El Arte de dejar ser y de dejar expresar la Vida.

 

La fuente de la auténtica felicidad es la Vida en uno mismo, que no es estática, fluye constantemente, y el arte está en dejarla ser, en dejarla expresar, de la mejor manera que se pueda, siempre de manera única e intransferible.

 

La Consciencia Presente que es un Ser, es un ver, es un sentir y un percibir únicamente por los sentidos, es lo que realmente sana todo sufrimiento humano cuando aparece a la superficie.  

Al igual que el espacio vasto y vacío del Ser silencioso que es nuestra auténtica naturaleza original de pura luz e inocencia, no conoce la personalización de los sucesos, tampoco conoce el sufrimiento ni la resistencia a vivir. Conócete a ti mismo en la impersonalidad del ver, del sentir, del Ser, no como el buscador, no como la persona que cree tener una vida, ni como el que siente o el que sufre, y te reconocerás o te encontrarás en todas partes, allá donde te suceda la visión, sea en el interior. sea en el exterior.

 

El caos o drama eterno de la separación que crea la mente dual para la condición humana, es pasar por la Existencia, inventando el tiempo una y otra vez, para expresar simplezas o necedades en nombre de un yo que realmente no existe. La no dualidad no es una vacuna contra el virus de la mente que crea un falso yo para auto adjudicarse los méritos de todos los sucesos, todo lo contrario, es sensibilidad por encima de todas las cosas, es apertura de corazón para asumir la totalidad del Ser, tal como se presenta, hasta llegar a la raíz, es vulnerabilidad y fragilidad, es todo lo que tanta falta le hace a la humanidad para entender los misterios de la Existencia,  para darle una auténtica escalera de valores a los inocentes que nos siguen los pasos.

 

Siempre hay calma y paz en la raíz del Ser, ¡siempre! independientemente del caos que pueda haber en lo superficial del falso yo. La causa de toda infelicidad es establecer la identidad todo el tiempo de la Existencia en el ego, en la mente que quiere ser alguien, en los pensamientos que cambian, aparecen y desaparecen, que simplemente nacen, se mueven y mueren en el Ser, instante a instante.

 

El puro ver y conocer por sensibilidad, que es el don que se nos regala a todos, no se puede expresar, ni comprar, ni vender, ni enseñar, ni poseer, ni definir, es íntimo e intransferible. Los pensamientos sólo quieren dar nombre a las cosas, los sentimientos sólo quieren darle forma a la energía que baila en el Ser, pero la Luz de la Presencia nos hace ver y conocer la pura realidad, Lo Que Es, que no tiene nada que ver a lo que crea e inventa la mente por la cual nos tomamos. Cuando te das cuenta que la realidad siempre, ¡siempre! supera la ficción del yo que no existe, ves lúcidamente que en la ignorancia creas la idea de ser alguien, en la sabiduría ves que no eres nadie, y en el amor ves que eres todas las cosas. Entonces aparece el Arte de dejar Ser y de permitir expresar la Vida como mejor sabe, porque todo y todos es inherente a todos, y aquello que todo corazón noble más anhela recuperar, es la luz brillante y liberadora de la Presencia, que se halla en el epicentro del Ser. Cuando la recuperas, es como un bálsamo para el corazón inocente que camina herido por la ignorancia humana, jamás le hará sentir culpable, porque jamás nadie ni nada ha podido anticiparse ni demorarse a la fuente de la auténtica felicidad, que es la Vida misma. Jamás hemos sido personas que sueñan un sueño, ni jamás hemos sido un yo que tiene un punto de vista dual separado de todo. Un yo es un diminuto punto de vista. Somos la Luz de la Presencia que ya es consciente de sí misma, la única fuente y la única constante que hay.  

 

Conócete a ti mismo como el ver y te verás en todas partes, no como el que ve para hacerse propietario de los sucesos o de una vida, sino como la Luz amorosa ya Consciente de la Vida, que ve, ama y abraza  incondicionalmente la propia manifestación.

 

¡¡Gracias a todo y a todos!!