Atención plena. Consciencia Silenciosa. Escucha y observación.

 

El milagro de la Vida que ya nos sucede felizmente, más allá de la mente personal, (cuando uno se ha hecho consciente a través de la luz original del Ser) es plenitud. Todo en la manifestación es una explosión de sensibilidad, de Luz y Amor. En la Presencia del Ser sólo hay un dar y recibir Vida, una inteligencia sensible y renovadora que sucede silenciosamente,  sin esfuerzo, lucha o sudor. Cada cosa y cada ser contiene la Nada y el todo. El arte de la Vida es dejarse sorprender por la danza de la Nada.

 

¡Esto! tal como ES, contiene el todo y la Nada, emerge de la fuente de todas las cosas, de la cual fluye el Amor.

 

Hay un lugar sin lugar dentro de ti, una dimensión desconocida, abierta y acogedora, totalmente neutral e incondicional que está permanentemente conectada a la fuente de todas las cosas, a la sabiduría innata e infinita. Ese lugar es el núcleo indefinible de la totalidad de todo tu Ser. Para decirlo de alguna manera, es tu centro, el auténtico Yo Soy, y ESO está ahí antes de que los primeros pensamientos apareciesen en la consciencia al poco de nacer el organismo corporal. Ahí está tu auténtica sabiduría, es el Silencio innato y amoroso inherente a todo y a todos, es ESO que ve aparecer y desaparecer todo lo que te sucede en la consciencia. Ese lugar es sin lugar y sin forma, precisamente es el centro de tu infinito amor. Hace siglos que la humanidad lo busca, pero no lo encuentra, porque desde que dejó de utilizar los pensamientos para fines prácticos, el ser humano se dejó poseer por los pensamientos caóticos que se heredan de generación en generación con siglos y siglos de sufrimiento colectivo. Nosotros, los seres humanos, no somos los pensamientos ni somos propietarios de ellos, sin embargo, parece que no se pueda caminar, ni dormir, ni vivir, ni relajarse o respirar sin los pensamientos.

 

Un niño de hoy en día, pasa de sentirse conectado a la fuente o naturaleza original, al mundo conceptual y caótico de la imagen, sin haberle dado tiempo de poner atención plena a las cosas y a todas las formas de vida que hay, sin haber percibido por sí mismo la propia manifestación a través de la sabiduría infinita que se nos regala a todos, sabiduría que está mucho más allá de los pensamientos, conceptos, palabras e imágenes, mucho más allá de la falsa imagen que el ego inconsciente va construyendo de sí.  Lamentablemente, es así como todo ser humano se separa de la fuente o sabiduría infinita, ya que, desde hace siglos, al poco de nacer se pierde la atención plena, la sensibilidad y la observación, cada vez más, con más facilidad.

 

La Consciencia se separa de la fuente al poco de nacer el organismo corporal, y al sentirse separada se oscurece y se busca. Cada vez más tempranamente, porque no se le da casi importancia a la Vida, ni se la permite expresar tal como ES a través del organismo corporal de un niño. Es así como cualquier niño pierde la atención plena, el observar y el escuchar con atención y sensibilidad LoQueEs. Se le introducen en la consciencia etiquetas de: mío, tuyo, suyo, nuestro o vuestro, muy tempranamente recoge un sin fin de conceptos y palabras sin haber sido observadas con la Luz original de quienes supuestamente se lo introducen, tales como: bueno, malo, mejor o peor, le hacemos entrever: -tu no sabes vivir como hijo de la Vida que Eres,  o yo “papá o mamá” te enseñaré a vivir para que puedas sentirte feliz,  y seguidamente se le introducen las propias proyecciones: eso no se hace, eso no se dice, eso no se piensa, eso no se siente, eso no se toca, como si la consciencia de cualquier niño no supiese observarse o reconocerse a través de todo y de todos sin palabras, como si la luz original o sabiduría infinita de la Unidad no supiese mandarle señales inteligentes al cuerpo. Un niño sólo debe imitarnos para reconocerse, como cualquier especie de la creación, pero si somos inconscientes, sólo pueden imitar más de lo mismo. Un niño, tal vez no sepa  comunicarse a nivel intelectual, pero sabe perfectamente lo que le hace sentir cómodo y lo que le hace sentir incómodo, pero al intentar interpretarle con los pensamientos limitados y heredados que nos han poseído, proyectamos en él, nuestras frustraciones, los miedos más grandes, o las inseguridades más insólitas, ya que nosotros mismos no queremos ver ni reconocer lucidamente que son los pensamientos oscurecidos o inconscientes los que nos están poseyendo, que ni son nuestros, pero la mente nos ha hecho creer que somos propietarios de toda la experiencia.

 

En lugar de permitir que la conexión natural en la Unidad, que mantenemos los unos con los otros, sea antes de que los pensamientos ilusorios aparezcan, estamos tan poseídos por ellos que nos alejan por completo de la Presencia del Ser ante cualquier situación que la mente llame buena o mala, no permitimos a la Vida manifestarse tal como ES en un niño. Cualquier ser humano inconsciente, se siente poseído y alejado de la fuente, con lo cual se expresa y se comunica limitadamente, bajo un punto de vista dual excluyente, totalmente personal para dividir la Vida en dos, con un pobre sistema de creencias heredado que le separa de la Existencia, puesto que ve la vida como algo personal, bajo un punto de vista totalmente distinto a los demás, jamás la ve tal como ES, se basa en el mundo de la falsa imagen que la mente ha construido de sí. Y de ese modo, todo ser humano que ignora que el peor enemigo se llama "yo mismo" no permite que la observación o la atención plena de la Vida, suceda inteligente-mente incluso antes del pensar, (ya que somos la fuente creadora, de la cual emerge todo), así es como cualquier ser humano que no haya recuperado la visión esté más perdido que un alfiler dentro de un pajar.

 

La especie humana, al haber permitido sentirse poseída por los pensamientos, al sentirse cómoda con el teatro de la Vida, pierde la atención plena, la auténtica sensibilidad, la Luz original y el Amor puro del Ser, por eso mismo, en lugar de escuchar y observar atentamente cualquier situación, incluso observar y escuchar los propios pensamientos cuando aparecen, ver como el miedo del ego ignorante gobierna las aparentes vidas ¡ampliamente! sólo para no perder el falso yo o la falsa imagen que ha construido de sí, preferimos sentirnos esclavos de nosotros mismos; porque, aunque superemos un miedo, el ego engañoso pondrá otro en su lugar, no quiere perder la falsa imagen, con lo cual prefiere la ignorancia al poder antes de que lo veas lucidamente tal como se comporta, sabe perfectamente bien que tiene fecha de caducidad. Por poco que la Consciencia siempre presente observe los pensamientos, por poco que proyectamos nuestra Luz original en los pensamientos, el ego ignorante se siente incómodo, no quiere sentirse observado ni escuchado, la propia ignorancia al poder ya le impide reconocer que es ignorante, con lo cual no quiere perder, y hará cualquier cosa para impedir que ambas polaridades que nos suceden divinamente en la consciencia se fundan en una, es así como todo ser humano que no permita que la liberación de su mente le suceda, pierde el sentido a vivir. Se hace muy poco para conocer  la Vida tal como ES en la propia intimidad, todo se hace para engrandecer al ego. Conscientes o no de ello, la verdad es que la consciencia Presente no puede hacer que nos suceda el despertar ni hacerse consciente lucidamente de sí misma, si no dejamos de buscar fuera y le suplicamos una segunda oportunidad; no puede liberarse del miedo o sufrimiento colectivo humano heredado de generación en generación si adulamos al ego, aunque sea ego espiritual o religioso, no puede si preferimos mantener la falsa imagen que tenemos de nosotros mismos. A menos que la Vida no se apiade de corazones nobles y tome el control de la mente, el ser humano que no se rinda vivirá una existencia sin plenitud, esclavo de si mismo, y siempre le faltarán cosas o siempre mantendrá el miedo a perder o a morir, pero jamás reconocerá que es la propia ignorancia o ceguera ante la Vida  lo que más  le aleja de lo que vehementemente todo ser humano anhela recuperar. 

 

Al poco de nacer, directa o indirectamente, se nos dijo, a través de dos herramientas de la Vida, (dos organismos corporales llamados “papá o mamá”) que nos proporcionarían todo tipo de soluciones mágicas para no tener problemas, que harían lo que fuese para sentirnos protegidos y que siempre nos proporcionarían amor y felicidad, con lo cual el hombre va en busca de sentido en base al pobre concepto felicidad, limitado por cierto, porque los pobres conceptos amor y felicidad que experimentó en la niñez ya le alejan de la realidad, siempre poseído por los conceptos, por el pobre concepto amor o felicidad, por las pobres palabras e imágenes que la mente ilusoria aprendió y muy inocentemente se creyó, poseído por pensamientos sobre el bien y el mal, sin darse cuenta que los mismos pensamientos ya son los causantes de todo temor y de toda desdicha, es lo que más nos aleja de la auténtica felicidad o dicha del Ser.  Anhelamos la felicidad sin causa con conceptos, ideales, enseñanzas, creencias, tradiciones e imágenes, sólo con lo intelectualmente aprendido para movernos en lo personal, sin ver que lo tenemos ¡todo y siempre! delante de las narices, en todo momento la felicidad sin causa ha estado en ese lugar sin lugar que permanece intacto dentro de nosotros, más allá de los pensamientos por supuesto, más allá del ideal de vida mejor, ya que el ideal es lo que más nos esclaviza, puesto que sea el ideal que sea, siempre se busca a través de una creencia de poder, a través de un algo o un alguien que puede recuperar la  felicidad, y el ideal o creencia de ser alguien ya es lo que más nos aleja del Ser, de la plenitud. Darle el poder al ideal sin ver lo que uno ya ES, sin querer evidenciar lo que no somos, queriendo que todo nos suceda con palabras, enseñanzas, ideales, creencias, tradiciones, políticas, religiones, enseñanzas o conceptos aprendidos, ya es lo que más nos aleja de lo que más anhelamos recuperar.  Hemos convertido la Vida, que es un asunto de amor con la existencia siempre presente, en algo imaginario y personal, en un sueño hipnótico caótico e inmoral, en un circo necio que juega al juego de príncipes y princesas para tener siempre una vida rosada en propiedad, sin ver que la Vida inteligente es impersonal, ya es portadora de todos los colores y de todos los dones, y de todo lo que buscamos, desde siempre y para siempre ES puro amor y sensibilidad, ya contiene en ELLA todo lo que buscamos, puesto que a cada instante ya ES, la Nada y el Todo.   

 

Lo único, lo único que nos reconduce a nuestra verdadera naturaleza original, es el reconocimiento profundo, sincero y honesto de no saber nada de nada de esta vasta inmensidad que nos sucede inteligente-mente en la Consciencia, ya que así la Consciencia Presente, que en todo momento ya es consciente de sí misma, puede rescatarnos del ego ignorante e inmaduro que sólo vive para complacer la falsa imagen, por supuesto si se lo suplicamos. La Consciencia puede liberarse a sí misma de la falsa imagen que el ego ha construido, puede liberarse de lo oscurecido, por supuesto que sí, pero si se lo permitimos; simplemente debemos suplicar que la observación plena nos suceda, ya que ni eso podemos hacer al habernos identificado con la falsa idea de ser personas. La Luz original siempre presente puede ver cualquier actividad que nos sucede en la Consciencia, sin que el ego posesivo, inconsciente e ignorante pueda sacarnos de la Presencia del Ser, pero hay que darle su adecuado tiempo, no debes esperar nada de nada de la Vida que ya Eres, y mucho menos que el ego se rinda tan fácilmente, el ego no tiene luz propia, solo la Luz original siempre presente puede acabar con el drama del ego, puesto que si solo persigue obtener logros o éxitos personales para sacarte de la dicha del Ser, la Luz original lo fulminará. ¡Dale tiempo! Sólo cuando uno se sabe nada, el ego se rinde y se recupera todo. De pronto, como por arte de magia, solo queda la luz original del Ser, lo que ES, es cuando se percibe lo que llamaríamos el milagro de la Vida, todo está sucediendo sin prisas, sin pausa y a la perfección.

 

Simplemente uno debe abandonarse a la Nada y permitir que lo que ES sea tal como ES, puesto que diga lo que diga el ego ignorante que solo se mueve para la falsa imagen y por lo que no es,  LoQueES, ya ES, no puede ser distinto a como ya ES.

 

Observar, escuchar y atender lo que ES, sucede antes incluso de que nos sucedan los pensamientos, pero no lo vemos hasta que no perdemos el pavor a sentirnos liberados para siempre y por completo. La especie humana hace siglos que permitió la esclavitud, permitió que los pensamientos se adueñasen de lo más maravilloso que se nos regala, la visión.  No somos los pensamientos, ni la falsa imagen que la mente ha construido de sí, ni tampoco somos la herramienta corporal, somos ESO que lo ve todo, que ve aparecer y desaparecer todo pensamiento, toda palabra e imagen, todo personaje, todo organismo corporal o todo lo que sea que aparezca en la Consciencia, somos ESO impersonal que puede hacernos el inmenso favor de ver y comprender lucidamente la Vida tal como ES, sin que ningún pensamiento lo impida, ni ningún concepto, idea o creencia, ni ningún personaje. Inclusive la propia idea de ser esa persona que imaginamos ser, no tiene poder sobre la Vida que uno ya ES. 

 

Cuando la Consciencia ha despertado, no debe cambiar nada de nada, podemos ser tal como somos, precisamente en el no cambio está el Ser, simplemente uno se ha dado cuenta de que jamás ha habido algo o alguien metido en el cuerpo, entonces es cuando florece la auténtica Luz y el auténtico amor, ya no hay nada por lo que uno deba temer, la mente se ha rendido y se ha puesto en su lugar, se ha salido de siglos y siglos de sufrimiento colectivo y de esclavitud humana. Puedes en lo intelectual dirigirte a los demás como una persona más, pero sabiendo que sólo hay Vida siendo Vida, que todo está en perfecto orden, ya no hay nada por lo que uno deba sufrir o temer. A cada  instante somos una expresión única, exquisita e irrepetible de lo infinito, sólo hay que estar abiertos a que nos suceda la visión. Despertar es vivir sin miedos a lo que ya somos.

 

Si tan solo, una consciencia personal de cada familia suplicase su segunda oportunidad, y se permitise a la consciencia Presente iluminar lo ilusorio, para hacernos conscientes de la totalidad del ser  en la  la Unidad, se acabaría el teatro necio y el drama eterno que se hereda de generación en generación, y el mundo aparente en el que vivimos todos sería una balsa de aceite. Pero la Unidad que jamás se equivoca, ya mantiene la Ley de los opuestos para reestablecer el orden perefecto en el mundo. La más profunda enfermedad está en no ver lúcidamente la propia ceguera a tiempo, en no ver que el drama eterno sólo nos sirve para despertar de él, ya que sólo así se comprende con lucidez que el peor enemigo del hombre se llama: yo mismo. A la Vida que en verdad somos, a la Presencia, no le sucede nada, todo es aparente excepto lo que Es. Cada historia personal es un asunto de amor con todo y todos.

 

¡¡Gracias!!