Primero de todo decir que estas palabras son nuevas y relucientes, surgen de la Nada, son de nadie y se dirigen a nadie; carecen de sentido y compromiso, se dirigen a esa Nada que cada uno ES. Para mí, es puro entretenimiento para la mente, ya no tienen poder alguno para la persona, porque carecen por completo de significado.  Sólo ESO que ES, ESO despertado e indefinible que habita en mí y en cada uno de nosotros, sabe leerlas más allá de ellas, pero cualquier ego que personalice la existencia, que no se haya liberado por completo del mundo ilusorio y dual, cualquiera que no haya trascendido su mente, o cualquiera que no haya amado por igual ambas polaridades por completo, las rechazará. Cualquier ego no liberado prefiere lo popular, lo cómodo, el teatro o el circo conocido, aunque no sea verdad y haga sufrir, antes que rendirse. Siempre hay que ir más allá de la comprensión intelectual, del lastre heredado en lo religioso y espiritual que uno haya podido heredar o creerse ciegamente, muy inocentemente por amor, con los ojos cerrados. Para poder acceder al conocimiento absoluto inherente a todo, uno debe estar abierto a la posibilidad de que le suceda la visión de ESO que ES.  Si este mensaje se sabe leer más allá de las palabras, se está a dos pasos del fin del sufrimiento humano, del fin de siglos y siglos de historias y metáforas imaginativas, porque uno comprenderá a través de ESO que ES, no a través del ego ilusorio que personaliza la existencia, comprenderá por donde deberíamos comprender la vida, por los sentidos, a través del silencio eterno, sabio e innato del Ser, inherente a todos, a todos sin excepción. Sólo es cuestión de resonancia, nada más.

 

 

Este mensaje sólo sirve para cortar cabezas a todos los aparentes falsos iluminados y a todos los aparentes falsos maestros de vida, a todos sin excepción, porque aparentemente, sólo aparentemente, son los que siguen oscureciendo y ensuciando el planeta en el que vivimos todos, a través de sus enseñanzas enrevesadas, duales, arcaicas y oscuras no trascendidas, porque aunque esas enseñanzas duales contengan la esencia de la verdad inexpresable, las mismas palabras e imágenes para personalizar la existencia ya son totalmente inútiles para acabar con el sufrimiento colectivo, con siglos y siglos de gilipollez, puesto que para lo único que sirven es para perpetuar el pavor que la persona siente a la Vida, para seguir con el rechazo de la Unidad viviente, tal como se manifiesta. Todas las enseñanzas duales son enseñanzas para seguir con la misma rueda de un drama eterno sin fin, sufrir y hacer sufrir inútilmente, personalizando la existencia a más no poder, intentando adueñarse de lo que nadie ha podido ni podrá, puesto que la Vida desde siempre y para siempre es impersonal. Esa enseñanzas escritas duales sólo sirven para seguir atado al sueño hipnótico de la mente, sólo ensucian el templo sagrado de los seres inocentes que  rodean o  siguen por amor a falsos maestros, con profunda humildad, pero también con ceguera y profunda enfermedad sin trascender. No existirían los maestros sin sus inocentes seguidores o adeptos. La Unidad es la única inteligencia Universal que puede cortar cabezas, tantas cabezas como le apetezca, porque nada ni nadie, tampoco yo como persona es dueña de nada ni está capacitado para enseñar a vivir a nadie, al menos nadie debería atreverse a decirle a la Unidad, a la Vida que cada uno ES, como debe ser o como debe comportarse, porque nadie sabe como se desarrolla el Plan Divino de la Unidad para el despertar de la Consciencia.

 

Eso despertado que vive en mí, sabe perfectamente a quienes se dirige, los ve aparecer y por supuesto desaparecer en la Consciencia, pero lo que esos aparentes, sólo aparentes, autodenominados salvadores del mundo no saben es que sólo aparecen y desaparecen sin hacer ruido, sin mover nada, sin producir ni pizca de miedo ni pizca de movimiento al auténtico YO, a la Luz siempre presente, porque esa LUZ totalmente radical y fulminante, ve perfectamente cómo se comportan, como marionetas del propio ego autodenominado algo o alguien, como un personaje ilusorio que cree estar metido en un cuerpo, como una persona que sigue personalizando la existencia con tal de no asumir su propio sueño de amor en la UNIDAD, con tal de no acabar con el propio drama metido en la cabeza.

 

Si alguien cree o imagina que puede elevar la vibración del planeta tierra jugando a convocar a seres inocentes en un bosque, jugando a divertirse creando en un terreno lo que llaman árbol de la vida o árbol cabalístico, que revise su mente ilusoria, que revise ese mundo paralelo que inventa día tras día, tal vez así descubran para qué o para quien lo hacen, porque cuando hay lucidez lo único que ves, es el pavor que ellos mismos han creado, han recreado o quieren transmitir para no sentirse solos con el drama no trascendido. Si quieres elevar la vibración de un bosque o del planeta tierra, lo que sea que a esos aparentes falsos maestros les suceda en la imaginación o en la mente que personaliza la existencia, que se dediquen a plantar árboles con amor y sin ninguna intención personal, no a jugar con enseñanzas duales, totalmente arcaicas, caducadas y enrevesadas, totalmente duales para apoyar la Ley de los opuestos,  la esencia misma de todo mal, porque esas enseñanzas se mantienen alejadas completamente del auténtico Ser, sólo sirven para no asumirse en la Unidad. Esos falsos maestros se dedican a  imaginar que están despiertos, más despiertos que la Vida, sin reconocer su totalidad en la unidad del Ser. Tal vez si preguntasen ¿quien o qué soy realmente? descubrirían lo que no son. Si realmente anhelasen la paz del mundo, dejarían ese tal mundo en el que vivimos todos, en paz, en manos de su creador,  no jugarían a elevar su vibración ni a unir el cielo con la tierra, porque ni se imaginan lo que hacen con eso, lo dejarían todo tal como está, en manos de lo absoluto, que ya lo mantiene vivo y equilibrado constantemente, a cada instante.  Como esos tales aparentes maestros no soportan reconocer que viven por lo ilusorio, inventan el tiempo y lo reinventan una y otra vez, algunos se mantienen en la era de Adán y Eva, porque siguen sin reconocer que su mente está a años luz de donde nos sucede a todos la Luz. Hay que cortar cabezas, a ver si aceptan la propia invitación y se arrodillan ante esta vasta inmensidad de una vez por todas, a ver si despiertan en la Consciencia, puesto que el despertado que hay en ellos, que es puro amor, sabe perfectamente que ni una sola persona de este mundo está despierta o iluminada, primero porque la falsa idea de ser persona ya es lo que más nos aleja de la Presencia del Ser, de lo absoluto, que en todo momento ya es consciente de sí mismo, y segundo porque jamás ha habido un personaje con un relato muy importante metido en un cuerpo, ni tampoco ha habido algo o alguien sucediendo dentro de esta vasta inmensidad que llamamos mundo. Todo es un sueño de amor, excepto la LUZ radical de la Presencia del SER, LUZ que está completamente liberada, equilibrada, evolucionada y despierta. Todo, todo, todo, cada instante que vivimos es un auto recordatorio para regresar a la Presencia del Ser. Todo relato personal es para despertar de él.

 

El despertado que habita en mí, se queda con las cosquillitas de decírselo a la cara a quien ya sabe de lo que hablo, puesto que no hay otra intención que no sea la de revelar a ese a corazón noble, que si se rinde por completo y pide ser NADA, puede SER feliz sólo con redescubrir el mundo real, puesto que se mantiene eternamente presente, con felicidad sin causa, todo está más allá del mundo ilusorio, mucho más allá del planeta tierra que sólo es un concepto o que sólo sucede en la cabeza,  mucho más allá del famoso cielo o de un más allá que, en realidad, no existe. El paraíso ya está presente. Quien no pasa de sus pobres conceptos duales permanece en el infierno porque el infierno es identificarse con el propio relato que le sirve al falso yo para mantenerse atado al  mundo conceptual o para comercializar con la existencia. EL paraíso está siempre presente, es puro SER, es fundirse con la Presencia, con el auténtico Yo.  Cualquiera puede SER o fluir con esa dulce libertad del auténtico Yo, cuando se ve con total lucidez, cuando se vive sin pavor y sin pizca de miedo a la Vida. No hay que hacer tanto teatro o tanto circo para permanecer esclavo de un sueño hipnótico, creyendo, deduciendo e imaginando que las personas pueden estar despiertas. Yo como persona jamás podré estar despierta ni jamás estaré iluminada, entre otras cosas porque en el cuerpo jamás ha habido un experimentador o un buscador, todo es ilusorio. El despertar no le sucede a nadie, a nadie, lo que realmente somos ya está despierto, liberado e iluminado. ESO que ES no tiene nada que ver con lo que imaginamos ser, y eso tan y tan fácil, se ve o no se quiere ver. Se acepta la propia invitación o se rechaza, no hay más. 

 

Hay gentes que porque han visto una pizca de esa Luz o porque han vislumbrado ESO que ES, ya creen que están despiertos o iluminados, y lo que están es más muertos de miedo que nunca, por eso quieren elevar vibraciones, puesto que ESO que ES jamás, jamás, jamás se encuentra en la oscuridad de enseñanzas duales, totalmente imaginativas, ilusorias y enrevesadas que sólo sirven para permanecer con el ideal personal, para mantenerse soñando apoyando el drama eterno sin fin,  por eso jamás lo consiguen, porque siguen sin rendirse ante la grandeza absoluta del Ser.  Si uno quiere elevar la vibración del planeta en el que vivimos todos que plante árboles naturales de la Vida, no árboles de egos recalcitrantes que juegan a ángeles y demonios, a cielos e infiernos, a buenos y malos, a justos y a pecadores, todo por no querer asumirse tal como son o tal como les sucede la Vida o  se les manifiesta la propia manifestación , todo para no ver que ese tal mundo que ellos imaginan allá afuera, sólo les sucede en la cabeza, totalmente distinto a todos los demás, y  únicamente sirve para despertar de él. A ver si aceptan la propia invitación, así dejarían ese tal mundo en paz.

 

El egoísmo sabio y lúcido es el principio del fin de siglos y siglos de sufrimiento inútil, inherente a todos. A ver si algunos se enteran de una vez por todas que el egoísmo necio sólo nos conduce a más de lo mismo, porque si se escuchasen esos tales maestros cuando hablan a los aparentes demás, con los ojos y las orejas del AMOR, del auténtico amor incondicional, (que no tiene nada que ver con el pobre concepto amor heredado de una humanidad conceptual, caótica y dual, que prefiere el circo antes que asumirse en la Unidad) sabrían las gilipolleces que cuentan, para seguir manteniendo adeptos, seguidores o compradores de humo, mentiras necias con tal de sentirse aplaudidos en lo personal. La Vida es impersonal y  atemporal, no necesita adeptos ni seguidores para nada, y menos para permanecer dormidos en el tiempo con una historia que no existe. Lo consiente todo por supuesto, porque lo abarca todo, todo, todo, pero para todo es para despertar de la consciencia, no para soñar con ideales de múltiples vidas,  más santas y más maravillosas que ¡esta única vida!  A ver si dejan de soñar con mundos mejores o más divinos que esta única y vasta inmensidad que nos sucede espontáneamente, a la vez, a la que llamamos mundo. Nada puede superar a esa Luz.

 

La Unidad, precisamente, lo que necesita para el mundo, son corazones nobles y valientes que vivan sin pizca de miedo, que vivan comprometidos y enamorados de la Vida como el primer día, que vibren sin nada, SIN NADA en absoluto, únicamente que fluyan con la sabiduría innata del no saber, no necesita tales maestros con lastres religiosos, con sueños hipnóticos metidos en el cuerpo para sentirse propietarios de vida, dibujando falsos árboles en un bosque para permanecer soñando con lo dual y conceptual. Que dejen de implorar y rezar para no trascender lo personal, para no asumirse en la unidad, que dejen de meditar para seguir con el ideal de  un mundo mejor, implorando que se les aleje de la ilusión del mal que ellos mismos han recreado o han reinventado una y otra vez. La Unidad necesita inocencia, pureza, sensibilidad, no gentes que se adaptan a la profunda ceguera y enfermedad, con el mismo teatro de siempre, negociando con la existencia para seguir perpetuando lo copiado, imitado, cómodo y conocido. Cualquier signo de miedo metido en el cuerpo, cualquier pretensión de poder elevar la vibración de esta vasta inmensidad llamada mundo, ya es señal de darle cancha al ego de la mentira, al auto engaño, es señal de estar identificado con el yo ilusorio, con el falso yo autodenominado despertado, maestro o alumno de vida. El despertar es fluir sin un tal "yo", es SER, es vivir sin pizca de miedo a lo absoluto, porque esa LUZ  ¡siempre presente! es tan radical, tan brillante y tan divina, tan y tan maravillosa que siempre fulminará y acabará con toda mentira humana, con todo falso yo, con todo falso mundo, con todo falso maestro que se recrea con sufrimiento inútil, con todo personaje ilusorio que se adjudica un mérito, una santidad, una libertad y un poder que jamás nadie ha tenido ni tendrá.

 

A ese algo o alguien que supuestamente dice saber porque dice que lo ha experimentado, sólo le pregunto ¿Dónde está el experimentador dentro de ti? ¿Sabes que lo que llamamos experiencias personales en el tiempo, no existen? El tiempo es un invento más del hombre, como tantos inventos de tebeo, siempre es ahora, siempre es hoy, siempre estamos en casa. Sólo hay sucesos en la Presencia. Hay que SER NADA, absolutamente Nada, para verlo, uno debe implorar a ESO que ES que le haga el inmenso favor de que desaparezca el sentimiento de propiedad, liberarse completamente de toda ilusión personal sobre el mal y el bien que la mente ha creado y ha recreado para salirse con la suya. Para poder entrar en la casa de la verdad inalcanzable hay que ser nada. No pretendas entrar con un “yo personal” que se ve a la legua cuando se muestra en la casa del auténtico Yo SOY, hogar que es de nadie y para nadie, hogar en el que sólo hay Vida siendo vida.

 

Conoceréis la verdad, y sólo la verdad os hará libres para siempre. -Jesús-

 

Cualquier personaje autodenominado iluminado o despierto que siga sin ver que ¡esto!, lo que sea que esté sucediendo, ya es el mundo apareciendo, ya es ESO que ES, sigue fabulando con un más allá. Ningún personaje está libre ni está liberado si sueña con un más allá, un personaje no puede estar en la casa de la verdad inalcanzable, porque la creencia de ser un personaje ya es un sueño de amor, un relato. Ningún diminuto yo con sentimiento de propiedad, viviendo de ideales, de sueños, metáforas o memorias heredadas, ha podido ni podrá, porque el simple ideal de ser persona ya es un ideal, es un sueño al que juega la Unidad. Hasta que el personaje por el cual uno se ha tomado no se rinda o no muera de una vez por todas, uno no puede fundirse con el auténtico Ser, con el auténtico YO SOY siempre presente.

 

En la Presencia del Ser no hay vidas pasadas, vidas venideras, ni múltiples vidas, ni un más allá, ni santos pululando, ni infiernos, ángeles o demonios, ni fantasmas vivientes en un cielo, insisto en decirlo porque ya está bien que esos tales maestros autodenominados algo o alguien especiales, jueguen con fantasmas o sigan influenciando a seres inocentes de corazones nobles, y además algunos cobren para ello. Lo único que hay es Vida siendo Vida, nadie que tenga o viva una vida en propiedad. Cuando muere un cuerpo, no ha muerto nadie, simplemente ha desaparecido de escena un sueño, un personaje ilusorio con un relato ilusorio que uno ha creído que es muy importante,  totalmente ilusorio, sólo sucedió en la cabeza. Jamás nos hemos movido de ESO que ES, de ESO que nunca ha venido y nunca desaparecerá, porque ESO que ES, ya ES el auténtico paraíso, ya ES el auténtico YO SOY. Lo que en realidad todos buscamos en un más allá,  siempre ha estado delante de la nariz. LA verdad inalcanzable es lo que no hemos dejado de SER. No hay que pagar un dineral para seguir durmiendo con las  gilipolleces heredadas  de lo más enfermo del ser humano, que sigue con el sufrimiento colectivo no trascendido, simplemente hay que rendirse profundamente para que el auténtico Yo Soy pueda acabar con la propia ceguera y con el propio drama, porque únicamente así uno puede ver que ESO que ES, siempre ha estado presente, siempre ha estado ahí, siempre ahí, jamás se ha movido, es puro amor. 

 

A esos supuestos y aparentes maestros, la Unidad les dice: deja el mundo en paz, en mis manos, en las manos del Ser omnipresente, porque de lo contrario seguirás con el mismo drama de siempre sin trascender, con el mismo caos metido en la cabeza, con las mismas tinieblas sin trascender, vivirás con la Ley de los opuestos, sin ver ni reconocer la propia ceguera e ignorancia, sin ver lo afortunado que podrías ser si te abrieses al milagro permanente de la Vida. Aléjate de quienes te han ensuciado ese templo sagrado sólo para complacerse a sí mismos, sólo para obtener glorias personales. Hay bastante maldad sin asumir, sin reconocer y sin y trascender en lo que llamamos la manifestación de la bondad, y hay más bondad de la que imaginamos en lo que llamamos la manifestación de la maldad. La Vida no es ni buena ni mala, simplemente ES.  No persigue ideales ni sueños, su única vocación es SER.  Su único propósito es realizar al YO. La máxima comprensión es comprender que no hay nada que uno deba comprender. Todo ya ES, todo ya se manifiesta en la Presencia del SER. La Vida no pretende labrarse un destino ni conseguir ningún propósito o metas, porque no lo necesita, no precisa perseguir glorias personales, tampoco necesitas milagros, puesto que jamás, ¡jamás! ha sido algo personal, no se ha movido ni se moverá de la Presencia, de donde nos sucede ¡a todos! el milagro sin fin.  Todos ya estamos en casa, la única que lo ignora es la mente, porque de todo prefiere hacer un problema o un circo, siempre está a la espera de un mal.

 

No soy yo la que puede ayudar el mundo aparente, es el mundo aparente el que desde siempre y para siempre me ayudó a mí. El mundo real ya está a salvo, la Unidad lo mantiene en constante equilibrio y en constante armonía, en profunda paz y sosiego. Sólo hay esa eterna y maravillosa Eseidad que desde siempre y para siempre ya está realizada y evolucionada, que no tiene nada que ver a como uno lo imaginó y lo personalizó  ¡Vivir es muy, muy, muy fácil! Lo complicado es que uno lo vea con total lucidez y se lo crea. La mente siempre hará lo indecible para alejarte de la Presencia, para que no se vea, porque preside el trono de la más profunda ignorancia y sabe que tarde o temprano se le acabará el chollo, siempre está a la espera de un mal, y el único mal que hay ¡ahora mismo! SIEMPRE AHORA MISMO, es imaginar que el mal existe, el único problema que hay es ver problemas en todo,  es no ver que en la Presencia del Ser no existe ni el mal ni el bien, sólo hay SER. VIDA.

 

No existe la separación o el espacio entre en tu y un yo, la separación tan sólo es aparente, es conceptual, es más, los demás tampoco existen, simplemente todo es Vida siendo Vida, y cada cosa, cada instante, cada suceso y cada escena es un auto-recordatorio para regresar a la Presencia del Ser. Cada uno es el uno buscándose a sí mismo, iluminándose a sí mismo, la máxima realidad. No somos olas separadas del océano como hemos imaginado ser, somos el Océano, ESO que impulsa y acoge todos los pensamientos, las emociones, los personajes, las luces y las sombras, los escenarios y todo lo que se manifieste en la Consciencia. No somos un puñado de pensamientos inútiles e ilusorios que son de nadie y para nadie, que sólo aparecen y desaparecen, somos ESO que ES, totalmente inmutable, ESO que los ve aparecer y desaparecer. No, no somos personas, somos la Vida eterna e inmortal, que desde siempre y para siempre está Presente y Realizada. En la Presencia solo la vemos manifestarse divinamente.  Simplemente y llanamente Yo Soy. Nada y Todo.

 

La Unidad no se equivoca nunca, tu auténtico SER te está esperando con los brazos abiertos, no ha querido otra cosa para ti, puesto que sólo anhela que puedas recuperar tus dones innatos y la inocencia perdida, pero sobre todo lo que más anhela es que puedas aceptar la propia  invitación par recuperar la visión y la felicidad sin causa, junto con esa dulce libertad del fluir sabiamente con el Ser, que no tiene ni nombre ni precio, está permanentemente ahí. Te está gritando más fuerte que cualquier otra cosa del Universo: ¡ESTOY AQUÍ! Te estoy amando así, tal como eres ahora mismo, siempre ahora mismo. Si no te rindes profundamente no puedes evidenciar que no has dejado de SER otra cosa que el auténtico Yo. Encuentra la verdad inalcanzable del Ser único que habita en todas partes y que se manifiesta  a través de ti, no lo busques a través de proyecciones de dramas o sufrimientos sin trascender, ni en los falsos maestros o falsos autodenominados despiertos e iluminados, no a través de árboles de vida dibujados o creados en bosques para mantener vivos a egos arcaicos, inmaduros, paganos, embusteros, recalcitrantes y duales, ciegos ante la Vida, que siguen sin trascender la propia ceguera e ilusión, sólo por el pavor que tienen a asumirse en la Unidad, para no perder la falsa imagen que han construido de sí mismos,  con tal de mantener sus herencias, organizaciones y tradiciones oscurecidas y enrevesadas para apoyar ese maravilloso caos sin fin que la Vida mantiene vigente y en orden perfecto para el despertar. Estas enseñanzas duales aunque contengan la esencia de la verdad, las mismas palabras y las mismas imágenes ya la ocultan;  más bien lo encontrarás en esa Nada lo que más buscas, en lo desconocido, en la sabiduría innata del no saber, observando con inocencia absoluta a los árboles naturales, observando lo que la Vida mantiene plantado en ese eterno jardín o en ese edén que se nos regala a todos, ¡a todos! llamado naturaleza o existencia que puede revelarte al YO SOY. Te puede revelar mucho más un simple árbol de la naturaleza, si lo observas llanamente, sin juicios y sin prejuicios, sin conceptos, muchísimo más que multitud de enseñanzas duales para mantener un ilusorio yo, constructor de toda tiniebla y de todo drama de la humanidad. Déjate envolver por el Silencio eterno y lo verás todo, todo, todo, con total lucidez, y ya nada ni nadie podrá hacerte ningún daño cuando el despertar se haya consumado, incluso te reirás a más no poder, porque hace risa cuando lo ves todo con total lucidez. ¿Sabes lo que muere cuando desaparece el personaje de escena, por el cual nos tomamos? Nada, un relato, un sueño, nada más. El despertar es resucitar en Vida.  Cuando se apagan las luces de la más profunda ceguera e ignorancia, sólo queda eternidad, Vida.

 

Yo misma necesité esos falsos maestros, o a esos lobos disfrazados de corderos, peregriné de puerta en puerta, siempre fuera de mi auténtico hogar, buscando siempre algo más divino y mejor, perseguía un ideal y  pagué una fortuna buscando soluciones baratas y mágicas, pero hasta que la Vida no se apiadó de mi, retomando el control de la mente dual, que se comporta ciega y sorda ante la Vida, hasta que no me quedé sin nada, no pude recuperar todo, absolutamente todo. De hecho, siempre supe que había algo más, lo que no sabía es que estaba ahí, tan y tan cerca de mi, tan accesible y tan gratis para todos,  puesto que Eso que ES es lo que verdaderamente todos buscamos, es lo que ya somos, y se encuentra precisamente cuando uno dejar de buscar al exterior, cundo se deja de ofrecer ayudas o milagros a personas ilusorias, para que se mantengan en el propio drama ilusorio. Ayuda a 30 personajes a mantenerse soñando y tendrás 30 problemas más añadidos a los tuyos. Aquellos que siguen pidiendo u ofreciendo milagros, sin ver nada más, están apoyando y perpetuando el drama sin fin. Ya estamos todos en casa, ya estamos asentados en el milagro constante de la Vida,  ya somos la gracia permanente o el milagro sin fin, porque jamás hemos dejado de ser la Vida. Hay gentes que lo ven todo como un milagro y se sienten muy agradecidos por todo, absolutamente por todo, y las hay que no hacen otra cosa que suplicar milagros o pedir más divinidad de la que ya se nos regala, de la que ya está sucediendo. Para tenerlo todo hay que ser nada, vivir sin nada, absolutamente libre de conceptos, metáforas e historias ilusorias metidas en la cabeza. La mente siempre quiere retar a la Consciencia pero nunca lo conseguirá.

 

Lo único que me permite esa Nada, es compartir este conocimiento que es inherente a todos y a todo, nada más, porque cada uno ya es el Uno. De la Nada que yo soy a la Nada que tu Eres.  Una cosa es compartir un conocimiento que es inherente a todos, a todos sin excepción, por pura compasión y puro amor, porque así sucede, y otra cosa muy distinta es querer manipular, forzar, gobernar o controlar la existencia,  inventando árboles cabalísticos, totalmente arcaicos, subiendo vibraciones raras, imaginar que hay que juntar la tierra con el cielo para que la existencia se manifieste  mejor o de distinta manera.  Si no hay separación con nada ni con nadie, la separación tan sólo es conceptual, totalmente aparente. La Unidad no necesita embellecerse ni ser mejor, ni más hermosa, ni más divina, porque no necesita nada de nada, no persigue ideales, sueños o metas, no necesita satisfacer glorias personales. ¿para qué las necesita si la Unidad es todo lo conocido y todo lo desconocido? Precisamente esta falta de propósito y esta falta de significado es su eterna belleza, su eterna hermosura y su eterno amor. Los conceptos imitados o la propia palabra heredada, es lo más abstracto de la Vida, lo más ilusorio. Si lo ves, tan solo suplica deshacerte del mundo conceptual y lo verás todo con los ojos del auténtico AMOR. Cuando recuperas la visión te quedas atónito, todo se va revelando con total facilidad y claridad. Hay que llegar a la raíz del Ser para poder recuperar esa Nada inherente a todos. Esa Nada o Eseidad ninguna persona la puede definir, enseñar, retener o alcanzar. Todo ya ES, TODO es un regalo divino y maravilloso en la Presencia del Ser.

 

 

Mira, en realidad, yo soy tu.

 

¡¡Gracias !!