Humildad.

 

La auténtica humildad aparece cuando uno se sabe herramienta de la Vida, cuando no le importa asumir la totalidad del Ser en la Unidad, hasta fundirse con Él.

 

ES viendo y reconociendo los propios límites, los propios miedos, las propias miserias humanas, las propias incertidumbres y los propios fantasmas, cuando uno abre su corazón de par en par para arrodillarse ante el Ser y suplicarle su segunda oportunidad.

 

Si no hay auténtica humildad, no hay conocimiento de uno mismo, con lo cual no hay manera de ver y comprender lúcidamente que no hay separación con nada ni con nadie, la separación tan solo es aparente, tampoco hay tantas diferencias entre seres humanos como la mente hipnótica pretende hacernos creer, no hay mejores ni peores, ni más o menos santos, mi más o menos buenos, ni más o menos iluminados, ni más ni menos expertos, somos exactamente el mismo instante de eternidad, la misma luz, el mismo amor, el mismo Yo Soy.

 

Yo soy todo lo que ES y todo lo que no es. Tú Eres todo lo que ES y todo lo que no es. Él Es todo lo que Es y todo lo que no es, y así sucesivamente. Cada uno es el Ser Uno, una Consciencia que podría compararse a un vasto Océano que impulsa, ama, acoge y permite todas las olas, (pensamientos, emociones, sensaciones, miedos, seguridades, inseguridades, personajes con los cuales nos relacionamos y nos proyectamos, escenarios, decorados, etc. etc.)

 

Yo no soy ni mejor ni peor que tú, ni más o menos que nadie, simplemente yo soy el Yo Soy.

La mente que utilizamos para la comprensión intelectual, personal e intransferible, siempre intentará poseer o retener estas palabras que son de nadie y se dirigen a nadie, intentará hacer de ellas una lectura para sus beneficios personales, pero no podrá comprender, por más que lo intente, este conocimiento que es inherente a todos, porque más allá de la mente, más allá de nuestras supuestas miserias humanas, somos la Vida, lo más brillante, inmediato y radical que hay, lo más simple y silencioso pero a la vez lo más extraordinario que hay.

 

El golpe de genialidad de esa única inteligencia, llamémosla la Vida, es que a cada uno se le regala una experiencia única, distinta e irrepetible, y una invitación intransferible (que se aceptará o se rechazará) para conocerse, para hacerse consciente a través de ella de lo que en verdad somos más allá de la mente que personaliza la existencia, de lo que no hemos dejado de ser, ni dejaremos de ser después del último aliento del organismo corporal. El cuerpo solo lo precisamos para escuchar las señales que nos mandamos desde la impersonalidad del Ser.

 

La auténtica humildad me ha hecho ver que Yo Soy la Presencia del Ser que consiente que la Existencia sea exactamente tal como ES.  A veces mantengo el sentimiento de separación, a veces no, eso no depende de la persona por la cual me tomé, eso depende del Ser.

 

A un nivel muy profundo, conscientes o no de ello, cada uno tiene aceptada la propia experiencia de vida personal, con lo cual la auténtica humildad consiste en ver que todos estamos siendo vividos a la perfección, en el mismo instante de eternidad, en el siempre hoy, en el siempre aquí y ahora, y que nadie es culpable o responsable de su propia experiencia personal, no podemos impedirla, ni mejorar, empeorar o cambiar nada de nada a ningún nivel. Como personas, tampoco yo, nadie puede devenir un iluminado, sería una contradicción creer o presuponer que un personaje que es soñado por la Vida, puede devenir un santo, un sabio o un iluminado. En cada ser humano hay un necio y un sabio, ignorancia o lucidez. La necedad humana la construye, la inventa y la reinventa la mente, es fruto de lo que me han dicho, he copiado, he estudiado, he imitado y yo muy inocentemente me creí, el Sabio es el Ser, ES lo que ya ES, es la Presencia absoluta de la Vida.  

 

Lo Único que hay es Presencia, Vida siendo Vida. Todo lo que fue y todo lo que será lo inventa y lo reinventa la mente, sólo para que podamos cruzar la propia oscuridad con la Luz siempre presente del Ser.

 

Cada uno es el Ser Uno, la Nada de la cual fluye todo lo que ES y todo lo que no es, Amor Incondicional. Todo es un auto-recordatorio, un asunto de amor con la existencia.