Teme al hombre de un solo libro.

Teme al hombre de un solo libro. -Santo Tomas de Aquino- 

(teme al hombre de una sola enseñanza, ideología, religión o política) 

 

 

La mayoría de personas tienen miedo a la Vida porque no han hecho nada para conocerla.

 

Hay que leer todo lo que la vida nos presenta, escuchar de todo, ver de todo, experimentar todo lo que nos presenta, con tal de ver y comprender, con total lucidez, más allá de la mente y más allá de lo aprendido o conocido. No hay suficiente lucidez o claridad, si uno se queda con una sola enseñanza, ideología, tradición, religión o política, con lo que le han dicho y se ha creído,con lo que ha leído y se ha creído.  Nada en la Vida debe ser temido, sólo debe ser aceptado, visto, escuchado y comprendido. El que teme a la ilusión del mal o al miedo, ya está conviviendo con el mal y viviendo con miedo. A menudo, ese tener miedo a la vida, nos lleva a la construcción de más miedos, más males y sufrimientos, más dudas, más recelos, más ilusiones de iluso, más sueño hipnótico o fantasías, más aprensiones, pánicos y pavores. La Vida empieza cuando termina la ilusión del miedo, cuando se borra esa línea imaginaria del bien y del mal. Sólo se nos da otra oportunidad cuando desaparece el miedo a la Vida.

 

Si no puedes gozar de tu propia existencia o de tu propia compañía, ¿quién más va a poder gozar de ti y por ti?  La libertad o el desapego al sufrimiento humano, empieza cuando termina el miedo. Tener miedo al miedo es muchísimo peor que el propio miedo.

 

Lo que hace sufrir al hombre es esa especie de locura infantil que se reduce a un sueño  hipnótico por la espera del sufrimiento o de un mal. El sufrimiento humano sucede cuando uno fabula con lo que le han contado y se ha creído, con lo que ha leído y se ha creído. No hay que tener miedo a lo que no se está experimentando, ni a lo que no se ve, ni a lo que no se está escuchando, ni a lo que no está sucediendo.

 

El hombre más peligroso y egocéntrico es aquel que tiene miedo a perder la Vida. Todo aquel que más miedo tiene a perder, construye una vida de mentira, una vida falsa, hipócrita e ilusoria a su alrededor, porque quien más quiera poseer y retener cosas, es evidente que su pobreza interior le hace tener más miedo que aquel que no posea nada, el que más pobre está por dentro, más cosas necesita.  Por lo tanto, el miedo a perder, es un millón de veces más terrible que el  riesgo o la propia aventura de perder lo conocido, hasta encontrarse de nuevo en lo desconocido, hasta re-descubrirse por uno mismo, sólo con lo puesto.

 

Mejor es que el falso personaje o el ilusorio "yo" construido por la mente, muera de una vez por todas, muchísimo mejor que vivir muerto de miedo toda la Vida.

 

Hay que ser Nada, para poder recuperar el paraíso aparentemente perdido.

¿Qué miedo podemos tener en la Presencia? ¿Qué mal hay en el siempre ahora, en el siempre aquí? El miedo sólo es una ilusión, fruto del propio sueño, fruto del propio desconocimiento.

 

Cuando uno ha visto su totalidad, después de liberarse de la mente, de ideas preconcebidas, de recuerdos absurdos e inexistentes, o de futuros invisibles e inexplicables, puede deshacerse de todos los libros, de todos los recuerdos aburridos y ridículos, de todas las enseñanzas, políticas y religiones habidas y por haber; ha desaparecido aquel que siempre fabula buscando algo mejor que la Vida, ha muerto el ilusorio "yo", junto con esa especie de locura infantil que construye un personaje soñado, una aparente persona que tiene  miedo a gozar de la Vida, quedando únicamente el Ser que se ha fundido con la maravilla eterna de lo que Es.

 

Cuando deducimos sobre un abuelo que no conocimos, sobre un padre o una madre muertos, sobre un personaje que no está presente, o sobre un personaje que leemos en los libros, sobre una historia que no estamos experimentado, uno debería preguntarse: -¿es él que me lo cuenta o soy yo el que imagino y deduzco?

 

La realidad, la maravilla eterna de lo que Es, reduce a lo absurdo esa linea imaginaria del bien y del mal que cada uno pinta a su manera, con tal de buscarse a sí mismo hasta encontrarse, porque más allá de esa falsa idea de que somos personajes que deben luchar y sufrir para ganarse la vida que ya nos sucede, somos la Vida misma, la máxima verdad, la felicidad sin causa, el paraíso siempre presente.

 

 

Si estás aquí es por algo, simplemente relájate y observa sin expectativas, porque el Arte o el Amor de la Vida, está aquí, siempre ahí, siempre donde tu estás. Ábrete a la lucidez.

 

Duda de todo y de todos, menos de ti, porque tu eres Eso que tanto has andado buscando.