Gracias a la Vida.

 

Gracias a la vida que me ha dado tanto.

Me ha dado la risa y me ha dado el llanto,

así yo distingo dicha de quebranto

los dos materiales, que forman mi canto.

Y el canto de ustedes que es el mismo canto

Y el canto de todos que es mi propio canto

Gracias a la vida, gracias a la vida.

Gracias a la vida, gracias a la vida.

 

Letra compuesta por Violeta Parra.

 

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Como hijos de la Vida, somos fruto del amor incondicional, aparecemos solos de esa amorosa y única Nada o Eseidad que hay, para experimentar la existencia, aparentemente acompañados, pero viviendo desde nuestros silencios íntimos y desde nuestras soledades para hacernos conocedores de nuestra totalidad, hasta cuando llegue el instante de regresar a esa maravillosa Nada y sepamos desnudarnos de la herramienta corporal, en paz y en soledad. Nadie puede experimentar la existencia de nadie. 

 

Sentir la Vida palpitar por todas partes del cuerpo; sentirla hoy, nada más, renacer hoy, sin más, sin esperar nada a cambio para el día de mañana que nadie sabe si llegará, hace que emerja el amor, y con él, las ganas de arriesgarse a ser real, a ser auténtico, a ser como uno es.  Sentir la Vida ¡hoy! con desnudez y sensibilidad, sin nada más, es olvidarse del yo ilusorio, de lo cómodo, preestablecido, conocido y popular, es arriesgarse a expresar lo que uno tenga por decir, olvidándose de que en algún instante de la existencia hubiera otro instante parecido o igual a ¡este! Cada instante es nuevo, reluciente, único y diferente.

 

Reírse de uno mismo, es reírse de la creencia absurda y aburrida de ser un yo ilusorio, de ser alguien importante que imagina conocer lo eterno, infinito y desconocido del Ser Absoluto, que imagina poder mover y gobernar la Vida inteligente de todo y de todos.

 

Ofrecer a la Vida esta aburrida idea de ser alguien que tiene libre albedrío, libre elección, poder, control y seguridad, es abrirse de lleno a la aventura de vivir, a la aventura del Ser, para agradecer, instante a instante, todos los dones que se nos ofrecen y se nos regalan gratuitamente y generosamente.

 

Cuando ya han temblado y se han derribado todos los cimientos del mundo de la imagen que es creación del falso yo, del personaje ilusorio por el cual uno se toma que cree vivir una historia muy importante en el tiempo que, en realidad, no existe, y se ha asumido la totalidad con la ayuda del Ser, (tanto la polaridad femenina como la polaridad masculina hasta fundirse en una sola luz), ya puedes consagrar lo infinito para agradecer y bendecir, instante a instante, todo lo que suceda en la aventura del vivir, en la aventura que es de nadie.

 

Sacrificar o consagrar la vida preconcebida, (todo lo popular, cómodo y conocido, todo lo que me han dicho y yo muy inocentemente me creí), en el altar de lo desconocido del Ser, es la aventura de los auténticos valientes de la Vida, es la odisea de los que están destinados a cruzar la propia oscuridad desde la luz de la Presencia, para ir de la hipocresía humana, de la muchedumbre hipnotizada por paradojas, fantasías, fábulas, tradiciones, metáforas o leyendas que a todos se nos mete en la consciencia para servir al mundo de la imagen, a la lealtad absoluta del Ser para vivir sin disfraz, instante a  instante, tal como viven las estrellas del firmamento, que ni nombre necesitan para Ser las que son.

 

Nunca entenderás la Vida que ya eres, desde el intelecto, porque es un sinsentido asombroso, mágico e inteligente que no le pertenece a nadie, sólo se entiende por resonancia, desde el corazón puro e inocente del Ser, por sensibilidad y por los sentidos. Si quieres vivir como las estrellas, con la consciencia despierta, desde esa dulce libertad que se nos regala en la Presencia, simplemente no huyas de ti, de lo que ya eres, de lo que ya tienes, de lo que ya se te regala instante a instante, sin tener que suplicar ni buscar nada en otra parte, fuera de ti, así es como verás que todas las piezas de tu puzle van encajando a la perfección, porque no hay nada en ti, absolutamente nada, que se haya creado con error.

 

La Vida inteligente no tiene ¡nunca! ningún sentido ni ningún propósito, no lo necesita porque ya está realizada y liberada ¡siempre! El sentido es el que tú le quieras dar. Para mí, no tiene otro sentido que ser la que soy, ser real, ser el amor, dar, recibir, compartir y agradecer el amor, instante a instante, viviendo la aventura siendo original, sin tener que ir por la existencia corriendo desesperadamente en busca de sentidos, en busca de la zanahoria que todos llevamos puesta delante de las narices hasta que no caminamos con luz original, buscando cielos, dioses, ídolos o maestros para vivir con ignorancia heredada de generación en generación, con sueños e ilusiones que me alejen por completo de lo más auténtico y real que hay.

 

Las ganas de vivir la aventura florecen cuando florece el amor, la comprensión lúcida, la expresión, el arte o la creatividad. Y, el Arte llamativo, deslumbrante, indescriptible e inefable del mundo emerge de la Nada, sólo le pertenece a la vida, es lo que se reconoce por resonancia en el corazón, no es más que Vida divirtiéndose con las palabras, con las imágenes, con los sonidos o con las cosas que son de nadie.

 

Yo no tengo una vida en propiedad, ni vivo una vida, yo soy simplemente, yo soy Vida, nada más, sin camino, sin metas o sin dioses, y por este simple motivo, por la simple aventura de vivir en lo desconocido de mi verdadero Ser, reconociendo no saber nada de lo infinito, ni ser nadie, sólo puedo decir: Gracias, gracias, eternamente gracias a todo y a todos.

 

Cuando uno se reconoce como Ser Absoluto, que no tiene nada que ver con sentirse el centro del universo, porque simplemente es un ver con lucidez esa Nada, un reconocer la Unidad en todo, que es indudable cuando esto sucede en la intimidad, nadie más lo puede ver, entender ni reconocer, ya no puedes inmiscuirte en el mundo, no puedes hacer otra cosa que compartir este entretenimiento de la Vida, únicamente para decir: ¡Gracias, gracias, gracias a todo y a todos, por tanto! ya que todo y todos es un apoyo perfecto para ver y asumir la Unidad, porque ¡todo! es un auto recordatorio para la liberación de la mente ilusoria. Únicamente se comparte por lealtad a la Vida, por amor al Ser. 

 

Cuando el amor florece, va desapareciendo la ilusión del mal porque va desapareciendo el falso yo. El mal jamás ha estado separado del bien, no es otra cosa que profunda ignorancia o profunda oscuridad. Por eso hay la Ley de los opuestos operando en todo el Universo, no lo olvidemos, primero para que haya un orden en el planeta y segundo para que aprendamos a ver la propia oscuridad desde la lucidez de la Presencia, dado que sólo hay Vida inteligente siendo Vida, Vida buscándose a sí misma para la realización del Ser, nada más. 

 

Sólo la  luz de la Presencia, la visión de Lo Que ES, puede hacer desaparecer el falso yo, todo lo ilusorio, que es lo único que impide que florezca el amor absoluto del Ser. Así, con gratitud, con amor y comprensión lúcida, se acaba con siglos y siglos de profunda ignorancia, porque todos somos buscadores de lo mismo, e inocentes en la Presencia del Ser, y a todos, se nos regala la misma oportunidad, la de aceptar la llamada íntima del corazón, que unos la aceptarán y otros la rechazan, pero sea como sea, todos estamos cruzando la propia experiencia o película personal, para amar la totalidad, la propia manifestación. Estamos vivos para vivir la aventura con paz y harmonía, desde lo desconocido, desde donde nos sucede el milagro de la luz, con dicha y con la gracia eterna del Ser Absoluto en la que ya estamos todos asentados.

 

¡¡Gracias!!