Todo es la misma energía.

Todo es energía. Todo es la misma inteligencia, la misma Luz y el mismo Amor.

 

Sólo hay una única inteligencia o energía sucediendo espontáneamente, moviéndose constantemente sin prisas y sin pausa. Todo es Luz eterna y Amor absoluto. Hay un Universo en movimiento constante dentro de cada uno, lleno de luces, sonidos, formas, escenarios, personajes, apareciendo y desapareciendo de la Nada. Todo es la danza de la Nada, con un equilibro perfecto y constante ¡siempre! Esa única y maravillosa inteligencia ¡jamás! incurre en error, es perfección.

 

Lo que parecería un error es la mente humana que mantiene un sentimiento de propiedad, pero incluso en eso no hay error, al contrario, es un golpe de genialidad de la Vida. En el cuerpo no hay nadie, jamás ha habido alguien. Esa sensación de Yo Soy o de Yo Existo, es la sensación que la mente humana confunde con ser algo o alguien que mueve la existencia. La Vida sueña o crea un personaje que la mente humana imagina que es real, pero ese personaje es ilusorio como lo es el tiempo, simplemente sirve para que la Luz trascienda lo que ha heredado esa mente, es un juego magistral e inteligente de luz y amor, en todo momento. La mente ilusoria o la persona por la cual nos tomamos se siente separada de la fuente, pero jamás hemos dejado de Ser Eso que Es.  Esa sensación de sentirse separado de la fuente es lo que hace que esa energía se busque a sí misma, se experimente a sí misma a través de la propia manifestación, y lo hace soñando una historia y un personaje que parece real, pero en realidad jamás ha existido, porque todo día es hoy, todo momento es ahora, todo instante vivo ya está completo y realizado, todo se sostiene solo, todo es aparente excepto la Presencia, siempre estamos presentes contemplando la propia manifestación.

 

Para Eso que Es, para esa energía o única inteligencia que hay, llamémosla la Vida o Dios, un cuerpo humano no es más o menos importante que cualquier otra forma de vida que hay, nada es más o es menos importante porque TODO es Eso que Es. Esa energía jamás se equivoca, incluso cuando imaginamos que nos hemos equivocado, el mero hecho de pensarlo ya es correcto, pero no ha habido equivocación alguna, jamas incurre en error, precisamente dentro de nuestras supuestas imperfecciones, pecados, manías o fallos, está la perfección de la vida, Eso que Somos jamás se mueve de la Presencia, todo se mueve y cambia a la velocidad de esa Luz. Esa inteligencia constantemente está abrazando y contemplando con fascinación, inocencia, pureza y reverencia la propia manifestación, siempre está abrazando lo que sucede, pero jamás está allí, allá o en el más allá, siempre está ahí.  El organismo corporal jamás podrá atrapar a esa Luz porque la mente humana no tiene luz propia, está a años luz de Ella. Ya somos completos, ya somos originales, ya estamos inmersos en el milagro constante, ya somos conducidos por esa Luz, Existimos, el único inconveniente, si es que se le puede llamar inconveniente, es imaginar que la horizontalidad de la vida, el tiempo y el relato del personaje por el cual nos tomamos, es real. Nuestra verticalidad es Luz, está siempre presente, nuestra horizontalidad no tiene luz propia, siempre está ausente. 

 

La mente crea la falsa idea de que debe luchar y esforzarse para ganarse la Vida que ya nos sucede felizmente en el siempre aquí, en el siempre ahora, imaginando que debe ser más buena, más especial o más maravillosa que la Luz, que Eso que Es, porque no ve que es impulsada constantemente para buscarse a sí misma, para redescubrir el misterio de la vida, lo que jamás se ha perdido. En ningún momento nos hemos podido separar de esa Luz, somos conducidos por ella, ya somos existencia, ya somos la Luz, ya estamos siendo abrazados e impulsados instantáneamente y espontáneamente por la misma Luz y abrazados por el mismo Amor.  No podemos hacer nada a ningún nivel para atraparla o comprender lo que no se puede comprender,  todo sucede a la perfección. A través de cada organismo corporal la Vida se experimenta a sí misma, sin que nadie pueda ser distinto a cómo Es, ni un punto ni una coma vamos a poder cambiar ¡jamás! de esa única y vasta inteligencia en movimiento, nada puede suceder distinto a como está sucediendo magistralmente en el siempre aquí, en el siempre ahora. Cada uno tiene una experiencia distinta a todas las demás, y lo único, lo único, único que se puede hacer, cuando nos decepcionamos del mundo aparente y del propio relato mental, es aceptar la propia invitación ¡siempre presente! asumir la unidad viviente tal como es, para descubrir lo que no somos y así poder recuperar lo que en verdad somos. Nadie puede hacer nada por nadie para que Eso que Es sea visto.  Ni esas palabras pueden hacer que tú lo veas si la mente te hace sentir que no está preparada para verlo, el descubrimiento ¡siempre! es personal e intransferible, hay que ir más allá de las palabras hasta llegar a la Raíz del Ser, donde hallamos el infinito silencio, desde el cual todo se revela y se manifiesta. Ahí está el aparente drama de la humanidad, la mente humana, de generación en generación, hereda un sinfín de metáforas, historias y sueños, todo parece muy real para esa mente, pero todo es un sueño soñado por la Vida que cada uno Es, y, precisamente el mismo sueño es lo que más incomodidad le produce al cuerpo, por eso buscamos fuera de nosotros lo que ya está sucediendo en nosotros, buscamos aparentes soluciones, fórmulas, investigamos y hacemos lo indecible para recuperar la visión de Eso que Es que nos acerca a la Presencia, pero no nos encontramos si la mente no se rinde y no dejamos de buscar soluciones y respuestas fuera de uno mismo, porque todo sucede en la Consciencia que cada Uno ya Es. La búsqueda fuera de uno mismo puede ser interminable, porque todo lo aparente, todo lo que no nace de la raíz del ser, es lo que más nos aleja de la Presencia.

 

Esa energía juega con las palabras, con los conceptos, con los nombres y las imágenes, con ver separación en las formas, juega a descubrirse a través de la dualidad humana no trascendida, con el bien separado del mal, con lo mejor separado de lo peor, con personajes buenos separados de los malos, con justos separados de pecadores, con guerras separadas de la paz, con un tu separado de un yo, juega al escondite, nos hace imaginar que hay separación con todas las formas de vida que hay, fruto de su propia creación. Hasta que las palabras no nacen de la Raíz del Ser, todos los conceptos aprendidos y heredados, toda teoría, el copiar y pegar que la mente ha personalizado como conocimiento personal para la existencia, van confundiendo al hombre hasta el punto de sentirse infeliz, puesto que ningún conocimiento personal por más intelectual o más sabio que nos parezca puede acercarnos o alejarnos más a lo que ya somos, precisamente en la decepción está el auténtico regalo. No podemos comprender lucidamente hasta que no vemos ese juego magistral e inteligente de Luz y Amor sucediendo en la Propia Consciencia.  Sólo en la rendición más profunda y plena, cuando aceptamos completamente la experiencia tal como Es, para ir a la raíz del Ser, al silencio innato, es cuando el milagro de la existencia se nos revela.

 

No hay nada que podamos hacer para mejorar la existencia, puesto que esa ÚNICA ENERGÍA es espontánea e impersonal,  es inteligencia es pura e infinita. Por eso siempre digo que ninguna persona, tampoco yo, puede estar capacitada para iluminar o ayudar a nadie a despertar de la propia ilusión. Ninguna persona que tenga miedo a la vida debería imaginar que está capacitada para dar lecciones de vida a nadie, nadie debería enseñar nada a nadie, es una contradicción en los términos creer o imaginar que un ilusorio personaje soñado por esa Luz, con un simple y diminuto punto de vista totalmente distinto a todos los demás, pueda ayudar a otro ilusorio personaje soñado por la misma inteligencia con otro punto de enfoque totalmente distinto y original. Nadie debería ayudarnos, nadie tiene la verdad inalcanzable, se revela a sí misma constantemente, nadie puede enseñarla, poseerla o retenerla, se experimenta a si misma constantemente, es la maravilla eterna de lo que Es. Esa sabiduría infinita, ha creado galaxias, universos, planetas, estrellas, todas las formas de vida que hay, todo lo conocido y todo lo desconocido, es totalmente atemporal e impersonal, ¿Cómo puede un diminuto punto de vista creer o imaginar que sabe más que esa inteligencia, o cómo puede alguien creer que nos ha soñado con error o con pecado original? Nadie debería tener ese sentimiento de propiedad que cree tener, pero mientras uno insiste en imaginar que sabe más que esa vasta inteligencia, la Vida mantiene a la mente humana dormida a más no poder, juega con ella. Todo ya ES. Despertar es vivir sin pizca de miedo y sin pavor a la Vida. Nadie tiene una vida, somos la Vida. 

 

Lo único que puedo decir es que, en la rendición profunda, cuando se asume la unidad viviente, tal como es, todo es muy sorprendente. Todo aparece de la Nada y regresa a ella, la percepción de las cosas es distinta, hay claridad, hay comprensión lúcida espontánea.  Cualquier escena que antes no se veía porque la mente ilusoria lo personalizaba y lo ocultaba ,con la visión de Eso que Es todo es nuevo y reluciente, todo es contemplado como un regalo, en realidad por lo que en verdad Yo Soy. Una vez lo has visto, ya por nada en el mundo quieres volver atrás, por nada en el mundo quieres volver a imaginar que soy algo o alguien importante que debe luchar, controlar o competir inútilmente para satisfacer necesidades personales. ¡Ay que agonía y que terror! cuando pienso que estuve controlando o manipulando a ESA Luz que en realidad Yo Soy.  Simplemente, acepté profundamente el juego magistral e inteligente del escondite al que jugamos todos, un juego de Luz y Amor excelente, y me dejé vivir, hasta poderme fundir con lo ESO que Es. Eso sí, todo es muchísimo más intenso y sentido cuando se asume la unidad, hay auténtica sensibilidad en la naturaleza de la liberación del sueño de la mente, tanto las sensaciones que llamamos negativas como las sensaciones que llamamos positivas suceden con mayor vigor e ímpetu, pero todo desde la fluidez y la calma, todo aparece y desaparece sin prisas pero sin pausa, ya no se busca nada distinto a lo que ya sucede, porque todo es como una ofrenda, todo es un regalo en la Presencia del Ser. Cuando la liberación de la mente se ha consumado, de repente, ya no hay un tu separado de un yo, ya no hay un mejor separado de un peor, hay lo que Es, Vida siendo Vida, vida espontánea experimentándose a sí misma, mandando señales en el cuerpo para que se sienta el impulso irrefrenable de hacerle caso, sin nadie que la controle o la dirija. Por supuesto, en mis quehaceres diarios, cuando hablo con las personas con las que me relaciono, hablo con los conceptos aprendidos que se utilizan normalmente, no hay diferencia, simplemente hay una nueva visión, ya todo se ve como Es, no como uno imagina. Es como haber regresado a la niñez, pero con conciencia plena de que todo, todo, todo es la Vida, todo es fascinante, simplemente se ha tomado consciencia de que todo es la misma Luz y el mismo Amor en movimiento, sucediendo, apareciendo y desapareciendo dentro de eso que nunca viene y nunca se va, la Presencia, todo sucede en el siempre aquí, todo es Eso que Es, no hay sentimiento de propiedad, por suerte ya nada debe ser personalizado, ni debe construirse un ilusorio yo todas las mañanas que sufre inútilmente y pretende hacer sufrir.  No cambia nada, simplemente ha cambiado la percepción de las cosas, que es a lo máximo que podemos aspirar como seres humanos, hay claridad, hay placidez. La felicidad sin causa ya no te abandona, se instala como una sonrisa interior, porque suceda lo que suceda, hay consciencia de  que le sucede a nadie, ya jamás te sientes sola en la Presencia,  has recuperado el abrazo eterno de Ese Amor puro, constantemente te sientes en sus brazos. En la Presencia, has regresado al hogar, habiendo desaparecido siglos y siglos de aparente sufrimiento colectivo humano.  Ya sabes, ya reconoces, ya comprendes lucidamente que nadie necesita ayudas externas. En la Presencia, desaparecen enfermedades y la mayoría de dolores del cuerpo, pueden aparecer incomodidades o puede aparecer algún dolor, por supuesto, pero ya no hay sufrimiento, todo es nuevo, no ha sucedido antes, con lo cual todo desaparece con más fluidez sin el personaje ilusorio que controla e impide que la Vida sea tal como Es, ha desaparecido el relato absurdo e imaginario sobre el bien y del mal, ya no hay nada que comprender porque esa energía no tiene ningún sentido o propósito, su única vocación es SER.  Todo es Vida en movimiento, la misma energía, la misma Luz y el mismo Amor. No hay múltiple vidas, ni múltiples inteligencias o múltiples luces y amores, todo es lo mismo. Vivimos crucificados en la horizontalidad de la vida, en el tiempo, intentando mejorar el pasado y creyendo que vamos a cambiar el futuro, vivimos resucitados en la Presencia del Ser, en el siempre aquí, en el siempre ahora, con el relato imaginario totalmente trascendido.

 

La comprensión lúcida no es intelectual, debes ir más allá de la mente personal porque en ti hay la misma sabiduría infinita que hay en mí, eres lo mismo que yo soy, la misma inteligencia, la misma Luz y el mismo Amor, pero tu invitación es totalmente distinta a la mía, y a todas las demás, siempre estamos asentados en la propia invitación para re-descubrirnos, no es que sea un privilegio de unos cuantos, que va, eso es lo que quiere hacerte creer la mente, cuanto menos lastre de conocimiento espiritual, religioso o personal, más cerca está uno de recuperar la visión de Eso que Es. Está más cerca de esa Luz un niño sin relato absurdo del bien y del mal o una persona humilde interiormente, que alguien que se autodenomine maestro iluminado, salvador de la humanidad o redentor del mundo. Todas las religiones organizadas han destruido la esencia de la verdad viviente en cada ser porque siguen personalizando la existencia, siguen sin ver que todo, todo, todo, absolutamente todo es Eso que Es, lo que llaman Dios, predican como si el personaje soñado pudiese mover esta  vasta inteligencia, y el New Age sigue por el mismo camino, precisamente el personaje debe desaparecer para ver la Vida tal como Es, no como imaginamos que debería ser. No debes ni comprender lo que no se puede comprender, porque nadie puede, pudo o podrá alcanzar a esa Luz, simplemente hay que fluir con Ella, ser lo que uno ya es, en todos los sentidos, sin anticiparse y sin ni demorarse, hacer caso al impulso irrefrenable que la Vida nos señala en el cuerpo, es vivir de un modo íntimo y pleno la experiencia, ser exactamente como eres, sabiendo que todo, todo, todo es la Vida. Toda la experiencia ya es la iluminación, esa energía se está buscando a través de todo.

 

Hay gentes que les ha sucedido la visión, lo han dejado todo y se han limitado a gozar de la experiencia, saben que no hay camino, ni karmas, ni reencarnaciones, ni ángeles ni demonios, ni  todas esas gilipolleces que la mente humana ha inventado para no asumir la unidad; otras han difundido el mensaje de la vida públicamente y han compartido ese conocimiento por todo el mundo, saben que aunque las palabras confundan, en la confusión está el auténtico regalo, hay que dejarlo todo para ir a la raíz del Ser, allí está el auténtico tesoro, ni la mente debe aquietarse, precisamente debe ser vista tal como es, hasta que la Luz de la Presencia la vaya liberando, la vaya fulminando de ilusiones absurdas. Sólo hay que ver el Universo y la naturaleza. Hay que estar ciego y sordo para no verla tal como Es.  Hay personas que les ha sucedido la visión como un rayo, en un simple instante, otras que aceptan la invitación, necesitan años para la naturaleza de la liberación de la mente, a otras no les sucede nunca porque les entra pavor renunciar al personaje soñado por el cual se han tomado y rechazan la invitación, les da pánico que las energías rechazadas salgan a la luz y puedan ser vistas como son, cada uno es distinto en ese templo sagrado que nos sucede en la intimidad del Ser, no hay error, todo es como debe ser, no hay reglas fijas.

 

La mejor manera para no alcanzar  la visión de Eso que Es, es no asumir la unidad, es creer o imaginar que es muy difícil, suponer que no se está preparado o que debe descender una gracia especial, siempre se está en la gracia permanente, siempre estamos asentados en el milagro constante. Si la mente impide que te sucede la visión, lo seguirá intentando, pero tarde o temprano verás que nadie ha podido ni podrá mover la existencia, a esa maravillosa Luz. Puedes meditar para aquietar la mente, pero a los dos días volverá aparecer el drama o el relato en la cabeza que impide que veas que la felicidad sin causa jamás se ha movido de la Presencia. 

 

 Hay que dejar de buscar fuera de uno mismo y dejar el mundo aparente en manos de su creador,  si queremos recuperar la visión de Eso que Es, porque es lo único que nos devuelve nuestro derecho innato, recuperar  el paraíso aparentemente perdido. No hay que seguir ninguna norma, ni comprar ninguna receta mágica, no hay formulas que uno deba investigar, comprar o vender para descubrirse, precisamente la aventura está en dejarlo todo y dejarse llevar, vivir un día cada día expuesto a todas las climatologías interiores, sabiendo que en un instante todo puede cambiar, incluso hay que dejar de rezar, meditar e implorar porque todo sucede en la Presencia que cada uno ya Es, no se puede obtener algo mejor y más maravilloso que lo que ya es, hay que dejar de lado esa necesidad infantil, necia, inmadura e imperiosa de personalizar la existencia para satisfacer logros o  necesidades personales. En realidad, ya lo tenemos todo, somos la Vida, no tenemos una vida por la que hay que luchar, nadie tiene una vida que hay que ganársela, ¡Somos la Vida!. Todo es un auto recordatorio, la Vida ya nos abastece de regalos maravillosos a todos, estamos experimentando un milagro vivo que jamás nos decepciona cuando que el Plan Divino de la Existencia sea tal como Es. Cuando rezamos nos rezamos a nosotros mismos, hay que estar ciegos y sordos para no verlo. Cada uno ya es el Uno. Consciente o inconscientemente, cada uno, a un nivel muy profundo, tiene la experiencia profundamente aceptada, en realidad, a un nivel muy profundo, todos sabemos que no nos sucede ¡nunca! nada, siempre estamos asentados en el milagro constante, contemplando la propia manifestación. Cuando muere un cuerpo, no ha muerto nadie, no ha habido nunca un personaje en el cuerpo, todo ha sido un sueño de amor, una aventura fascinante de Luz y Amor. Esa Presencia es la única constante que hay, nunca ha venido y nunca se irá, siempre está ahí, siempre ahí. La puedes sentir ahora mismo, si te abres a percibirla, esa sensación de YO EXISTO que lo inunda todo, es el auténtico Yo Soy.  El personaje soñado jamás podrás alcanzar Eso que Es, porque no existe ni existirá. Lo único que puedes sentir es este instante vivo o vital, completamente realizado y completo.

 

  ¡Magistral!

 

¡¡¡¡Todo se merece un grandioso aplauso, porque todo, todo, todo, es la Vida!!!

 

¡¡¡ Gracias !!!!

 

 

 

Si estás aquí es por algo, simplemente relájate y observa sin expectativas, porque el Arte, la Luz y el Amor de la Vida, están siempre donde tu estás. Ábrete a la lucidez.