El despertar es darse cuenta que no hay camino ni caminante; son simples huellas inexistentes de nadie y para nadie todo el caminar. Siempre es el nuevo paso el que cuenta, jamás el viejo o el último.

 

Cuando la herramienta organismo corporal se sabe una herramienta de uso y disfrute de la Vida, y no le importa en absoluto, entonces toda la manifestación se pone a favor.  Mientras la herramienta quiera controlar, manipular, rechazar, gobernar o apoderarse de la Vida, no hay manera de ver con total lucidez, ni tampoco hay manera de saber agradecer los dones, el milagro y la propia manifestación.

 

Somos dioses, Eso que ES, recorriendo la propia manifestación, para gozarla, pero mientas no veamos que el pensamiento se origina en lo infinito y regresa a lo infinito, sin ser propiedad de nadie, habrá sufrimiento. El juego divino al que jugamos todos de ver fronteras y separación con toda la manifestación, nos hace suponer que somos personas buenas o malas que deben luchar solas, duramente e inútilmente para conseguir sus sueños. Imaginar que somos dos luces y no Una, es parte del juego de la creación, es lo que genera dos clases de pensamientos, el pensamiento ilusorio o abstracto, absolutamente destructivo y el pensamiento natural y útil, totalmente creativo. El pensamiento abstracto concierne al tiempo, al aparente camino que imaginamos que va del pasado inexistente al aparente futuro imaginario, el eternum drama. Por ejemplo, el pensamiento abstracto sería así: tendré la misma enfermedad que tuvo mi madre o mi padre, moriré de accidente, o ganaré la lotería algún día para poder sentirme mejor y más feliz, buscaré ayudas externas o rezaré para que me ayuden a ser mejor persona, cuando me jubile podré hacer aquello que más me gusta, etc. etc. El pensamiento natural y creativo sería así: Voy hacer la lista de la compra para hoy. Quiero cocer patatas este mediodía, pero antes voy a mirar si me faltan, porque si no hay las voy a comprar. Voy a buscar las toallas limpias en el armario, antes de entrar en la ducha. Voy a escribir ahora que me apetece, antes de que no me apetezca.

 

Todos nuestros pensamientos aparecen espontáneamente en la Consciencia, por eso no tenemos ninguna responsabilidad ni ninguna culpabilidad a ningún nivel, porque no somos un puñado de pensamientos abstractos que aparecen de la Nada y desaparecen en la Nada. Si un día te detienes a observar minuciosamente de donde surgen y aparecen los pensamientos, o cómo acontecen, cuando llegues a la raíz del pensamiento descubrirás que no son propiedad de nadie, puesto que no se originan desde lo que uno cree ser. Cuando descubrimos que no somos propietarios de los pensamientos ni del aire que respiramos, comenzamos a ver con lucidez que no tenemos ningún poder como hemos creído tener, ni tenemos el libre albedrío que imaginamos tener, puesto que no tenemos ninguna elección a ningún nivel para mover, mejorar, empeorar o cambiar la existencia. Ninguna persona puede santificar, iluminar o despertar la mente ilusoria, porque la simple idea de ser persona con poder y libre albedrío, ya es lo que más la oscurece y lo que más impide la lucidez. Nadie, ninguna persona puede impedir que aparezcan y desaparezcan los pensamientos en la Consciencia. Nosotros, como seres humanos, estamos siendo vividos espontáneamente por la Vida, pero nadie es propietario de una vida, ni nadie es responsable o culpable de la historia que se cuenta en la cabeza, cada historia es única e irrepetible y sólo nos sirve para el despertar de la consciencia. Una de las maneras que estamos siendo vividos es con el pensamiento abstracto e ilusorio, simplemente para mantenernos hipnotizados dentro de un sueño hipnótico magistral e inteligente que nos mantiene separados de la Unidad, con lo cual esclavos de nosotros mismos, todo con el fin de buscar lo que jamás nos ha abandonado, todo con tal de que la Consciencia pueda despertar. La Consciencia se oscurece con el infantil e inmaduro sentimiento de propiedad o con la creencia estúpida de tener un poder, inventando historias, imitando a ídolos, leyendo fábulas, creando dioses organizados y metáforas una y otra vez, hasta que el personaje por el cual nos tomamos se rinda, o no, ante la Presencia Absoluta del Ser siempre presente para que la Consciencia se pueda iluminar. Soñamos con tener una vida en propiedad y un poder que jamás nadie ha tenido ni tendrá, porque no vemos que la Vida se vive a sí misma maravillosamente en el siempre ahora, en el siempre hoy, en el siempre aquí.

 

Cada uno de nosotros nace con característica únicas, irrepetibles, individuales o particulares, que nada ni nadie puede mejorar, empeorar, cambiar o impedir que así sea, puesto que toda nuestra experiencia irá tomando una forma única y particular en la Consciencia de Unidad, totalmente distinta a todas las demás, simplemente para que la Consciencia se busque a sí misma y pueda despertar del sueño hipnótico, de manera íntima e intransferible. Cuando el despertar ha sucedido, ves que nada ni nadie debe cambiar, nada debe ser distinto, ni agregado, ni mejorado o empeorado, incluso el ser humano que haya despertado seguirá con su manera de ser única, particular e intransferible, agrade o no agrade a quienes tenga a su alrededor. Después del despertar el pensamiento abstracto puede estar ahí, simplemente acontece, pero la mayor parte del tiempo todos los pensamientos son vistos por el observador siempre presente, y al ser vistos cuando aparecen en la consciencia ya no nos poseen ni se apoderan, ya no somos esclavos de los pensamientos, entonces es cuando el pensamiento natural comienza a emerger y a preponderar, así es como el pensamiento creativo y lúcido se expresa y se expande de manera íntima y saludable en cualquier campo que uno quiera experimentar o se quiera mencionar.  

 

Únicamente, cuando hay profunda aceptación de la experiencia personal o sólo cuando hay profunda rendición, que es cuando uno percibe que por más que lo intente, por más que busque soluciones mágicas, por más que medite o que analice, no hay nada que hacer, es cuando se nos regala la visión. Cada vez que uno se va abriendo a la Consciencia Presente y se acepta todo Lo Que Es, tal como ello Es, va emergiendo una dulce y maravillosa libertad que ni todo el oro del mundo puede comprar, porque desaparece la esclavitud de haber creado el propio enemigo llamado yo mismo, de haberle cedido el poder al ego ilusorio, con la restricción de estar identificado con el pensamiento ilusorio y abstracto de la persona por la cual uno se ha tomado o ha creído ser.

 

Cabe decir que no hay que intentar forzar nada a ningún nivel para el despertar, simplemente cuando uno se siente preparado para dejar de buscar fuera, o dejar de imitar al exterior, entonces hay profunda aceptación. Es cuando hay profunda rendición que sucede el despertar, puesto que ni tú, ni yo, ni nadie, puede cambiar nada a ningún nivel. Todo acontece fluidamente sin intención y sin control cuando uno se abre a la Vida de par en par, con fe ciega, de manera que se puede abandonar cualquier juicio sobre el bien y sobre el mal del pensamiento abstracto que aparece y desaparece en la Consciencia. Simplemente es darse cuenta que ninguna persona tiene la capacidad que cree tener para la liberación o la iluminación de la mente ciega e ignorante. Nadie tiene nada que hacer con el pensamiento abstracto, porque por más que uno medite, implore o rece, por más que uno santifique la experiencia sufriendo y haciendo sufrir, sólo puede mejorar en algunos aspectos y en algunos momentos, pero los pensamientos abstractos, seguirán apareciendo y desapareciendo espontáneamente en la Consciencia, siendo pensamientos oscurecidos e ilusorios de nadie y para nadie.  Finalmente, uno se da cuenta que no Es ni los pensamientos, ni las emociones, ni las sensaciones que aparecen y desaparecen en el cuerpo, ni el mismo cuerpo, ni el personaje por el cual uno se ha tomado, y mucho menos unos papeles que guardamos en álbumenes de fotos con imágenes del supuesto personaje por el cual uno se ha tomado, ni las imágenes que guardamos en los teléfonos, puesto que somos lo que hay detrás, la auténtica fuerza o naturaleza original, una aparente, acogedora y amorosa NADA, constante, liberada, abierta, brillante y silenciosa, de la cual emanan todas las cosas, todas las formas de vida que hay, toda la manifestación; esto es lo que en verdad somos, la única constante o la única y máxima inteligencia que hay.

 

Una vez que ha acontecido el despertar ves toda la falacia ilusoria y toda la metáfora de la ignorancia humana, ya no se plantea la necesidad de ser mejor ni de ser peor, ni se necesita comprender nada más, han desaparecido todas las necesidades infantiles e inútiles de satisfacer logros personales, lo que sea que suceda, simplemente sucede. Todo es un regalo bellísimo en la Presencia del Ser. No hay nada que uno deba intelectualizar o analizar para recuperar la felicidad sin causa, siempre ha estado ahí, totalmente gratis y accesible a todos. Precisamente, cuanto más lastre hay de lo imitado y heredado, sea espiritual o intelectual, para personalizar la existencia, más lo perdemos todo de vista. Todo ya Es, sin sentido y sin propósito, porque en la aventura del no saber radica la auténtica belleza y la maravilla eterna de la Vida.

 

¡Gracias!