Generosidad.

 

La generosidad mal entendida hace que uno pierda de vista la auténtica luz original. la auténtica generosidad de la Vida y la inocencia pura del Ser, hace que uno pueda perder todo, lo más hermoso para después tener que convivir con el resentimiento que crea la mente que nos separa, nos confunde y nos divide.

 

Yo no puedo regalarte una luz si en mi caminar no la encuentro, o si debo hacer esfuerzos para ir a su encuentro, sólo puedo regalarte lo que yo soy, lo que se me regala con facilidad.

 

A menudo, por amor a la Vida queremos ser distintos y muy generosos con nuestros seres queridos, hacemos esfuerzos, luchamos, competimos, negociamos con la existencia para conseguir a toda prisa lo que no se nos regala con facilidad, nos hipotecamos y competimos los unos con los otros para conseguir metas, triunfos, logros y cosas, creyendo que de eso se trata la Vida y la generosidad.

 

La Vida ya es generosa con todas sus criaturas, con todas, y a cada uno ya se le regala con facilidad una luz esplendorosa, una forma de ser, una forma de amar, una forma de caminar, una forma de sonreír, una forma de hablar, una inocencia y pureza de corazón, totalmente distinta a todas las demás, y si esa luz es aceptada y agradecida en el fuero interno, no hay ni que luchar, ni esforzarse o competir para ser distinto, ni para conseguir más, más y más, porque la auténtica generosidad es entregarse a la Vida tal como uno Es, con el corazón abierto de par en par, sólo así uno lo recupera todo. 

 

Ni la ciencia, ni los médicos, ni los psicólogos, ni los filósofos o antropólogos, nadie puede alcanzar, mover o modificar esa luz divina que se nos regala a todos, a todos sin excepción, porque es invisible a la percepción humana, a los ojos físicos. La mente humana, sólo debe ser útil para la comprensión intelectual y personal, pero si la usamos para relacionarnos con el sentimiento de posesión o propiedad, no puede, ni pudo, ni podrá comprender, ni comprar o vender el secreto oculto que todos mantenemos en el corazón.  Hay que perderse uno mismo para poder recuperar la visión de EsoQueEs, la visión natural de ver las cosas tal como son, para ver la Vida tal como Es, que no tiene nada que ver a como la mente inconsciente la reinterpreta, la deduce o la intelectualiza para sus usos y beneficios personales.

 

Si yo te doy lo que no soy, lo que imité o copié, lo que no se me regala con facilidad, te estoy haciendo un flaco favor, porque tu creerás en mí, y en lugar de creer en la Vida que se vive felizmente a través de ti, imaginarás que yo soy algo con poder, que soy Vida  distinta a ti, algo mejor o algo peor a ti, con lo cual imitarás o copiarás para tus beneficios personales, para satisfacer a tu mente que te ha hecho creer que debes esforzarte para ser distinto a como la Vida te ha creado, la misma Vida que yo soy. No hay múltiples vidas, solo hay Una única Vida, una única y vasta inteligencia que nos mueve a todos a la vez, puesto que a cada instante estamos siendo vividos a la perfección. A cada instante la Vida es generosa con todas sus criaturas, y nos regala una luz inmensa que se mantiene intacta pero oculta en nuestros corazones, sólo es la mente la que vive hipnotizada intentando poseerla, la mente por la cual nos tomamos es la que quiere arrebatarla para sus beneficios personales, pero esa Luz eterna se mantiene intacta desde el primer  hasta el último aliento del organismo corporal.

 

Todo y todos, de forma muy generosa, con la simple manera de Ser, me han ayudado a ver algo que muy en el fondo ya sabía del misterio de la Existencia. Todo y todos me han apoyado para el despertar de la Consciencia. Cuando la consciencia está despierta te das cuenta que solo hay Luz, energía, Vida siendo Vida. Con la visión de lo que ES, ves que nadie tiene una vida en propiedad por la que deba luchar, sufrir o competir. Cada uno es la Vida.

 

Un árbol no debe competir con otro árbol para dar más o menos frutos, una flor no debe luchar para devenir distinta a como Es. Un pájaro no debe volar ni más alto ni más bajo, su vuelo es perfecto tal como ES, una ola no debe olvidar que ya es océano. Nadie debería mantener en el olvido que está siendo vivido a la perfección por la Vida.  Simplemente, todas las formas de vida que aparecen en la Existencia son formas de Vida, es Luz manifestándose tal como ES. Ni nadie debería devenir algo distinto a como lo ha creado la Vida. Ya somos perfectos, incluso con nuestras supuestas miserias humanas.  Cada ser humano es una expresión única, divina e irrepetible de lo infinito, tal como ES, únicamente se ve o no se ve.

 

La auténtica generosidad no es dar o regalar lo que imitamos y heredamos del inconsciente colectivo y popular, lo que no somos ni tenemos, no es dar ni ofrecer lo que no se nos regla con facilidad. Cada día ya es un regalo bellísimo si se ve la Vida tal como ES. Cada día es nuevo y reluciente. Cada día es una joya, una nueva oportunidad para agradecer todos los dones y todos los regalos que nos ofrece generosamente y gratuitamente la Vida.

 

No podemos anticiparnos ni demorarnos a lo que ES, no podemos cambiar ni un solo punto de lo que somos, ni deberíamos competir los unos con los otros, o negociar con la Existencia para devenir algo distinto, algo que no somos, porque compitiendo, luchando y sufriendo, entramos en una guerra de poder que hace que nos perdamos la simple maravilla del vivir, la LUZ eterna de la Vida que se nos regala a todos sin excepción, que se mantiene intacta en el corazón siempre presente del Ser.