Un mundo aparente, visto al revés.

Un mundo aparente, visto al revés.

 

Hasta que no reconocí profundamente y abiertamente que, como persona con un diminuto punto de vista, totalmente distinto a todos los demás, ante esta vasta inmensidad que llamamos el universo: -soy la persona más ignorante, un auténtico desastre para ofrecer ayudas y para dar consejos a los demás- no pude ver con lucidez el mundo tal como Es. Lo veía tal como lo imaginaba, tal como lo reinterpretaba, lo descubría al revés. Creí ciegamente en el conocimiento, en todo aquello que durante años había logrado a través de la experiencia, de los estudios y el trabajo. Lo clásico, profesé un conocimiento aparentemente, para mí intachable, alcanzando metas para mí insuperables, con tesón, lucha, sudor y esfuerzo, todo para ser una persona digna, buena, óptima y cabal para moverme dentro de esta aparente sociedad. Todo el conocimiento alcanzado para relacionarme con los demás, por supuesto era lo que buscaba, pero sin ir a la raíz del Ser, sin escuchar íntimamente y profundamente mis propias luces y mis sombras. En mi edad adulta, presumí de un conocimiento íntegro, honesto, respetable y equitativo, para mí era lo más recto y respetuoso que podía ofrecer a los demás.  Pero seguía ciega y sorda ante esta vasta inmensidad, sin reconocerlo, todo el mundo podía verme, menos yo. Buscaba en los libros, buscaba ayudas externas a más no poder, me inventaba falsos maestros iluminados o falsos ídolos a quienes seguía, hacía todo lo que podía hacer para mi crecimiento o evolución personal, perseguía un no sé qué, puesto que ahora que lo pienso lo único que perseguí era recuperar mí integridad, simplemente sentía el impulso irrefrenable de hacerlo todo cada vez mejor.  Admitía y declaraba que las personas con las cuales me relacionaba no entendían mi forma de ver la vida, desde siempre había reconocido la rebeldía, el rompedor y revolucionario sentimiento interior, pero no la consentía, más bien lo rechazaba y lo prohibía, tenía que llegar a ser la persona digna y buena para ese tal mundo exterior al cual le cedí un falso poder que jamás ha tenido ni jamás tendrá, pensé que tenía que llegar a las expectativas que el tal mundo que yo imaginaba, esperaba de mí.

 

La Vida, me mandaba señales a través del organismo corporal, estaba gritando más fuerte que cualquier otra cosa del mundo: -deja de buscar, deja de ofrecer y de pedir ayudas, quédate con lo que ya te regalo, deja de rezar, meditar e implorar algo mejor que lo que Yo Soy ¡siempre! a través de ti. Deja de ir por el mundo con la falsa idea de que debes ser mejor, más buena y salvadora de los demás. Estoy aquí, siempre aquí, déjalo todo en mis manos, abandona esa idea estúpida de que el mundo te necesita, renuncia y prescinde de los falsos logros personales que ese tal mundo te ha hecho creer que debes alcanzar para ser feliz; elimina los falsos maestros y los falsos iluminados de la mente, deshazte de los libros, déjalo todo y permite que te libere de esa mente ilusoria, ciega y sorda, que no tiene otra cosa que hacer que ocultar y entorpecer la maravillosa Luz sucediendo a través de ti. Simplemente lo sentía, pero me era imposible creer que la Vida me estaba hablando así, no podía creer ni imaginar que todo ya estaba sucediendo plácidamente a través de mí. No lograba entenderlo ni comprender a través de la comprensión intelectual, puesto que estaba ocultando el misterio de la Vida, cada día más. Hasta que no me decepcioné absolutamente de ese tal mundo que yo imaginaba y contemplaba al revés, y no me rendí profundamente al Ser, no podía ver al mundo tal como Es.

 

Ver el mundo al revés significa verlo a través de un ilusorio yo, verlo y escucharlo a través de un diminuto punto de vista, con una línea imaginaria del bien y del mal,  totalmente distinta a todas los demás, verlo y escucharlo a través de un personaje soñado por la Vida, imaginarme separada de ese tal mundo exterior que estaba sucediendo en el interior. Hasta que la liberación de esa mente ilusoria no se consumó, gracias a la Luz de la Vida siempre presente, no pude ver al mundo tal como Es.

 

Lo único que puedo decir es que jamás podemos comprender al aparente mundo que imaginamos allá afuera, jamás podemos entender el fascinante espectáculo exterior, pero si se puede amar tal como es, cuando descubres y percibes que todo sucede en este vasto espacio interior. El mundo exterior precisamente es un regalo que la Vida nos ofrece para poder ir más allá de él, para vernos a través de él, cuando dejamos de buscar fuera, para ir a la raíz del Ser, que es donde podemos encontrar el tesoro o la llave escondida que abre esa puerta interior que nos acerca al hogar, a la Presencia del Ser, desde donde podemos fluir, escuchar y contemplar lucidamente el mundo tal como Es, una maravillosa obra de arte que nada ni nadie puede, pudo o podrá superar.  Nadie tiene el poder que cree tener de salvador, iluminado, maestro o visionario del mundo, nadie tiene la capacidad que cree tener de hacernos más o menos felices, más o menos infelices, vaya gilipollez creer que alguien tiene ese poder de hacernos felices o infelices, sanos o insanos. Si no ves que eres el único ser del mundo que no puede ver su mirada porque debe estar puesta en lo que observamos del mundo exterior para después poner la auténtica mirada en el mundo interior,  si no ves que el peor enemigo del hombre se llama "yo mismo", te quedarás con la ilusión de todos los tiempos, la de creer e imaginar que los demás tienen algún tipo de influencia rara o algún poder extraño sobre ti, o el de imaginar que el mundo te necesita. Nadie es más importante que nadie, nadie es más sabio que nadie, nadie es mejor o peor que nadie, nadie tiene más luces o menos sombras que nadie, todo es un juego magistral e inteligente de Luz y Amor, sucediendo a través de ti.  ¡Descúbrelo! Descubre lo que no eres, por supuesto hazlo cuando te sientas preparado para escuchar y ver el mensaje divino que nos regala la Vida a cada uno, redescubre de manera íntima, plena  e intransferible tu verdadero Ser a través de esa aventura fascinante del vivir, porque jamás te arrepentirás de reconocer la maravillosa Luz de la Vida viviéndose y sucediendo a través de ti.

 

Siempre supe que había algo más, siempre lo supe, creo que todos lo sabemos, pero lo que no podía imaginar es que lo encontraría cuando dejase de buscar fuera de mi, cuando no esperase ningún milagro, ningún éxito o logro personal, ni algo mejor que lo que ya Es. Lo que sí puedo decir es que todo se merece un grandioso aplauso, no hago otra cosa que aplaudir, agradecer y bendecir a ese mundo aparente que imaginé separado de mí.  No hay nada que temer cuando ves al mundo real, tal como Es.

 

Podrán llamarme absurda, todo el aparente mundo puede ver mi locura, podrán ver que estoy haciendo el ridículo con la Vida, podrán observar de mi que me comporto como una niña, tal vez pueda parecer repetitiva o excesiva, pero ya lo sé, sé que soy la persona más ignorante y más desastrosa que he conocido, no he podido conocer otra tan de cerca ni tan de dentro, ya sé que no soy nada, pero a la vez me reconozco a través de todas las formas de vida que hay. Ya nada me importa más que la Vida, todo lo que sucede es lo que sucede, y no soy yo quien lo va a controlar o impedir, para mi todo es nuevo y reluciente, estoy absolutamente enamorada de esta maravillosa y fascinante obra de arte sucediendo y manifestándose a través de mí. Ya ¿para qué sufrir inútilmente? ni a la muerte debo temer, ¿cómo voy a temerme más? si lo que verdaderamente soy, jamás, jamás, se ha movido de ahí, ni jamás se moverá. La Vida es inmortal, es la única inteligencia y constante que hay, todo lo demás es un sueño hipnótico de luz y amor, un juego inteligente al que juega la vida, que me ha servido para trascender a esa mente ilusoria que imaginaba ser propietaria de la Vida, una mente que no veía lo imprudente que fui al no hacerme caso, al no escuchar al corazón del Ser, al rechazar las energías que rechacé multitud de veces para complacer a ese tal mundo que jamás verá lo que Es.  Estoy locamente enamorada de la cordura y de la sabiduría infinita de la Vida, ya no rechazo nada, en cada detalle está esa fascinante Luz, en cada escena, en cada gesto, en todo, está el Amor absoluto abrazando todo lo que es y todo lo que no es.

 

El mundo exterior tan sólo es un reflejo fidedigno de lo que verdaderamente Yo Soy, es un espectáculo brillante y vacío, Es, pero no Es. Todas las palabras sin sentido ya carecen de compromiso, son un auto recordatorio, ya nada puede alterar este maravilloso espectáculo de Luz y Amor del Ser siempre presente. Todo es la Vida. ¡Magistral!

 

¡Gracias!

 

 

 

Si estás aquí es por algo, simplemente relájate y observa sin expectativas, porque el Arte, la Luz y el Amor de la Vida, están siempre donde tu estás. Ábrete a la lucidez.