·         Sin la multitud de granitos de arena, no habría playa, ni habría el arte de la Vida. Sin la multitud de pensamientos, no habría la LUZ radiante del YO que los fulmina cuando los ve aparecer y desaparecer.

 

·         No existe la línea imaginaria que separe el día de la noche. La noche es tan solo ausencia de Luz. Cada ser humano es la Luz eterna del Yo que vive atravesando la propia oscuridad.

 

·              Vivir en el filo de la navaja de lo desconocido, en la Presencia del Ser que corta toda ilusión del mal, lo hace todo el mundo; unos lo saben y no les importa en absoluto porque se han liberado de la propia esclavitud, pero la inmensa mayoría vive santificando la aventura sufriendo e ignorando al Ser, debatiéndose entre lo que podía haber sido y lo que será.

 

·          Lo infinito de nuestro verdadero Ser, es tan hermoso, tan maravilloso, tan inocente y sensible, tan simple y tan natural, que se mantiene intacto en el fondo de cada corazón, esperando ser visto y reconocido cuando la mente ignorante se rinde, no sea que la ignorancia al poder, insensible al Ser,  lo pudiese estropear.

 

·         Un alumno pregunta a un aparente Maestro: ¿qué debo hacer con los demás? ¿cómo debo comportarme? El maestro le responde: Los demás no existen.

 

·         Todo aquello que yo esté haciendo para ti, asimismo lo estoy haciendo para mí.  No hay separación entre un tu y un yo. La separación tan solo es aparente

 

·         La apariencia de mal que no quiera para mí, tampoco la quiero para ti.

 

·         Ahora que he visto con total lucidez lo que la Vida ES, ni se me ocurriría apoyarte en lo personal. Nuestra auténtica naturaleza es totalmente impersonal. Nadie debería ayudarnos a ser lo que ya somos.

 

·         No soy yo que he despertado, es la Consciencia. Ninguna persona puede estar despierta, sólo la Vida lo está.

 

·         Vivir con la consciencia despierta, eso sí es vivir.

 

·          No vive libre, feliz y sin temor quien puede, sino quien ha visto más allá del falso poder, de la falsa felicidad y de la falsa libertad.

 

·         No soy yo que vivo en el mundo, es el concepto mundo lo que aparece y desaparece en mí.

 

·         Aquel o aquella que cree conocer el mundo tal como lo deduce, está viviendo un sueño, está a años luz del mundo real.   

 

·             ¡Esto! tal como lo ves, es una apariencia del mundo manifestándose así, apareciendo ante ti, tal como ES. No lo quieras cambiar, ni mejorar, ni empeorar, porque no eres lo que aparece, eres Ese que todo lo ve. Aquí está la Nada y el Todo.

 

* ¿Dónde está ese tal mundo de las apariencias, ahora mismo, siempre ahora mismo? Descúbrelo por ti mismo y tal vez te sorprenderás.

 

* Si yo viviese creyendo ser el centro del mundo o del Universo, adjudicándome el mérito de lo me sucede, viviría en la esclavitud.

 

*    Sólo es esclavo de si mismo, aquel que se toma la Vida con demasiada seriedad y como algo personal.

 

·              La propia felicidad y la del mundo, no depende de lo que consigues, ni de las cosas, ni de lo que tienes, ni de lo que puedas tener, ni de lo que imaginas que estas haciendo bien o mal,  ni de lo que idealizas hacer, sólo depende de lo que piensas ahora mismo, siempre ahora mismo, ya sea de ti o del mundo.

 

·         Incluso de la más profunda ignorancia, se aprende a vivir sin temor.

 

·                              Sálvate a ti mismo, no dependas de nadie, ni de ese tal mundo que tu ves allá afuera. Si te salvas tu, el mundo se salva contigo.

 

·         Para esa maravillosa Nada, para la Unidad, nadie y nada es más importante que este instante tan vital. Ninguna cosa, nada y nadie es más o es menos que cualquier otra cosa.

 

*     No soy amiga de la ignorancia, sólo le agradezco lo que me ha hecho ver y conocer, más allá de ella.

 

*   Unos lloran porque no ven a Dios y otros se ríen con ÉL.  Si no hubiesen dioses inventados, tal vez, todos lo veríamos a cada instante, siempre está en cada cosa y en cada ser.

 

*      Sólo puede reírse de la propia manifestación aquel que ha reconocido su propia ignorancia, el que ha conocido la vasta inmensidad del auténtico YO, porque ya ha visto con total claridad, que más allá de las falsas apariencias, no nos sucede nunca nada.

 

*       La ignorancia llama Universo a la Unidad, llama Mundo a esa Nada tan vital e inteligente que lo inunda todo, llama persona a esa maravillosa sensación que todos sentimos en el cuerpo, la de ser únicamente VIDA, vida inteligente que se mueve espontáneamente sin que pueda morir, porque jamás ha nacido.

 

*           La única constante que hay es la Presencia, una energía amorosa, inteligente,  atemporal e incondicional que en todo momento ya es consciente de sí misma, y, eso tan sencillo y hermoso, simplemente se ve o no se ve.

 

* Cuando antes uno se decepciona del mundo de las apariencias o del mundo de la propia creación, antes se encuentra la visión de EsoQueES, el auténtico regalo, siempre intacto, vital, vigente, radiante y disponible en el corazón. O cuando antes uno asuma voluntariamente y en la intimidad de su Ser, el propio resentimiento, los propios límites sagrados, al no ver que se está viviendo un autoengaño, más posibilidades hay de que se pueda recuperar la claridad, con lo cual, más oportunidades de vivir sin temor, plácidamente feliz y liberado, deleitándose con el Ser, gozando del paraíso eterno que se nos regala a todos. Simplemente se trata de encontrar Lo que ES, porque únicamente Lo que ES, puede hacernos libres para siempre.

 

*      Vivir hipnotizado con lo que no es, no es vivir, es morirse en vida, es vivir sin haber visto nada. 

 

*    Jamás hemos sido personas como la mente humana pretende hacernos creer. Somos Eso que la humanidad llama Dios, somos ESO que permite la propia manifestación. Ni siquiera somos la existencia, somos la Presencia del auténtico Yo, que consiente en todo momento que la existencia sea tal como ES.

 

* Si yo creyese que el paraíso eterno es todo lo que se mueve y cambia, me perdería el auténtico paraíso, me perdería el tesoro abierto de mi corazón, porque el  paraíso eterno es  lo que en verdad yo soy. Jamás he sido la falsa imagen que la mente creó de sí. 

 

·         Todo somos uno, sí, pero lo más fascinante y maravilloso es descubrir que todo y todos es UNO mismo. Cada uno es el Uno.