Yo soy el Yo Soy

Si yo me engaño, te estoy engañando a ti.

Si yo quiero quedar bien con todo el mundo,

todo el mundo me exigirá que quede bien con él.

SI yo excluyo el aparente mal que sucede en mí,

mire donde mire, lo veré multiplicado por mil,

hasta convertirse en un persistente sueño.

 

Si yo no me veo, no me acepto ni me amo, tal como soy,

con todas mis luces y con todas mis sombras,

con todas mis supuestas manías, fallos o límites sagrados,

si no acepto mi propia invitación para verme,

el mundo que yo invento e imagino allá afuera,

seguirá exactamente igual que cuando lo inventé,

profundamente enfermo, necio, caótico, dual e infantil.

Si yo reconozco y acepto mi necedad o ceguera humana

y amo a ese tal mundo creado o inventado por mi,

todo lo falso o ilusorio desaparecerá, porque todo Es,

todo sucede espontáneamente en mi.

Todo es la manifestación divina del auténtico Yo Soy.

 

Si veo y comprendo que todo es la Vida sucediendo en mí,

la Vida me hará el inmenso favor de regalarme lucidez,

que es a lo máximo que puedo aspirar como ser humano,

porque en la Consciencia Presente es donde Yo Soy,

y ahí, en la Presencia, no hay falsa ilusión, hay lo que Es; 

simplemente Yo Soy lo que es, sin ningún obstáculo.

 

El único obstáculo podría ser la idea de que hay un obstáculo,

pero incluso esa idea es mi invitación, perfecta y divina,

para ver, aceptar y amar mi totalidad,

que no tiene nada que ver con lo personal y la profundidad,

con el análisis, con el sacrificio, con la noche oscura,

con la inteligencia, con ser digno o merecedor  de algo,

ni  con ser de una determinada manera,

simplemente Yo soy el Yo Soy sucediendo espontáneamente.

 

Ni los pensamientos, ni las emociones, ni los sucesos externos,

ni ninguna historia, pueden alejarme de ahí, de donde Yo Soy,

nada de lo que se manifiesta ahora, siempre ahora,

puede alejarme o acercarme más al Yo Soy.

 

Yo Soy… la expresión divina exactamente como yo soy,

tú eres, la expresión divina, exactamente como tú eres,

él Es, la expresión divina, exactamente como él es,

esto o aquello es la expresión divina, tal como lo ves.

Justamente aquí, justamente ahora, justamente en este instante,

nada ni nadie es más o es menos, absolutamente nada es mejor o peor.

Ahora, siempre ahora, nada necesita ser mejorado, agregado o suprimido

 

Lo absoluto no está esperando en ninguna otra parte,

lo Infinito está siempre ahí, siempre presente, siempre ahí,

no necesita que devengamos unos iluminados o unos santos,

no necesita nada, y mucho menos cumplir alguna misión o condición.

 

Yo Soy, sin necesidades propias, sin recuerdos, sin anhelos,

sin sentimiento de propiedad o de culpabilidad.

Yo soy, sin sentimiento ilusorio de injusticia, rencor o error.

  

Yo Soy sin necesidades de ser buena, santa, mejor o peor,

tan sólo soy el medio que ha visto que no es necesario 

experimentar el sacrificio, ni la sumisión, ni el sometimiento.

Yo Soy ahora, y ahora no debo experimentar  karma o reencarnación.

Yo Soy ahora, sin morir o nacer todos  los días con un falso yo

para mantenerme atada a un mundo imaginado de mi creación,

o para mantener mi ceguera o gilipollez humana.

Simplemente Yo Soy, sin pasar por ningún tipo de cambio

o proceso de purificación o perfección inútil;
la perfección de la Vida está siempre ahí,

lo más puro de la Vida está justo ahí.

Yo soy este instante vivo, nada más

 

Yo Soy, sin miserias ni penurias, sin tener que ser seria o aburrida,

sin anhelo o necesidad de encontrar el camino adecuado,

 sin suplicar nada a esa Presencia Infinita que no se ha movido de ahí.

 

Yo Soy, sin ningún punto de referencia, sin sentido, sin propósito y sin meta.

Yo soy, sin política, sin religión, sin bandera, territorio o tradición.

Yo Soy, sin tener que experimentar el calvario o la noche oscura.

Yo Soy, sin necesidad de ser moral o inmoral, deshonesta u honesta.

Yo Soy, sin tener que ser especial u ordinaria, gorda o flaca,

baja o alta, maestra o alumna, mejor o peor, bella o fea, fina o grosera.

Yo SOY, sin necesidad de atraer falsos maestros iluminados,

porque todo, absolutamente todo ya es la iluminación.

 

La historia de mi vida, llamada “el mundo y yo” que ha acontecido,

ha sido fundamental y divinamente apropiada para cada despertar.

Todo es sin error, todo es justo y perfecto como debe ser,

ni un punto ni una coma debe cambiar, mejorar o empeorar.

Simplemente Yo Soy, sabiendo que todo es una expresión de lo divino.

Justamente ahora, justamente aquí, Yo Soy.

 

Ni siquiera debo esperar que descienda la gracia,

ni esperar que se me comprenda, y mucho menos debo rezar o meditar

para que acontezcan milagros, porque Yo Soy, Tú Eres, Él Es,

vosotros Sois, Ellos son, ¡Esto! Es, y aquello Es, la gracia permanente,

el milagro constante de la Existencia humana.

 

Yo Soy el Yo Soy.

Ni mucho menos debo buscar la felicidad permanente,

suplicar, rezar, meditar e implorar  la desaparición del ego,

no debo quedarme con una mente quieta,

 simplemente, siempre aquí y ahora, yo Soy el Yo Soy.

Yo soy este instante vivo, divinamente realizado, nada más,

la máxima realidad, la máxima lucidez, la máxima quietud.

 

La Vida está perfectamente despierta e iluminada siempre, 

ya no tengo necesidad de buscarla fuera de mi o en el más allá,

no debo inventarme dioses, ángeles y santos para recuperarla,

puesto que la vida que se vive en mí, es lo que Yo Soy; 

tampoco tengo necesidad de salvar o ayudar al mundo,

el mundo real está a salvo y en manos del poder que lo creó.

Yo Soy este instante vivo, siempre presente, nada más,

sin necesidad de definirlo o explicarlo,

todo sucede y se define a sí mismo, todo ES a la perfección,

simplemente Yo Soy el Yo Soy manifestándose así.

 

Yo Soy, más allá de mi relato, la Nada, lo absoluto,

el eterno, espontáneo, impersonal e inmutable Silencio

desde el cual fluye la maravilla de Lo Que Es, el amor del Ser.

 

Yo Soy alegría encarnada,

Amor, Luz y Arte, la eterna e inmutable verdad,

sin que nadie pueda poseerla, reternerla o enseñarla.

 

anna serrat