Es un gozo la Vida.

 

Si pones entusiasmo, alegría, inocencia y amor a lo que tu mente llama un trabajo, todos los días, sin sentimiento de esfuerzo, sin tener que ir a trabajar duro para el sueldo de fin de mes, entonces este es tu mejor trabajo, eso es lo que la Vida quiere ofrecer y regalar al aparente mundo en el que aparecemos todos, a través de ti. Si no es así, si tu trabajo es aburrido, mecánico, melodramático o demasiado disciplinado para ti, si te ofreces a él, con lucha, sacrificio, rigor, esfuerzo y sudor, sin sentir gozo alguno, esta consciencia sabe que, tarde o temprano, todo lo que se hace con sacrificio, seriedad, disciplina y esfuerzo, puede hacerte enfermar. El aparente mundo en el que aparecemos todos, ya tiene suficientes problemas o suficiente drama como para que se le añada uno más, como para que se le añada más seriedad, más sacrificio, más dureza, más disciplina, más consciencia de sueldo de fin de mes, o más profunda enfermedad para comercializar con la Existencia. Nadie es culpable de la educación que recibió su mente, pero a todos se nos regala una segunda oportunidad, de oro, que si la sabemos aceptar, es para atreverse a romper la escasez mental que se hereda de generación en generación.

 

 La aventura del vivir es abundancia infinita si te la tomas como un gozo, si te la tomas para deleitarte con la Existencia. Dicha aventura jamás debería ser para sumarse al drama eterno de lo popular, jamás el ser humano debería trabajar duro para llegar a fin de mes, ni para ganarse o comprarse una vida en propiedad. No hay ninguna necesidad de inventar calendarios, agendas repletas de compromisos, pastillas para vivir con estrés, ni hay ninguna necesidad de rezar para cumplir con el trabajo duro, para adorar al ego ilusorio sólo para salvaguardar las apariencias.   

 

Esta consciencia, para lo único que se esforzó fue para recuperar la auténtica libertad. Todo lo que no podía hacerse de corazón, por el gozo de hacerse, consciente o no consciente de ello, lo rechazaba, no lo pudo evitar.

 

Todos mis miedos que pude mantener respecto al trabajo que mantenía para servir al mundo aparente de la falsa imagen, en parte fue por la memoria colectiva que heredé de la Unidad, por lo que se instaló en la genética corporal, por lo que me dijeron y yo muy inocentemente tomé como mío o como cierto, haciendo de la Vida mi propia película personal. Sabía que tenía que suceder algo que me hiciese tener el valor suficiente para liberarme de todo aquello que más me esclavizaba. Siempre supe que tenía que suceder algo más, lo sabía, porque lo único que quería era ofrecerme entera a la Vida para recuperar mi eterna libertad. Y sucedió, perdí trabajo, perdí un gran sueldo, perdí amistades y perdí la salud, lo perdí prácticamente todo, pero sentí con todas mis fuerzas que no quería adormecer más la consciencia, así que me abandoné a la sabiduría innata del no saber. La Vida me estaba tomando en sus brazos, pero yo seguía sin verlo, porque me identificaba con la creencia arraigada e infantil de ser algo o alguien metido en el cuerpo, alguien que tenía que esforzarse inútilmente para ganarse una vida mejor, o que tenía que volverme espiritual y luchar duro para saber gozar de la existencia liberada.  Ignoraba en aquel supuesto entonces, que todo es mucho más simple, mucho más fácil o mucho más divino de lo que mi mente había absorbido y poseído del inconsciente colectivo de la humanidad. No tenía ni idea de lo fácil que es todo, porque me había identificado con la ignorancia al poder, con lo cual la Vida lúcida me hizo el inmenso favor de liberarme de una mente que ignoraba, día sí y día también, a mi verdadero Ser.   

 

Si tienes una mente liberada, no debes esforzarte por nada ni por nadie, todo ya sucede espontáneamente y felizmente a la perfección, en el siempre instante presente, no debes recurrir a la memoria colectiva o ancestral de nadie, ni a la mente ilusoria propia por la cual uno se toma para inventar el tiempo que no existe, o para recrearte en la historia interminable que es de nadie. Si mantienes una mente lúcida, no trabajas para la falsa imagen del concepto mundo, ni para la imagen falsa de nadie, trabajas sin que sea un trabajo, para la Vida, así que simplemente es lo que ES. Lo que sea que sucede, sucede sin esfuerzo, sin que sea un esfuerzo o un duro trabajo, simplemente es lo que sucede felizmente para nadie.

 

Llamar karma, cruz, camino o destino a lo que la mente ignora y niega, a lo que está haciendo con el piloto automático para la falsa imagen que ha creado de sí, es no ver que todos y cada uno de los seres humanos estamos vivos para gozar de la experiencia, pero sobre todo para conocerla y comprender la Vida con total lucidez, porque sólo cuando hay lucidez, cuando la Luz del Ser siempre presente fulmina toda ilusión del mal, puedes hacer lo que sea, sin esfuerzo, sin lucha, sin sacrificio y sin sudor, eres libre para siempre. La auténtica abundancia es haberse liberado de la escasez mental, es hacer de lo más ordinario y natural de la Vida, algo hermoso, creativo y extraordinario.

 

Debes saber que todo, absolutamente todo, hasta el más mínimo detalle es un auto recordatorio, debes saberlo porque, aunque tu mente lo ignore o lo niegue, serás esclavo del trabajo duro para pagarte las enfermedades que crea la misma mente que imagina saber de todo o que imagina que debe servir al mundo de la falsa imagen para ganarse una vida en propiedad. Hasta que no veas que la inmensa mayoría de veces la mente dice una cosa y después te ves haciendo otra, que la inmensa mayoría de veces la mente te promete la gloria y te estás viendo en el infierno, que la inmensa mayoría de veces la mente dice ser inteligente y te ves temblando de miedo por cualquier palabra o imagen, hasta que no la veas tal como se comporta, no podrás ver su escasez y lo esclavo que se convierte todo aquel que no la ve. Una mente no observada, es un chiste, porque hace suyo todo lo que le dicen, todo lo que ve y todo lo que escucha por las calles, se proclama inteligente porque imagina saber algo con lo que ha poseído, pero te puedo asegurar que cuando la veas con total claridad, podrás llamarla inútil e incompetente, porque una mente que ignora y niega la evidencia, jamás te llevará a la mente lúcida, al simple gozo de estar vivo, ni a la simple maravilla de sentir la abundancia infinita de la Vida sucediendo a través de ti.  

 

Cuando me abandoné al Ser Uno, cuando me abrí en canal a dejarme llevar, a dejarme vivir, a dejarme ser y sorprender, me di cuenta de una realidad que es inherente a todo y a todos, y es que en la naturaleza, ningún ser de la creación, ningún pez, ningún elefante, ningún león, ninguna águila, ni ninguna árbol, ninguna estrella, ningún ser  inteligente que no esté en manos del cautiverio humano, necesita libro de instrucciones para saber vivir plácidamente felices, gozando de la existencia liberada y siempre respetando todas las leyes universales.  Pasé mucho tiempo únicamente contemplando la naturaleza, observando el ritmo extraordinario de formas, luces, colores y movimientos.  Caminar, conducir y pasear sola, sin nadie, simplemente dejándome llevar, dejándome envolver por el Silencio, dejándome sorprender por los paisajes, por los lugares que ni yo misma escogía encontrar, me fascinaba, no había manera de sentirme nunca sola, nunca sentí aburrimiento o escasez mental. Tanto en mis encuentros con el mar, con la montaña, con los bosques, con las praderas, con los lugares aparentemente más peligrosos de descubrir, que la Vida me presentaba, había comunión, había inmensidad, había la Nada y el Todo. Ni en los bosques había caos. Todo estaba en orden dentro del aparente desorden, todo estaba armoniosamente equilibrado y realizado siempre. Este descubrimiento es lo que hizo estallar en mi la auténtica revelación. Lo más simple de la Vida, la maravilla eterna de lo que ES, lo había tenido siempre delante de las narices, y no había sido capaz de observar las luces, las formas, el fascinante espectáculo, con tanta naturalidad y con tanta comunión. Hasta que la Vida no tomó el control de mi mente, hasta que no me despojé de la esclavitud de la mente humana, había sido incapaz de ver la Unidad en todo y en todos, no había visto para que estamos vivos cruzando la propia oscuridad. Incluso dentro del aparente caos de la humanidad, hay un orden y un ritmo de extraordinaria belleza, hay un juego inteligente y magistral de luces, sombras, sonidos, decorados y personajes, de vicisitudes que son de nadie, que nos ayudan a ir del profundo drama eterno de la esclavitud humana, al milagro sin fin, a la libertad absoluta y eterna de nuestro amado Ser.

 

La inmensa mayoría de la población santifica la experiencia sufriendo inútilmente y trabajando duro porque les incomoda romper los prejuicios, prefieren rezar porque les da miedo perder las apariencias engañosas que su mente ha creado de sí misma, pero incluso en eso, incluso en las falsas apariencias, incluso dentro del aparente caos, se halla la perfección y la grandeza absoluta de la Vida, porque es gracias al caos, es gracias a todo y a todos, cuando podemos ir al encuentro del milagro eterno, a recuperar la visión de nuestro amado Ser.

 

Sólo puedo compartir, no puedo hacer nada ni por ti, ni por nadie, no puedo hacer nada para que se vea, simplemente se ve e indudablemente se sabe. De todo lo que se me permite compartir, sólo puedo decir: -Vivir gozando, eso sí es vivir. Vivir sin sentirse nunca solo, eso sí es AMOR.   Vivir sin sentir miedo alguno a nada ni a nadie, eso sí es abundancia infinita. Vivir amando la propia manifestación, eso es el merecimiento de cualquier ser humano, pero solo se puede recuperar si uno se abre a vivir de par en par, sólo con la naturaleza innata del no saber, simplemente dejándose llevar, dejándose ser, dejándose vivir, dejándose sorprender  por lo que ES.

 

Hay gente que me han dicho: -uff que trabajo escribir todos los días. Te puedo asegurar que es un deleite, ni yo misma sé cómo sucede, simplemente sucede con total facilidad, porque todo se escribe para nadie y sin tiempo, sólo hay Vida sucediendo, divirtiéndose con las palabras y las imágenes que son de nadie. Para mí, ya es un entretenimiento para la mente. Hay testimonios de ello, lo han visto y lo saben perfectamente que esta consciencia  no es de las que dice y después no hace. Todo lo que queda escrito aquí, no es de mi propiedad, es de nadie y se escribe para nadie. No puedo hacer otra cosa que agradecer los dones y los milagros que se suceden constantemente a través de mi, que se me regalan todos los días, sin tener que implorar nada. No soy yo que vivo o tengo una vida en propiedad, es la vida que se sucede felizmente a través de mí, simplemente me dejo llevar, me dejo vivir, me dejo sorprender. Yo soy simplemente el Yo Soy, Nada y Todo.

 

¡¡gracias!!