Sin esfuerzo y sin pausa

Cuanto más inteligente, culta, sabia, iluminada o despierta cree ser una persona, más lejos está de la Sabiduría infinita, de la Luz y del Amor absoluto. Cuantas más ideas preconcebidas se puedan retener o albergar sobre la Vida, más lejos se está de la verdad, porque la verdad se revela a sí misma constantemente, es inalcanzable. La iluminación o el despertar no es nada intelectual o personal, no tiene nada que ver con ser culto o inculto, o con ser de una determinada manera, nada que ver con lo que uno haya aprendido, ni con lo que se sabe hacer o se pueda hacer. La Vida siempre presente es impersonal, se vive a sí misma, ¡constantemente! no tiene nada que ver con la supuesta inteligencia personal, precisamente la personalidad es un sueño, es la divina comedia que representamos todos para despertar. Cuando la liberación de la mente dual se ha consumado, simplemente se sabe, se asume la unidad completamente, absolutamente, entonces ves, con rotunda claridad, que jamás ha habido una persona en el cuerpo y que jamás la habrá, todo ha sido un sueño, sin error u omisión.

 

La revelación viene acompañada de comprensión, es darse cuenta que ¡jamás! hay nadie que pueda superar lo absoluto, el espontáneo, inmutable, neutral e incondicional Silencio, desde el cual fluye el Amor Incondicional, ¡todo! No hay una inteligencia separada que se labre una evolución o un destino, jamás la ha habido ni jamás la habrá, siempre hay Presencia, vida ordinaria y salvaje en movimiento, absolutamente libre, natural, amorosa y armonizada, sin destino y sin camino, siempre estamos presentes presenciando la propia manifestación.  No tenemos capacidad de decidir a ningún nivel, todo lo que nos relatamos es de la naturaleza de un sueño. Nunca nos sucede nada, siempre estamos Presentes, siempre es hoy, siempre es ahora, pero ¡esto! tal y como es, invita al buscador a descubrir su auténtica naturaleza, saber “quiénes” somos realmente, porque todo lo que se busca jamás se ha perdido.

 

En la Presencia no hay un tú, un yo, un él o los demás, no hay historia ni separación, no hay iluminados o despiertos, no hay maestros ni alumnos que enseñen nada ni aprendan nada, todo es lo mismo, todo sucede dentro de un mismo contexto. Sólo hay Vida despierta, únicamente Vida, sin sentido, sin nada por lo que uno deba luchar o preocuparse, sin que se tenga que conseguir algo más mágico y divino que lo que ya nos está sucediendo. Este instante vivo ¡siempre presente! ya está realizado, ya sucede, ¡ya es!, ya se sostiene solo. Todo lo que aparentemente se manifiesta, el mundo, los demás, las aparentes historias en la cabeza, es el sueño hipnótico de cualquier ser humano, y ese ver fronteras y separación entre el mundo exterior y el mundo interior, es la Fuente, lo Absoluto, la Nada. Todo es el Uno apareciendo como todas las cosas o formas de vida que hay, manifestándose como persona; todo es para el despertar de la consciencia humana, para dejar de sufrir inútilmente. Cada ser humano tiene su propia invitación ¡siempre presente! para verlo, que se acepta o se rechaza, así de simple. Si se acepta, uno se relaja y se deja fluir la Vida, sin más.

 

Imaginamos ser olas que tienen libre albedrío, que pueden hacer y deshacer cosas para  cambiar el destino, que pueden retener o manipular al Océano. En realidad, jamás hemos dejado de ser el océano que impulsa y ama todas sus olas. Ese es el maravilloso y divino misterio…. que sólo se nos revela, precisamente, cuando dejamos de buscar, cuando dejamos de implorar o rezar para conseguir algo más milagroso, mejor o más maravilloso que este instante vivo, ¡siempre presente! Cuando nos arrodillamos y reconocemos no saber nada de esa extraordinaria y divina inmensidad, es cuando se nos da otra posibilidad.

 

Cuando se está preparado para verlo y escucharlo, cualquier tipo de búsqueda fuera de uno mismo o cualquier necesidad de logros personales concluyen, uno simplemente acepta su propia invitación ¡siempre presente! y experimenta Lo Que Es, porque lo que en verdad somos va mucho más allá de la mente humana que nos engaña constantemente, alejándonos de la Presencia. La mente dual nos hace viajar a mundos extraños y raros, fuera de aquí, al pasado o en el más allá, porque no quiere rendirse a la Vida. Una mente dual nos hace imaginar cosas que no son, es ilusoria porque el tiempo no existe y las historias tampoco, nos hace suponer que somos más o menos inteligentes que los demás, más o menos listos, buenos, o más o menos malos. Eso es dualismo puro, es una mente ignorante que no soporta reconocer su propia ceguera e ignorancia. Pero lo que Tu Eres, date cuenta que ya está iluminado y despierto, porque tu siempre estás presente, siempre Eres Ahora, siempre te mantienes ahí, en la única constante que hay, Eres este instante vivo.

 

El olvido mismo de lo que somos ya es la iluminación, Yo (Consciencia Presente) me busco a mi misma hasta encontrarme. Nos buscamos pero lo hacemos con cosas, con posesiones, con enfermedades, con enseñanzas, con religiones, políticas, con amores o amistades, trabajando duro, viajando donde sea,  con experiencias dolorosas, con todo tipo de sucedáneos, con lo que sea, porque esa persona por la que te has tomado, es tu propia ilusión, en realidad es un espejismo de tu Luz y Amor. Cualquier persona,  busca el verdadero hogar, pero no puede alcanzarlo si no hay rendición porque ser persona tan solo es una ilusión. ¿Cómo puede el ilusorio yo deshacerse de su propia ilusión?

 

 La mente dual, en lugar de convertirse en una herramienta útil y práctica se convierte en una herramienta inútil, caótica e ignorante, porque no ve ¡nunca! con lucidez. ASÍ, tal como ERES AHORA, simplemente tal como eres ahora, puedes relajarte e introducirte en la profunda paz de este instante vivo siempre presente, donde la Vida fluye sin error, sin esfuerzo y sin pausa.

 

Si lo ves, la revelación que acompaña a ese descubrimiento, es simple, es muy simple, es una aventura lúcida y a la vez salvaje y fascinante, es vida ordinaria, sucediendo tal como la ves suceder en la naturaleza. Todo se mueve con un ritmo de extraordinaria belleza en la Consciencia Presente, sin que haya que forzar nada, sin que tengas que luchar contra nada ni contra nadie, ni contra ti mismo, todo viene, se mueve y se va, simplemente hay SER, fluir tal como lo hiciste en la niñez, pero ahora conscientemente, porque tú ERES este instante vivo, ¡siempre presente!, nada más, sin que esa mente te pueda impedir, mover o cambiar. Tú Eres ESO que siempre has sido y siempre serás, el fundamento de toda manera de ser y de todo Ser.

 

Todo ese relato no es más que un auto-recordatorio, son palabras nada más, un entretenimiento para la mente; pero es un mensaje que puede ir directo al corazón de cada Ser, porque está mucho más allá de las palabras y de lo personal, nace de la raíz del mismísimo Ser. Todo lo que a partir de ahora puedas pensar, sentir, imaginar o creer, es tu propia invitación, para descubrir tu perfección, la propia Luz, tu propio amor. Cuando estamos preparados para verlo y escucharlo, para asumir la unidad, descubrimos que cuando hablamos o nos dirigimos a los demás, así mismo nos lo contamos o nos lo recordamos a nosotros mismos. Cada uno es el Uno, el fundamento de toda energía moviéndose o manifestándose en la Consciencia. Cada uno es lo absoluto, inamovible e inmortal.  

Este instante vivo ¡siempre presente! es Dios, es la máxima verdad, es Eso indefinible, inalcanzable e inamovible que tú Eres.

 

Fluye, sé, sin cambiar nada, vive de un modo íntimo y pleno la aventura del no saber, sin temor, enamorado de la Vida hasta el último aliento, tal como ya lo hiciste en la niñez, porque en realidad, jamás, jamás, Eso que en verdad eres, va a morir, ni se moverá de ahí. Tu verdadero hogar no es el cuerpo, es esa Nada, es ese Silencio eterno que lo envuelve todo, que lo abraza todo, que lo abarca todo.

 

Hay que ser nada para poder recuperar nuestra integridad. 

 

Con amor, 

 

anna