Compartir, sin ayudar ni aconsejar.

 

Si me pidieras un consejo, aun sabiendo que no lo necesitas, el único que te daría, después de haber visto íntimamente y con claridad la totalidad del Ser en la Unidad, es: no aceptes consejos ni ayudas externas de nadie para vivir sanamente feliz, ni los ofrezcas sólo para satisfacer tus intereses personales.

 

¿Sabes por qué sufre el ser humano? Porque, por un motivo u otro, mantiene en el olvido su auténtica naturaleza original, y aunque jamás ha dejado de ser lo que ya ES, su mente dual  pide consejos y ayudas a todo el mundo, porque no puede ver con claridad. Hay personas que han pagado verdaderas fortunas para que alguien les diga, les aconseje o les ayuden a vivir, están convencidas de no saber vivir,  y con eso lo que hacen es controlar el flujo de la sabiduría infinita del Ser que cada cosa y cada uno es.

 

Como personas soñadas por la Vida, por las cuales nos tomamos, nadie debería decirte, en edad adulta, como debes comportarte o como debes mostrarte, porque en el fondo, muy en el fondo, tu ya lo sabes que nadie debería enseñarte a vivir. Todas las respuestas a tus preguntas más íntimas no están fuera de ti, jamás las hallarás buscando en los libros o a través de alguien. Simplemente no te anticipes ni te demores. Vive en lo desconocido con la sabiduría innata del no saber. ¿Qué quiere decir no anticiparse ni demorarse? No anticiparse con futuros inciertos a lo que ya ES, no ir en busca de ayudas externas ya que así estás interrumpiendo lo más divino que hay en ti, no debes ir más lejos de lo que ya sucede, camina paso a paso asumiendo consciente-mente y voluntariamente lo que ya es en ti; no demorarse significa no quedarse anclado en lo que fue, en lo que ya sucedió, en lo que me han dicho y yo muy inocentemente tomé como cierto, haciendo de las inconsciencias colectivas, mis propias creencias preestablecidas, puesto que únicamente LoQueES ya en ti, puede conducirte a tu auténtica  naturaleza original.

 

Como personas por las cuales nos tomamos creemos tener identidad propia, así es como se vive con miedos, con dudas, tristeza y con el absurdo y aburrido, pero a la vez inteligente, sentimiento de libre albedrío, o sentimientos de posesión y propiedad. Es como si una ola del Océano mantuviese en el olvido que es agua y Océano, tendría miedos a ser agua porque ignoraría que es Océano, lo que en verdad ES, e ignorándolo imitaría del inconsciente colectivo de otras olas que están perdidas como ella, rezando e implorando para reencontrar el Océano que no han dejado de ser, las cuales le dirían que dispone de un libre albedrío para hacer y deshacer a su antojo sin el impulso del Océano, así es como querría controlar el movimiento espontáneo, continuo y natural del océano. Si una ola creyese ser propietaria de su existencia, poseería todo lo que le sucede durante la experiencia de ser ola, tomaría como suyas las opiniones ajenas de otras olas para comprender las sensaciones que ella misma crea al personalizar la aventura del vivir, y al imaginarse separada de la fuente o del Océano ¿te imaginas lo que le sucedería? Tal vez, le gustaría ser más grande, más buena, más especial, más exitosa o más divina de lo que ya ES, imitaría para complacer a un inconsciente colectivo, con tal de obtener la absurda aprobación de un mundo necio, solo aparente, lleno de olas miedosas, aburridas y dudosas, todas con miedos a morir y a perder, todas aparentes ya que solo le suceden en la cabeza, sin tener en cuenta el mismísimo Océano que no ha dejado de ser, y al querer controlar, ayudar, encontrar y ofrecer favores sin lucidez, buscaría, imitaría y ofrecería opiniones con el mismo caos, lo conocido de siempre, daría y pediría consejos o ayudas del inconsciente colectivo, pero con eso lo que haría es oscurecerse más, más y más, apoyaría el drama eterno hasta no ver nada,  se mantendría en el olvido para siempre creyendo que el Océano es injusto con ella, imaginando que no está siendo impulsada por el Océano, para ser agua y océano, tal como ya ES.

 

Así que el consejo de la Vida, sin que sea un consejo, sin pretender ayudar a nadie, es lo siguiente:

 

1.       -Liberarse del miedo heredado del inconsciente colectivo a hacerlo mal, puesto que el mismo miedo a hacerlo mal, sin ver que la Vida es la que nos impulsa a ser como somos, ya hace que se estén haciendo las cosas mal.

 

2.       -Liberarse de la necesidad infantil de tener necesidades, miedos de uno mismo, miedo a perder la falsa imagen que la mente ha creado de ti, sobre todo lo que pensarán e imaginarán, pues al tener ese tipo de miedos absurdos a lo que dirán, opinarán o pensarán de mí,  si no me abro a vivir en lo desconocido, sin opiniones inconscientes y ajenas, esos mismos miedos absurdos heredados del inconsciente colectivo, es lo que más le aleja a uno de la Vida, de lo más brillante, liberado y lúcido que hay.

 

3.       -Liberarse del pavor inconsciente a ser como te ha creado la Vida, sin querer ser diferente ni distinto, porque al tener ese tipo de miedos, ya no somos lo que sí somos en la lucidez, ya se piden consejos, favores y ayudas para ser distinto, para no ser como te impulsa a ser la Vida. Los que gratuitamente ofrecen o venden sus consejos personales, aunque los compres o los vendas, ya se está cortando en dos la raíz de tu auténtica luz o naturaleza original, entre lo que está bien y lo que está mal, entre el mejor o peor, así es como va aumentando la duda y vas perdiendo la seguridad absoluta del Ser.

 

4.       -Liberarse de la necesidad inmadura de imitar, curiosear, copiar o idolatrar, ni para ser más bueno, más inteligente, más especial, más divino, más sano, más santo o más exitoso, porque al imitar o curiosear para querer ser más que la Vida, ya eres menos o ya eres una imitación, ya eres lo que supuestamente no quieres ser. La Vida no es cosa de maldad o de bondad, ni de buenos o malos, ni de santos o pecadores, es cosa de igualdad, de seguridad, de amor e integridad.

 

5.   -Liberarse de la necesidad absurda y necia de pretender que me resuelvan los problemas que ha creado mi mente inconsciente, inmadura, miedosa y dudosa ante la Vida, porque al quererlo o al pretenderlo, lo que estoy haciendo es sumar más y más problemas en el saco del caos  eterno del inconsciente colectivo de la humanidad, me sumo al drama de la separación y la división, sigo sin ver la Unidad viviente ya en mi, con lo cual no podré ver ni resolver consciente-mente y voluntariamente los problemas que mi mente inconsciente ha creado. Por supuesto, al haberme identificado con la mente dual e ilusoria, debo hacerlo todo con la ayuda de la Vida Presente que ya es consciente de sí misma, porque la mente que personaliza la existencia es lo más problemático que hay. Los problemas que haya creado la mente ignorante, únicamente los puede resolver la Vida lúcida que UNO ya ES. Ninguna persona que se mantenga con el instinto de posesión al poder, imaginando estar dividida, creyendo ser algo o alguien más inteligente o más iluminado que la Vida, no está capacitada como cree estar para ofrecer ni vender ayudas o favores a nadie. Sólo la Vida lúcida, lo que ya ES en ti, puede liberarte, si se lo permites, de la mente ilusoria que te divide y te esclaviza porque intenta separarte del Ser;  hasta que puedas fundirte con Él en la Unidad, es lo único que ayuda a vivir sin problemas y plácidamente liberado, absolutamente íntegro, con lucidez y feliz, sin causa además. 

 

6.       - Liberarse de la necesidad inconsciente de pretender cambiar al personal, para que sean más buenos, más santos, más saludables, más inteligentes, con menos ignorancia, con menos supuestos errores o con menos sufrimientos al poder. El secreto es precisamente ese no necesitar que los demás cambien para sentirme más especial, más bueno y mejor, porque la misma necesidad infantil o necia de querer que los demás cambien y mejoren a como están siendo vividos por la Vida, produce el efecto contrario. En todo está operando la Ley de los opuestos. Sólo cuando se comparte Vida con respeto, sin necesidades personales, sin pretender conseguir cosas, éxitos, medallas, logros, aplausos, información o beneficios a cambio, y solo cuando nos liberamos de esa infantil necesidad de aprobación, la Vida fluye sin prisa y sin pausa, sin miedos absurdos metidos en el cuerpo y con total amor. La comprensión lúcida es la mejor aportación para el mundo en el que vivimos todos, es lo único que puede fulminar lo que más infeliz le hace al hombre, la ignorancia que cree ser inteligente, al poder.

 

7.      -Liberarse por completo, con la ayuda de la Vida lúcida, de esa necesidad infantil de auto adjudicarse los méritos, porque no es ningún mérito darle el poder a la mente ignorante que te divide en dos, que te mantiene separado de la fuente, porque imagina ser más inteligente o más  iluminada que la Vida. La mente dual no liberada es lo que más enferma y esclaviza al hombre. La simple idea de ser persona, ya es lo que más esclaviza al hombre. En todo momento, estamos siendo vividos por la Vida hasta fundirnos con Ella. Somos la Vida, no personas.

 

8.       -Liberarse del nefasto sentimiento posesivo o de propiedad. ¿Quién es propietario de la Vida? Nadie es propietario de nada, en un segundo todo puede acabar. Todo es un regalo bellísimo en la Presencia del Ser, ya se nos regala el paraíso a cada instante, sólo hay que estar abierto a verlo y a agradecerlo. El paraíso eterno es ser nada, fluir, sin más,  precisamente en la Presencia del Ser ya somos esa maravillosa y fascinante eternidad. Estamos siempre asentados en el milagro sin fin.

 

9.       -Y, por último, borrar por completo esa linea imaginaria que cada uno, muy inteligentemente, pinta a su manera en la cabeza, solo para madurar, que no es otra cosa que liberarse por completo de las crencias preconcebidas del bien separadas del mal, lo que divide la vida en dos, porque es lo que más te separa de la fuente de todas las cosas. Sólo el bien puede vencer al mal, y el bien, lo mejor de lo mejor, es lo que ES, siempre está presente, siempre, siempre.

 

     Ser valiente es arrodillarse íntimamente ante el Ser siempre presente, sin ayudas externas, para suplicarle ser nada y pedirle la segunda oportunidad de oro, que por derecho innato te mereces recuperar, con tal de poder vivir lúcidamente y plácidamente liberado y feliz el milagro sin fin, sin miedos aburridos y absurdos metidos en el cuerpo, sin pavor a perder ni a morir. Porque aunque te implores a ti mismo, al haber olvidado tu auténtica naturaleza original, solo el Ser puede devolverte la visión. Ir de valiente sin lucidez, solo para salvar a un mundo necio y ciego que nadie ha podido, ni puede ni podrá salvar, es cobardía, es no querer reconocer los propios límites sagrados, es vivir solo por la fachada, por necesidades infantiles con tal de mantener la falsa imagen al poder. Si le cedes el poder a la mente inmadura y ciega, deberás mantenerte en la postura de apoyar el drama eterno, con conceptos de: fuerte, duro, víctima, pobre de mí, resentido, santo, enfermo, esclavo, sufridor, bueno, salvador, necesitado o necesario para un mundo necio, sin ser valiente realmente, por temor al que dirán y a descubrir lo caótica que ha sido siempre la ignorancia humana al poder, sobre todo la que cree ser inteligente, necesaria, iluminada o santa. La mente dual prefiere presidir el trono de la más profunda ceguera, para así permanecer inmadura impresionando al personal, con todos los miedos metiditos en el cuerpo para comercializar con la existencia, con pavor a perder y a morir. ¿Quién muere cuando muere un organismo corporal? Nadie. Solo desaparece el ilusorio yo, el relato personal del bien y del mal que sólo sucede en la cabeza. La ignorancia siempre busca inconscientemente un más allá, al no ver que lo que busca no se ha movido de ahí, de la Presencia del Ser. Cada muerte es una celebración para la Vida, se apagan todas las luces de la más profunda ignorancia al poder y se enciende la Luz eterna que en ningún instante se ha alejado de la Presencia del Ser. No existe el más allá, todo es aparente, excepto la Presencia. Únicamente hay la visión de EsoQueEs, lo que más se anhela recuperar. 

 

Todas las personas que, por un motivo u otro, se mantengan en el olvido de la naturaleza original, aparentemente se mantienen lejos de la visión de Esa Nada abierta, acogedora y desconocida a todos, pero no dejan de ser Vida, Vida que se experimenta a sí misma, vida que se busca a sí misma, Vida que si no le damos la oportunidad, dejando de ofrecerle ayudas y favores, no puede redescubirse a sí misma, simplemente serán personas que imaginarán vivir alejadas de la sabiduría infinita, desterradas del paraíso eterno, por eso sufre la humanidad con tanto imitar, curiosear, copiar y pegar para ayudar, pedir u ofrecer favores a nadie, porque todo es Vida que se busca a través del inconsciente que cree ser algo o alguien. A través de todo y de todos nos vamos haciendo conscientes de que somos Presencia viva en la Unidad, Eso que consiente que la existencia sea tal como Es. Pero, únicamente uno mismo, con la ayuda de la Vida lúcida, sin ayudas externas, puede hacerse consciente del propio inconsciente. Todo ya es conducido para que cada cosa y cada ser sea visto en la UNIDAD del Ser. La visión de EsoQueEs es lo que más se anhela recuperar.

 

Quita todos los conceptos que la mente conceptualista e intectual retiene para intentar poseer lo que Eres, con tal de que no veas con lucidez, aunque sea por un instante, y verás que lo que queda es lo que ES, ¡una maravilla! que no tiene nada que ver con lo que imagina o reinterpreta la mente conceptualista y dual que personaliza la existencia para usos o logros personales.  Sólo lo que ES, sin anticiparte y sin demorarte, puede liberarte por completo de los problemas de separación que ha creado el ilusorio yo, el personaje por el cual te has tomado que no puede comprender con claridad que ya Eres Presencia, Vida consciente de sí misma. Es simplemente una cuestión de aceptación profunda, porque en la misma aceptación profunda hallarás la auténtica libertad y la plenitud de tu verdadero Ser.

 

La mente dual inconsciente quiere hacerte creer que las palabras imitadas o heredadas tienen mucho poder, cuando es lo más abstracto de la Vida, lo que más nos confunde. Si la palabra no nace de la raìz del Ser, del silencio innato inherente a todos, no podrás evidenciar que toda palabra solo indica, puesto que nada ni nadie tiene poder sobre la Vida que ya Eres, si tu no se lo regalas. ¿Cómo puede una ola mover al Océano que no has dejado de Ser?

 

Yo ya no debo dar consejos personales ni debo ayudar a nadie, lo hice muchísimo cuando creí ser alguien, cuando soñé en ser una persona que tenía libertades o capacidades personales para ayudar a personas a ser personas, fue cuando no podía asumirme tal como soy, porque seguía sin ver mi propia ceguera e ignorancia ante la Vida, por eso no podía comprender con claridad que únicamente hay Vida inteligente, original y espontánea conduciéndonos a todos, a la vez, puesto que todo y todos es para el despertar de la Consciencia. Como Vida que somos, consciente de sí misma, no nos sucede nada de nada en la Presencia del Ser, solo sufre el ilusorio yo que cree ser el centro del universo porque imagina hacer un viaje muy largo y muy importante en el tiempo, es lo ilusorio de nosotros por lo cual la mente se ha tomado, que al haberse identificado con ella la especie humana, no se ve. Simplemente se ve, o no se ve que sólo hay una ÚNICA EXISTENCIA o inteligencia totalmente impersonal, atemporal y liberada. ¡Es tan evidente cuando se ve con total lucidez!

 

Únicamente puedo compartir un conocimiento que no es intelectual, no es para usos del intelecto personal que divide la vida entre buenos o malos, entre éxitos y fracasos, entre cielos e infiernos, es un conocimiento inherente a todo y a todos, una resonancia, porque la Vida es de nadie y se vive para nadie. Tu ya Sabes, tu ya ves, tu ya escuchas, tu ya Eres, tu ya intuyes más allá de estas palabras que emergen de la Nada. No necesitas consejos ni ayudas externas de nadie, y menos pagar fortunas para darle el poder a la mente inconsciente que ha pretendido adueñarse de ti, para hacerte dudar e imaginar que vives alejado de la fuente de todas las cosas, simplemente es un abrirse a la aventura eterna del no saber, siempre al lado de la Vida lúcida, de lo que ES, hasta darse cuenta que siempre se está en la Presencia del Ser, en lo más vital,  inocente, abundante, pleno, ordinario, inteligente y natural que hay.

 

El Ser ya es consciente de sí mismo a cada instante. Jamás has sido un error, ni has estado separado de la Vida eterna que te ha impulsado a buscar hasta ver que puedes ser tal como Eres.  Es una confianza absoluta a lo desconocido, una apertura total a esa Nada, porque de Ella fluye el amor que está en todo, es la maravilla eterna de lo que ES, sucediendo sin más, sin esfuerzo, sin lucha y sin temor. Lo mejor de lo mejor no se te puede indicar ni explicar, ya es viviente en ti, simplemente ábrete a la fascinante aventura de redescubrir la Vida lúcida, sé lo que ya ES y libérate de lo que no es en la Presencia del Ser, puesto que no necesitas ni estas palabras para ver y comprender espontáneamente la Vida tal como ES. 

 

La Vida es un regalo maravilloso, es un compartir, sin necesidad de recibir ni de ofrecer favores a cambio, es un dar y un recibir vida espontánea porque todo es Vida inteligente, moviéndose sin error. No hay que esperar nada a cambio para vivir felizmente y sin más. Vivir debería ser  sin  ayudas ignorantes que dividen la vida en dos para satisfacer logros personales. Nadie necesita que le digan o le metan en la cabeza que uno debe sufrir para vivir feliz, o que le insinuen que debe vivir con miedos a la Vida.  En toda ignorancia opera la Ley de los opuestos, la impersonalidad de la Vida, con lo cual no desmerezcas a nadie, porque aunque aparentemente no vean con lucidez, eso no significa que no saben vivir sin ti, más allá de la mente que ignora, por supuesto. Precisamente cuando dejamos de implorar ayudas y cuando dejamos de ofrecerlas, la ignorancia puede rendirse, porque lo único que debemos perder es el juez instructor de la mente inmadura que ignora lo que la Vida ES, es lo único que debe desaparecer si queremos encontrar la Vida lúcida y la felicidad eterna y sin causa del Ser, porque con lucidez ni a una mosca puedes hacer daño, ya no hay nada por lo que uno deba temer o sufrir. Lo dejas todo tal como está, en manos de la Vida liberada que nos piensa, nos sueña y nos conduce al Ser.  Toda persona es un sueño de la Vida, es un sueño inteligente de Luz y Amor que nos conduce de la ignorancia al poder del ilusorio yo, a la visión lúcida del auténtico Yo en la Presencia del Ser. El despertar es pasar, sin miedos, del drama eterno al milagro eterno y sin fin.

 

¡Solo hay Unidad!

 

¡¡Gracias!!!