El Amor es nuestra auténtica naturaleza original, es lo que somos ¡siempre! sin la falsa imagen, sin el concepto amor. Cuando la personalidad ilusoria, creada por el ego, se desvanece, lo que queda es la forma real de EsoQueES, (lo que la humanidad llama Dios) El Amor es la felicidad pura, es devoción a la Vida, es la realización máxima del auténtico Yo, es Todo.

 

La manera más completa de recuperar la integridad, nuestra auténtica naturaleza original, es liberarse por completo del ego ilusorio. Únicamente incluyéndose en la compasión divina de nuestro amado Ser, de EsoQueEs, uno puede liberarse en la intimidad, sin ayudas de nadie, de la ilusión de que no estamos liberados.

 

Todo ser humano es un expresión única, divina e irrepetible de lo infinito, de EsoQueES, y por más que su mente ilusoria quiera una cosa que no esté a su alcance, nunca podrá anticiparse y nunca podrá demorarse a Lo Que ES, no dará ni un solo paso antes, ni dará otro paso después, todos los está dando en el siempre instante presente. Lo que todo ser humano teme perder es la Consciencia del Amor, no el cuerpo, porque seamos conscientes o no de ello, muy en el fondo, muy, muy en el fondo, todos sabemos que lo que más nos mueve a ir hacia adelante o lo que más anhelamos recuperar es la pureza o la inocencia del  amor, así mismo, también muy en el fondo, todos sabemos que el cuerpo sólo es la herramienta que utilizamos para movernos por el amor, pero el mero pensamiento de “yo soy una persona que mueve este cuerpo” ya es lo que más nos aleja del Amor infinito, de la inocencia que aparentemente todos perdemos por amor a la Vida. Pero si miro el cuerpo tal como es, sin juzgarlo, si lo observo, si lo veo tal como se mueve, si simplemente lo observo tal como piensa, imagina o siente, veo y comprendo perfectamente que un cuerpo no es una persona, un cuerpo es un cuerpo. Si miro hacia el interior no puedo ver ningún yo, puedo ver un movimiento espontáneo de pensamientos, pero no puedo ver jamás a ningún yo dentro del cuerpo. Entonces, ¿qué es Eso que lo ve todo? ¿qué es ESO de nosotros que puede ver el cuerpo moverse espontáneamente, que puede ver todo el fascinante espectáculo del mundo exterior y todo el fascinante espectáculo de un mundo interior?  ¿Qué es esa sensación tan enorme que tenemos de ser un yo metido dentro de un cuerpo? Si me pregunto a mi misma, ¿dónde está ese yo y toda la película personal de mi vida, ahora mismo? No hay manera de hallarlo y menos si voy a la raíz del pensamiento que me dice que soy una persona, una imagen, o un relato. Lo único que puedo sentir es la sensación de Vida que lo inunda todo, lo único que puedo ver es esa Nada inteligente, sucediendo magistralmente y espontáneamente. ¿Dónde estoy yo haciendo suceder el milagro divino de la Existencia? No hay ningún yo metido dentro de ningún organismo corporal. Desde siempre y para siempre sólo hay la Consciencia que permanece presente, el auténtico Yo. Y si esa realidad es vista con total normalidad, el autoconocimiento de la propia película personal para la realización del YO, brillará de forma inminente, sin esfuerzo, completamente natural, porque es lo que más anhelamos recuperar, la Luz y el Amor, lo que no hemos dejado de Ser.

 

Yo no soy unos órganos, una nariz, unos pies o unas manos, tampoco soy unas orejas, unos ojos, unas uñas, unas cejas, unos cabellos, unos pensamientos o unas emociones, yo no soy el cuerpo ni la mente imaginativa, idealista o simplemente pensante, yo no soy nada de la herramienta corporal, yo no soy propietaria de nada, ni del aire que respira el cuerpo puedo sentirme propietaria. Sólo utiliza el cuerpo esta consciencia, para hacerse consciente a través de todo y de todos, hasta recuperar el auténtico Amor, dado que es la fuerza motora. Es desde ese lugar sin lugar en el que nos hallamos todos, cuando te fundes con el Amor, totalmente impersonal y atemporal. Sólo señalamos en el cuerpo lo que sea, para encontrar la auténtica manera de vivir una existencia liberada, plácidamente feliz.

 

No hay otra energía en el Universo que pueda compararse al Amor, nada y nadie tiene tanto poder, tanta Luz o tanta fuerza como sí lo tiene el Amor. El auténtico amor no hace distinciones, no es posesivo, no es engañoso, no es culpable, no es un criminal, porque no es la falsa imagen que la mente crea o inventa de sí. El Amor lo consiente todo, por supuesto, porque todo y todos está movido por el Amor. No hay ni que hacer esfuerzos para alcanzarlo, porque está eternamente presente, es nuestra auténtica naturaleza original, jamás se ha ausentado y jamás se ausentará. Por amor a la Vida, perdemos el paraíso eterno, perdemos la inocencia, el candor y la pureza infinita de nuestro amado Ser,  creamos o inventamos la idea ilusoria de ser algo o alguien metido en el cuerpo, mejor que el amor, pero no podemos hallar la autentica naturaleza, hasta que no nos incluimos a nosotros mismos en su máxima compasión, porque el AMOR, esa energía maravillosa es lo que nos está esperando a todos, nos empuja ¡siempre! a ser redescubierto, porque es lo que más anhelamos recuperar, hasta fundimos con Él.

 

La propia película personal, es nuestro sueño de amor, que, si no nos da miedo verla, conocerla y comprenderla lucidamente desde la Consciencia Presente, siempre, siempre tiene un final feliz, porque el final es egresar al auténtico hogar, a la Presencia absoluta del Ser, para ser lo que uno ya ES, para vivir con esa sensación tan vital, tan pura, tan inmensa y tan maravillosa que sólo puedes sentirla cuando te has fundido con el Amor.

 

Estamos andando esta aventura de buscarnos a través de todo y de todos para el despertar de la Consciencia, vivimos la experiencia por amor a la Vida, y jamás, jamás aparecemos dentro de la rueda eterna de la Existencia que ya contiene presente, pasado y futuro, para generar caos, para enfermar, matar u odiar. Todo es una ilusión de nuestra mente que intenta retar o gobernar lo que no hemos dejado de Ser. El mal jamás podrá vencer al amor, Nada ni nadie tiene poder sobre el Amor infinito de nuestro amado Ser.

 

El error, el de todo hombre y mujer, es creer que es el hacedor de su vida, que vive o tiene una vida en propiedad. Ese es el error, ese es el error que ha inventado la mente ilusoria, para que no la veas nunca, dado que la Vida es de nadie y se vive para nadie, lo sabes cuando te fundes con el Amor. Ni esfuerzo tienes que hacer para hallarlo, todo fluye con total normalidad en el siempre instante presente. Todas las metáforas, todos los nombres y todas las formas que imagina la mente, que inventa, posee, retiene y crea, es de la naturaleza de un sueño, es nuestro sueño de amor, es un mundo ideal. La naturaleza del auténtico mundo, siempre está presente, siempre es la realidad, siempre es lo que ya ES, lo más natural, ordinario, lo más radiante, brillante y divino que hay. La Luz siempre presente fulmina toda ilusión del mal. ¿Existe algo más maravilloso o algo más divino que este instante que ya está realizado, que ya está presente? ¿verdad que no? Deja de buscar fuera de ti, porque jamás, jamás has sido un error, un pecador o un irresponsable como la mente ilusoria te ha hecho creer. Simplemente es un dejarse ser, es un dejarse llevar, es un dejarse conducir por el amor de la Vida lúcida, es un dejarse sorprender por la espontaneidad de lo infinito, sin esperar nada a cambio, nada de nada, dado que todo ya se sucede felizmente a través de ti, déjate sorprender, haciendo caso al corazón, hasta que puedas fundirte con el Amor, con la máxima felicidad de la Vida. No hay nada más que pueda hacerte sentir tan y tan cómodo. No hay nada por lo que temer si recuperas tu auténtica alegría, tu auténtico amor. Nadie debería morir para regresar al hogar, porque nuestra auténtica aventura del vivir es para madurar hasta saber gozar sin más. Madurar significa liberarse de toda ilusión del mal, y aceptar la realidad, porque cada uno sueña en recuperar el auténtico amor.

 

Es fascinante cuando lo ves, alucinas y te ríes,  porque sólo sufre la ignorancia, jamás puedes sufrir si has recuperado la visión, si ves la Vida con total lucidez. En realidad, solo sufre el ilusorio yo, a lo que en verdad somos, al auténtico YO, no le sucede nunca nada malo, jamás le ha sucedido algún mal, porque es la única constante e inteligencia que hay. Cuando muere un cuerpo, sólo muere la herramienta, jamás puede, ni pudo, ni podrá morir el Amor, jamás puede desaparecer nuestra auténtica naturaleza original. 

 

¡¡Gracias!!