El Yo Soy.

 

La arena, el mar y el cielo no están separados entre sí. La separación tan sólo la ve el falso yo, es totalmente aparente. Sin la luz del Yo Soy puesta en la pantalla, no podrían aparecer imágenes o palabras.

 

Así como ninguna ola podría aparecer y desaparecer sin el vasto océano, nada podría aparecer en la Existencia sin el auténtico Yo Soy.

 

Antes y después de toda experiencia, antes y después de toda información y conocimiento, antes y después de todo sentimiento, sea de placer o de dolor, antes de todo pensamiento que aparezca y después de todo pensamiento que desaparezca, antes y después de todo nombre a la forma del cuerpo, antes y después de todo escenario y de todo personaje, está el Yo Soy, la Vida inteligente o Ser Absoluto que cada uno Es. Es de lo único que puedes estar completamente seguro.

 

El Ser, el auténtico Yo Soy, es lo que más buscamos, porque es nuestra luz original, es la consciencia Presente, totalmente liberada, ilimitada, infinita, vacía y espaciosa, de la cual emerge todo, y en la cual podemos descansar, porque todo puede aparecer y desaparecer en el Yo, todo descansa en el Ser, toda energía o toda forma de vida, tanto la experiencia que la mente personaliza como mala, como la que personaliza como buena, toda forma de vida resuena en el Ser. El auténtico Yo Soy no está separado de nada ni de nadie.

 

Nos buscamos a nosotros mismos a través de las cosas, de las formas, a través de los personajes, a través de la propia película personal o experiencia de vida, en el exterior, porque el mismo Yo Soy es el que crea la separación, es el que crea un yo falso para moverse, muy inteligentemente, por el mundo de la imagen, y es lo que llamamos yo soy una persona, pero no nos encontraremos a nosotros mismos si nos buscamos como personas, precisamente es dejando de buscar fuera de uno mismo, cuando la Consciencia ve, por sí misma, que ya somos lo que más anhelamos encontrar.  De ahí, el caos y todo sufrimiento humano, porque la Consciencia al crear separación, se oscurece y se busca a sí misma en las cosas, busca la felicidad y el amor a través del fascinante espectáculo exterior, a través de las personas que viven inconscientemente sin abrazar la totalidad, sin ver la Unidad y sin asumir su intimidad. El amor y la felicidad sin causa es la Presencia del Ser, es el Yo Soy, que ya es consciente de sí mismo, instante a instante.  

 

El sentimiento de separación con todo y con todos es lo que más daño hace a la mente humana, porque no admite, de ninguna manera, que la experiencia ya esté realizada y liberada instante a instante. El ilusorio yo se resiste a aceptar lo que ya ES, con lo cual, todo lo ilusorio, el personaje por el cual nos tomamos, es lo que más nos aleja del amor puro e inocente, de la Presencia incondicional, liberada e ilimitada del auténtico Yo Soy.

 

El ego o mente limitada del falso yo o del personaje por el cual nos tomamos, no puede ver que todo pasado y todo futuro no existe, no puede ver la Vida tal cual ES, pero no debe morir o desparecer, porque al ser ilusorio no puede hacer nada para la desaparición de la propia ilusión, no puede deshacerse por si mismo del sentimiento de separación, precisamente es a través del ego que la Consciencia del Yo Soy se busca a sí misma, y nos llama a través de lo que sea, (enfermedades, caos, dolor, guerras de poder, líderes mundiales, lo que sea) para recuperar nuestra luz original, para regresar a la Presencia del Yo, para la realización del Ser.

 

El Yo Soy, el Ser Absoluto, es el Padre de todo hijo de la Vida, es Eso de nosotros que va en busca de la visión de LoQueES.  Precisamente es el Yo Soy el que busca, jamás puede ser la persona o el yo ilusorio por el cual nos tomamos.

 

El hijo pródigo que vuelve a casa, es aquel hijo de la Vida que anda perdido y confundido por el mundo de la imagen, por las formas, los conceptos, las imágenes y las palabras heredadas de generación en generación, y suplica su segunda oportunidad. Todo hijo vive hipnotizado por el mundo de la imagen, con lo cual no puede ver que el padre no es un cuerpo, sino el Ser Absoluto, lo que uno ES más allá de la mente que personaliza lo que ve.

 

El ego que inventa la idea preconcebida de vivir separado de la fuente de todas las cosas, que crea la idea de ser un personaje, no debe morir, no puede por sí mismo, sería el fin de todo, no puede desaparecer por sí mismo, porque no puede ver por sí mismo la propia ilusión, no puede ver como niega y reta al Ser. El ego lo crea la mente del Yo Soy, lo ilumina el Yo Soy, lo libera el Yo Soy,  lo llama a regresar a casa el Yo Soy, y se le da una segunda oportunidad si se rinde ante la evidencia de LoQueEs. Es través del ego que la Consciencia se busca a sí misma, inspecciona, investiga, piensa, siente, averigua, percibe, pregunta, duda, explora, registra información de todo tipo, con tal de devenir, o no, una luz original para el despertar de la consciencia, es la auto realización del Ser.

 

Por eso no hay libre elección, porque todo personaje es un sueño de amor del Yo Soy. Todo es Amado a cada instante sin condiciones, seamos conscientes, o no, de ello.  Unos santifican la experiencia creyendo ser un personaje muy importante que puede mover lo inexistente, para que otros puedan liberarse de la ilusión de ser algo o alguien que puede gobernar al Yo Soy, dado que antes y después de todo y de todos, sólo queda Yo Soy, Ser.

 

Yo soy el Yo Soy, que está antes y después de toda experiencia, antes y después de todo pensamiento, antes y después de toda sensación, antes y después de la ilusión de ser alguien, es Eso eterno e infinito de nosotros, esa Nada eternamente presente, de la cual emerge el amor incondicional que no juzga ni condena los hechos ni los sucesos. Es Eso que lo ve todo, absolutamente todo, tanto lo que es, como lo que no es, es ESO que lo acoge y lo abraza todo.

 

Lo que más ha confundido a la mente humana son los artículos posesivos:  mío, tuyo, suyo, nuestro o vuestro, todos los adverbios de lugar, y todo lo que crea separación, "yo aquí y tu allá" porque el Yo Soy ni es posesivo ni está separado de nada ni de nadie, no reside en algún lugar concreto, ni se halla en un más allá, es de lo único que podemos estar seguros, porque es tan inmediato como Ser. La persona por la cual nos tomamos, que es creación del ego posesivo que vive de sus relatos, recuerdos y metáforas inexistentes, es de la naturaleza de un sueño, es fugaz y efímero como el respirar, dado que un simple y frágil instante de la existencia en el tiempo que, en realidad, no existe, puede acabar toda su función y toda su ilusión, quedando únicamente Yo Soy, la paz eterna del Ser Absoluto que no hemos dejado de Ser.

 

No intentes comprender estas palabras por el intelecto que personaliza la existencia, sólo pueden resonar en el corazón puro e inocente de tu verdadero Ser. Y, sólo puedes aceptar tu llamada, porque es única e intransferible, nadie más la puede aceptar por ti, ni tu puedes aceptar la de nadie, es más, es una irreverencia absoluta darle directrices de vida al Yo Soy. Es el Yo Soy que nos hace arrodillar a todos, de una manera o de otra, unos se arrodillan para agradecer todos los regalos y todos los dones de cada día, y otros se arrodillan para pedir más y más, para rezar r implorar que se les aleje del mal, al no ver que el mal es la propia ignorancia. Ahí está el golpe de ingenio, el misterio divino, la magia o la inteligencia infinita del Yo Soy, que inventa millones de películas, pero todas nuestras películas, sean las que sean, cada una de ellas, es distinta e intransferible, únicamente sirve para el despertar de la Consciencia, porque cuando la consciencia ha despertado te das cuenta que no ha despertado nadie, sólo hay Ser, Yo Soy.

 

Todo y todos es un apoyo adecuado para despertar de la hipnosis, dado que todo es un auto recordatorio para la realización del Yo. Sólo se comparte por amor a la Vida, por amistad,  porque nuestra única función es Ser, no tener, poseer o retener para nuestros intereses o beneficios personales, ni para explotar la existencia que es de nadie. Nos convertimos en hombres y mujeres de negocios, muy importantes, cuando ignoramos y negamos lo que somos, cuando no hay lucidez, porque se vive con la separación, sin ver la totalidad y que nuestra auténtica luz, la naturaleza original del Yo Soy, es el Amor.

 

¡¡¡Gracias a todo y a todos!!