Tu verdadero Ser está aquí mismo, es la energía más pura, amorosa, brillante e inocente de ti, lo más maravilloso que hayas podido reconocer hasta hoy. En realidad, estás tan cerca del Ser como lo estás del respirar.

 

Incluso en un diminuto caracol contiene el Todo y la Nada. Sólo hay Ser.

 

Todo aquello que reste entusiasmo, inocencia, sensibilidad y felicidad a tu verdadero Ser, ¿por qué lo haces y para quién? El acto de esforzarte, luchar, trabajar duro, sufrir, competir, rezar, meditar o sea la actividad que sea que busques para mejorarte o cambiarte, ¿no es añadir más problemas a la mente humana, con la cantidad de problemas que heredó, con los que ya tiene al imitar, copiar, inventar y reinventar más de lo mismo, para seguir luchando inútilmente contra el Ser, con tal de seguir viendo fallos o problemas en casi todo?   ¿Puede el hecho de sacrificarte o de luchar para ajustarte a un ideal, sea el que sea, acercarte más a la verdad inexpresable, viviente ya en ti? Evidentemente no. ¿Puede el hecho de meditar, suplica, rezar, confesarte o psicoanalizarte, hacer que tu te sientas en completa paz, armonía, saludablemente y eternamente feliz? ¿verdad que lo ves?  Rezar, significa rezarse a sí mismo para no despertar y conformarse, reprimiendo al Ser, puesto que tú eres, más allá de la mente, la máxima verdad. Practicar la meditación para aquietar la mente, como una obligación o una devoción populista, es rechazar la totalidad del Ser en la Unidad, es una inmoralidad. Suplicar para obtener sólo logros personales, significa retar a esa Eseidad para seguir comercializando por la falsa imagen que tienes de ti, para mostrarte distinto a como se está mostrando el Ser, distinto a como te ha creado la Vida. ¿Acaso los rezos, el yoga, las súplicas y las meditaciones suceden porque se trata de seguir con las tradiciones familiares, populistas, y con lo heredado,  lleno de prejuicios? Todas las religiones organizadas de este mundo y todos los sucedáneos del New Age, para mí, ya no son más que escuelas para reprimirnos, para no despertar,  para no asumir la totalidad del Ser, en la Unidad.

 

Entonces ¿qué es lo que debemos hacer para asumir la totalidad del Ser en la Unidad? Para mí, meditar es aceptar profundamente la propia experiencia de vida, tal cual nos la presenta la Vida en el interior, todas las señales que recibe el cuerpo, hasta que ambas polaridades, la energía positiva y la negativa, se unan en matrimonio, puesto que vivir es una intimidad total con el Ser, con la luz original. Meditar es comprender lucidamente la aventura del vivir. Y, ¿cómo puedo comprender lucidamente si me paso la existencia imitando, copiando, juzgando, criticando, idolatrando, meditando, rezando o buscando ayudas externas fuera de mi, para ser distinto a como me ha creado la Vida?  Para la mente, si meditas para rechazar algo de ti, puede ser un problema añadido, y si no meditas, otro más. ¿Te das cuenta de todos los problemas que inventa y reinventa la mente para seguir con lo ilusorio al poder? Lo que la mente ha creado para alejarte del Ser, es lo que debes ver. Entonces…. ¿qué debo hacer? Pedirle a la Vida que se vive a través de ti, que te dé una segunda oportunidad, que te suceda lo máximo a lo que podemos aspirar como seres humanos, la visión, la observación plena de esa mente, observarla lúcidamente, nada más, simplemente la observación, puesto que la mente no debe aquietarse, debe ser vista tal como se comporta. Sólo puedes llegar a la raíz del Ser, viendo lúcidamente como se comporta la mente. Además, ¿acaso un puñado de pensamientos te han podido sacar de donde te sucede la Vida, de la Presencia del Ser?  jamás han podido, ni jamás podrán, puesto que no tienen poder,  no eres los pensamientos, Eres Ese a quien todo le sucede, pero no eres lo que sucede, Eres Ese que ve la Vida suceder. Ni de los pensamientos somos propietarios como personajes que imaginamos ser, simplemente deben ser observados por la Vida que se vive a través nuestro.

 

Si rezar, leer libros de enseñanzas duales, si meditar para permanecer esclavo de la mente ilusoria que personaliza la existencia, si buscar psicólogos o terapeutas significa un problema, por favor ¡déjalo! ¿Por qué y para quién insistir? Si la Vida que tu Eres ya es feliz en el instante presente, simplemente es la mente la que no lo ve, porque no tiene luz propia ni jamás la ha tenido, siempre está a años luz de donde nos sucede la Luz. Es ese relato personal de ti lo que más intenta alejarte de la Presencia del Ser, porque aunque la mente lo intente, si lo ves con total lucidez, verás su no poder alguno y su no luz original, es una copia, con lo cual no podrá alejarte ¡jamás! de lo que en verdad ya Eres, de la Presencia del Ser,  de la felicidad sin causa y sin fin que no se ha movido de ahí. Somos Luz en la oscuridad.

 

Personalmente, yo ya prescindo de todo libro, de toda religión y de toda enseñanza dual, de toda práctica, de todo rezo, de toda búsqueda y de todo esfuerzo, de toda palabrería imitada o populista, de toda tradición y política que ha hecho un circo de la verdad inexpresable, ....prescindo de toda meditación repetitiva, prescindo de toda pregunta y de toda afirmación…. Y, sabes ¿por qué? Primero, porque por más que repita una afirmación para conseguir solo cosas positivas para mis logros personales, eso hace que me mantenga en la Ley de los opuestos, así sigo rechazando y excluyendo mi totalidad, lo que no quiero evidenciar de mí. Y segundo, porque todas estas tonterías vuelven a la mente más enrevesada, más absurda, más loca, más ciega e ignorante, más inútil y caótica, puesto que lo único que debe comprender la mente es que no hay nada que uno debe comprender para ser feliz.  La Vida no tiene ningún sentido o propósito, no lo necesita porque no persigue aplausos, ni metas, ni logros o glorias personales. Todo Ya Es. Simplemente uno debe dejarlo todo en manos de la Vida que se vive a través de él, aceptar la propia invitación y pedir la visión, puesto que al habernos creído que somos personas, ni eso podemos hacer, ninguna persona tiene las capacidades que cree tener para poder recuperar su don innato, porque la mera creencia de ser persona que debe dirigir o gobernar a la vida, ya es una absurda e infantil creencia, es lo que más nos aleja de nuestro verdadero Ser o de nuestro verdadero hogar.  Si yo no pongo orden en mi interior con la ayuda de la Vida siempre presente, si no veo lo que es mi verdadero hogar o mi sagrada intimidad ¿quién lo hará, si nadie puede fisgar ni observar mi totalidad? 

 

Simplemente debes saber que el espectáculo exterior, sólo es un espectáculo brillante, vacío y sin sentido. ES, pero en realidad no es. Si yo como Vida que soy, no veo el desorden de lo que heredé y muy inocentemente me creí, todo el ruido indecente de lo populista y tradicional que me creí, ¿quién lo hará por y para mí? No busques la perfección y el orden interior, antes de que te suceda la visión, simplemente encuentra lo que ES, y sin miedos observa lo que no es, observa sin pavor la imperfección y el desorden. Solo lo que ES, la Luz original siempre presente del Ser, puede esclarecerte. Nada y nadie más puede, no ha podido ni podrá. De modo que no quieras orden y perfección, averigua o descubre a través de tu maravilloso caos interior el por qué y el para quién, eso es con lo que te has comprometido, resdescubrirte a ti mismo a través de todo y de todos. No esperes ni supliques milagros, porque con eso lo que harás es perderte la oportunidad de descubrir que ya estás asentado en el milagro sin fin, ni siquiera debes esperar que descienda alguna gracia especial, porque todo ya ES, ya ES, ya ES. La gracia especial ya es estar leyendo estas palabras, porque son palabras de nadie, carentes por completo de compromiso personal. Un despertado jamás te dirá que implores, medites, reces por obligación o compromiso, simplemente te dirá que no cambies nada, la Vida que se vive a través de ti ya lo sabe todo. Sencillamente, acepta la propia invitación para darte cuenta que todo, todo, todo, es un auto recordatorio para regresar a la Presencia del Ser, ya que la Presencia es nuestro verdadero hogar. No debes pasar ni por la aburrida noche oscura del alma para darte cuenta que todas esas estupideces que se cuenta la mente son ilusorias, simplemente ábrete a la maravilla eterna de lo que ya ES.

 

Mientras tu solo quieras ordenar el desorden, buscando ayudas al exterior, siempre habrá dualidad y desorden, permaneces con la Ley de los opuestos vigente, apoyando el drama sin fin, pero si lo quieres ver todo tal como es, siempre con la ayuda del Ser siempre presente, sin ayudas externas de nadie, eso ya es asumir tu totalidad en la Unidad, y eso ya es ver con absoluta claridad para qué nos sirve el maravilloso caos de la humanidad. Cuanto más observada y ordenada esté tu mente más espacio interior para ver las cosas tal como son, tal como las percibes, sin juicios y sin definiciones de bueno o malo.

 

Uno no puede experimentar la inmensidad de esta vasta inteligencia que ya le sucede, desde un limitado punto de vista dual, debe aceptar plenamente, con agrado y sin resignaciones, su propia experiencia de vida, tal como se la presenta la Vida, amando al Ser siempre presente, tal como ES, le guste a quien le guste, le agrade o no al mundo exterior. Todo debería ser observado y percibido tal como ES, sin ser esclavo de la mente ilusoria.  A partir de ahí, la mente se va rindiendo y se va liberando, se va convirtiendo en una herramienta útil, entonces es cuando florece el auténtico amor y la auténtica dicha interior, no antes de hacer espacio y orden. O vivimos santificando la experiencia con miedos, sacrificados y resignados apoyando el drama sin fin del aparente mundo exterior, que es el mundo conceptual que nos sucede en el interior, ya que cada uno es el Uno en la Consciencia de Unidad, o vivimos sin pizca de miedos, apoyando el milagro sin fin, completamente liberados y plácidamente felices dentro de este paraíso eterno que se nos regala a todos. O vivimos amargados y descontentos con la vida, o vivimos enamorados y agradecidos hasta el fin del organismo corporal. No debe morir el cuerpo para resucitar en vida, debe morir el falso personaje que ha creado la mente, lo ilusorio por lo cual nos tomamos; lo ilusorio es lo único que impide que la aventura del vivir sea un milagro sin fin, un milagro maravilloso que sólo se puede aplaudir y agradecer cuando has recuperado la Presencia del Ser.  Tu derecho de nacimiento es vivir, sin más, gozando de la experiencia, enamorado como el primer día, porque es lo que más anhela tu verdadero Ser.

 

Tu verdadero Ser, jamás, jamás, ¡jamás! ha sido un pecador o un irresponsable. Es lo más puro, incondicional e inocente que hay, pero eso no significa que sea un imbécil, un ignorante o un gilipollas, es justo lo contrario, es lo más inteligente, consciente, sabio y magistral que vas a reconocer. Precisamente, cuanto más aceptes el desorden interior, ese maravilloso caos que ha creado la mente, todas tus supuestas imperfecciones, manías, vicios o fallos, más cerca estás de ver la grandeza absoluta de la Vida, la inocencia del Ser puro e incondicional que no has dejado de Ser. Eres la Vida, no la persona por la cual te has tomado. Para la realización del auténtico Yo, debes permitir que la Vida que ya es consciente de sí misma, siempre es LoQueEs, se libere de lo que no es, hasta que desaparezca el ilusorio yo. 

 

Este mensaje sólo se comparte por pura compasión y por auténtica amistad. Intenta ir más allá de las palabras, porque tu verdadero Ser, lo sabe todo, lo ve todo y lo intuye todo. Jamás ha cometido error, ¡siempre está presente!, jamás ha querido que sufras por nada ni por nadie. Vivir es un asunto de amor incondicional con la Existencia. Es un permitir que la Existencia sea tal como ES. Es un fluir con el Ser puro e inocente, sin más. Por amor, perdiste la inocencia, la lucidez y la auténtica sensibilidad, simplemente para el despertar de la consciencia, hasta volver a recuperarlo todo. 

 

¡¡¡¡Gracias!!!!