¡Todo está escrito!

Todo está escrito.  Somos inocencia, Puro Ser. Totalmente indefinibles.

 

Somos la Vida, no personas como hemos creído ser. Puede que, si lo ves, surja de ti la siguiente pregunta: ¿Entonces, puedo hacer lo que yo quiera?  Siempre lo has hecho, pero la mente cree que no, porque en todo ve un problema, cree tener un libre albedrío que nunca ha tenido. Ahí está el quid de la cuestión. Al tener implantada la falsa idea de que somos personas con pecado y con sentimiento de propiedad, no vemos que todo está realizado, todo está escrito y todo está pensado mucho antes de que la mente pueda pensar y comprender. Luchamos contra nosotros mismos porque estamos sometidos por la falsa idea o creencia de ser personajes, algo o alguien que controla o dirige la existencia. La mente suele hablar del tiempo, de pasados inexistentes y de futuros inciertos, y mantiene un sentimiento de propiedad que jamás ha tenido.  La existencia es atemporal e impersonal. ¿Ves como este instante vivo ya está completo, realizado, pensado y diríamos escrito, sosteniéndose solo? Pues como este instante vivo, todos los instantes de tu vida ya están realizados, escritos y pensados, todos se sostienen solos, suceden espontáneamente, sin que nadie los haga sostener.  ¡jamás ha habido alguien en el cuerpo! ¡Somos existencia!  ¿Sabes por qué no lo vemos?  Porque somos seres de Luz y Amor atemporales. La velocidad de la Luz nadie la puede alcanzar, nadie la puede retener, poseer, enseñar o comprender, toda mente humana está a años luz de la Luz. Cuando hay comprensión lúcida es porqué es espontánea, no hay mente que filtre, piense o controle la nada, no hay nadie que esté pensando, sólo hay Vida. Comprendes lucidamente cuando te has fundido en la Luz del Ser siempre presente, y amas espontáneamente cuando te has fundido con el Amor Absoluto que ya Eres. La comprensión lúcida es lo que más nos acerca al amor incondicional y espontáneo, siempre presente. Estamos todos tan cerca de la Luz y del Amor que no lo vemos, lo buscamos en el más allá, en otros personajes, en otros lugares, en escritos, en metáforas, en profesiones, en religiones y enseñanzas, pero siempre estamos asentados en la propia Luz y en el propio Amor, somos Ser Puro, estamos asentados en el milagro constante, y, nada ni nadie nos puede definir. ¿Cómo definirías este instante vivo ya realizado? Es indefinible.

 

Cuando te fundes con la Luz y con el Amor siempre presentes, siempre vital, entonces la Vida no hace otra cosa que complacernos, ¡Somos Vida espontánea! En la Presencia has regresado al hogar, has comprendido que todo está realizado, que todo está escrito, que todo está aceptado profundamente. La última comprensión es comprender que no hay nada que comprender.  Toda la experiencia está aceptada a un nivel muy profundo. En todo momento, consciente o inconscientemente, no has hecho otra cosa que amar incondicionalmente la propia manifestación.  Incondicionalmente, quiere decir incondicionalmente, sin condiciones. No hay amor tan maravilloso ni tan puro como el que todos llevamos puesto, lo único que nos aleja de Él es la ignorancia profunda que todos anhelamos trascender, pero la falsa idea de que somos personas que habitan en el cuerpo y con poder de elección, nos aleja de la Luz de la Presencia, y sólo la Presencia o LoQueEs puede trascerder lo ilusorio. La mente, constantemente, quiere comprender lo que no se puede comprender, por eso busca incesantemente y jamás podrá atrapar la velocidad de esa Luz, ni puede, ni ha podido, ni podrá. Así que relájate profundamente, si lo ves, porque ni un solo instante de tu vida podía haber sido distinto, ni lo será, por más que tu mente te diga todo lo contrario. Nuestro verdadero Ser es Puro, es inocente, es Luz y Amor. Nuestro verdadero hogar está en todas partes, menos en el cuerpo. El cuerpo tan sólo es un vehículo, una herramienta o un bolígrafo que utilizamos para darle señales de Luz y Amor, hasta que suceda la realización del auténtico Yo Soy.

 

Cada uno es el Uno buscándose a sí mismo, jugando con las palabras, y, no hay manera de que yo pueda enseñarte nada para que lo veas o lo comprendas, la comprensión lúcida es íntima e intransferible, está más allá de las palabras, y es más probable que te suceda cuando dejes de buscar fuera de ti, ni tampoco hay manera de que tú puedas hacer nada ni por mí ni por nadie, ya somos completos, ¡somos la Vida! todo sucede espontáneamente, todo es Luz y Amor. Somos Puro Ser.  No necesitaríamos ayudas externas como el mundo nos ha hecho creer, precisamente al buscarnos fuera de nosotros, es lo que más nos aleja de lo que ya somos, es lo que más miedo nos da, porque es lo que más nos aleja de la fuente, de la sabiduría innata e infinita. Lo único que podemos hacer para acabar con el drama eterno de la mente inmadura, es aceptar la propia invitación ¡siempre presente! para serle fiel al corazón del Ser Puro ¡siempre presente!, aceptar profundamente y consciente-mente la propia experiencia, dejar que la Vida sea tal como Es, dejarlo todo en manos del Poder que nos creó, hasta recuperar la inocencia pura y la lucidez, puesto que la visión de Eso que Es, es lo que todos anhelamos recuperar, es lo que por derecho innato todos nos merecemos encontrar, la dulce felicidad sin causa de la Presencia, nuestro verdadero hogar.

 

La existencia es sin tiempo, el tiempo tan solo es una bendita ilusión. Todo es aparente excepto LoQueEs. Siempre es hoy, siempre es ahora, siempre estamos en el instante presente y vital. Sólo hay una única inteligencia sucediendo espontáneamente, no hay múltiples inteligencias ni múltiples vidas. Alégrate si lo ves.

 

¡Gracias!

Si estás aquí es por algo, simplemente relájate y observa sin expectativas, porque el Arte o el Amor de la Vida, está aquí, siempre aquí, siempre donde tu estás. Ábrete a la lucidez.

 

 Puedes estar absolutamente seguro de que la Verdad nadie la tiene, ni nadie la puede enseñar, poseer o retener. Se revela a sí misma, constantemente.