Atención plena..

 

 

Si nos mantenemos totalmente atentos a lo que es, lo comprenderemos y nos veremos libres de ello; pero para estar atentos a lo que somos, tenemos que dejar de luchar por lo que no somos.

 

Debemos dejar de encerrarnos en lo que creemos ser o en lo que creemos que deberíamos ser, y ser capaces de aceptar lo que realmente somos.

Jiddu Krishnamurti

 

 

Somos los creadores de todo lo que vemos, de todo lo que atraemos y de todo lo que escuchamos. Somos el artista creador. Sólo cuando lo comprendemos con claridad, o cuando lo admitimos profundamente, vemos la Vida tal como ES. Y, con lucidez, con la visión de EsoQueES, somos libres para siempre.

 

 

Si eres una luz interna para ti mismo, nunca adorarás al ego  ilusorio y nunca seguirás las corrientes o modas populares, no imitarás las creencias o las tradicionales de nadie, te liberarás incluso de las que tu ego haya poseído.

 

El creador de todas las cosas, siempre nos impulsa a ser lo que en verdad somos, nos empuja a ir hacia adelante para que seamos una luz original para nosotros mismos, lo cual significa pensar con claridad y razonablemente. Sólo guiándonos por las resonancias que sentimos en el corazón, a través de lo que ES, sin depender de las aparentes personas, ni de las opiniones o creencias de personajes, sin las aparentes historias, o aparentes ideologías, encontramos el amor incondicional que todos buscamos, dado que no lo hallaremos en la imitación, ni en el apego, ni negando o ignorando al Ser, o creyendo en políticas y religiones organizadas para que nos solventen los problemas que ha creado la propia ignorancia.

 

El amor no es posesivo, ni es reaccionario. Si tú me amas porque yo te amo, o al revés, hay un trato, hay sensiblería, romanticismo o reacción sibilina de falsa bondad, lo que la mente humana necesita para mantener la falsa imagen al poder que ha creado de sí, hay la creencia infantil de que el amor se puede mejorar, cambiar, se puede comprar y vender en cualquier tienda, película o lugar, en lo más popular o en la imitación del boca en boca, en lo que la mente recoge de las calles, de libro de enseñanzas duales o en cualquier universidad; pero eso no es conocer ni comprender con claridad, eso no es fundirse con el amor incondicional del Ser, porque debatirse entre lo que está bien y lo que está mal, es negar  e ignorar lo que en verdad ya somos, más allá del nefasto concepto amor, más allá del aburrido instinto de posesión.

 

Solamente el ser humano que sea una luz para sí, que no se sienta atrapado por la sociedad necia del plagio, para guardar las falsas apariencias, que no se sienta preso del mundo de la escasez mental, de lo que me han dicho y yo muy inocentemente me creí, aquel ser humano que haya visto con claridad, puede influir en el mundo de manera fundamental, simplemente con un conocimiento que es inherente a todos, dado que cada uno de nosotros, ya podemos ver y conocer más allá de la mente que ignora al Ser, ya podemos saber e intuir que hay otra posibilidad de vivir sin sufrir, otra posibilidad de amar la Vida sin límites, otra posibilidad de vivir felices sin tener que apoyar el drama eterno de la humanidad, que no es otra cosa que copiar, imitar, rezar, meditar o plagiar para no ser íntegro, para no ser uno mismo.

 

La forma más natural de vivir espontáneamente, la forma de ver las cosas tal como son, está al alcance de todos, y, precisamente, se está a un solo paso de recuperar la visión de lo que ES, cuando uno deja de regalarle todo el poder a hombres y a mujeres que dicen saber, que dicen ser inteligentes, que dicen ser muy buenos o que dicen estar iluminados,  pero que no hacen nada de nada para mover ni un solo prejuicio, porque ya les está bien vivir imitando con tal de seguir apoyando el drama sin fin. Los falsos poderosos, los falsos inteligentes y los tantos y tantos falsos maestros iluminados, son los que dicen, pero no hacen absolutamente nada para liberarse de la mente ilusoria, no mueven ni con un solo músculo de su frente, la ilusión, no hacen nada para conocer la Vida natural, tal como ES, tal como ya se les presenta en la más profunda intimidad, no hacen nada para reconocer la totalidad de su verdadero Ser, en el fuero interno.

 

No es suficiente haber visto una pincelada de Eso que ES e imaginar o deducir que la mente humana ya está iluminada para hacer cambios, o creer que la persona por la cual uno se ha tomado, pueda impedir, gobernar o mejorar la existencia. Si realmente se ha consumado el despertar de la Consciencia, uno se da cuenta que el despertar no le ha sucedido a nadie. Nada ni nadie debe cambiar, mejorar o cambiar, únicamente se comparte un conocimiento que es inherente a todos, un conocimiento para recuperar la visión o el derecho de nacimiento, porque la Vida no  le sucede a nadie, es de nadie y se vive para nadie, únicamente hay VIDA inteligente siendo Vida.

 

Falsos maestros los hay a patadas, los hallamos en casi todas los hogares, y de falsos alumnos es lo que más abunda, pero lo más lamentable de todo es que la inmensa mayoría cobra y paga fortunas para echar balones fuera, sufriendo inútilmente colgando etiquetas y creencias estúpidas del bien o del mal en las espaldas de los más inocentes, son los que vomitan toda su basura no trascendida o toda su imbecilidad, sin ton ni son, sin hacer nada para asumirse tal como son.

 

La Vida no es ilusoria, ni es imbécil, ni es injusta o pecadora, no ha cometido ni un solo pecado, ni un solo error, ni un solo fallo, con nada ni con nadie, sólo no lo ve la mente necia, ni lo comprende el ego ilusorio que divide, separa y niega la evidencia de casi todo, el ego que se cree el centro del Universo poseyendo la perversidad arrogante de un tal mundo imaginativo, ciego y necio, dado que imagina ser algo o alguien más inteligente, más bondadoso o más iluminado que la Vida lúcida.

 

La Vida no es cosa de alumnos o maestros, ni de bondades o maldades, es cosa de ser íntegros, de ser lo que somos, de ser una luz para sí mismo, de ser lo que uno ya ES, porque es cosa de reconocer lo que no somos, hasta ver y conocer en profundidad lo que sí somos. Caminar diciendo una cosa y luego haciendo otra, caminar siendo esclavo de las propias palabras e imágenes, caminar haciendo que los aparentes demás piensen, reflexionen, digan, recen, mediten o inventen para mí, o caminar creyéndose más listo que la Unidad, es ignorar lo que en verdad somos. No hacer nada para ver el auto engaño, vivir sin mover ni un solo dedo para que la Vida lúcida  siga sin trascender la más profunda ignorancia o la más profunda enfermedad, es vivir en lo más perverso, preestablecido y conocido del drama eterno, y eso es lo que hace cualquier individuo que después llama karma, mal, infierno, cruz, camino o calvario a la propia imbecilidad, o que llama cordura a la más profunda enfermedad.

 

Para no ser esclavo de uno mismo, de las propias palabras e imágenes, de las propias pájaras mentales o de los propios fantasmas, uno debe rendirse absolutamente, porque al haberse identificado con la mente ilusoria, no puede caminar con luz original, ni puede encontrar las palabras lúcidas o razonables que son de nadie para poder conocer al Ser, de lo contrario, lo que se está haciendo es un ridículo espantoso, porque decimos que somos una cosa, cuando en realidad todo ser humano puede ver otra cosa. Si yo digo ser más inteligente que cualquier otra cosa del Universo, todo ser humano puede ver lo contrario, porque todo y todos somos lo mismo, todo emerge de la misma fuente, de la misma inteligencia, de la misma Luz eterna, del mismo amor incondicional,  de la misma constante que hay.

 

Si yo me adjudicase el mérito de los sucesos, y me proclamase sanadora de otras herramientas corporales que creen ser algo o alguien, es evidente que la que más necesitaría ayuda y sanación en el fuero interno, sería yo misma, sino ¿cómo habría creado mi mente el “sanador”? ¿Cómo podría atraer hacía mí, la apariencia constante de enfermedad? Sólo puedo vivir en la más profunda enfermedad, si la voy creando, si la voy alimentando, si la voy atrayendo, si comercializo con la existencia para proclamarme sanador de enfermos, de otras herramientas corporales de la Vida, que me están haciendo el inmenso favor de apoyarme para el despertar de la Consciencia, para ver y conocer mi auténtica realidad.  Sólo puedo creer que he nacido para curar si no veo que el que está realmente y profundamente enfermo soy yo mismo.  Y así con cualquier profesión. Si me proclamo investigador, tal vez deba empezar a investigar como me habla mi mente, hasta verla como se comporta, ignorante e irreverente con el Ser UNO.  Si me proclamo iluminada, tal vez, debería empezar a ver mi más profunda oscuridad, a través de todo y de todas las apariencias que aparecen en la Consciencia, que ya me están apoyando a reconocer la totalidad del Ser en la Unidad, para verme tal como soy, a través de lo que atraigo hacía mí, a través de lo que creo, imagino y proyecto para permanecer con la propia película personal. Si me proclamase maestra para otras herramientas corporales, debería reconocer profundamente lo lejos que estoy del maestro interno, lo mucho que necesito de los aparentes alumnos-maestros para reconocerme a través de todo y de todos. Si digo ser ayudante social, enfermera, psicólogo, médico, farmacéutica o terapeuta, creyendo tener una mente capacitada para ayudar a remediar la más profunda enfermedad de otras herramientas corporales, primero y ante todo, debería reconocer públicamente con lo que estoy comercializando para mantenerme ciega y sorda ante el Ser, sin ver la más profunda enfermedad de mi mente ilusoria, la de haberse creído ser algo o alguien más capacitada que la Vida lúcida que no comete jamás pecado,  jamás injusticia, ni  jamás error. Si mi mente se autodenominara sacerdote de un pueblo, algo o alguien que cree que ha venido a confesar pecados aparentemente ajenos a uno mismo, debería meterme todos los días en los confesionarios para escuchar los aparentes pecadores que mi mente ha inventado y he creado día sí y día también, al no ver  la propia ignorancia al poder, al no ver que el mayor pecado del mundo mundial es crear e inventar justos y pecadores, cielos e infiernos, buenos y malos para retar a la Vida lúcida, con tal de obtener beneficios personales, para no ser íntegro, inocente y original, para no ver lo que en realidad no soy. Si uno se sabe una herramienta de uso y disfrute de la Vida, y no le importa en absoluto, tarde o temprano podrá fundirse con su creador. Solo a los corazones nobles se les regala otra segunda oportunidad, jamás la obtendrá una mente irreverente que reza para negar e ignorar al Ser Uno.u

 

Nadie, y cuando digo nadie es nadie, está capacitado como cree estar para mejorar o empeorar nada, y nadie, absolutamente nadie, y cuando digo nadie inclúyeme a mí como persona, puede estar despierto o iluminado. Nadie puede dar lecciones de vida a la Vida.  Sólo es la Consciencia la que debe despertar del sueño hipnótico, porque cuando está despierta, ya sabes que todo es la iluminación, ninguna persona puede despertar o iluminarse, porque la mera creencia de ser algo o alguien, el mero pensamiento de ser un personaje que puede mejorar el drama eterno de la humanidad, ya es vivir en la más profunda ceguera, en la más profunda ignorancia o en la más profunda enfermedad, así es como se está apoyando el drama eterno y sin fin. Sólo podemos apoyar el milagro eterno y sin fin, cuando vemos y conocemos la Vida tal como ES, con total caridad.

 

Con nuestros pensamientos creamos el mundo en el que nos convertimos, y si no revisamos los pensamientos o las creencias que heredamos, imitamos, estudiamos o copiamos, si no solicitamos a la Vida lúcida una segunda oportunidad, para que nos suceda la observación plena en la intimidad, participamos en el drama eterno día sí y día también. Y no vale decir, los otros son los ignorantes, yo no. Precisamente es al revés, los aparentes demás, todas las apariencias, absolutamente todas las formas de vida que hay, me están apoyando en el despertar de la Consciencia, porque cuando la Consciencia ha despertado, se puede ver todo, absolutamente todo, con total claridad, y lo primero que se ve es que los demás no existen,  nunca ha habido algo o alguien moviendo los hilos de la Existencia, todo es la Vida.

 

 Ignorando y negando al Ser UNO, nos convertimos en los creadores de un drama que no tiene fin, nos convertimos en ilusorios personajes de ficción totalmente irreverentes con esa Nada, pero lo peor de todo, lo más perverso y recalcitrante de la mente humana que ignora al Ser Uno, mente por la cual nos tomamos, es que hará cualquier cosa para impedir que se la vea, hará lo que sea para crear problemas, dado que es la creadora de todos los problemas y de todo caos que no puede ver ni sabe resolver. La misma ignorancia impide que veas la ignorancia, porque la ignorancia al poder, ¡nunca y jamás!  ha podido, puede y podrá reconocer que es ignorante por los cuatro costados.  Todo el mundo pueda verla menos ella misma. Sólo cuando uno va más allá de ella, cuando uno acepta la rendición, que es cuando aceptamos ver la propia ignorancia, buceando en el fuero interno, ya no se rechaza nada de lo que ES, ya no tenemos que inventar lo que no es, ni tenemos que rezar a dioses ilusorios para retar, manipular o controlar al Ser. Entonces es cuando ves lo que no somos, entonces ves que todos somos vividos a la perfección, sin error de causa, sin error de efecto ni defecto, sin error nunca, porque jamás hemos sido ilusorios personajes como la mente ignorante nos ha hecho creer, somos la Vida, una realidad constante, un amor incondicional, una maravilla eterna.

 

Sólo se nos regala otra oportunidad cuando reconocemos profundamente no saber nada de nada de la vasta inmensidad de nuestro amado Ser. Únicamente la sabiduría innata del no saber, siempre lo que ES, nos conduce a lo que realmente todos y cada uno de los seres humanos más anhela recuperar. La Presencia absoluta, donde el relato ignorante no puede permanecer.

 

Nadie tuvo, nadie tiene y nadie tendrá una vida en propiedad. Sólo hay Vida inteligente, siempre presente, siendo Vida. Si eso tan y tan simple se ve con total claridad, más allá de la mente que lo niega y lo ignora, se está a un paso de recuperar la visión de EsoQueES, se está a un solo paso de perder el nefasto sentimiento de propiedad o el infantil e inmaduro instinto de posesión.  LoQueES nadie lo puede enseñar, poseer, retener, explicar o verbalizar, simplemente es lo que somos sin la mente irreverente que lo niega y lo ignora.

 

Que absurdidad y qué aburrimiento tener que adjudicarse los méritos de los sucesos que son de nadie. La Vida es impersonal, jamás ha sido algo personal.

 

Yo no soy propietaria de padres, ni propietaria de hijos, ni propietaria de seres humanos, ni propietaria de  recuerdos o esperanzas; yo no soy propietaria de pensamientos, ni de sentimientos o emociones, yo no soy propietaria de éxitos ni de fracasos, yo no soy propietaria de territorios, imágenes o palabras, yo no soy propietaria de historias, creencias, políticas o religiones, tampoco soy propietaria de sucesos o de cosas, yo no soy propietaria de nada, con lo cual no me apego ni poseo nada, sólo puedo agradecer.  Entonces ¿qué es lo que verdaderamente yo soy? Únicamente yo soy el Yo Soy. La Presencia absoluta de la Vida, la Presencia de esa Quietud o de esa Nada inteligente, de la cual emerge toda la manifestación, de la cual fluye el amor infinito e incondicional, sin interrupción.

 

Hay que saberse nada para fundirse con el Ser UNO, para recuperar el Todo, para recuperar lo infinito, inocente, puro, eterno y maravilloso de nuestro verdadero Ser.

 

¡¡Gracias !!