Tu derecho innato es ser feliz.

Tu derecho innato es ser feliz.

 

Mientras creas que sólo has nacido para hacer felices a los demás, para ayudarlos a sentirse mejor, y tú sufras inútilmente por ello, estás renunciando a tu derecho innato, a lo que la Vida te regala desde el primer día, a lo que ha querido desde siempre y para siempre que suceda en ti, la felicidad plena, totalmente sin causa.

 

Nos convertimos en personajes soñados por la vida en el momento que incorporamos la idea falsa de que somos seres que nacemos con pecado, que vienen al mundo para sufrir y hacer sufrir.  Ningún recuerdo y ningún anhelo pueden hacerte tan feliz como sí lo hará la Vida cuando haya desaparecido esa falsa ilusión de ser personas que deben esforzarse para hacer felices a los demás. No hay real compasión hasta que uno no se incluye en ella.

 

Somos existencia, alégrate, porque la Vida nos sucede felizmente en el siempre aquí, en el siempre ahora, y nada ni nadie puede impedir nuestra felicidad eterna, cuando lo descubrimos.

 

Ya ves, ¿de qué le ha servido a ese aparente fiasco de mundo dual que implanta la idea de ser alguien que nace con error o pecado, de qué sirve esa creencia falsa que todos heredamos? nadie de los que ves aparecer y desaparecer en ese tal mundo que imaginamos allá afuera, separado de nosotros, con esa creencia falsa de ser algo o alguien importante, con libertades o dones especiales, nos puede ayudar como realmente deseamos, jamás.  Sólo te ayudan a permanecer en el drama eterno, en el sueño hipnótico, únicamente para sufrir y hacer sufrir. Alégrate si lo ves, y deja el mundo en manos del poder que lo creó, nadie te necesita, sólo quédate con tu entorno más cercano, con lo que la vida te presenta, para que puedas ver más allá de la mente; es más, hay muchos casos perdidos, totalmente cerrados que no tienen solución, la vida los mantiene ciegos y sordos ante esa maravillosa inmensidad, los conserva como momias, en su papel de payasos, para que ese circo indecente que tiene montado ese tal mundo, insensible e inmaduro,  siga investigando o  siga analizando lo que nadie podrá conseguir; precisamente son los que más ayudan a despertar a esos corazones nobles que lo único que quieren es amar y sentirse amados con auténtica sensibilidad. No conozco nada que no despierte alguna cosa, por más malo que nos parezca, todo es Luz para la observación y dejarlo tal como está. Procura que las palabras no nacidas de la raíz del ser, no te atormenten ni te confundan, no tienen poder si tú no se lo das, ninguna palabra puede definir tu inmensidad, sólo las palabras que nacen del silencio puro, íntimo y eterno, te ayudan a ver y a comprender con total lucidez. Todo es Luz.

 

 

Jamás has sido media naranja ni un error como el mundo te ha hecho creer, ni necesitas compararte con los matrimonios de conveniencia para que el matrimonio real, la fusión de ambas energías (negativa y positiva) se produzca en tu interior. No necesitas sentirte un incompleto, tú ya estás completo, tú ya eres divino, ¿Cómo no, si eres el Uno?

 

Todo el mundo puede ver tu mirada, menos tú, recuerda esa verdad inalterable de la Vida, ese es el milagro, todo lo que ves aparecer es para verte a ti. El mundo exterior es tu auténtico regalo, puesto que a través de todo puedes llegar a ver la verdad viviente en ti, todo sucede en esa intimidad única, íntima y sagrada, que nada ni nadie puede robarte ni ver por ti. Ahí está tu auténtico regalo. Lo único que debes hacer es implorar la observación de tu interior, porque como personas ilusorias que hemos creído ser, no podemos hacer nada para que desaparezca la propia ilusión, sólo puede la Vida, no rechaces la invitación que te ofrece la Vida, sé tal como eres, le guste a quien le guste, le disguste a quien le disguste, le moleste a quien le moleste, le agrade o no a tu supuesto ídolo o santo, produzcas envidias o no, precisamente no debes agradar a nadie, sólo a la Vida, nadie tiene una vida, ni nadie vive una vida. No has venido a salvar ni a ayudar a medias naranjas o a personajes de ficción, a nadie, no renuncies más a tu derecho innato de ser feliz. Sólo la verdad viviente en ti, te hará libre para siempre de toda gilipollez humana.

 

Deja la culpa y la falsa responsabilidad para los que imaginan que el mundo les necesita, para los que necesitan echar balones fuera con tal de no ser íntegros, tal como son, o para los que prefieren imaginar que la Vida se equivoca. Déjalos, en su propio infierno, ahí están, para que los vea todo el mundo haciendo el payaso, menos ellos. La auténtica humildad es ver que nadie sabe nada de esta vasta consciencia, ni es perfecto, la perfección es de la Vida, y la Vida sabe perfectamente bien porque hace lo que hace y para quien lo hace. ¡jamás se equivoca! ¿Cómo puede equivocarse? si siempre está presente, todo momento es ahora, todo día es hoy, todo minuto ya está completo y realizado.  Simplemente, ábrete al Ser siempre presente y él te llevará a tu verdadero hogar, a la Presencia, que ya es consciente de sí misma.

 

Te mereces en todo momento, ser feliz, le pese a quien le pese. Al que no le guste que se aguante con su papel de cobarde e hipócrita, tal vez debe ser así para que otros abran los ojos de la consciencia, no hay más. 

 

El Sol de la felicidad está eternamente presente, en tu interior hay un faro de Luz que lo sabe todo y te acerca al él, a la lucidez. Lo único que debes preferir es ser nada para que puedas recuperar la visión siempre presente del todo, es lo único que te llevará a ese amor puro que no tiene fronteras, a esa dulce libertad que sólo se puede sentir en la Presencia. La Vida sólo puede SER gracias a los corazones nobles, gracias a aquellos que siguen enamorados de Ella, como el primer día. Recupera esta maravillosa inocencia que hay en ti, porque jamás te ha abandonado, es tu auténtica sensibilidad. No confundas sensibilidad con sensiblería, porque la sensibilidad, jamás, jamás, te hará infeliz. Tu verdadero Ser es Puro ¡siempre!

 

 

Con amor. ¡Gracias!

Si estás aquí es por algo, simplemente relájate y observa sin expectativas, porque el Arte o el Amor de la Vida, está aquí, siempre aquí, siempre donde tu estás. Ábrete a la lucidez.

 

 Puedes estar absolutamente seguro de que la Verdad nadie la tiene, ni nadie la puede enseñar, poseer o retener. Se revela a sí misma, constantemente.