Una buena dosis de humildad

Si alguien te dice: -debes mejorar así o comportarte asá, -grande es aquel que para brillar no necesita apagar la Luz de los demás, -deberías ser más bueno, más santo o mejor, etc. etc. Recuérdate que, en realidad, los demás no existen. Todo es la Vida, incluso el ser humano más horroroso lo es, el ser más diminuto y aparentemente más asqueroso lo es. No existe la división ni la separación tal como la ve nuestra mente humana. “Yo y los demás” o "el mundo y yo" es una ilusión. Lo único que hay es Vida manifestándose como todas las formas de Vida que hay. Así que quien brilla es la Vida, ninguna personaje que divide o excluye es brillante ni puede brillar, nada ni nadie es más o menos brillante que cualquier otra cosa, yo no soy más o menos que tú, ni tu eres mejor o peor que yo, nadie es mejor o peor que nadie, ninguna persona está iluminada o despierta porque ser persona sólo es una ilusión, únicamente la Vida lo está. Ser grande, mejor, más bueno o más brillante que otros sólo lo necesita el ilusorio ego, el falso yo. La Vida no necesita nada porque lo es todo.  Como personas somos simples herramientas, personajes creados o soñados por lo infinito, que si se acepta profundamente, uno se relaja y se nos da otra posibilidad para poder vivir en paz. Todo es la Unidad. Todo sucede espontáneamente en esta Vida. Nada de lo que se mueve, cambia o muere en este mundo, incluso el mundo en el que vivimos, puede brillar, es lo ilusorio de nuestra mente inmadura. Sólo es brillante y radiante la Luz de la verdad, el auténtico Yo Soy, la Presencia eterna. Esa quietud inalterable que cada uno es, que nunca viene y nunca se va, esa viveza que sentimos y que todo el mundo apunta como "yo soy una persona", es lo que nos hace mantener en la seguridad de que existimos, pero nadie puede alcanzar lo que ya Es, no se puede definir ni explicar. Hay que reconocer lo que no somos si queremos encontrar lo que realmente somos.

 

Ver diferencias es división y exclusión. En una arboleda ningún árbol es mejor o peor, ni brilla más o brilla menos que otro, ni tiene que ser más o menos grande, ni más ni menos bueno. Nuestro Amor a la Vida no excluye nada, absolutamente nada, sólo excluye, divide y separa la mente humana. El problema más grave del ser humano es imaginar que la Vida se equivoca, que induce al error, o que tiene problemas.

 

La mente humana se esfuerza constantemente para encontrar fórmulas, la formula ideal para tener una buena vida, para brillar o para ser grande,  porque siempre ve mejores o peores luces, pero sólo hay una única inteligencia, una única Luz que no tiene ningún propósito de mejorar ni empeorar nada, ni tiene ningún sentido, ni debe alcanzar alguna meta. Siempre está presente, fluye silenciosamente y plácidamente sin nacer o morir, no necesita liberarse o cambiar, el cambo sucede constantemente desde la más absoluta libertad. Todo es Vida.

 

La manifestación de la bondad puede llevar bastante confusión, igual como la puede llevar la manifestación de la maldad si no vemos que es una ilusión. El despertar no tiene nada que ver con la bondad, ni con ser de una determinada manera, ni con ser más grande o más o menos importante, ni con brillar más, ni con encender o apagar la luz de los demás. La Luz no se apaga, es constante, siempre está presente, es Presencia.  El despertar no tiene ninguna conexión con acciones buenas ni con acciones malas. La auténtica humildad es ver y comprender que todo es el fluir ordinario, constante, natural y divino de la Vida.

 

En la Presencia, sólo hay la maravilla eterna de Lo que Es, nada que sea mejor ni nada que sea peor, nada que deba mejorar o empeorar. Lo que sea que suceda, sólo es algo más que sucede en la manifestación, que es acogido por la Luz de la Presencia, por el Uno que cada uno es. 

 

Todo lo que estoy contando a los demás, ¡siempre! me lo estoy recordando a mi, es un auto-recordatorio, palabras sin sentido que surgen del silencio para nadie, nada más, sólo intentan definir lo que ya es, pero como toda palabra se queda en el intento.

 

Cada personaje cuando da consejos a los demás, se está autoaconsejando o autorecordando algo, porque cada uno busca la máxima realización del Yo Soy.

Nunca podemos cambiar nada de la manifestación, ni un solo punto ni una sola coma, como personajes no podemos mover nada de la existencia humana, ni decidir a ningún nivel, somos vividos por la vida, sin error ni omisión, todo ya es. Sólo podemos aceptar la propia invitación siempre presente, nada más, porque la Luz de la Presencia es lo único que puede fulminar el sufrimiento humano, lo único que puede borrar esa línea imaginaria que divida y separa. No hay dos, sólo hay el Uno.