El dinero, una manifestación incomprendida.

 

Hay tantas cosas que uno no ve ni comprende cuando se ha cedido todo el poder al ego ilusorio que divide, excluye y separa la Unidad, que tardaríamos toda la vida en nombrarlas, pero hay un nudo o una maldita contradicción con el dinero que se ha heredado de generación en generación, con tal de jugar a tener un falso poder que nada ni nadie ha tenido ni tendrá, todo para seguir perpetuando el mismo drama o la misma película,  ser esclavo de uno mismo al creerse propietario de una vida, al cederle todo el poder a un tal mundo necio que sólo nos sucede en la imaginación, que hace un circo para seguir comercializando con la existencia sólo para la imagen o para poder echar balones fuera cuando decimos que las cosas no nos salen bien, con tal de llamar a la vida, injusta, negativa o maligna. 

 

La Vida jamás ha sido injusta o maligna con ninguna de sus criaturas, lo que sucede es que la mente humana siempre está a años luz de donde nos sucede la Vida. El organismo corporal es una herramienta que utilizamos para gozar de este paraíso eterno, pero si a la herramienta que se pasa la vida soñando con una vida mejor, con mejorar la imagen que tiene de si misma o con vidas pasadas o futuras, rechazando la vida tal como es, le otorgamos un poder que nunca ha tenido, vivimos sin agradecer los dones y las cosas que se nos regalan con muchísimo amor, a cada instante.

 

Jamás, jamás la Vida ha sido un duro esfuerzo o un trabajo, al contrario, siempre está presente, sucediendo magistralmente e incondicionalmente, totalmente liberada, sin que nadie tenga que gobernarla o controlarla, pero la mente no lo ve, y en lugar de ser una herramienta útil  y práctica para gozar con todo lo que se nos regala, se convierte en una herramienta caótica y bastante inútil al pretender controlar o competir, luchando contra su creador, con tal de seguir soñando con tener una Vida mejor que ¡esta! adjudicándose un falso poder para personalizar la existencia o para intentar gobernar lo que nadie ha podido gobernar. La mente necia no quiere otra cosa que impedir el fluir o el movimiento constante y divino de esa Nada o de esta vasta inmensidad que no hemos dejado de ser, pero jamás lo conseguirá. La existencia es maravillosa la mires por donde la mires cuando la miras con Presencia, con los ojos del amor.

 

La Vida nos lo regala todo, y la mente ¿qué hace? quiere más, siempre quiere más, y es tanta su exigencia y su necia necesidad, que se pasa la existencia necesitando y necesitando. En lugar de disfrutar del milagro de la existencia y dejarse sorprender cada día por Esa Eseiedad, necesita más fama, más éxito, más poder, más amor, más aplausos, más amiguis, más reconocimientos, más salud, más adeptos, más santos, más dioses organizados, más alumnos y maestros o más ídolos, y por supuesto más dinero con tal de poder comprar más cosas que ni agradece ni comprende, más dinero para poder pagar el caos que genera su profunda ceguera y enfermedad, siempre quiere algo más, siempre rechaza el milagro. La mente quiere llenar el vacío que sientes al no estar presente y no agradecer el milagro presente, pero por más que insista y lo intente jamás lo conseguirá. Precisamente son en estos vacíos cuando uno puede rendirse para conectar con la fuente de todas las cosas, con la auténtica naturaleza original.

 

El dinero en el despertar es una manifestación más, tan maravillosa como otra, como una flor o un pájaro.  Ninguna manifestación ha sido creada o pensada con error. La existencia no incurre en error. Ahora bien, si siempre buscamos encontrar fallos y errores, los vamos generando, y si buscamos una vida mejor, allí, allá o en el más allá, no vemos nunca que estamos asentados en el milagro constante de la Vida o en la gracia permanente. ¿Quién o qué ha creado una mala relación con el dinero? Si no es el ego ilusorio ¿quién es? No puedo culpar al mundo de mi imbecilidad. Precisamente, cuando uno realmente reconoce que nadie es culpable de que se haya instalado el peor enemigo llamado yo mismo en la consciencia, puede ver con claridad los nudos que mantiene para sentirse esclavo del dinero que se necesita para alimentar la falsa imagen o el falso poder.

 

El dinero no tiene poder alguno, solo es papel. Puedes tener muchísimo dinero y sentirte un infeliz o un desgraciado o puedes mantener una enfermedad que ni todo el dinero del mundo podría curar. No es el dinero que puede hacerte sentir un infeliz, un desgraciado o te pone enfermo, es la ceguera, es el no ver ni reconocer que si asumes la unidad, nada ni nadie tiene poder sobre ti, si tu no se lo das.  Mientras le sigas dando el poder al dinero, no verás su divinidad en él, ni sabrás para qué se nos regala cuando aparece en la manifestación, o el porqué desaparece cuando se va. Si necesitas el dinero para sentirte poderoso, siempre necesitarás dinero como algo que tiene poder, no como algo maravilloso que se te regala para utilizarlo con tal de beneficiarte de la existencia plena, feliz y saludable. La Vida no es cosa de tener poder, es cosa de lucidez. Vivir no es cosa de tener una vida en propiedad o de comprarse una vida, es cosa de fluir con el milagro constante y de ser agradecido con los dones que ya se nos regalan. Si no estás jamás presente gozando del día que se te regala, si no agradeces, vas a necesitar mucho dinero para poder pagar el caos que genera la mente humana profundamente ciega, desagradecida y enferma, siempre queriendo más o siempre echando la culpa al dinero o a la Vida que lo ha creado, así jamás reconocerás la propia ceguera o película que ha creado ese enemigo invisible llamado yo mismo, que sólo la Vida podría liberarte de ella. Jamás podrás comprender al mundo, pero si te arrodillas para que la Vida ilumine a esa mente ilusoria que pretende gobernarte, e imploras ser nada para poder asumirte en la unidad, podrás ver lucidamente que siempre lo has tenido todo, y podrás agradecer más que nunca el milagro constante. Si ayudamos a personas desagradecidas a ser personas más desagradecidas al hacerles imaginar que son propietarias de una vida o que tienen poder, nos sumamos al eterno caos, a la eterna ceguera y enfermedad, la de no saber asumirnos en la unidad para saber agradecer todo lo que se nos regala. Somos la Vida que sucede felizmente en el siempre aquí, no personas infelices que están siempre allá o allí....  recodando historias, metáforas, películas de ficción o anhelando ser más bueno o más santo en un más allá.

 

Cuando vas a comprar el pan ya está realizado para que puedas saborearlo o agradecerlo. Cuando vas a comprar unos zapatos ya están pensados para ti, para que puedas disfrutarlos y agradecerlos. Cuando vas a pagar una multa, simplemente estás colaborando a cederle el poder a una aparente sociedad, sólo aparente sociedad que no ve nada ni agradece nada, con lo cual hay que multarla y pagar lo que sea con agradecimiento. Cuando pagas la Luz o el agua, ya te has beneficiado del servicio que la inmensa mayoría de gentes sigue sin agradecer. Cuando vas en coche, ya está todo en orden para que puedas disfrutar de la conducción. Cuando caminas por una calle, ya está construida y realizada para que puedas admirar lo que ves. Cuando cobras un sueldo o una pensión, ha habido todo un sistema invisible en movimiento para que lo puedas disponer. Vamos pidiendo ayudas y favores en todas partes con tal de no ver con lucidez los dones, y así seguir sin asumir la unidad, o así no tener que ver  con claridad que caminamos ciegos y sordos ante la vida eterna que se nos regala y que no se ha sabido agradecer. El dinero ya se te regala, pero si no agradeces todo de tu día a día, absolutamente todo, difícilmente tendrás una buena relación o amistad con él, porque no verás la inmensidad de cosas que se te regalan y su divinidad, seguirás trabajando duro, con lucha, sudor y esfuerzo, pidiendo ayudas externas; o tal vez preferirás volverte espiritual para soñar con una vida mejor, porque seguirás sin ver lo muchísimo que se nos ofrece y lo muchísimo que hay por agradecer. La Vida se vive a si misma, no hay mejor ni peor, hay ceguera o lucidez.  Pero la invitación para verlo es personal e intransferible, recuérdelo siempre, porque ninguna persona que inventa el tiempo tiene poder ni lucidez como cree tener, como Sí lo tiene la Vida presente que se vive a través de ti. Tu mundo sólo es para verte a ti, no me incumbe en absoluto como lo ves. El mundo y yo, es un mundo imaginario, es la película para verme a mi, no debes asumir mi película, porque la Vida sucede en la intimidad sin prisas y sin pausa, es de nadie y para nadie. Nada efímero y mortal tiene poder si uno se ha fundido con la única constante e inteligencia que hay, la Vida. Sólo queda la maravilla eterna de lo que Es en la Presencia de la Vida, un milagro. 

 

Para esa única y vasta inteligencia, totalmente incondicional, tan divino y sagrado es el dinero como lo es el Sol. En la Presencia del Ser, todo es un regalo bellísimo que únicamente se puede agradecer, simplemente ha desaparecido la linea imaginaria del bien y del mal, junto con el nefasto, infantil e inmaduro sentimiento de propiedad, junto con el falso poder que impide que veamos con lucidez, o que impide que se agradezca el milagro constante del siempre ahora, del siempre aquí, ese fluir realizado del siempre hoy, puesto que todo sucede espontáneamente sin lucha ni sudor. Vivir es muy simple, muy, muy simple. Vivir es más de agradecer que de inventar propietarios de vidas con poder. La Vida es un sí permanente, es un dar y recibir con agradecimiento.

 

¡Gracias!