¿Qué es la meditación?

¿Qué es la meditación tradicional, ya sea cristiana, hindú, budista, tibetana o Zen? Ya sabe: todas las diferentes meditaciones y sus escuelas, para mí eso no es meditación en absoluto. Entonces ¿qué es meditación?

-Jiddu Krishnamurti.

 

¿Qué es lo que busca el ser humano, cuando busca una escuela de meditación o un  supuesto guía o maestro espiritual? Los seres humanos ya tenemos suficientes problemas en la cabeza como para añadir otros más; cada personaje con sus creencias en la cabeza que nos diga lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer ya es un  problema. Hay que encontrar la Vida, no seguir alimentando lo que creemos o imaginamos ser.  Meditar para aquietar la mente acabará siendo uno de los problemas más graves que le pueda suceder al ser humano si busca algo mejor que la Vida. Precisamente la mejor meditación de todas, es dejar de buscar fuera de uno mismo hasta encontrar lo que ya está en uno mismo.  Todo lo que se busca para evadirnos de los problemas, acaba siendo un grave problema, más que todo los demás. Afrontar los problemas y aceptarlos tal como la Vida nos los presenta, ya es meditación, es madurar. Comprar lo que los demás nos venden para continuar con la película rosada de príncipes y princesas que el mundo nos cuenta y que nosotros nos creemos para seguir atados al mundo de nuestras fantasías, eso sí es fracasar, eso sí es vivir con la propia cruz.

 

Si uno hace de la meditación un problema, o si uno ve que sólo se aquieta la mente unos minutos o unas horas al día, por favor, déjalo, no insistas más para seguir dormido igual que los falsos ídolos que venden recetas mágicas para no madurar o para permanecer en el sueño hipnótico o en el drama eterno de la humanidad. ¿Comprendes de que va la Vida? Lo que buscamos todos, lo que más anhelamos encontrar, está siempre presente, jamás lo hemos perdido, no nos abandona nunca, incluso cuando estamos en plena ofuscación, incluso cuando no podemos confiar ciegamente en la Vida, incluso cuando no nos reconocemos al vernos con descontrol o en pleno caos. ESO que buscamos nos sigue abrazando y nos sigue impulsando a dejar de buscar fuera de nosotros mismos.

  

Uno no puede experimentar la inmensidad de este vasto espacio de la Vida o de la Consciencia, si no deja de buscar fuera de sí. La Vida está para experimentarla, observarla y escucharla tal como Es, sabiendo y reconociendo que nada es propiedad de nadie. Nadie tiene una vida por la que luchar o sufrir, nadie vive una Vida, la Vida ya nos sucede, sin más, fluye sin ser propiedad de nadie. Lo único que pretende la Vida es que regresemos al hogar, a la felicidad sin causa siempre presente, a la Presencia que ya es consciente de sí misma, y eso se consigue cuando uno se rinde y deja de buscar algo mejor que lo que ya Es. Rendirse al Ser, precisamente, es madurar, eso es la autentica meditación.

 

Para observar más allá de la mente, no debe haber ningún juicio en absoluto, ninguna evaluación de bueno o malo. Todo lo que nos sucede va más allá del bien y del mal. Cuando uno deja de personalizar la existencia, entonces la Vida se nos pone a favor. No hay que ir en contra de lo que ya nos sucede, porque al hacerlo nos convertimos en nuestros peores enemigos. Hay que reconocer lo que no somos para acercarnos a lo que somos. La aceptación más profunda de lo que nos sucede, nos lleva más allá de la mente, entonces sucede la observación de la vida, y la misma observación ya nos va liberando de las propias fantasías, hasta que la mente se rinde y se funde con el Ser.  

 

La meditación no es la búsqueda de algo más trascendental que la Vida, lo trascendental ya es la Vida misma. Sólo la maravilla de lo que Es, nos ayuda a liberar a esa mente dual e ilusoria. No hay personaje o persona que esté capacitada para liberarse de su propia ilusión o de su propio sueño, sólo la Vida siempre presente, la maravilla de lo que Es, ya nos va llevando a la verticalidad, a recuperar la lucidez, y la integridad de la Unidad.

 

La verdad no es lo que uno haya experimentado, ni lo que experimente o vaya a experimentar, ni tampoco puede ser verdad un puñado de pensamientos o un conjunto de emociones o una recopilación de recuerdos y anhelos. La verdad no la alcanzaremos con innumerables años de ideales o sueños, con sacrificio, con días de meditación o rezos inútiles, ni con esfuerzos, control, lucha o sudor, la verdad Ya ES, ya se revela a sí misma, nadie la puede retener, nadie ha podido alcanzarla, ni enseñarla o poseerla. Se descubre constantemente a sí misma, ya la tenemos delante de las narices.

 

Toda comprensión es para la mente, pero la verdad está más allá de la mente, no necesitamos ni comprender lo que no se puede comprender, ya Es, ya sucede, ya se manifiesta. Tenemos un pobre vocabulario cuando nos creemos a esa mente dual que ve fantasmas donde no los hay. La voz de la consciencia es silenciosa, jamás hace ruido, de ella surgen las más bellas palabras, las más bellas melodías. Lo que más necesitamos encontrar para comprender a la Vida, es ese Silencio eterno que ya nos envuelve, que ya está aquí mismo. La sabiduría innata ya la tenemos para poder ir más allá de la mente,  lo tenemos, ya Es.

 

La inmensa mayoría de personas está inatenta a esa sabiduría innata inherente a todos, por eso vivimos perdiéndonos tanta maravilla. El secreto está en dejar de buscar, no creerse nada de lo que ese tal mundo nos vende, ni creerse a nadie, confiar ciegamente en la Vida que le sucede a uno. Normalmente hay que  perder todo lo conocido hasta recuperar la intuición y la lucidez, que es lo máximo que podemos aspirar como seres humanos, puesto que es lo más maravilloso que se nos regala para poder recuperar el paraíso aparentemente perdido,  es nuestro derecho innato ser felices, vivir sin sufrir y sin hacer sufrir.

 

Simplemente, uno debe recordar que la Vida sucede sin más, sin ser propiedad de nadie. La Vida se mueve y cambia con un ritmo de extraordinaria belleza, fluye sin prisas y sin pausa. Vivir plácidamente sucede cuando uno se abre a la experiencia de vivir un día cada día de un modo íntimo y pleno. No debe cambiar nada, nada en absoluto, únicamente hay que perder al falso yo hasta recuperar la visión, porque sin lucidez no hay forma de ver de manera natural la percepción de las cosas.

 

Meditar es experimentar la Vida, es lo que nos hace madurar, es aceptar profundamente toda la experiencia tal como Es,confiando ciegamente en la Vida que ya nos sucede, es abrirse en canal a lo desconocido, hasta fundirse con el Ser y poder vivir plenamente y sin temor la experiencia. 

 

El ser humano que busca algo mejor que la Vida que ya le sucede, algo mejor que lo que ya Es, vive todo el día crucificado. La cruz de la inconsciencia humana, es vivir con la horizontalidad del tiempo, preso de recuerdos absurdos, enseñanzas y anhelos inútiles, perdiéndose la verticalidad del momento siempre presente, siempre vivo y magistral. Hay que dejar de personalizar la existencia si uno quiere recuperar la lucidez o el paraíso eternamente presente. Si uno realmente quiere fundirse con el Amor absoluto del Ser, debe anhelar vivir en paz y dejar vivir a los demás en paz, dejar el mundo tal como está en manos de su creador. La mejor ayuda es dejar de ayudar a ilusorios personajes. La mejor meditación es creer ciegamente en la vida que ya le sucede a uno.

 

Eso se difunde sin más, es lo que sucede, como todo lo que nos sucede en esta vida, es para nadie, por supuesto, porque no debe enseñarse a vivir a nadie. La Vida ya es magistral y sabia, ¡siempre! Yo, al igual que tu, no tengo una vida por la que haya que luchar, ni vivo una vida que deba controlar, soy la Vida, que ya sucede felizmente, que ya fluye en perfecta armonía y en paz.

 

Si estás aquí es por algo, simplemente relájate y observa sin expectativas, porque el Arte o el Amor de la Vida, está aquí, siempre ahí, siempre donde tu estás. Ábrete a la lucidez.

 

Duda de todo y de todos, menos de ti, porque tu eres Eso que tanto has andado buscando.