¿Dónde se encuentran los culpables y los responsables?

 

Hasta que uno no alcanza la madurez de su mente, crea culpas y culpables, inventa personajes responsables e irresponsables, crea lazos y nudos emocionales en la consciencia para personalizar la existencia que es de nadie, cruza una película en el tiempo que es totalmente ilusoria, porque el tiempo no existe, es una invención de la mente humana que no ve que la Vida simplemente sucede desde la verticalidad del Yo Soy, es lo que ES, es esa Presencia inmutable que lo consiente todo, totalmente impersonal y atemporal.

 

La mera idea o creencia de ser un personaje que puede mover lo inamovible, o sea la atemporalidad de la Vida, lo desconocido del Ser donde nos sucede el milagro de la Luz, lo que ya es, es lo que más hace sufrir a la consciencia humana, porque la mente se debate constantemente entre lo que supuestamente podía haber sido y lo que supuestamente será. La mente es la que genera el miedo, la angustia y la ansiedad. 

 

Si ahora mismo, todas las consciencias humanas que personalizan la misma VIDA, pudiesen ver que ya todo en la Existencia se vive a sí mismo en el siempre aquí, en el siempre ahora y en el siempre y eterno día de hoy, sería el comienzo del edén dentro del planeta en el que supuestamente vivimos y convivimos todos, porque la mente se relajaría y dejaríamos de buscar culpas, culpables, responsables e irresponsables. Lo dejaríamos todo tal cual ES y simplemente veríamos suceder la Vida que es de nadie, porque no somos el cuerpo, ni la falsa imagen que la mente ha creado de sí misma, por la cual nos tomamos, somos la Presencia inmutable y constante, ESO que nuca ha venido y nunca se irá, ESO que permite que todo sea como ES.

 

Si en lugar de buscar culpas y culpables, responsables e irresponsables, o si en lugar de investigar sólo para la falsa imagen y para la herramienta corporal, nos dedicásemos a observar la propia paradoja, como todo suceso acontecido y por acontecer no existe, dado que es de la naturaleza de un sueño, se abrirían los ojos del corazón, y entonces nos veríamos todos desde la naturaleza pura del amor, nos reconoceríamos más allá del tiempo y la forma, porque jamás ha habido un individuo metido dentro de un cuerpo, ni jamás ha habido un yo ilusorio que pueda hacer que el auténtico YO SOY sea distinto a cómo ES.   

 

No hay culpas ni culpables, sólo hay ignorancia o lucidez. Cuando el amor incondicional florece, entonces puedes ver la propia película desde los ojos del amor, te das cuenta que cada uno es la Nada y el Todo, la máxima realidad, la verdad inexpresable e inalcanzable. Ya estamos siendo vividos a la perfección. Cada uno, a un nivel muy, muy profundo, tiene aceptada la propia experiencia de vida para la realización del Yo Soy, que aceptará o rechazará la propia llamada del corazón para asumir la Unidad, su totalidad, pero tanto si se acepta, como si se rechaza, todo y todos es lo mismo, un auto recordatorio para despertar de la hipnosis, un asunto de amor con la Existencia que es de nadie, para el despertar de la Consciencia.

 

El perdón es inherente a todos, a todo corazón inocente que cruza la propia experiencia o  película personal y dual, desde la impersonalidad de la Vida. No hay un tú que esté separado de un yo, no existe un mundo exterior separado de un mundo interior, la separación tan solo es aparente, todo y todos es la Unidad. Toda forma de vida que hay, tanto lo conocido, como lo desconocido, es de la naturaleza de un sueño, porque todo es, pero en realidad, no es. Todo es aparente, excepto la Luz de la Presencia.

 

¡¡Gracias!!