El auténtico amor no muere nunca.

 

Un corazón desnudo, puro e inocente, herido por los ataques de la ignorancia, debe ser atendido con respeto, comprensión y consideración.

 

No hay valor más grande en el mundo, que tener la suficiente valentía de escuchar las señales del cuerpo para atender al corazón.

 

La Vida inteligente habla por los sentidos y siempre se confirma en el corazón.

 

Un corazón noble y sencillo se convierte en  portavoz de la Vida.

 

Expresa, desde el corazón, tu evidencia, el resto déjaselo a la Vida.

 

Tengo la certeza absoluta de que un corazón noble, inocente y puro, cuenta más veracidad sobre la Existencia, que cualquier razonamiento y lógica que está a años luz del corazón. Aun así, todo es de la naturaleza de un sueño, excepto la Presencia.

 

La mente debe estar al servicio del corazón puro del Ser, jamás debería ser al revés.

 

Decir que las insolencias de la mente, sus audacias recalcitrantes, sus desvergüenzas, sus mentiras, sus metáforas, sus historias, sus descaros e insultos, no lastiman la inocencia y pureza del corazón, es no haber visto cuanto dolor y sufrimiento nos hacemos inútilmente para no atendernos.

 

Se nos regala un pedazo de vida para atenderla, para amarla, para adorar al Ser, pero si no empezamos por atender el corazón, la mente siempre intentará robar el secreto oculto que todos mantenemos intacto en el fondo del corazón.

 

Querer el bien de nuestros seres queridos, es generosidad, entrega y amor, pero si ese amor no nace de la profundidad de nuestros corazones, se convierte en un mal, tanto para los seres queridos como para uno mismo. La Vida no es cosa de acciones buenas ni de acciones malas, es cosa de amor incondicional.

 

Idolatrar y rezar a dioses inventados para no atender al corazón, para irreverenciar, retar y negar al Ser, eso no es amor, es más de lo mismo, populismo e infantilismo para no madurar.  

 

Hay que saber que cuando uno reza, se está rezando a sí mismo, porque cada uno es el Ser Uno. En los rezos, simplemente hay el corazón puro del Ser, que está gritando más fuerte que cualquier otra cosa del mundo aparente: Estoy Aquí, siempre Aquí, atiéndeme, deja que yo sea tu guía, tu salvación, tu maestro, tu luz, tu amor y tu libertad.

 

Todo lo que más anhelas recuperar, es enamorarte de tu corazón, de lo más esencial que hay en ti, en él habita el tesoro que te conduce a la visión natural de las cosas, a la visión de Lo Que ES, a lo máximo que podemos aspirar como seres humanos. 

 

El Ser está permanentemente conectado a tu verticalidad, a lo que ES. El intelecto o razonamiento es tu horizontalidad, es lo que aparentemente sucedió y lo que nadie sabe como sucederá. El punto de encuentro entre tu verticalidad y tu horizontalidad es el corazón, invisible a los ojos humanos, pero es lo que jamás te engaña, lo que jamás muere.

 

El auténtico amor mueve montañas, no esperes nada más que no sea recuperar ese amor puro por la Vida.

 

El pobre concepto amor, heredado de generación en generación que habla del bien y del mal, no tiene nada que ver con el Amor Incondicional del Ser siempre presente que lo llena todo.

 

Ámate primero a ti, tal como se siente tu corazón a cada instante, en toda tu totalidad y, si después te sobra tiempo, sal a amar el mundo.