A todo hijo inocente de la Vida.

 

Dedicado, con todo el amor, más allá de las palabras, a quien tengo el honor de llamar: hijo. 

 

Esta consciencia, mientras era buscadora, jamás entendió porque a los hijos de la Vida, se les trata con sentido de propiedad o con tanto instinto de posesión.

 

Un hijo de la Vida, no es para presumir o estar orgulloso de él si le suceden las cosas bien, o para juzgarlo injustamente, sin más, con absurdas reprimendas, si le suceden las cosas mal, no es para usarlo como un juguete o como un criado, no es para ofrecerle sólo sombra, sin regalarle ni una pizca de comprensión lúcida, tampoco es para que cargue en sus espaldas con todos los sombríos caprichos o las secretas metáforas de papá y de mamá, es una expresión única, inocente y divina de lo infinito de la Vida, emerge de la Nada y es fruto del Amor Incondicional del Ser Absoluto.

 

No es de extrañar que, en la rueda eterna de la Existencia, aparentemente se vea que hayan hijos de la Vida, que no puedan ver ni en pintura a sus aparentes progenitores, pero así es la rueda inteligente que hay que vivir para hacernos conscientes de nosotros mismos. Si un supuesto padre o una supuesta madre no pueden ofrecer a sus hijos una buena escala de valores para moverse por el mundo aparente, con una buena dosis de comprensión lúcida, por más que te digan que te quieren o te aman, no es así. Sin comprensión lúcida hay necedad, no hay auténtico amor, hay el sucedáneo de lo que la mente ignorante, ciegamente, ha llamado amor.

 

Un hijo de la Vida, no es hijo de dos cuerpos que se hacen llamar papá y mamá, ese es el drama, creamos lo que no somos para después ver y comprender lúcidamente nuestra auténtica naturaleza. El organismo corporal tan sólo es el vehículo inteligente que precisa la Consciencia para experimentar la Existencia, hasta hacerse consciente de sí misma. Si mi consciencia llama mamá y papá a lo mismo que yo soy, siempre creerá que se les debe la vida a dos cuerpos, y no es así. Esta consciencia no le debe la vida a nadie, ni nadie le debe la vida a esta consciencia que tomó al cuerpo al poco de nacer, porque en los cuerpos jamás ha habido un algo o un alguien. La mera creencia de ser alguien, o de ser propietarios de hijos y de padres, ya nos hace ignorantes, posesivos, necios y obsesivos con la Existencia que es de nadie.

 

El amor florece cuando uno se libera, con la ayuda del Ser Absoluto, de la idea preconcebida y absurda de ser alguien, hijo de papá o de mamá, y sobre todo cuando se libera por completo del teatro necio y dantesco que aparentemente se está haciendo en el mundo de la imagen, tanto a lo que concierne a las familias de conveniencias, como a lo que concierne a las costumbres tradicionales y evoluciones culturales, heredadas de generación en generación, para que nos alejen por completo de donde nos sucede el milagro de la Luz.

 

Si adoramos al padre de la mentira, adoramos al propio ego, dado que el ego es el que construye al personaje idílico padre y todos los personajes, con lo cual, la necedad humana, es lo que más nos aleja del padre de la verdad, del padre Absoluto, el de todos, que nos ama incondicionalmente instante a instante, porque cada uno de nosotros es una expresión única, adecuada, perfecta y divina de Él.

 

Nuestro verdadero Ser es inocente, es puro, es sensible, y lo que menos abunda en el mundo de la imagen, en el mundo que crea el ego para adorarlo, es auténtica sensibilidad e inocencia, auténtico amor y devoción a la Vida. La mente debe devenir lúcida, útil, sensible y práctica para el Amor Incondicional del Ser.

 

Si no nos liberamos de ideas preconcebidas sobre la Vida, con la ayuda del Ser siempre presente,  por más hogareñas que sean nuestras casas, por más santas o por más buenas que sean nuestras intenciones para conservar las tradiciones organizadas y tradicionales heredadas, vamos creando un mundo necio e ilusorio, con parientes muertos e inexistentes, con personajes buenos, malos, de toda índole, que sólo podemos imaginar, que lo único que hacen es hipnotizar la psique humana para vivir sufriendo, sin estar despiertos como Consciencia e hijos de la Vida que somos. Vivir hipnotizados no es manera de vivir saludablemente, sin miedo a perder y sin miedo a morir, no es manera de Ser dentro de ese paraíso que se nos regala a todos, sólo por el mero hecho de haber nacido dentro de la Existencia que es de nadie.

 

Hay que saberse hijo de la Vida, amados en todo momento por la madre naturaleza y por el padre Absoluto, no hijos de papá y de mamá, que se hacen buscadores de parejas ideales, o de lo que sea, de cualquier ideal, sólo para que el objetivo supla el auténtico amor no recibido en el hogar, y la inmensa mayoría fracasan, porque el auténtico amor no florece hasta que no se produzca la unión de las energías femeninas y las energías masculinas, que a todos nos suceden en la consciencia, en el fuero interno. La Vida no se nos regala para vivir como niños pequeños,  resentidos por la falta de amor de papá y de mamá que juegan a criar tremendas mentes hipnóticas para que el drama eterno de la humanidad, el de la separación, no termine nunca y se vaya heredando sin más.  Hay que ser inocentes como niños, sí, pero con lucidez, con originalidad, sin imitación, para prevenirse de los ataques ignorantes, no como niños imitadores que juegan al escondite para crear más inconsciencia humana. Si solo queremos jugar a ser papá y mamá, a ser propietarios de hijos, sin acompañar lúcidamente a esas nuevas generaciones, en su día a día, utilizaremos a los organismos corporales que llamamos hijos, para usos o beneficios personales, para que esos hijos de la Vida,  en sus mentes, se conviertan en sus peores enemigos o en sus peores detractores.

 

No esperes que ni un solo padre de la mentira, ni una sola madre, entienda tu esencia y sensibilidad, ni tu intimidad, tampoco necesitas entender intelectualmente ese sinsentido inteligente, perfecto y maravilloso del Ser Absoluto, porque todo ya resuena en el corazón de tu verdadero Ser. En nuestra imperfección, está la perfección del Ser Absoluto. Todo personaje es un sueño de la vida, no existe. Sólo puedes recuperar tu esencia, inocencia y sensibilidad, tu originalidad, si permites la observación plena de la mente que divide los sucesos en dos, para aceptar la totalidad de tu verdadero Ser. Toda la película personal es una ilusión que precisas para el despertar de la Consciencia, porque todo es mentira, excepto la visión de la Presencia de tu verdadero Ser, excepto el padre de la verdad eterna ¡siempre presente! que te está acogiendo a cada instante, y te está gritando silenciosamente, pero más fuerte que cualquier otra cosa del mundo, ¡Estoy Aquí!  deja todo y todos en mis manos, déjate ser y deja ser, déjate vivir y deja vivir, permite la liberación de la mente, con la visión de lo que ES, hasta que la mente devenga lúcida. Entonces verás con lucidez que todo ese circo necio de buenos y malos es creación de la mente hipnotizada, un auto recordatorio, también es un asunto inocente de amor con la Existencia.

 

Eres inocente amigo, no necesitas recrear ningún papá, ni ninguna mamá que te regale solo sombra, ni ningún maestro, ni ningún necio que se autodenomine visionario o iluminado, dado que no hay ni una sola persona en el mundo, tampoco yo como persona, que pueda estar despierta o iluminada, sería una contradicción porque nadie ilusorio puede devenir visionario o iluminado, la iluminación ya Es Lo Que Es. No necesitas a nadie que te cuente mentiras o te hipnotice más la mente, o que te utilice como contenedor de ignorancia, para que más tarde tengas que sufrir, necesitas recuperar la visión lúcida de la Vida, tu esencia, para ver las cosas tal como son, hasta fundirte con lo que no has dejado de Ser, con lo que más anhelas encontrar, la Presencia, la única constante que hay. 

 

¡¡¡Gracias a todo y a todos!!!