Deja que la Vida haga por ti.

 

Dentro de la rueda eterna de la Existencia, desde hace siglos y siglos, la mente humana siempre ha intentado someter y gobernar al corazón puro e inocente de nuestro verdadero Ser, que está permanentemente conectado a la fuente de todas las cosas y, en lugar de unirse en matrimonio para ser una luz para uno mismo, se ha caminado por el mundo aparente con imitación, divorciando así ambas polaridades que a todos nos suceden en la Consciencia, para hacer de este paraíso que se nos regala, un auténtico drama.

 

Si uno no encuentra su descanso en medio del drama que ha creado la mente humana, poniendo atención sólo a lo que está sucediendo, sólo a lo que está presente, la mente inventará y creará más ausencia, para que no se pueda hallar la luz amorosa de la Presencia que lo abraza todo. Así ha sido desde hace aparentes siglos. La mente crea las tinieblas con la ausencia de todo aquello que aparentemente fue y con todo aquello que imagina que será, y el corazón siempre presente, las cruza. Pero no podemos hacer nada de nada, porque nadie tiene elección a ningún nivel, simplemente se puede aceptar o rechazar la propia llamada para asumir la totalidad, así ES para que la Consciencia pueda despertar.

 

Nada de lo ya experimentado, existe, ningún paso andado, existe, ninguno de los pasos que supuestamente se andarán, existen, pero la mente crea la ausencia, porque vive con la idea preconcebida de que todo lo ilusorio, todo lo ya acontecido y todo lo que supuestamente acontecerá, existe,  inventa y crea una y otra vez la misma película, un mundo fantasioso, que llamará: yo vivo en un mundo que debe cambiar, porque ignora que la Vida se vive a sí misma, instante a instante, sin prisas y sin pausa para nadie, sin ningún yo que aparezca dentro de un tal mundo. A cada instante, hay Lo Que Es apareciendo en el Ser.  No hay ni que hacer esfuerzos, porque es un dejarse vivir, un dejarse llevar, un dejarse ser, y eso tan sencillo empieza a cambiarlo todo. La simple idea de que hemos nacido para cambiar el mundo, mejorarlo o dar lecciones a los demás, ayudando a personas a hacerles creer que como personas algún día lo conseguirán, ya nos somete enormemente, es una guerra inútil que nunca termina, dado que ser persona o ser un yo que puede devenir grande y exitoso, sólo es una creencia ilusoria de la mente, un sueño hipnótico de la Vida. Nadie está capacitado como cree estar para darle lecciones de vida a la Vida inteligente que cada cosa y cada uno ya Es, ese es el gran drama que nunca termina: imaginar que la Vida necesita ayudas, favores o lecciones para vivir, ya estamos siendo vividos por la Vida, instante a instante. 

 

Aprende a aprender de tu verdadero Ser y ama el mundo tal como Es, tal como se te presenta, sin intentar cambiarlo, sin prejuzgarlo, sin condenarlo, sin pretender mejorarlo, porque hay una luz radiante y brillante que nunca se apaga, y esa Luz eres tu mismo, es la luz de la Presencia que no tiene límites ni fronteras, que lo acoge todo, que es testigo de todo.

 

¿Qué es más óptimo, aceptar plenamente el momento presente, tal como se te presenta, por más cruda que sea la realidad, o ir a la guerra para luchar contra ti mismo, inventando fantasmas de luz, cielos, dioses o mundos ilusorios, para no ser real? Sufrimos hasta que no aprendemos a amarnos tal como somos, asumiendo nuestra totalidad, porque por más que luchemos contra nosotros mismos, la vida seguirá su curso, bailará su ritmo, fluirá a su aire. Se busca el amor verdadero fuera de uno mismo, porque la mente no puede concebir que el amor es lo que somos, tal como somos.  

 

No inventes ni busques a Dioses fuera de ti, no busques más amor, no busques más luz, no intentes ser mejor, ni peor, sé ESO que ya eres y ofrécelo, porque te pasarás la existencia creyendo que has nacido para devenir alguien distinto, y es justo lo contrario, dándolo todo de ti, abriendo tu corazón de par en par, la Vida hace por ti,  te sorprende o te regla a cambio. La Vida en el mundo, es una inmensa sala de espejos, que no vas a poder mejorar, simplemente te sirve para verte a ti, pero sobre todo para comprender lo mucho que se te regala y lo mucho que amamos.

 

Simplemente descansa en medio de lo que sea, en medio del miedo, de la confusión, de la duda, del caos de la mente, y aprende a respetar toda la creación, si anhelas que se te respete como Ser de Luz, tal como Eres. Ofrece siempre lo mejor de ti, aunque sea muy poco lo que puedas ofrecer,  aunque sólo puedas ofrecer silencio, y permite que la Vida haga por ti, deja que te sorprenda.  No tienes porque saber más, no tienes que correr ni para ir a socorrer, no tienes que asumir lo que es de nadie, simplemente sé el que ama lo que la Vida te presenta, y deja ir todo lo que se va. sé el testigo que todo lo ve, que todo lo percibe por los sentidos.

 

Celebrar la Vida cada día, es descansar en el Ser, es dejarse sorprender, es darse entero sin pedirle a cambio, sin suplicarle, sin implorarle favores absurdos, sin hacer preguntas inútiles, porque la última comprensión para comprender todas las preguntas que la mente se formula, es que no hay nada que uno deba comprender para dejarse vivir,  todo fluye, todo ya Es, todo se mueve y cambia, sin prisas pero sin pausa, con un ritmo extraordinario. Incluso dentro del aparente caos, hay un orden y una perfección que la mente humana que personaliza los hechos no alcanza comprender. Es encontrar el Silencio sabio, inherente a todo y a todos, para SER lo que UNO ya ES. 

 

¡¡Gracias a todo y a todos!!