El peor enemigo: yo mismo.

 

 

Desde siempre y para siempre el peor enemigo del hombre se ha llamado: yo mismo. Nada ni nadie nos puede hacer tanto daño como la propia ceguera e ignorancia, como la propia negación e irreverencia ante el Ser. Hay que ser muy humilde y a la vez muy valiente para reconocer: soy la persona más ignorante del mundo, no soy nadie ni se nada de lo desconocido, de la vasta inmensidad del Ser.

 

¿Tienes que luchar para respirar, para sentir, para intuir, para caminar, para vivir, para Ser? ¿Tienes que ser de una determinada manera para ver que este juego inteligente del escondite, al que jugamos todos, de hombres y mujeres o de parecer ser dos, es una película hipnótica como una catedral?

 

Por ejemplo: el sol no necesita estar informado para saber si es masculino o es femenino, su función es ser. Un árbol tampoco necesita informarse para saber que se le llama árbol, su función es Ser. Un gato o en delfín, no necesitan estar informados para vivir plácidamente felices, siendo tal como son, no necesitan auto adjudicarse la etiqueta de macho o hembra, su única función es ser, y así con todos los seres de la creación, porque la única función del Ser Absoluto ¡en todo! es Ser, a excepción de la especie humana que ha heredado de generación en generación, un sinfín de etiquetas, conceptos, informaciones, metáforas, historias, palabras, imágenes, personajes, evoluciones culturales de toda índole, para hacerse consciente, o no, a través de todo y de todos, de su auténtica naturaleza o luz original.  

 

Por ejemplo, la violencia de genero no va a terminar nunca si sólo vivimos informados, fascinados con el espectáculo exterior. Ese es el drama eterno de la humanidad, porque siempre habrá lucha entre las energías femeninas y las energías masculinas que a ¡todos! nos suceden en la consciencia, siempre habrá violencia o resentimiento si no vamos más allá del intelecto que crea la idea de ser una persona que vive separada de todo. La violencia de genero empieza y termina en uno mismo. Si yo no acepto tanto las energías femeninas, mi lado oscuro de la consciencia, todos los sentimientos, todas las sensaciones y todas las emociones, así como todas las energías masculinas, mis pensamientos, mis sueños, mis escenarios, mis personajes, mis metáforas o creencias preconcebidas sobre la Vida, por igual, si no admito mi más profunda ignorancia en el fuero interno, de manera íntima, y no suplico la observación plena para ver y conocer cómo se mueven dichas energías en la consciencia, no hay manera de ver con la visión de Eso que ES, que es lo único que puede sanar o curar todo lo que mi psique heredó, imitó, se informó o se creyó, para apoyar el drama de la humanidad.

 

Hay que ser una luz para el sí mismo, para ver y comprender que incluso el sí mismo o la propia película personal, llamada "el mundo y yo" es la hipnosis de la mente humana, es lo ilusorio, no existe. Todo es de la naturaleza de un sueño, excepto lo que en verdad somos, que es de la naturaleza del amor.

 

Aparentemente, sólo aparentemente, en el mundo de la imagen que yo imagino que está allá afuera, recientemente está muy de moda el movimiento feminista, para acabar con todo lo machista, arcaico y caducado, y con esto no quiero decir que sea incorrecto, está perfectamente bien que así sea, pero se está perpetuando el mismo drama eterno de siempre, se está haciendo exactamente lo mismo, organizar la psique humana para que el género “mujer o feminismo” luche contra el género “hombre o machismo”, o al revés, con lo que todos heredamos para despertar la consciencia, y así, si no se pasa del fascinante espectáculo exterior, no se está consiguiendo nada distinto si no hay el auténtico conocedor, al contrario, porque todo empieza y todo termina en uno mismo. No hay mundo exterior que esté allá afuera, separado de la Consciencia que yo soy.  

 

Sólo hay un único Ser, una única Vida, una única inteligencia. No hay múltiples vidas ni  múltiples inteligencias, lo que si hay es una película personal para cada herramienta corporal, que sirve para el despertar de la Consciencia, hasta hacerse consciente, o no, de la Unidad, porque es a través de todo y de todos que podemos hallar la auténtica luz original o nuestra auténtica naturaleza, dado que nuestra única función es vivir, es Ser, no poseer, tener, tener o retener un sinfín de etiquetas, un sinfín de información, un sinfín de ejemplares para mantener familias de conveniencias, un sinfín de libros de instrucciones, un sinfín de maestros iluminados, para sufrir, para luchar o para impedir que el Ser sea exactamente tal como ES. No necesitamos que nadie nos ayude a vivir, ni necesitamos creer que somos personas, porque lo que menos somos es un personaje, somos el Yo Soy.

 

La mera creencia de ser algo o alguien, el mero ideal de ser una persona, un género, una mujer o un hombre, un hijo o una hija de dos cuerpos que llamamos papá y mamá, ya nos aleja por completo de la verdad inalcanzable, que no se puede enseñar, poseer, retener o definir, porque ya es lo que en verdad somos, esa Nada, el Yo Soy, del cual emerge el Amor Incondicional que acoge, ama, y permite la propia manifestación.

 

Si ayudamos a personas a ser personas, si les hacemos creer o imaginar que son hijos de dos cuerpos que se llaman papá y mamá, no veremos para que nos sirve el drama eterno de la humanidad, porque incluso en el más mínimo detalle está la perfección del Ser Absoluto, en todo hay perfección, y el Ser está gritándonos a ¡todos! más fuerte que cualquier otra cosa del mundo: ¡Estoy Aquí!, más cerca de ti que el mismísimo respirar, no me busques allí, ni allá, ni acá, ni en un más allá, ni en ninguna religión, en ningún templo o Universidad, ni en ningún libro, ni en ningún credo organizado o personalizado, porque te lo perderás todo.  

 

Cada uno, consciente o no de ello, es el Ser Absoluto, buscándose a sí mismo a través de las formas, de las cosas, de las palabras, de las imágenes, de lo que sea, pero la misma creencia de ser una persona, que es la creencia que más cuesta de liberar, ya es profunda ignorancia o profunda ceguera, es la que más nos aleja del milagro sin fin en el que ya estamos todos asentados, viviendo o experimentando ese sinsentido maravilloso de la Vida que es de nadie.

 

La Vida, la Consciencia Presente o esa visión natural de la Presencia constante, es de nadie, llámalo como quieras, como si quieres llamarla Dios, se vive, se revela, y se reconoce a sí misma para nadie, y eso tan simple se ve y se sabe, o no se ve y se ignora. No hay más. 

 

Cuando hay la visión de esa Presencia, para ver las cosas tal como son, que no tienen nada que ver a como la mente las imagina o las reinterpreta, ¿quién o qué nos puede dañar? Nadie, porque jamás ha habido un alguien o un algo, sólo hay ESO, Vida siendo Vida, jugando muy inteligentemente al escondite, con las palabras y con las imágenes que son de nadie. Sólo sufre la ignorancia porque no puede ver que es ignorante, ni puede concebir que todos los sucesos o todos los acontecimientos son de nadie; a lo que en verdad somos no le sucede nada.

 

En mi ignorancia, creo ser alguien, así no veo nada; en mi lucidez, veo que no soy nadie, así ninguna atadura familiar, ninguna atadura popular, ninguna religión organizada, ninguna enseñanza o política, me aprisionan. En mi intimidad, yo ya no debo llamar papá, mamá, hijo, mujer, hombre, pareja, sobrino, maestro o alumno a la misma energía que yo soy. Sólo preciso los conceptos para la comprensión intelectual. Todo es un auto recordatorio que se comparte sólo por amor a la Vida.

 

La Vida no es cosa de aprender o enseñar a vivir, ni de maestros o alumnos para Ser, es cosa de lucidez, de ver y comprender por los sentidos o por sensibilidad, dado que la Vida se vive a sí misma. Todo resuena en el Ser y nuestra única función es Ser.  Hay en nosotros un sin saber inteligente que habla por resonancia en el corazón, ya que todos nos estamos apoyando para el despertar de la Consciencia. Todos y todo es exactamente lo mismo, el mismo instante de luz, la misma eternidad, la misma Presencia Absoluta del Ser. Para el Ser Absoluto no hay nada que sea mejor, ni hay nada que sea peor, siempre hay la visión natural de Lo Que Es, el auténtico conocer. No somos la herramienta corporal por la cual nos tomamos, ni el personaje que es creación de una mente ignorante, somos la Luz de la Presencia que permite que todo sea exactamente tal como Es, para vivir en paz y harmonía, sin lucha y sin guerras de poder, para Ser sin esfuerzo, sin tener que comercializar con la Existencia que es de nadie y sin tener que poseer. Todo ES para vivir agradecidos por todos los regalos, viendo y admirando la creación o la propia manifestación, sin violencias y sin sudor.

 

¡¡Gracias a todo y a todos!!