Este escrito, más allá de las palabras, se lo dedico con todo el amor, a quien llamo amiga Isabel. Es una simple resonancia, nada más, simple gratitud.

 

En mi aparente niñez, sólo aparente, la Vida me hizo el inmenso regalo, más allá de la mente que personalizó la existencia, de reconocerme a través de una de sus creaciones que llamamos ser humano; la que sería ya nada más verla, la amiga más auténtica, la más comprometida y la más saludable, la más consciente de que la Vida es una obra de arte maravillosa que se nos regala a todos para vivir y gozarla espontáneamente, sin miedos absurdos metidos en el cuerpo.

 

A través de todas y cada una de mis proyecciones que, a día de hoy, más allá del corazón humano y mucho más allá de la mente personal las amo por igual, porque cada apariencia de ser humano ha venido a apoyar el despertar de la consciencia, ha venido a hacerme reconocer mi totalidad hasta la realización del auténtico Yo. Pero hoy quiero hacer hincapié a la que ha sido mi proyección más especial, lo que muy a la ligera llamé: “mi amiga del alma”, digo a la ligera puesto que todo ser humano es muchísimo más que unos conceptos o un cuerpo, precisamente es a través de la Luz y del Amor del auténtico Yo indefinible que proyecté en Isabel, cuando pude verme y reconocerme, mucho más allá de las palabras. Vi y comprendí que la Vida es acción y movimiento sin fin. Todo vivir es energía, todo pensar, todo deseo, todo impulso y toda acción, simplemente la Vida es energía moviéndose sin propósito, sin metas, sin destino y sin sentido alguno. Si se la permite ser, expresarse, realizarse, moverse tal como ES, esa energía fluye sin condiciones, sin resistencias, sin violencias, sin caos, sin conflictos, sin sufrimiento inútil, porque no tiene fin, no tiene apegos ni límites, ni fronteras, no tiene ningún lugar donde parar, no tiene direcciones ni caminos que labrarse, ni palabras o imágenes en propiedad, simplemente utiliza el cuerpo humano como vehículo para poder disfrutar de la propia manifestación, para expresarse y realizarse como YO SOY. Todo, simplemente es Vida siendo Vida, que para nada pretende hacernos sufrir inútilmente, todo lo contrario. Cuando la mente se ha rendido completamente y ha desaparecido el infantil sentimiento de propiedad, sentimiento de ser algo o alguien que puede mover esta vasta inteligencia, cuando desaparece ese ilusorio yo que pretende controlar y dirigir la Existencia en el tiempo, ya no se pone oposición a lo que ES, entonces es cuando una observa este hecho del vivir como un milagro, como un regalo bellísimo y maravilloso.

 

La Vida Presente es la energía más pura, la más liberada, la más humilde, la más amorosa, la más realizada y evolucionada, la más brillante, la más inocente, sensible e instantánea de todas las energías que se mueven a través del cuerpo. Porque todas esas olas que aparecen y desaparecen en el organismo corporal, sean pensamientos, emociones o sensaciones, son simplemente vistas como olas sin ser propiedad de nadie, un sueño de amor para la realización del YO. La mente ilusoria crea las tinieblas, o sea todo lo que aprendí y muy inocentemente me creí fue creando límites, miedos absurdos, caos y enfermedades porque es una lucha, un esferzo, un aburrimiento y un control  inútil ir en contra de lo que ya ES. Precisamente, es a través de la energía Presente, de la maravilla eterna de lo que ES, cuando podemos liberarnos de las propias limitaciones o tinieblas creadas por la mente que camina ciega y sorda ante la Vida, mente que utilizamos para poder cruzar el aparente tiempo, lo que uno se creyó inocentemente por amor, para moverse en un mundo dual, ciego, conceptual e imaginario que sólo nos sucede en la cabeza, que en realidad, no existe, sólo es aparente, sólo nos sirve para el despertar de la Consciencia. Siempre hay únicamente Vida siendo Vida en el eterno día de hoy, en el eterno instante presente, en el eterno ahora, sin un antes y sin un después, simplemente hay lo que ES, VIDA.

 

El hombre cree, idealiza, sueña, deduce e imagina a través de un mundo conceptual que la Vida es algo personal para un progreso en el tiempo o para una evolución cultural, porque no puede ver ni comprender desde una mente ilusoria que no tiene luz propia, ni tampoco puede saber lucidamente que la Vida es totalmente impersonal y original en el siempre aquí y ahora, puesto que ya está evolucionada, realizada y liberada. Toda mente dual, al personalizar la existencia y al estar a años luz de donde nos sucede la Luz, no puede ver ni reconocer la inexistencia del tiempo y la inexistencia de la historia, pues la marcha eterna hacía adelante, sin movernos de la eterna Presencia del SER, no es detenida por nada ni por nadie. Todas las acciones realizadas por el hombre, todo aparente progreso de una humanidad dual, o toda lucha, violencia y guerra contra uno mismo para una evolución cultural hacía un futuro o un mundo mejor, simplemente son teorías construidas e inventadas por el hombre con tal de no liberarse de la propia ilusión, al no ver ni compreneder lúcidamente que el auténtico YO es el auténtico genio creador de esa inmensidad que llamamos Universo. Todo ser humano, es un Universo en miniatura, que cuando deja de buscar fuera de él, tiene la grandiosa suerte de poder descubrir el tesoro escondido que se nos regala a todos, ¡a todos! de manera gratuita, puesto que hay en él la maravilla eterna de la Vida moviéndose sin prisa y sin pausa. Tenemos a nuestra disposición, más allá de los aparentes siglos de la humanidad, mucho más allá de los aparentes pasados o futuros, mucho más allá de la mente que personaliza la existencia, el tesoro más grandioso y valioso de todos, el más sabio y el más lúcido, es un tesoro que nos permite ver y comprender espontáneamente, sin relato personal que lo interrumpa.  Simplemente estamos siendo vividos por la Vida, simplemente, simplemente, simplemente. Estamos siempre asentados en el milagro constante de la Vida, y estamos siempre, más allá de la mente personal, aplaudiendo una gracia sin fin, la propia manifestación. Por supuesto sólo se nos hace evidente tan maravilloso regalo cuando desaparece el ilusorio yo construido por la mente dual que camina ciega y sorda ante la Vida o Unidad, mente que aprendió a dividir y a personalizar la existencia, sólo podemos ver lúcidamente cuando desaparece ese personaje ilusorio por el cual nos tomamos.

 

Así que, desde aquí, sin tiempo, con palabras sin sentido para la mente ilusoria que divide, separa y personaliza la existencia, sin compromiso alguno, sin distancias aparentes entre un tu y un yo, quiero agradecer a todo ser humano que haya aparecido y haya desaparecido de manera casual o intencionadamente en la Consciencia para apoyar la realización del YO, pero muy especialmente, con todo el amor incondicional de ese único genio que habita en cada uno de nosotros, llamado YO SOY o YO MISMO, se lo agradezco profundamente a quien llamo amiga Isabel. Su pasión por la Vida, su amor, su enamoramiento, su inocencia, su candor, su espontaneidad, su amistad sin condiciones, su alegría infinita y su sencillez, hizo en mi la invitación perfecta para ver más allá de la mente personal, que SÍ es posible, con total seguridad, recuperar la nueva manera de vivir sin miedos absurdos metidos en el cuerpo.

 

La no violencia interior es la fuerza más grande de toda la humanidad, y sólo se consigue cuando uno ha reconocido sus propios límites sagrados, sus miedos o sus propias miserias, de manera íntima, serena y clara. El amor a la Vida sin condiciones, el enamoramiento de Esa Eseidad sin fin, es la energía más poderosa de todas las energías habidas y por haber, es la única fuerza, la única constante y la única verdad inalcanzable que puede vencer toda ilusión del mal, todo sufrimiento o todo caos. Todo ingenioso ser humano no es algo personal, es siempre nuestro auténtico YO totalmente impersonal, es AMOR INOCENTE, PURO, ESPONTÁNEO E INCONDICIONAL. Ese Amor sin fronteras, no se halla allí, allá o en el más allá, tampoco se halla en los objetos ni en las formas exteriores, ni en el corazón humano, se halla siempre justo ahí, en el epicentro de cada SER, justo donde se nos manifiesta o se nos presenta la Vida.

 

Isabel, más allá de nuestros relatos personales, más allá de nuestros sueños de amor en el tiempo, te amo así, tal cual Eres, tal como te manifiestas en el siempre aquí y ahora, tal como te enseñas, tal como hablas y te comportas, exactamente así, siempre tal como ERES. En el aparente tiempo, siempre has sido y te has comportado como un auténtico regalo, un tesoro sin fin y sin límites como SER lleno de VIDA. Gracias por todo y por tanto, inmensa gratitud es lo que siento por todo lo que has despertado ahí, en mí, gracias por tu excelente humanidad. Recuerda: siempre nos quedará el mismo Océano, ESO donde descansan todas nuestras olas, ESO que amamos tanto, Eso que compartimos más allá del tiempo, más allá de las palabras y mucho más allá de nuestros cuerpos o relatos personales, ESO que llamamos VIDA eterna. En ese lugar sin lugar, en esa Nada o Presencia, sin principio y sin fin, que nos empuja a movernos hacia adelante, siempre nos hallamos; un lugar divino que ni la muerte puede romper o separarnos.

 

¡¡Gracias!!