en realidad no lo es, duerme, vive muriendo sin saberlo. Y quien mira su intimidad y vive hacia adentro, en la propia casa del Yo, tiene la inmensa riqueza de que la consciencia pueda despertar del sueño hipnótico personal, o tiene la gran fortuna de poder vivir plácidamente liberado y feliz, sin miedo a perder ni a morir. Sólo está ausente y lejos del hogar, de la maravilla eterna de lo que ES, el falso e inexistente yo, dado que el auténtico Yo, lo que en verdad somos más allá de la mente ciega que personaliza la existencia para sus beneficios personales, jamás está ausente. El auténtico YO siempre, siempre, siempre está presente, donde a uno le sucede la Vida, donde a uno se le regala TODO, donde uno puede deleitarse con la Vida por tan magistral arte que nada ni nadie puede superar, enseñar, mejorar o  imitar.

 

¡¡Gracias!!