La alquimia

La alquimia.

 

Mientras paseas bajo la lluvia, sólo paseas bajo la lluvia. Mientras comes, sólo comes. Mientras escribes, sólo estás escribiendo. Mientras estás desayunando, sólo estás desayunando, mientras te estás duchando, sólo te estás duchando, mientras estás leyendo ¡esto! sólo estás leyendo ¡esto!..... La alquimia está en dejar de ver problemas donde no los hay. No soy allí, allá o en el más allá, ni al otro lado de la pantalla, ni dentro de nadie, siempre soy aquí, siempre estoy presente, todo momento es ahora, todo día es hoy, todo instante vivo ya está realizado. No tengo ni que hacer sostener a la Vida, ya se sostiene sola. No soy lo que aparece o desaparece, soy Eso que Es, Eso que ve la propia manifestación. Allá donde pongo la atención, allá soy, allá estoy. Desde ese lugar siempre presente, siempre amoroso o alegre, la Vida fluye de un modo íntimo y pleno, sin prisas, sin pausas y sin temor.

 

La cadena de la esclavitud eterna a la que estamos atados, es la percepción de que todo es amenazador, maligno o peligroso, sobre todo es imaginar que estamos separados de la pared de la ignorancia humana en la que nos golpeamos con la cabeza, al creer o al suponer que tenemos argumentos de peso para pensar como pensamos, o para creer tal como lo hacemos.

La alquimia es la transformación de esa percepción que nos permite ver con total lucidez, más allá de la cabeza o de la mente personal, puesto que la pared en la que simbólicamente nos golpeamos, es nuestra amada Vida haciendo de pared. Esa línea imaginaria del bien y del mal que cada uno tiene dibujada, totalmente distinta a todas las demás, nos indica que estamos a años luz de la Luz, al no ver que hay siete mil quinientos millones de puntos de vista distintos en esa humanidad, interpretando  la Vida a su manera. Es evidente que la Vida se experimenta a sí misma, absolutamente liberada y sin ningún tipo de sentido o propósito, sin necesidad de logros personales, sin  necesidad de labrarse ningún destino, siempre está presente. La Vida no es como nos quiere hacer creer la mente personal. Lo único que pretende la Vida, sólo, es que podamos regresar al hogar, a la Presencia despierta, que ya es consciente de sí misma.  Es nuestro derecho innato poder recuperar la lucidez y la felicidad eterna.

 

En la pared en la que nos golpeamos están todas las cosas, el vacío, el ruido, la quietud, el movimiento y el cambio, la aparente historia o el aparente tiempo, pero sobre todo el amor incondicional en acción. No hay ningún sitio, ni ningún lugar en el que no esté sucediendo la fuente de todas las cosas. Todo es la fuente, incluidas las neuras, las manías, los llantos, las risas, el sufrimiento, el dolor, la alegría, la inconsciencia, el odio, el miedo, absolutamente todo. Todo es, simplemente, la fuente manifestándose, impulsándonos a regresar al Hogar, a la Presencia despierta.

 

Intentar comprender al mundo, es golpearse una y otra vez contra la pared sin pasar del intento, e intentar comprender a la Fuente de todas las cosas constituye un obstáculo que evidentemente nos lleva a la decepción y al caos. No se puede hacer nada al respecto, lo que somos es lo que somos, en nuestra supuesta imperfección también está la perfección de la Vida. Mientras en el organismo corporal exista el sentimiento de propiedad, de yo soy un personaje que decido, controlo y evito la existencia humana, habrá vacío y,  hasta que ese sentimiento de propiedad no desaparezca, habrá sufrimiento y los conceptos karma, control, juicios y prejuicios, lucha contra uno mismo, golpes contra la misma pared de la ignorancia humana.

 

La gente actualmente acude al New Age, a los aparentes adivinos, a neurólogos o futurólogos, porque ha visto que las religiones organizadas están haciendo un circo de la verdad, pero es que el New Age es más de lo mismo, es exactamente lo mismo, es arrogancia y control, rechazo de la unidad viviente en el sí mismo, manipulación al querer mantener el sentimiento de propiedad vivo, rechazo a lo que Es para perpetuar la linea imaginaria del bien y del mal, es retar a la Vida, creyendo que como personajes inexistentes o soñados que somos, podemos enseñar a vivir a la Vida.

Simplemente, si se ve con lucidez, uno se rinde. Mientras quede pendiente una pregunta y el deseo de comprender a la fuente de todas las cosas, habrá el anhelo de comprender, pero no sirve de nada, sólo sirve para llegar a la decepción, puesto que cada uno ya es el Uno, ya existe, ya le sucede espontáneamente la Vida, todo momento es ahora, todo día es hoy, todo lugar es aquí.  Cuando no se rechaza nada y se asume la unidad, el sentimiento de propiedad, de yo soy un personaje que controla y decide, desaparece, de pronto sólo queda el paraíso, sólo queda la maravilla eterna de lo que Es.

 

La alquimia  es darse cuenta de que somos soñados por la vida, somos vividos por la fuente, por esa energía Cósmica, podrías llamarla Vida, podrías llamarla Dios, la Nada o Presencia. No hay alguien que tenga una vida en propiedad o alguien que viva una Vida, sólo hay Vida, vida sucediendo. No hay múltiples inteligencias, sólo hay una única inteligencia, porque lo único que hay es Presencia Consciente, aparentemente manifestándose, aparentemente sucediendo, sólo aparentemente.

 

Nos empeñamos en la evolución cultural o personal, pero también forma parte del sueño hipnótico, de la cárcel mental a la que estamos confinados o desterrados. La mente es muy, muy, muy poderosa dentro del sueño hipnótico, es una máquina de destruir o construir, en lugar de ser una herramienta constructiva, útil y práctica para la existencia humana, se convierte en una herramienta destructiva, inútil y demoledora, siempre procura que esté presente la ilusión del mal, el tiempo y las historias, siempre fabulando o soñando desde su propia arrogancia, o siempre idealizando algo mejor que lo que ya es. Crea la idea de que hubo dinosaurios hace cinco millones de años, así imagina conocer a Adán y Eva, o tal vez, crea la idea de haber intimado con Jesús o Buda, y en lugar de ver que cualquier imagen o relato es fruto de la propia imaginación o ignorancia, se cree su propia película, que para lo único que nos sirve es  para trascender la propia ilusión. La mente crea tiempo e inventa más y más tiempo, ve lo que ella llama sus efectos, y hace de todo con tal de que no se le vea el plumero. La mente no trascendida suele hacer un circo de la verdad siempre presente. Sólo hay que ver como vivimos los humanos y como viven los demás seres de la creación. Así, las mentes científicas, pueden demostrar que un determinado hueso tiene millones de años, o que los agujeros negros van aumentando, o que los extraterrestres están en el mundo, esa mente está perpetuando el drama eterno de la humanidad, porque todo lo que está en movimiento, el aparente tiempo, el aparente mundo o las aparentes imágenes e historias personales que vemos aparecer y desaparecer, es lo que no es, es la ilusión de una mente que tiene la necesidad de inventar tiempo, en base a su propia película o su propio sueño personal, al no ver que el tiempo no existe. Una mente dual, no crea nada nuevo en base a esa extraordinaria quietud, no es consciente de lo que ya Es. La dualidad no asumida es más de lo mismo, es un copiar y pegar, es una mente que imagina, sueña e idealiza, sin ver que todo está pensado mucho antes de que se pueda pensar, cree saber más que la Vida, fabula sin ver que todo está creado, lo hace en base a lo que le han dicho y se ha creído, para escucharse a sí misma, nada más, por lo que le dicen y por el que dirán. Somos una existencia que ha olvidado que sólo hay existencia. En lugar de evidenciar la simplicidad de la Vida, la mente que vive engañada, que se creyó una metáfora, prefiere generar arrogancia, manipular y controlar la existencia. Únicamente sufre la mente humana o ese personaje por el cual te has tomado, no tu verdadero Ser o tu naturaleza original. La Presencia Despierta que tú ya Eres, es alegría infinita, felicidad sin causa. La mente dual es caótica, es un infierno, siempre está a años luz de la Presencia o de la Unidad, de lo que realmente somos, el paraíso. La mente humana crea las tinieblas y el corazón del Ser siempre presente, las fulmina o las ilumina.  Ninguna mente humana tiene poder cuando has recuperado la lucidez o el modo natural de ver y observar la Vida.

 

Toda teoría que compramos a la sociedad dual, en el aparente mundo en el que vivimos, o todo lo que se nos vende para los personajes que imaginamos ser, es en base al pánico que la mente humana siente al saber que tiene fecha de caducidad, siente terror a la Vida que ella misma personaliza. La mente no comprende que ya somos la Presencia Consciente de sí misma, totalmente impersonal e inmortal. Cualquier mente personal quiere mantenerse en el trono de la estupidez humana, al no evidenciar que el tiempo y las historias son fábulas o metáforas mentales, una ilusión para trascender. Ninguna mente puede trascender su propia ilusión, no puede hacer nada de nada al respecto, jamás ve que la existencia ES sin tiempo, todo sucede en el momento presente, jamás nadie ha podido evitar nada, ni lo hace, ni lo hará. Todo está perdonado y redimido en eser lugar siempre presente, jamás ha habido error ni lo habrá.

 

Esa pared imaginaria del tiempo y la historia, o ese muro de las lamentaciones es tu propia invitación para redescubrir lo que en verdad eres, todo es para ver, más allá de la mente, que tú jamás te has movido de la Presencia. Lo más extraordinario de todo, es otro golpe de genialidad de la mente humana creada por la Unidad, es no ver que nadie tiene el mismo sueño. No hay absolutamente nadie en toda la creación que vea la manifestación como tú la ves. Todo el mundo puede ver tu espalda, tu rostro y tu mirada, menos tú, puesto que tú eres Ese que lo ve todo, inclusive a esa mente o a ese personaje por el cual te has tomado.  La pared de la ignorancia, o el muro de las lamentaciones, es tu invitación, pero las palabras no consiguen que lo veas, esa es la alquimia, ver que todo está mucho más allá de la mente humana. Cuando dejas de buscar fuera de ti, cuando dejas de comprar ideas, o cuando dejas de ofrecer recetas mágicas a los demás, también dejas de rezar para implorar algo mejor que lo que ya Es, ya dejas el mundo en manos de su creador, entonces se te da otra oportunidad, tienes la posibilidad de poder recuperar la lucidez, la paz y la felicidad sin causa, puesto que jamás se ha movido de ahí, de ti; tú ya Eres la Presencia Despierta y consciente de sí misma. Sólo la maravilla eterna de lo que ya Es, puede trascender el sufrimiento humano y puede fulminar la ilusión de esa mente dual y caótica, ningún personaje está capacitado ni iluminado o despierto para trascender nada, tampoco yo como personaje he podido hacer nada, ese es el problema, hay que rendirse y perder todo, hay que ser nada para volver a empezar. Con la visión siempre presente, con una mirada limpia, totalmente reluciente o renovada lo puedes recuperar todo. Sólo la Vida que ya somos está feliz, despierta y liberada.

 

Mientras exista el sentimiento de separación con la fuente de todas las cosas, existe la sensación de propiedad y del tiempo, una sensación de movimiento hacía alguna meta o hacia un más allá, es lo que la mente humana llama camino, karma o destino, pero lo cierto es que nadie se ha movido de la Presencia, porque no hay nunca nadie en el cuerpo, sólo hay Presencia. La mejor manera de evitar la Presencia es aferrarse a la idea de que lo que se busca está en otro lugar, en otra persona, en otro mundo, en los ídolos, en las enseñanzas, en el New Age, en las religiones,  o en lo que sea. Todo está en uno mismo, todo lo que se busca ya sucede. La mente te dirá no, no puede ser, no, que va, no es esto lo que busco, no puede ser sólo ¡esto!, que va, no creo que ese Dios o esa Consciencia Despierta o divina esté aquí presente y se manifieste así, en ¡esto!, en lo que sea.  Ese es el juego de la dualidad humana, creer a esa mente dual es el drama eterno de la humanidad, es la rueda eterna de la arrogancia, es no ver que la mente humana no trascendida miente más que un bellaco, quiere seguir atada a la ceguera del drama mundial, a la mentira y al sueño, al aparente mundo profundamente necio y enfermo.  Mentir es lo que hace toda mente humana no liberada, mentir con tal de no ser descubierta, con tal de no rendirse y no dejar su trono, con tal de que no veas que es únicamente su gilipollez lo que más te aparta de la Presencia y de la felicidad sin causa, siempre presente. 

 

Ningún pensamiento o sentimiento pertenece a nadie, no somos ni propietarios de nuestros pensamientos, simplemente suceden, vienen y van, son olas que descansan en ese Océano de la Vida o en Esa Consciencia Presente que cada uno es, se mueven como todo lo que se mueve en esta vida, pero la Presencia, esa extraordinaria quietud que en verdad Eres, jamás está ausente, siempre está ahí. Todo aparece y desaparece, menos tu, porque tú eres Ese que lo ve todo, Ese que lo sabe todo, Ese que lo intuye todo, Ese que lo escucha todo, Ese que permite que la existencia sea tal como Es.  En el fondo ya lo sabes que hay algo más, que todo se mueve con un ritmo de extraordinaria belleza; si lo ves, ríndete al Ser siempre presente y descúbrete más allá de esa mente, así verás tu grandiosidad.

 

Sé tu propia Luz y experimenta tu propio Amor. Atrévete a Ser tu. ¡Fluye con el ser siempre presente! Si tu te salvas de esa mente, el aparente mundo enfermo que aparece en ti se salva contigo, y el mundo en el que vivimos te lo agradecerá enormemente. Todo es Uno, y cada uno es el Uno, nada y todo. Cada vez que vienes aquí la mente se queda con las manos vacías porque aquí no se te vende ni se te regala nada, absolutamente nada, tu ya lo tienes todo, tu ya lo sabes todo. Lo que hay aquí es vida sucediendo, apareciendo, un entretenimiento para la mente, un auto-recordatorio. Olvida todas las palabras, porque de eso se trata, de que la mente se rinda hasta que ceda el trono, hasta que puedas vivir tal como te mereces, en paz o plácidamente feliz. La Vida te está gritando más fuerte que cualquier otra cosa, -Estoy aquí, deja de buscarme fuera de ti, deja de pedir ayudas, deja todas las recetas y los sucedáneos mágicos y vive como ya lo hiciste en la niñez, vive un día cada día, sin ayeres y sin mañanas, únicamente con la sabiduría innata de la intuición y del no saber, con total lucidez y sin temor, porque pase lo que pase, eres lo mismo que yo soy, la Vida, no lo que creíste ser. En la niñez no fuiste consciente de que ese tal mundo te engañó y que tú, por amor, te lo creíste todo, pero ahora ya puedes ser consciente de esa rueda eterna de locura y enfermedad humana que se genera al creer a esa mente ciega, sorda y dual, más que en la propia Vida, más que en la propia luz y más que en el propio amor. Todo lo que buscas jamás se ha perdido. Ten FE ciega en la Vida que se vive a través de ti.

 

La alquimia está en dejar de ver problemas allá donde no los hay.

 

Si estás aquí es por algo, simplemente relájate y observa sin expectativas, porque el Arte o el Amor de la Vida, está aquí, siempre ahí, siempre donde tu estás. Ábrete a la lucidez.

 

Duda de todo y de todos, menos de ti, porque tu eres Eso que tanto has andado buscando.