Fíjate lo simple que es el despertar.

Cuando ves a un cuerpo ¿qué ves? Supongo que un cuerpo ¿verdad? ¿Por qué imaginas que dentro del cuerpo hay dos luces, una buena y otra mala? O ¿por qué deduces que dentro hay algo o alguien separado de la Existencia, un tal tu o un tal yo que puede dirigir o controlar a esta vasta inteligencia que mueve galaxias, como mueve a cualquier cuerpo, espontáneamente? ¿dónde ves a ese alguien, a ese tal yo o a ese tal tú separados de la Vida? ¿Dónde ves a un personaje con un relato muy particular sobre el bien y el mal, metido en un cuerpo? ¿Dónde lo ves? Lo que ves cuando observas un cuerpo expresarse, moverse o caminar espontáneamente, es exactamente lo que ves, ni más, ni menos, VIDA. No hay un antes ni hay un después, hay lo que ES. ¡Siempre ves la Presencia del SER, todo ES en el instante presente! ¿Dónde está el supuesto relato personal en el tiempo con el cual se identifica una mente? ¿Dónde está o dónde lo ves ahora mismo, siempre ahora mismo? Lo que tu mente deduce o se cuenta de pasados y futuros inexistentes, es pura imaginación, es un relato muy personal de la mente para recrearse en historias pasadas o venideras en el tiempo. ¿Dónde están las historias personales ahora mismo, siempre ahora mismo? ¿Dónde están los relatos personales en la Presencia? La mente no puede comprender ni quiere ver la inexistencia del tiempo, ni puede alcanzar la impersonalidad de la Vida, porque no tiene luz propia, se mueve ciega y sorda ante la Vida, así que hará cualquier cosa, lo más inesperado e indecible que se le ocurra para impedirte, para anularte, para que no veas nunca lo ilusorio de esa mente, para que no percibas la inexistencia del tiempo y la impersonalidad de la Vida.

 

Si simplemente aceptas el despertar dejando de buscar al exterior, permitiendo que todo sea tal como ES, tal como se te manifiesta o te sucede la Vida, tarde o temprano te darás cuenta que este grandioso, fascinante, inteligente y magistral espectáculo del mundo, lleno de personajes o de gentes expresándose o moviéndose, lleno de luces y sombras, de historias pasadas o relatos personales en el tiempo, es una gran, gran, gran y magistral broma cósmica, eso sí, de proporciones espectaculares y exageradas, porque todo, absolutamente todo, desde el movimiento espontáneo del Universo, al movimiento espontáneo de cualquier cuerpo, al movimiento de cualquier ser de la creación, hasta el más minúsculo de los detalles, gentes y pensamientos, lo que sea que esté apareciendo y desapareciendo, lo dirige y lo controla la Vida, el auténtico y único genio llamado Yo Soy.  No hay nadie metido dentro de un cuerpo, ningún personaje ilusorio que pretende personalizar la existencia que es fruto de un relato ilusorio en el tiempo que no existe, puede dirigir, gobernar o controlar nada. Nada de nada se puede cambiar, mejorar o empeorar. Como personas no podemos mover ni un solo punto, ni una sola coma de la propia historia personal, nada podemos mover a ningún nivel, sólo nos sirve para el despertar de la consciencia.

 

El personaje ilusorio por el cual nos tomamos, cree, sueña, idealiza, imagina y deduce que puede mover la existencia, sueña con ser algo o alguien que está metido en el cuerpo, gobernando o dirigiendo los pensamientos, las emociones, las sensaciones, para el correcto funcionamiento del cuerpo. ¿por qué enferman o enloquecen los organismos corporales, pues? Si todo el mundo puede gobernar, dirigir y controlar el movimiento espontáneo de un cuerpo, ¿por qué y para quien las enfermedades, entonces? ¿Queremos realmente enfermar o enloquecer? ¿Queremos realmente pasarnos la existencia buscando ayudas externas, psicólogos, médicos, curas, farmacias, hospitales o terapeutas? ¿Queremos realmente estar mal, sufrir y hacer sufrir?  ¿Verdad que no? Pues debes saber que lo único que nos pone enfermos o nos hace enloquecer, ¡lo único!  que más nos hace sufrir, (inútilmente cuando lo ves con total lucidez) es la idea preconcebida de que hay alguien metido en el cuerpo, la creencia heredada de que somos personajes muy importantes propietarios de una vida que pueden mover, dirigir, controlar y gobernar la existencia, o que pueden excluir o rechazar al auténtico Yo Soy. Al confundir esa sensación tan vital, tan maravillosa y tan inmensa, que todos sentimos en el cuerpo, la de ser Vida simplemente, Vida sucediendo espontáneamente y magistralmente en el siempre aquí, en el siempre ahora, al confundirlo con yo tengo una vida en propiedad o vivo una vida muy importante, es lo que más nos aleja de la saludable y maravillosa existencia, es lo que más nos divide o nos separada de esa Eseidad, es lo que más nos aparta  del auténtico Yo Soy.

 

Cuando esa simpleza de la Vida es vista con total lucidez, la inútil idea preconcebida de creer, imaginar o soñar con ser una persona dirigiendo o gobernando a la Existencia, ya no sirve de nada, ya no se pretende que nadie comprenda nada del despertar de la Consciencia, simplemente se comparte un conocimiento inherente a todos, para aquel o aquella que esté dispuesto o abierto a recuperar la visión, la forma natural de vivir, para dejar de sufrir inutilmente, porque la felicidad sin causa jamás, jamás se ha movido del instante presente, jamás se ha movido de la Presencia del Ser. Las gentes que siguen enfermando o curando cuerpos, soñando con un ideal y luchando solas, fuera de ESO que ES, buscando al exterior, luchan contra ellas mismas. Ninguna persona comprenderá lo que aquí se está diciendo, porque el despertar no nos sucede a un nivel intelectual, no es para un ilusorio yo que cree ser una persona metida en el cuerpo. El despertar es sensorial, es una resonancia, es um ver y comprender instantáneo, más allá del intelecto, porque jamás ha habido algo o alguien metido dentro de un cuerpo, jamás habrá un ilusorio yo o un personaje que parece ser muy real, pero que sólo es un sueño, un relato en la cabeza, nada más, para la realización del auténtico YO, para el despertar de la consciencia.

 

Todos los pensamientos, absolutamente todos, sean los que llamamos buenos o sean los que llamamos malos, no son propiedad de nadie, categóricamente de nadie, simplemente son como olas, todos emergen a la Consciencia para el despertar. Todo emerge de la Nada y regresa a la Nada. Todo, absolutamente todo, hasta el más mínimo detalle es un auto recordatorio para regresar al hogar, a la Presencia del SER, que es donde la Vida fluye magistralmente, sin prisas, sin pausas, sin caos y sin sufrimientos.

 

Alguien puede preguntar, ¿pero el sufrimiento y el mal existe, es real? ¿Dónde lo ves el mal ahora mismo, siempre ahora mismo? ¿Dónde ves aparecer el sufrimiento en el mundo, siempre ahora mismo? 0 ¿Dónde ves ese tal mundo que tu imaginas que está allá afuera? ¿Dónde lo ves ahora mismo? Siempre que acudas a tu instante de eternidad, observa a ver si ves sufrimiento ¿qué o quién está sufriendo ahora, siempre ahora, más allá de la cabeza? Sólo la mente que se ha rendido al Ser, para que el auténtico Yo Soy trascienda las tinieblas o todas las ideas preconcebidas sobre el bien y el mal que se necesitan para cruzar el aparente tiempo o el aparente caos mundial que uno crea en la cabeza, puede descubrir que el sufrimiento es inútil porque no existe, es ilusorio. Puede haber un dolor, pero no hay nadie que sufra si ha desaparecido el sentimiento de propiedad. Todo relato es ÚNICO e intransferible, es lo que a cada uno le sucede en la cabeza para el despertar. Sólo sirve para recuperar o hallar lo que todos, todos, ¡todos sin excepción! más anhelamos recuperar: la desaparición del sentimiento de propiedad, porque cuando desaparece esa sensación de yo soy algo o alguien metido en el cuerpo, desaparece todo sentimiento de culpa, todo sentimiento del mal y todo sentimiento de irresponsabilidad, todo sufrimiento inútil, simplemente se ha recuperado el auténtico hogar, simplemente se ha realizado el auténtico YO.

 

Cada persona que aparentemente, sólo aparentemente, existe, existió o existirá en el mundo, es el auténtico Yo SOY, manifestándose con la creencia preconcebida y heredada de generación en generación, de ser algo o alguien metido en un cuerpo, un yo que vive en el tiempo, ..tiempo que no existe, simplemente es aparente. Por decirlo de alguna manera, cada persona es una creación o un sueño único, personal e intransferible del auténtico YO, de ESO que la humanidad llama Dios, de ESO que ES que lamentablemente la inmensa mayoría sigue buscando en un más allá, pero jamás se ha movido de la Presencia. Dios o el auténtico Yo SOY, crea una identidad falsa para moverse en un aparente mundo ilusorio, sólo aparente mundo, porque es un mundo conceptual, un mundo dual, completamente imaginativo, con la creencia falsa de ser alguien que debe soñar con tener algo mejor que la Vida, con creencias establecidas y prejuicios que hacen pensar que uno debe luchar, competir, sudar, manipular, gobernar o esforzarse para ser mejor de lo que ya ES. Así es como Dios nos sueña, así es como uno se busca a través de los sucesos, así es como el UNO explora y se reconoce a través de cada suceso, de cada sensación, de cada cosa, a través de todo lo que le suceda al cuerpo humano, a través de la propia manifestación. La mente busca, explora y rebusca en el aparente tiempo, imitando, copiando, soñando e imaginando de un mundo conceptual, deduciendo que en el cuerpo hay un experimentador, pero toda apariencia simplemente es aparente y únicamente nos sirve para la realización máxima del auténtico YO. Hasta que todo lo ilusorio no desaparece, no es posible recuperar el auténtico paraíso o la Presencia eterna y absoluta de lo que no hemos dejado de Ser. Nadie está haciendo absolutamente nada, todo es aparente, todo lo mueve el auténtico YO, incluso esa sensación de ser algo o alguien metido en el cuerpo, alguien que experimenta una historia en el tiempo, es el auténtico YO.

 

Así que siempre estás en el camino apropiado e indicado, todo lo que te sucede es justo y necesario, ¡jamás has incurrido en error! ¡jamás has sido un pecador! ¡Jamás has sido un irresponsable! No puedes serlo porque no puedes impedir ni cambiar nada de nada a ningún nivel, no puedes impedir el movimiento espontáneo de la existencia, siempre estás en el instante eterno y presente. Todo lo que te suceda y todo lo que veas acontecer en el aparente mundo, no puedes cambiarlo, ni mejorarlo ni tampoco empeorarlo, porque todo ya ES más allá de los conceptos, de las palabras y las imágenes para el Plan Divino de la Existencia del auténtico YO, simplemente debes saber que lo más divino de ti, lo más sagrado y lo más maravilloso que hay en ti, ya ES. Precisamente, ESO que ya ES, es lo que todo aparente buscador o todo aparente experimentador de una aparente historia en el tiempo, más anhela recuperar, siempre, siempre, siempre es  ESO que ES, ESE YO ya está presente, puesto que jamás, jamás, jamás,  te has movido de la Presencia del Ser, precisamente porque en la Presencia ya eres el auténtico YO.  No tienes ni que buscar más, ni hacer nada más, simplemente abandonar la búsqueda infantil e inútil, y disponerte a madurar para ver la Existencia tal como ES, hasta que se vaya consumando el despertar y recuperes la inocencia del Ser. Eso ya despierto que habita en ti, es el auténtico YO. La sensación de ser una persona, sólo es una idea falsa y preconcebida que heredamos en la niñez, que tenemos y mantenemos para movernos en el mundo aparente, en lo conceptual de ese tal mundo imaginario. Todo es ilusorio, excepto la Presencia del auténtico YO. ¡Ahora mismo es lo único que hay! ¡Siempre ahora mismo! Simplemente no te anticipes ni te demores para nada y para nadie a esa Eseidad, permite que el auténtico YO se vaya liberando de la propia ilusión y fantasía,. Es que no tienes ni que rezar o implorar nada más, simplemente permitir que el despertar se vaya consumando, porque todo ya está sucediendo a la perfección, más allá de la mente ilusoria, todo ya se está desarrollando sin error. Siempre es hoy, siempre es ahora, siempre estás en el eterno aquí, siempre estás en casa. Así que Confía lucidamente, o ciegamente con todas tus fuerzas, confía incluso cuando no puedes confiar, sólo en ti, no te separes del auténtico YO, no dejes de confiar en el verdadero YO, y deja la ceguera para los cobardes, para los que prefieren quedarse esclavos y presos de sí mismos, de las propias fantasías. No te preocupes por los que caminan ciegos y sordos casi de nacimiento ante la Vida. Debes saber que no hay un mejor ni un peor, simplemente hay lo que ES, Vida o UNIDAD, que ya es tal como la ves. No debes ni comprender lo que nadie ha podido, ni puede ni podrá comprender intelectualmente. No debes analizar nada, simplemente enamórate de ESA Eseidad,  no debes esperar nada más, nada para la mente ilusoria que personaliza la existencia, nada para el ilusorio yo que busca recetas mágicas, simbolismos o respuestas milagrosas a sus preguntas necias, porque nada de esas chorradas son necesarias para recuperar la LUZ que habita en ti, todo se va revelando en la Presencia del SER. Cuando has regresado al hogar, se ha esfumando el ilusorio yo, el soñador, el buscador o el aparente experimentador, porque el ilusorio yo sólo busca o sueña algo más, algo mejor, algo más maravilloso y más divino que la Vida eterna, más sagrado que lo que ya somos y no hemos dejado de ser.  ¡Déjate abrazar y sorprender! porque esa fascinante aventura de redescubrir ESO que ES. ESA NADA viviente en ti, te revela que todo es ilusorio, excepto la verdad inalcanzable, excepto este instante siempre tan vital y saludable, que no tiene precio. Ni todo el dinero del mundo puede pagar tan maravilloso redescubrimiento. La sensación de ser “un yo” separado de “un tu” desaparece por completo y lo único que queda es Vida, vida siendo el auténtico YO. Fundirse con el YO SOY, es SER, nada más. No imites a nadie, no implores de nadie, por favor ni reces, deja el mundo tal como está, porque cada cosa y cada ser ya es lo más original y divino del mundo, pero solo lo ves cuando recuperas la inocencia y la sensibilidad perdida, cuando te fundes con el auténtico YO.

 

Si una flor imaginase que es un concepto que llamamos flor y creyese que debe luchar sola, que debe controlar o gobernar la Existencia, te aseguro que no verías tantísima belleza cuando las  ves aparecer. Todo es una proyección de uno mismo, del auténtico Yo, de ESO que está en todas partes, pero que tienes la grandiosa suerte de encontrarlo en ti. Estamos siendo vividos por la Vida, ¿qué pretendemos como ilusorios personajes gobernarla, dirigirla, rechazarla o controlarla? Sólo sufrir y hacer sufrir. El sentimiento de propiedad es lo único que nos hace sufrir, porque ese afán de control, de manipulación, dirección y rechazo, junto con nuestras ideas preconcebidas y heredadas sobre el bien y el mal, no hace otra cosa que perpetuar resentimiento, caos, odio, drama y violencia. Y, aunque lo camuflemos de buenas personas, de maravillosos personajes, si no nos rendimos ante el Ser, siempre habrá una parte de nosotros, una parte de nuestra totalidad llena de inmundicia, sin reconocer y sin trascender, sin liberar y sin iluminar, siempre habrá sufrimiento y dolor si uno no se rinde al Ser. Sólo el auténtico YO lo puede trascender e iluminar todo, nada y nadie más.  Si no hay rendición profunda y sincera, parecemos sepulcros blanqueados, que por fuera se les ve muy relucientes y brillantes, pero por dentro están llenos de porquería o inmundicia humana.

 

Ese juego tan magistral, lo juegas tú siendo el auténtico YO, por amor, únicamente por amor. Todo, todo, todo es un auto recordatorio para recuperar la visión, la forma más natural de vivir. Cada uno ya tiene su propia invitación que la aceptará o la rechazará, eso ya no es de tu incumbencia, ni de mí incumbencia, ni de nadie, cada uno ya está jugando su papel a la perfección dentro de ese gran teatro de la Vida para el despertar de la Consciencia. Recuerda que ni a la muerte uno debe temer, porque cuando muere un cuerpo, sólo ha desaparecido un relato, un sueño hipnótico del ilusorio yo, algo fantasioso que creyó estar metido en un cuerpo, un experimentador en el tiempo que no existe, sólo era fruto de su imaginación, jamás existió, simplemente era la película llamada “el mundo y yo”.  Eso sí, la segunda oportunidad de oro sólo se nos regala cuando dejamos de buscar al exterior, cuando dejamos de rezarle a un dios inventado o a un más allá, cuando dejamos de meditar para controlar la Existencia. ES cuando nos arrodillamos de verdad ante el auténtico YO, para implorarle la visión, que podemos gozar de una segunda oportunidad. No hay garantía de nada, eso que lo sepas, porque nadie debe decirte como debes vivir o como debe sucederse en ti el despertar, pero lo más probable es que si te dejas vivir y te dejas sorprender, dejándote llevar espontáneamente por la maravilla eterna de lo que ES, puedas liberarte de la mente ilusoria hasta fundirte con el auténtico YO, con el auténtico paraíso eterno que no has dejado de Ser.

 

Únicamente puedes reírte de ti mismo, a carcajada límpia, cuando ha desaparecido el sentimiento de propiedad, no antes, porque como personas no se pasa del superfluo  jiji jaja, hay demasiados miedos metidos en el cuerpo que no se quieren ver ni reconocer. Te aseguro que ese grandioso genio llamado Yo Soy o Yo mismo, se merece un grandioso aplauso. Todo es un regalo bellísimo que únicamente se puede agradecer.

 

Cuando el despertar se ha consumado, es un ver y comprender lúcido y espontáneo, más allá del intelecto; sabes ver todos los actores y todas las actrices que han apoyado el despertar de ese tal mundo necio que sucede en la cabeza, sabes perfectamente desde los sentidos quienen están más cerca de la verdad inalcanzable y quines no se separan del miedo y el pavor que sienten a ser auténticos. Los reconoces porque todo es el mismo Yo Soy. 

 

¡Gracias!!