Dios

 

EsoQueES, Eso que la humanidad ha conceptualizado con el nombre de Dios, es lo que en verdad buscamos, pero jamás lo encontraremos mientras lo busquemos dentro de un mundo imaginativo y conceptual, fuera de nosotros mismos, con rezos o prácticas inútiles para retarlo.  EsoQueES es nuestra verdad inexpresable, nuestra auténtica naturaleza original.  Todo aquel que quiera encontrarlo únicamente debe dejar de buscarlo, ya que desde siempre y para siempre ha estado Presente, en el epicentro de todo Ser, de todo suceso y de toda manifestación. Lo único que impide que lo encontremos es la mente humana, dado que cualquier mente no trascendida no es más que el resultado intelectual de lo que me han dicho y yo muy inocentemente y por amor me creí.  Jamás encontraremos la verdad inalcanzable desde el intelecto, de ningún intelecto, ya que por más santo, sabio o inteligente que nos parezca el personaje que sea, la mera idea de ser algo o alguien que puede mover a EsoQueES, a esa Presencia en la Unidad, ya es lo que más nos aleja de lo que en verdad somos y más anhelamos recuperar.

 

Cada cosa y cada ser, incluido el ser humano, es una expresión única, divina e irrepetible de LoQueES, no hay nada repetido o igual en todo el universo, aunque nos lo parezca. Aún siendo, cada ser humano, la misma Luz y el mismo Amor, cada intimidad es única, distinta e irrepetible. Nadie más puede ver el mundo como lo he visto o lo veo yo, pero esa visión dual y limitada que yo tengo del mundo, solo me sirve para el despertar de la Consciencia de manera íntima e intransferible. Todas las cosas de la manifestación, todo en el Universo, absolutamente todo, emana de la fuente de todas las cosas, de ESO que la humanidad llama Dios, que no tiene nada que ver con el pobre concepto dios, inventado para seguir con el mundo imaginativo, dual, ciego y necio que se nos mete en la cabeza, ya que ese tal mundo  se dedica a retar a esa Eseidad solo para conseguir logros personales, éxito, fama o poder. El único ser de toda la creación que puede hacerse consciente a través de todo y de todos, de que solo hay Unidad, es el ser humano. Cada uno es la Unidad, buscándose, experimentándose y reconociéndose a través de todo y de todos, la máxima verdad, pero hasta que no desaparece el inmaduro sentimiento de posesión o de propiedad, no podemos ver con total lucidez el juego al que jugamos todos, ya que lo que más buscamos jamás se ha perdido, siempre ha estado presente. No podemos sentir el abrazo eterno ni podemos recuperar todos los dones innatos en la Presencia del Ser, hasta que la mente ignorante por el cual nos tomamos se rinda o hasta que no imploremos a esa Eseidad una segunda oportunidad.

 

Ningún concepto, imagen o palabra puede revelarnos el secreto oculto que habita dentro de uno mismo. La mera idea de que debemos comprender para luchar, competir o esforzarnos con tal se ser más intelectuales, talentosos, especiales, mejores y más buenos a como se nos ha creado o nos ha soñado la Unidad, ya es lo que más nos aleja de la Presencia del Ser, de nuestro verdadero hogar.

 

Cada mente humana está a años luz de donde nos sucede la Luz, con lo cual no hay manera de que nadie pueda conducirnos a nuestro verdadero hogar, sólo LOQueES, la verdad inexpresable, es lo único que puede tomar el control de la mente necia para reconducirnos a lo que en verdad buscamos. Nadie, y cuando digo nadie es nadie, está despierto o iluminado, porque cuando el despertar se ha consumado, te das cuenta que no hay nadie. Jamás ha habido algo o alguien en el cuerpo. El relato dual y personal, sobre el bien y el mal, sólo nos sirve para despertar de él, puesto que todo lo que nos contamos antes del despertar de la Consciencia, es profunda ceguera e ignorancia. Somos Eso que ES, jamás hemos sido personajes o personas.  Sólo hay Eso que ES, llámalo Dios, Unidad, Presencia o Existencia, Vida siendo Vida, no hay nadie que tenga o viva una vida en propiedad.

 

Cuando recuperas la visión de Eso que ES, que es a lo máximo que podemos aspirar como seres humanos para la realización del Yo, para la comprensión lúcida de las cosas, simplemente ves con total claridad que no hay nada que uno deba comprender, porque nada ni nadie puede impedir que EsoQueES, se manifieste tal como que Ya ES, ni que sea distinto, mejor, peor a como ya Es. El juego magistral e inteligente al que jugamos todos a través de las palabras heredadas, imitadas o aprendidas para movernos en el mundo conceptual de la imagen, sólo nos sirve para despertar del sueño hipnótico al que estamos todos sometidos, hasta ver con claridad lo que en verdad somos, porque en realidad, nunca, ¡nunca! nos sucede nada, siempre estamos presentes contemplando la propia manifestación. En realidad, somos dioses recorriendo la propia manifestación, pero lo hacemos con la absurda idea ignorante, con lo que más nos crucifica, de ser personajes que pueden mover a esa divina Eseidad, porque EsoQueES está presente, siempre ahí, siempre ahí, jamás lo encontraremos allí, allá o en un más allá, ¡jamás! Únicamente puede abrazar y contemplar el instante presente, jamás se ha detenido abrazando el pasado ni jamás se detendrá a abrazar el futuro, porque es totalmente atemporal, impersonal e incondicional.

 

La Vida o la Unidad no espera nada de nadie, ni anhela otra cosa que no sea nuestro despertar, dado que cuando uno permite que la Vida se libere de la propia corona de espinas, que no es otra cosa que liberarse de la más profunda ignorancia y ceguera heredada e imitada de un tal mundo necio, conceptual y dual que se nos mete en la cabeza, al cual le hemos otorgado un poder que jamás nadie ha tenido ni tendrá, ya solo queda SER, amor incondicional, lo más maravilloso a lo que podemos aspirar para poder vivir en la Presencia sin sufrir y sin hacer sufrir.

 

Hasta que no se fundan en UNA, la  energía positiva y la energía negativa que nos suceden en la Consciencia, siempre caminaremos cojos y sin luz original, sin ver con lucidez lo que ES.

 

O se vive amando a Esa divina Eseidad, o se vive odiándola, retándola o pisotenándola.  O se apoya el drama eterno, o se apoya el milagro sin fin. O se permite que la Existencia sea tal como ES, o se la controla y se la manipula para seguir guerreando, malmetiendo duda sin trascender, construyendo bombas, hospitales, rezos y confesionarios. O hay profunda enfermedad e ignorancia, o hay absoluta claridad, paz y bienestar, O hay felicidades efímeras y pasajeras, o hay felicidad sin causa y sin fin. O se recupera la forma natural de vivir y de ver las cosas tal como son, o se persiguen sueños, ideales, ilusiones para seguir hipnotizado a más no poder, para seguir con lo que no es. O rezamos a ese tal dios inventado para quedarnos en lo ilusorio, retándolo para obtener logros y falsas glorias personales, o dejamos de rezarle porque ya lo hemos encontrado todo y hemos comprendido que no hay que buscar más perfección de la que ya ES. O hay Presencia despierta del Ser o hay ausencia y resistencia personal.  Simplemente, o hay vida despierta, liberada y feliz, o hay muerte, profunda enfermedad y esclavitud. Todo, todo, todo es la Unidad. No ha error ni omisión. 

 

Así es, así ha sido y así será. 

 

Gracias !!!!