El mejor y el peor amigo: yo mismo.

 

No esperes que nadie entienda tu templo espacioso, íntimo y sagrado, porque mientras esperas, te perderás el mejor aliado, el mejor amigo, la mejor medicina, el auténtico amor y el auténtico perdón.

 

Nadie está capacitado, como cree estar, para entender tu propia película personal, íntima, intransferible y original que te sirve únicamente a ti, para despertar de la hipnosis a la que te tiene sometido la mente; nadie tiene el poder que cree tener para mejorar y perdonar tu fuero interno, por más maestro iluminado que se autodenomine; nadie tiene la potestad o la libertad que cree tener para curar todas tus heridas, ni nadie, absolutamente nadie, a excepción de tu verdadero Ser, está educado, estructurado o facultado para amarte a cada instante, sin condiciones. Tú eres Ese a quien todo le sucede, Ese con quien vives el resto de la Existencia, 

 

Tal vez, no has podido hacerte consciente que, por amor a la Vida, con total inocencia, cediste todo el poder al mundo de la imagen, a los escenarios, a las imágenes, a los decorados, y a los maestros, ídolos o personajes que has tenido que inventar, crear, recrear e imaginar a lo largo de la aparente existencia de tu Ser. Te hicieron creer que eres una cosa totalmente distinta a lo que en verdad eres, amigo, y por amor, como el resto de lo que llamamos seres humanos, creaste división y separación con todo, así es como olvidaste tu verdadera luz o naturaleza original, dejaste de concebir lo que es tu verdadera naturaleza, tu inmediata verticalidad, dejaste de caminar con la luz original para pasar a la horizontalidad del tiempo que no existe, dejaste que se explotase tu inocencia por puro amor, totalmente incondicional, totalmente inmune, neutral y liberado.

 

Desde tu inmensa luz, creaste un personaje, un falso yo, que aparentemente te separó del auténtico YO SOY, con un sinfín de información, creencias, etiquetas, imágenes, metáforas y prejuicios o conceptos preconcebidos, heredados de generación en generación, que te han servido para moverte por el mundo aparente, asimismo para protegerte de los ataques de la ignorancia humana, que es creación de la mente, porque este personaje por el cual te tomas junto con tu historia personal que parece ser muy, muy, muy real, a la larga se va convirtiendo en el peor enemigo llamado: yo mismo,  dado que es la propia ilusión, la propia sombra o la propia oscuridad.

 

Cada uno de nosotros es Presencia, Luz eterna que experimenta la Vida para hacerse conocedora y consciente de sí misma. Vivimos cruzando la propia oscuridad, concibiendo en la mente ser un personaje que se convierte en el centro del Universo, porque cree que tiene poder en el mundo y libre elección para mover el tiempo que no existe, imagina que está capacitado para comercializar con la Existencia que es de nadie, pero en realidad ni el tiempo, ni ese tal mundo que vemos allá afuera, ni el personaje, ni la historia, existen, todo es creación de la mente que ignora lo que somos. Por amor a la Vida, creaste y recreaste una serie de decorados, escenarios y personajes que tampoco existen, dado que todos los escenarios, todos los decorados y todos los pasos que supuestamente haya andado cualquier herramienta corporal hasta ahora mismo, no existen, y todos los decorados, escenarios, personajes, junto con todos los pasos que supuestamente se vayan a andar a partir de ahora mismo, tampoco existen, siempre estamos siendo vividos en lo desconocido del Ser. Ni siquiera somos la existencia, somos la Luz de la Presencia del Ser, somos ESO que ve y permite la propia experiencia y manifestación, el Yo Soy que consiente Lo Que ya ES. No nos da miedo lo desconocido, siempre estamos viviendo en lo desconocido, lo que sí nos da miedo es la propia ilusión, el peor enemigo llamado: yo mismo.

 

Sencillamente yo soy, simple y llanamente yo soy. No soy Nada, no hay nadie, y sin embargo soy todo, todo lo que resuena en mi Ser, instante a instante, tanto lo que mi mente llama bueno, como lo que llama malo, tanto lo que llama miedo, como lo que llama confianza, como lo que llama dolor, como lo que llama placer o alegría. Si hay Presencia, únicamente hay Yo Soy LoQueEs, ni bien, ni mal, puramente la visión natural de Lo Que Es, sin más. En esta verticalidad de la Presencia, en lo desconocido del Ser, desaparece la horizontalidad del tiempo, desaparece el personaje ilusorio con su narración, entonces es cuando te das cuenta que el perdón es inherente a todo ser, porque en cada herramienta corporal hay la misma Luz que yo soy, la misma verticalidad y atemporalidad, la misma inocencia y el mismo amor.

 

No hay múltiples Presencias, ni múltiples inteligencias, ni múltiples vidas, ni múltiples Dioses, lo que si hay son múltiples herramientas corporales, y en cada una de ellas hay una mente que inventa y crea el tiempo para personalizar la existencia que es de nadie, hay una mente que quiere poseer lo que sea para sus intereses o usos personales, hay una mente ignorante que no puede ver que es ignorante, ni puede concebir que todo es una ilusión, incluso la muerte, dado que jamás ha habido un algo o un alguien metido dentro de una herramienta corporal. El personaje y la historia que parecen ser muy reales es creación de la mente ilusoria, pero no existen. Todo lo ilusorio es consciencia oscurecida, excepto la Luz de la Presencia eterna, excepto la visión natural de LoQueEs.  

 

Cuando uno redescubre que se ha tomado por un personaje ilusorio y melodramático que sólo es creación de la mente que ignora y niega al Ser, y se da cuenta de que no somos un puñado de pensamientos, emociones, metáforas o historias que vienen y van, porque somos Presencia que ya ES, sin más, entonces lo deja todo tal como está, ya no se inmiscuye en el mundo de la imagen, porque todo y todos, dentro de la rueda eterna de la Existencia,  es un apoyo perfecto, divino y adecuado para despertar de la hipnosis. Cada cuerpo es una expresión, única, divina y adecuada del mismo y único Ser Absoluto. Y, cada uno de nosotros, es el Ser Absoluto, la Nada y el Todo.

 

No le hacemos ningún favor a nadie diciéndole que algún día lo conseguirá luchando con sudor, trabajando duro, buscando la felicidad o el éxito fuera de sí, meditando o rezando como personaje ilusorio que ha creído ser, ni tampoco le hacemos ningún favor al planeta en el que supuestamente convivimos, dándole lecciones de vida a la Vida, porque desde el más diminuto detalle hasta lo más inmenso del cosmos, sea la forma que sea de vida que aparezca, es un auto recordatorio, es LUZ, lo mismo que yo soy, lo mismo que él es, lo mismo que tu eres. Todos somos buscadores de lo mismo, de lo que más anhelamos encontrar, la Luz de la Presencia. Todo es Vida inteligente siendo Vida, todo se mueve y cambia ininterrumpidamente para nadie. Somos Esa Nada, de la cual fluye el Amor, absolutamente todo, dado que todo está consentido y amado muchísimo antes de que la mente lo pueda concebir e intelectualizar. Únicamente hay el Ser Absoluto. Presencia, la única constante que hay.

 

No busques a un Dios en un cielo o en un más allá, porque el único Dios, el único cielo o el único paraíso que hay, el único más allá, está al otro lado de la propia ignorancia. El Dios ya es el paraíso eterno que hay ahora mismo, aquí mismo, más allá de la mente que personaliza lo que ve. Si ves ¡esto! con la visión de la Presencia del Ser, ya se manifiesta lo que buscas en ti. Esta Luz es inteligencia absoluta e infinita y es más inmediata que el respirar. El más allá está al otro lado de la propia ceguera humana que inventa y crea el tiempo, los personajes o la historia que no existen, más allá de la propia ilusión y del peor enemigo que hay, llamado: yo mimos. En la Presencia del Ser, hay ¡siempre! la visión natural de lo que ya ES, el auténtico amigo, el auténtico Yo Soy, hay lo que más anhelamos encontrar. Ya somos Esa Presencia, ya estamos siendo vividos en la eternidad, ya somos la única constante que hay. Todo suceso, sucede dentro de esa espaciosa, luminosa, liberada, amorosa y silenciosa Nada que hay. Todo y todos resuena  dentro de este espacio liberado, vacuo y vasto del Ser. 

 

Todos buscamos EsoQueEs, llámalo como quieras, lo cierto es que nadie lo puede alcanzar, ni poseer, ni enseñar, ni definir o retener; es tan, tan inmediato, que está siempre ahí, siempre ahí, es el auténtico amigo, el auténtico Yo Soy, el amado, el amor que resuena en el centro de nuestros corazones, en el centro de nuestro Ser. Unos lo buscan con el placer sexual, otros lo buscan haciéndose místicos, espirituales o religiosos, otros lo buscan con el dinero, lo material o el poder, otros lo buscan haciéndose maestros, médicos, instructores o investigadores, otros lo buscan creando o inventando enfermedades, lo cierto es que debe existir la Ley de los opuestos para ver que todos somos buscadores de lo mismo, y que lo que buscamos lo tenemos siempre ahí, gratuitamente a nuestra disposición. No somos los sucesos, pero todo suceso, el que sea, todo y todos, es un auto recordatorio, un asunto de amor con la Existencia, porque únicamente hay EsoQueES, (no lo llamo Dios porque el mismo concepto ya nos aleja de Él) que inventará o creará cualquier cosa, cualquier forma de vida, la que sea, para que la mente se rinda hasta que vea, más allá de la ignorancia que personaliza la Existencia, más allá de la necedad que lo reta y lo niega, que somos inocentes, dado que no hay nadie, únicamente hay Vida inteligente siendo Vida, Vida en movimiento, sin sentido y sin propósito, que es acogida por Esa Presencia constante e infinita del Ser.

 

Este mensaje sólo puede resonar en el corazón de tu verdadero Ser, dado que la mente no lo puede poseer ni lo puede entender intelectualmente. 

 

¡¡¡Gracias!!